La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) reportó que en el mes de abril continuó la merma en las exportaciones zafrales del maíz nacional, debido a la menor producción registrada en la zafra 2024. No obstante, los envíos de la zafra nueva 2025 se iniciarían en el mes de junio próximo y con ello se tendrán los números finales de la campaña anterior.
Según el informe elaborado que va desde junio de 2024 a abril de este año, Paraguay exportó 1,9 millones de toneladas, mientras que en el mismo periodo de la zafra pasada se habían embarcado 3,2 millones toneladas, según la Capeco.
La asesora de Comercio Exterior, Sonia Tomassone, mencionó que la menor producción del grano explicó las mermas en las salidas zafrales. En contrapartida, reportó que si se observan las exportaciones del grano por año calendario, de enero a abril de este periodo, hubo un aumento de 119.832 toneladas, en comparación con el primer cuatrimestre de 2024.
Los envíos representaron un ingreso de divisas de USD 81 millones, unos USD 23 millones más que frente a abril del lapso anterior. “Esta mejora se debe a una mayor demanda por parte del mercado brasileño, que se encuentra corto de stock, según la Conab y a una mejora en los precios pagados en ese mercado hasta el mes de marzo, aunque se observa una reducción en los precios a partir de abril”, explicó.
En cuanto a los mercados, Brasil se mantuvo como el principal mercado del maíz paraguayo con el 91 % de participación en el total enviado, seguido por Uruguay con el 7 %, Senegal, Camerún y Chile con el 2 %, por parte de 71 empresas que fueron responsables de las exportaciones del grano.
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Logística, un sector que no se detiene
Por: Alba Delvalle
Más allá de que el conflicto en Medio Oriente se dé a miles de kilómetros, la incertidumbre global que genera se traslada en el plano local. Volatilidad con costos más altos, menor previsibilidad y nuevas tensiones para empresas que dependen del comercio exterior.
La tensión en Medio Oriente puede parecer lejana, pero sus efectos se sienten rápidamente en Paraguay. En una economía como la nuestra, estrechamente conectada y dependiente del comercio exterior, cualquier disrupción en las rutas globales impacta casi de inmediato, expone Federico dos Santos, director de Navemar SA y Paramar SA, firmas del Grupo dos Santos relacionados con el sector logístico.
A nivel macroeconómico, la incertidumbre geopolítica no solo altera los mercados, sino que introduce volatilidad en fletes, seguros, rutas y tiempos de tránsito, complicando la planificación y elevando la complejidad de las cadenas logísticas, explica. Este escenario se traslada rápidamente al plano micro, afectando a importadores, exportadores, comerciantes y consumidores finales.
Si bien Paraguay no depende directamente del petróleo que transita por el Estrecho de Ormuz, el conflicto influye en el precio internacional del crudo y, en consecuencia, en los costos logísticos tanto globales como locales. Esto se traduce en mayores tarifas de transporte marítimo, fluvial, aéreo y terrestre, tanto en el ámbito internacional como doméstico.
De ahí que, el impacto más inmediato se observa en el petróleo y sus derivados. “El combustible representa aproximadamente el 30 % de los costos operativos del transporte, dependiendo de la modalidad. Por ello, los incrementos en su precio afectan directamente la rentabilidad de las empresas, especialmente cuando los ajustes tarifarios no pueden trasladarse de forma inmediata, generando un desfasaje temporal en la actualización de precios”, comenta.
A esto se suman disrupciones en las cadenas logísticas globales, como cambios en itinerarios de buques y aviones, congestión en rutas alternativas, saturación en puertos y aeropuertos, y un aumento general en la incertidumbre operativa.
Aunque el combustible es el factor más visible, existe un amplio conjunto de productos derivados del petróleo que impactan en la industria local. Ya se observan efectos en fertilizantes, textiles y packaging, incluyendo resinas y petroquímicos.
“En este escenario, la incertidumbre reduce la previsibilidad de costos y obliga a los proveedores a incorporar márgenes de cobertura ante posibles subas adicionales, lo que termina elevando aún más el costo de los productos”, expone.
Para dimensionar el impacto real a nivel local, algunos indicadores reflejan incrementos relevantes al comparar abril de 2025 con abril de 2026. En la hidrovía, por donde se transporta cerca del 80 % del comercio exterior del país, el costo referencial del bunker registró subas del orden del 70 %. En el transporte terrestre local, el diésel común a nivel mayorista aumentó alrededor del 15 %.
