La suba de los precios en productos considerados volátiles, hizo que actores económicos revean al alza sus expectativas de inflación para el 2025. Foto: AFP
Expectativas de inflación se ubican en 4 % tras sorpresivos aumentos en el primer trimestre
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La inflación, por sorpresas al alza, principalmente relacionadas con los precios de productos volátiles en el primer trimestre, hizo que actores económicos revisaran sus previsiones, pasando de un 3,5 % inicial para 2025 al 4,0 %, según el informe macro de Itaú. Esperan que el Banco Central del Paraguay (BCP) mantenga su tasa de interés de política monetaria en 6,0 %.
El informe recuerda que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 1,2 % mensual en marzo, por encima de su previsión del 0,3 % y del consenso del mercado, que fue de 0,4 %, según la encuesta del BCP. También señalan que la inflación acumulada ya alcanza el 2,6 %, superando el 2,0 % registrado en el mismo periodo de 2024, y refieren que se debe al alza en los precios en la canasta de alimentos, particularmente los vegetales.
“La dinámica de la inflación en marzo se caracterizó principalmente por el aumento de los precios de la canasta de alimentos, especialmente de los vegetales, compensados en parte por el descenso de los precios de los combustibles”, dice el informe.
Por otra parte refiere que pese al ajuste inflacionario, la tasa de política monetaria del BCP se mantendría en 6,0 % hasta fin de año y que se encuentra actualmente en el límite superior del rango neutral definido por el BCP, entre 1,3 % y 2,6 % en términos reales. También recuerdan que la banca matriz señaló que la Reserva Federal mantuvo sin cambios la tasa de interés, mientras que los precios internacionales del petróleo y de las principales materias primas agrícolas disminuyó en el último mes.
En cuanto al PIB, pese al contexto de incertidumbre global, mantienen su previsión de crecimiento del PIB para 2025, con un 3,5 % pero con riesgos a la baja por una sequía moderada. Por el lado de la demanda, indican que la expectativa es que el consumo privado siga apoyando el crecimiento, ayudado por efectos indirectos procedentes de Argentina.
“Los indicadores adelantados apuntan a un impulso positivo de la actividad y la inflación sorprendió al alza en el primer trimestre de 2025, aunque con unas expectativas de inflación ancladas al centro de la meta”, afirma el informe.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos demostraron que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. Foto: Pexeles
La nueva inflación del agua amenaza con encarecer servicios y presionar a las economías
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El cambio climático empieza a convertirse en un factor de costos para gobiernos, empresas y hogares. Las inversiones necesarias para garantizar agua segura podrían trasladarse a las tarifas y generar una nueva presión inflacionaria.
Durante décadas, el agua fue considerada un servicio básico de bajo costo relativo y con una disponibilidad que parecía garantizada. Sin embargo, el cambio climático está modificando esa ecuación económica. En un planeta en el que los extremos climáticos se vuelven más frecuentes —con regiones que enfrentan sequías prolongadas y otras que soportan inundaciones históricas— el acceso al agua comienza a transformarse en un factor de presión sobre las finanzas públicas, las empresas de servicios y el bolsillo de los consumidores.
Un reciente estudio de la Universidad de Stanford advierte que varias ciudades de Estados Unidos podrían duplicar sus tarifas de agua hacia mediados de siglo debido a la combinación de tres factores: menor disponibilidad del recurso, infraestructura envejecida y la necesidad de ejecutar grandes inversiones para adaptar los sistemas de abastecimiento al nuevo escenario climático.
La investigación, publicada en la revista Nature Sustainability, revela una tendencia que podría repetirse en distintas economías: el cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos.
El fenómeno representa una nueva forma de presión inflacionaria. Así como el aumento del precio del petróleo encarece el transporte y los alimentos, el incremento del costo del agua puede impactar en múltiples sectores productivos, desde la industria y la agricultura hasta los servicios urbanos.
En Estados Unidos, el valor promedio del agua potable ya aumentó durante las últimas décadas a un ritmo superior al de la inflación, debido principalmente al deterioro de las redes y a la necesidad de renovar una infraestructura que requiere inversiones multimillonarias. Ahora, el factor climático agrega una nueva capa de costos.
