Para el ministro Carlos Fernández Valdovinos, la macroeconomía ordenada y las políticas públicas focalizadas dieron como resultado la reducción de los índices de pobreza. Foto: Archivo
Macroeconomía ordenada y políticas públicas explican la reducción de la pobreza, destacan
Compartir en redes
El titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Carlos Fernández Valdovinos, aseguró que la reducción en los niveles de pobreza que experimentó el país desde el inicio del actual Gobierno se debe a una macroeconomía ordenada y a políticas públicas bien focalizadas. Unas 270.000 personas salieron de la pobreza y más de 91.000 superaron la pobreza extrema, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
“Si la macro está ordenada y con políticas públicas bien localizadas, los hogares son los beneficiados. Estas políticas no son buenas si no llegan a la gente, en especial a los más vulnerables. Seguiremos impulsando medidas que mejoren la calidad de vida de los paraguayos”, escribió en redes sociales el ministro, mostrando los últimos resultados obtenidos por el INE.
De acuerdo con el informe, la pobreza extrema se pasó del 5,8 % en 2022 a nivel país, al 4,1 % en 2024. La pobreza total, que fue del 25 % en 2022, se redujo al 20,1 % en 2024. El presidente de la República, Santiago Peña, se refirió a estas estadísticas y afirmó que 270.000 paraguayos salieron de la pobreza y unos 91.000 superaron la pobreza extrema. Señaló que se trata del resultado de “políticas firmes y del compromiso de poner siempre a las personas en el centro”.
Macroeconomía y grado de inversión
Recientemente, el ministro Fernández Valdovinos se reunió con representantes de la calificadora de riesgo Moody’s, con quienes compartió los avances económicos y financieros del país, así como el compromiso del Gobierno con la estabilidad fiscal y las reformas estructurales.
También subrayó la resiliencia de la economía paraguaya que mantiene desempeños positivos en el Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (Imaep) a pesar del impacto adverso de la sequía en sectores como la energía y la agricultura. Destacó la competitividad del país en materia de negocios con las condiciones favorables que ofrece Paraguay para la inversión, tales como políticas de apertura y estabilidad macro que convierten al país en un destino atractivo para los capitales extranjeros.
El 26 de julio de 2024, Moody's Ratings otorgó a Paraguay la calificación Baa3, con perspectiva estable y al año siguiente, el 17 de diciembre de 2025,la Standard & Poor's brindó la calificación BBB-, con perspectiva estable. Foto: Ilustrativa
El pacto que cambió el destino económico de Paraguay
Compartir en redes
Hace 122 años, Paraguay comprendió que ninguna economía puede crecer sin estabilidad y confianza. El Pacto del Pilcomayo marcó el inicio de esa recuperación y dejó una enseñanza que hoy vuelve a cobrar fuerza con la obtención del grado de inversión.
Pocas efemérides nacionales permiten explicar con tanta claridad uno de los pilares del desarrollo económico como el Pacto del Pilcomayo. Aunque prácticamente ha desaparecido de la memoria de las nuevas generaciones, el acuerdo firmado el 12 de julio de 1904 a bordo del cañonero argentino El Plata, fondeado frente a Asunción, representó mucho más que el cierre de un conflicto interno: devolvió al país las condiciones necesarias para recuperar la actividad económica y reconstruir la confianza.
A comienzos del siglo XX, Paraguay enfrentaba un escenario de profunda incertidumbre que afectaba la producción, el comercio, las finanzas públicas y las inversiones. Sin previsibilidad era imposible impulsar el crecimiento, generar empleo o atraer capitales.
El Pacto del Pilcomayo fue un acuerdo firmado en Paraguay en el que el principal objetivo fue poner fin a la guerra civil que enfrentaba al gobierno y a las fuerzas revolucionarias, iniciando una etapa de mayor estabilidad institucional que permitió al país recuperar la normalidad económica y administrativa.
De la hazada a la agricultura con drones, una transformación que comenzó con la firma de un pacto en 1904, en aguas del río Paraguay. Foto: Ilustrativa
Aunque suele estudiarse como un acontecimiento político, su trascendencia también fue económica, ya que contribuyó a restablecer la confianza necesaria para reactivar la producción, el comercio y las finanzas públicas.