Federico, quien es economista, sostiene que, en paralelo a este contexto desafiante, Paraguay ha mantenido un crecimiento sostenido en el sector logístico en los últimos años. Si se compara 2025 con 2024, la importación y exportación de contenedores vía fluvial registró un crecimiento del 6,2 % interanual, alcanzando un récord histórico de más de 190.000 TEUs.
La carga aérea creció aproximadamente un 24 %, llegando a cerca de 40 millones de kilogramos, mientras que las exportaciones de soja, trigo y maíz aumentaron cerca del 5 % en volumen.
Estos indicadores reflejan un sector dinámico, cuya tendencia de expansión continúa también en este 2026, afirma. Por otro lado, se observa un fuerte crecimiento de la logística doméstica, impulsado principalmente por la llegada de empresas internacionales, especialmente brasileñas, que demandan servicios logísticos, así como por la creciente tendencia de empresas locales a tercerizar parcial o totalmente sus operaciones.
Este proceso está contribuyendo a la profesionalización del sector, con mayor incorporación de tecnología, equipamiento y mejores prácticas operativas. En términos generales, Paraguay presenta hoy un mercado logístico dinámico, con crecimiento en la mayoría de los segmentos, aunque enfrenta desafíos relevantes. El más inmediato es la volatilidad del precio del combustible y sus derivados.
A nivel empresarial, se suma un factor crítico, la relación comercial entre proveedores y clientes. La volatilidad de costos introduce fricciones inevitables y tensiona las negociaciones. Si bien, algunos contratos contemplan mecanismos de ajuste, en muchos casos no existe esa previsión, explica.
Al tratarse de shocks exógenos e inesperados, la recomposición de precios requiere flexibilidad y entendimiento de ambas partes; cuando esto no ocurre, se generan conflictos y desgaste en las relaciones comerciales.
A esta situación se agrega la depreciación del dólar frente al guaraní, que introduce una presión adicional sobre la estructura de costos. Mientras una parte significativa de los ingresos del sector está dolarizada, muchos costos operativos se encuentran en moneda local, lo que reduce la capacidad de cobertura y afecta los márgenes.
En decir, factores como el aumento del combustible, la dinámica cambiaria y la incertidumbre global configuran un panorama de cautela. De mantenerse el contexto actual, podría frenarse la expansión que ha tenido el sector logístico en los últimos años, aunque las perspectivas de mediano plazo continúan siendo positivas.
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Exportaciones: soja pega el salto, mientras que envíos de carne se contraen
El Banco Central del Paraguay dio a conocer su Reporte de Comercio Exterior, correspondiente al acumulado del mes de abril de este año. Entre los puntos destacados, se puede mencionar el gran incremento en los envíos de soja y su derivado, el aceite, mientras que la carne vacuna tuvo una retracción importante.
En los cuatro primeros meses del año se registraron exportaciones por valor de USD 6.205,9 millones (14,6 % de aumento), mientras que las importaciones ascendieron a USD 6.121,7 millones, lo que arroja un saldo positivo de USD 84,2 en la balanza comercial.
Entre los ítems destacados en envíos se encuentra la soja, llegando a USD 1.510,1 millones, lo que representa un incremento de 43,2 %. En el mismo orden, el aceite de soja tuvo un aumento de 31,8 %, sumando USD 215,8 millones. Se destaca también las bebidas y líquidos alcohólicos, con una expansión de 185,5 %, cuya comercialización al exterior alcanzó los USD 57,2 millones. La maquila también registró datos positivos, en comparación con el mismo cuatrimestre del año anterior, con un acumulado de USD 469,8 millones, lo que implica un crecimiento de 29,7 %.
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En contrapartida, se puede observar que la carne, un rubro más que importante a nivel país, presentó una contracción en el periodo analizado. La venta de carne y menudencia bovina ascendió a USD 598,8 millones, lo que representa -10,9 %. La energía eléctrica y el arroz parbolizado se citan también en el mismo orden, con -19,2% y -21,6 %, respectivamente.
Importaciones
Por el lado de las importaciones, se puede citar como dato destacado, que la expansión se explica por las compras para uso interno que crecieron 8,7 % y por el régimen de turismo que aumentó 32 %. Dentro del primer grupo, se puede citar que el mayor dinamismo se registró en los bienes intermedios con 18,8 % de aumento, impulsado por sustancias químicas (47 %), gasoil (13,3 %) y hierros y sus manufacturas (5 %).