El cambio climático genera nuevos costos de producción y esos costos terminan trasladándose a los usuarios mediante mayores tarifas de servicios públicos. Foto: Pexeles
El caso analizado por los científicos en Santa Cruz, California, muestra el desafío que enfrentan muchas ciudades: después de aplicar medidas de ahorro y eficiencia, las autoridades deben recurrir a soluciones más costosas, como plantas de reutilización de aguas residuales, nuevos sistemas de almacenamiento y obras para garantizar el suministro en períodos de sequía.
La consecuencia económica es directa: las inversiones necesarias para asegurar la disponibilidad del recurso terminan reflejándose en las facturas de los consumidores.
Paraguay frente al desafío de administrar su ventaja hídrica: Aunque Paraguay posee una posición privilegiada por sus abundantes recursos hídricos, con una de las mayores disponibilidades de agua dulce per cápita de la región, el país tampoco está aislado de esta nueva realidad económica.
Los ciclos de sequías severas y bajantes extraordinarias de los ríos Paraguay y Paraná demostraron en los últimos años que la disponibilidad del agua puede tener efectos directos sobre la economía nacional. La reducción del calado afectó la logística fluvial, elevó costos de transporte y generó impactos sobre sectores estratégicos como la exportación agrícola y energética.
Al mismo tiempo, las inundaciones recurrentes exigen mayores inversiones en infraestructura urbana, sistemas de drenaje, protección de comunidades vulnerables y mantenimiento de caminos, recursos que compiten con otras prioridades del presupuesto público.
Para Paraguay, el desafío económico no pasa únicamente por disponer del recurso, sino por desarrollar infraestructura suficiente para administrarlo de manera eficiente. La expansión urbana, el crecimiento industrial y la llegada de nuevas inversiones aumentarán la demanda sobre los sistemas de agua potable y saneamiento.
En este contexto, la gestión del agua comienza a formar parte de la agenda de competitividad de los países. Las naciones que logren anticiparse con inversiones inteligentes en infraestructura resiliente tendrán mejores condiciones para atraer capital, sostener su producción y reducir los impactos económicos de los eventos climáticos extremos.
El cambio climático dejó de ser solamente un problema ambiental. Se convirtió en una variable económica que afecta costos, inversiones, inflación y planificación empresarial. La próxima gran discusión mundial no será solo quién tiene agua, sino quién tiene la capacidad financiera y tecnológica para garantizarla.
Se espera que la producción genere efectos de derrame positivos sobre los sectores de servicios e industria, sosteniendo el dinamismo económico. Foto: Archivo
Efecto derrame de la producción agrícola seguirá impulsando el crecimiento, según proyección
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Las proyecciones de crecimiento para este año siguen siendo positivas, diferentes organismos y entidades auguran que el dinamismo continuará, en algunos casos, incluso por encima de lo vaticinado.
En el caso del último análisis del Banco Itaú, indica que la cifra base de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) sigue siendo de 4,0 % para el presente ejercicio y que está sujeta a riesgos al alza, impulsados principalmente por una perspectiva favorable para el sector agrícola.
ddddsggvb Las perspectivas positivas para los cultivos —especialmente la soja— probablemente apoyen las exportaciones y generen efectos de derrame positivos sobre los sectores de servicios e industria, sosteniendo el dinamismo económico”, de acuerdo al texto dado a conocer. Agrega que el monitoreo sobre el comportamiento de los indicadores para determinar si existe el potencial de una mayor expansión económica.
En el caso del Banco Central del Paraguay (BCP), la cifra establecida hasta el momento es de 4,2 %, pronóstico que será revisado y dado a conocer en el presente mes de julio.
Con relación a los índices de inflación para el 2026, indica que la proyección es de 3,5 %, por debajo del 4 % apuntado en un análisis anterior, “reflejando una sucesión de registros de inflación inferiores a lo esperado y una inflación acumulada moderada hasta junio”, explica la entidad.
“Las sorpresas recientes a la baja, apoyadas por la fortaleza del tipo de cambio y la caída de los precios de los combustibles, sugieren una dinámica inflacionaria más débil en el corto plazo”, agrega, sin embargo, aclara que la inflación en ciertos sectores, como alimentos y servicios, evita que la reducción de los índices de variación sean más pronunciadas.
Carne bajó de precio por efecto del Mundial, según el Banco Central
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El Banco Central del Paraguay (BCP) informó que el mayor nivel de faenamiento de vacunos y las ofertas generadas para las previas de los partidos de Paraguay en el Mundial 2026 incidieron en la reducción del precio de la carne en junio.
El regulador dio a conocer días atrás la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), reportando una deflación del 0,3 %, es decir, en general hubo una caída de los precios. Uno de los productos que mayor peso tiene sobre la canasta justamente es la proteína bovina, que presentó una disminución de 0,4 %.
Con relación a lo mencionado, Gustavo Cohener, gerente de Estadísticas Económicas del BCP, indicó que se trató de una combinación de factores. “Respecto al comportamiento que está teniendo la carne, nosotros hemos observado que especialmente en el mes de mayo hubo un aumento importante en torno al 1, 1,2 %, en promedio, eso se debió en mayo justamente por la alta demanda, los días festivos y notamos que en junio eso marca una moderación y es por una combinación de factores”, comenzó indicando.
Productos que registraron reducción en sus precios en junio. Foto: BCP
Los dos hechos que se conjugaron fueron el mayor nivel de faenamiento y las ofertas en comercios, para los partidos de la Albirroja.
“Específicamente la cantidad de bovinos que se han faenado, en junio aumentó en torno al 20 %, respecto al mes anterior, entonces es una mayor oferta por un lado, el lado del faenamiento y también algunas campañas que se habían comunicado por los medios que habría la intención de determinados centros de disminuir el precio de la carne para los partidos de la selección”, precisó. En pocas palabras, se retomó el nivel de costos que se había tenido en abril, manifestó el alto funcionario.
Efervescencia
En junio se vivió una gran efervescencia por los partidos de la selección paraguaya en la Copa del Mundo 2026. Fueron cuatro partidos disputados, en horas de la noche, lo que invitó a juntarse con amigos y disfrutar de algo a la parrilla, carne vacuna, principalmente. Los supermercados, por sobre todo, se esmeraron en contar con propuestas interesantes para que los clientes puedan aprovechar y darle sazón a las veladas futbolísticas.
Diversificación productiva amortigua caída de carne y sostiene crecimiento económico
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La economía paraguaya continúa mostrando señales de diversificación, con varios sectores compensando la desaceleración o caída de actividades tradicionalmente dominantes. Así lo explicó Walter Benítez, jefe de División de Cuentas Nacionales Anuales del Banco Central del Paraguay (BCP), al analizar los resultados económicos del primer trimestre de 2026.
Según datos oficiales, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento de 5,8 % entre enero y marzo, impulsado por el desempeño de sectores como agricultura, manufactura, servicios y generación de energía. Benítez destacó especialmente el comportamiento del sector de agricultura, ganadería, forestal, pesca y minería, que registró una expansión de 2,4 % pese a una caída cercana al 15 % en la producción de ganado bovino.
Explicó que este resultado fue posible gracias al mayor aporte de actividades como la producción avícola, porcina, láctea, de huevos y forestal. “Es un ejemplo de diversificación y de lo positivo que resulta para el comportamiento de la economía”, señaló la 1000 AM. La agricultura también mostró un fuerte desempeño, con una expansión de 8,2 % durante el primer trimestre, consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento de la actividad económica.
Otro sector que sobresalió fue la manufactura, que avanzó 6 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. Benítez recordó que históricamente la industria cárnica tenía un peso determinante dentro de este segmento, por lo que una menor producción de carne solía afectar significativamente los resultados generales.
Sin embargo, en esta ocasión otras ramas industriales lograron sostener el crecimiento. Entre ellas mencionó la producción de aceites, lácteos, azúcar, molinería y panadería, bebidas, tabacos, papel, madera, minerales no metálicos y fabricación de maquinaria y equipos.
Uno de los aportes más destacados provino de la industria química y farmacéutica. Según explicó el técnico del BCP, la creciente demanda de medicamentos como la tirzepatida impulsó un aumento significativo de la producción local, contribuyendo de manera importante al resultado del sector manufacturero. Asimismo, el rubro de electricidad y agua registró una expansión de 4%, sumándose a los sectores que apoyaron el crecimiento económico durante el periodo.