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Cinco mercados concentran envíos de carne de vacuna en el primer cuatrimestre
La carne vacuna cerró el primer cuatrimestre del año con una caída, tanto en valor como en volumen embarcado, pero a pesar de este escenario mercados como Chile, Estados Unidos, Israel, Taiwán y Canadá se posicionan como los cinco principales mercados de la proteína roja paraguaya.
El mercado chileno se ubicó como el principal comprador de carne vacuna bovina, con 30.001 toneladas embarcadas por valor de USD 205.103.343, según el informe del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa). En el segundo lugar del ranking se encuentra Estados Unidos, con 15.074 toneladas que generaron en ingresos USD 83.332.288.
En el tercer puesto se posiciona Israel, que adquirió 11.155 toneladas de carne bovina entre enero y abril de 2026 por un monto de USD 82.398.434. La lista sigue con Taiwán, que figura en el cuarto lugar en preponderancia, con 9.290 toneladas por USD 63.138.303 y en la quinta ubicación está Canadá, con un total de 7.078 toneladas por valor de USD 30.121.107.
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De acuerdo con los datos del servicio veterinario, a estos destinos le siguen Brasil, que demandó 4.766 toneladas de carne vacuna paraguaya por un monto de USD 35.682.964, y Uruguay, con 2.136 toneladas por USD 12.069.273. Cerrando el ranking de los 10 principales mercados del producto estrella de la ganadería, figuran Kuwait, con 893 toneladas que generaron USD 6.972.922; Alemania, con 339 toneladas por USD 5.184.879 y Rusia, con envíos de 1.111 toneladas por USD 5.109.457.
Disminución
El comportamiento de la carne y menudencia bovina en el comercio exterior muestra una baja en el primer cuatrimestre de 2026, con exportaciones a un total de 46 destinos. Los envíos cerraron en USD 608.425.778, este resultado representa una caída de 13 % en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando alcanzaron en USD 701.870.130.
En cuanto a volumen, la tendencia es la misma, ya que hasta abril se embarcaron 102.823 toneladas, con una variación negativa de 27 % frente al periodo del año pasado, cuando las exportaciones fueron de 140.984 toneladas.
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Trigo: un motor silencioso de la agroindustria
Arrancó la siembra de trigo, el cultivo que mueve toda una industria alimentaria y asegura el pan en Paraguay. Es además, uno de los rubros de mayor estabilidad para el productor.
Mientras el campo paraguayo entra en una nueva campaña agrícola de invierno, el trigo vuelve a posicionarse como uno de los cultivos más estratégicos para la economía nacional.
El inicio oficial de la siembra 2026 no solo marca el comienzo de una nueva zafra, sino también el movimiento de una cadena que impacta en producción, industria, empleo y abastecimiento interno.
El trigo tiene un peso clave dentro del sistema productivo paraguayo porque abastece gran parte de la demanda local de harina y, además, genera excedentes para exportación, principalmente al mercado brasileño.
Actualmente, Paraguay produce entre 1 y 1,3 millones de toneladas por campaña, volumen que le permite sostener el consumo interno y mantener presencia regional.
Pero su importancia va más allá del alimento. El cereal también es considerado estratégico para la rotación agrícola y la conservación de los suelos, además de sostener el funcionamiento de industrias molineras y economías regionales del interior del país.
La campaña 2026 arranca además en un contexto de recuperación del área de siembra. Datos del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) muestran que la superficie triguera tuvo un repunte en las últimas campañas.
El cultivo logró alcanzar cerca de 393.000 hectáreas, impulsado principalmente por departamentos productivos como Caazapá, Itapúa, Caaguazú y Amambay.
El trigo es considerado uno de los cultivos más estratégicos y estables para el productor paraguayo, debido a que combina demanda local, salida exportadora y un rol clave dentro del esquema de rotación agrícola.
Además, funciona como un motor silencioso de la agroindustria nacional, al alimentar la cadena harinera, panificadora y de alimentos.
El lanzamiento de la siembra realizado con acompañamiento del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) este viernes 8 en Alto Paraná, refleja la apuesta por fortalecer la producción agrícola de invierno. El agro sigue siendo uno de los principales sostenes económicos del país.