La firma del acuerdo permitió iniciar un proceso de normalización que favoreció la recuperación de la economía. Con mayor estabilidad, comenzaron a fortalecerse el comercio, la actividad agropecuaria, la administración pública y las relaciones económicas con el exterior, en un país que todavía buscaba dejar atrás las consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza.
Más de un siglo después, aquella enseñanza mantiene plena vigencia. El reciente acceso de Paraguay al grado de inversión no fue producto de un hecho aislado, sino del reconocimiento internacional a un largo proceso de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal, instituciones económicas sólidas y reglas previsibles para quienes producen e invierten. Precisamente esos factores fueron destacados por las agencias calificadoras al mejorar la nota soberana del país.
Aunque separados por más de un siglo, ambos acontecimientos comparten un mismo denominador: la confianza. En 1904 fue el activo que permitió reactivar una economía golpeada por la incertidumbre; en 2025 y 2026, esa confianza se refleja en un menor riesgo país, mejores condiciones de financiamiento y mayores oportunidades para captar inversiones.
Hoy, cuando Paraguay busca consolidarse como un destino competitivo para proyectos industriales, energéticos, logísticos y de infraestructura, la principal lección del Pacto del Pilcomayo conserva una sorprendente actualidad: las grandes transformaciones económicas no comienzan con una inversión millonaria, sino con la construcción de un entorno estable, previsible y confiable.
Más de un siglo después, ese sigue siendo el principal capital del país y uno de los fundamentos sobre los que Paraguay aspira a sostener su crecimiento en los próximos años. Estas son las cinco lecciones económicas que dejó el Pacto del Pilcomayo:
1. La estabilidad es el primer requisito para crecer: sin un entorno previsible es difícil que prosperen las inversiones, aumente la producción o se generen nuevos empleos. La recuperación económica de Paraguay comenzó cuando disminuyó la incertidumbre.
2. La confianza es un activo económico: los mercados, los empresarios y los inversionistas toman decisiones basándose en la confianza. Cuando un país demuestra capacidad para resolver sus diferencias mediante acuerdos, mejora su credibilidad dentro y fuera de sus fronteras.
3. Las instituciones fuertes generan desarrollo: el acuerdo permitió restablecer el funcionamiento normal del Estado y de sus instituciones. Hoy, las calificadoras de riesgo siguen considerando la fortaleza institucional como uno de los principales factores para evaluar la solvencia de un país.
4. La seguridad jurídica impulsa las inversiones: los proyectos de largo plazo necesitan reglas claras y previsibles. Esa necesidad era válida en 1904 y continúa siendo uno de los principales requisitos para atraer capitales nacionales y extranjeros.
5. La historia demuestra que la estabilidad tiene premio: más de un siglo después, Paraguay alcanzó el grado de inversión gracias a una combinación de disciplina macroeconómica, responsabilidad fiscal y estabilidad institucional. Aunque pertenecen a contextos históricos distintos, tanto el Pacto del Pilcomayo como ese reconocimiento internacional reflejan una misma enseñanza: la confianza es uno de los activos más valiosos para el desarrollo económico de un país.
Fuerte apuesta social: inversión del Estado alcanzó G. 19 billones en seis meses
Compartir en redes
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que el Estado paraguayo destinó un total G. 19 billones en gastos sociales al cierre de la ejecución presupuestaria del primer semestre de este 2026. De acuerdo con el informe de la cartera económica, se registró un importante incremento en los sectores de salud y educación en comparación con el mismo periodo del año 2025.
En el área de Educación, la ejecución de gasto es de G. 6,3 billones, lo que representa el 33 % del gasto total, con un crecimiento del 13 %, destinado al financiamiento de servicios educativos en sus diferentes niveles y al fortalecimiento de la cobertura alimentaria de los estudiantes a través del programa “Hambre Cero en las Escuelas”.
Le sigue el sector salud que recibió un desembolso de unos G. 4,9 billones con una participación del 26 %, destinado al “fortalecimiento de la prestación de servicios esenciales mediante la contratación de personal sanitario y el sostenimiento de la provisión de productos farmacéuticos y medicinales para la red pública”.
Mientras tanto, la Promoción y Acción Social alcanzó una ejecución de G. 4 billones, representando el 21 % del gasto social. Ya el sector Seguridad Social registró G. 3,2 billones, equivalente al 17 %. Estos recursos fueron destinados a programas prioritarios como la Pensión Universal para Adultos Mayores, Tekoporã Mbarete, Abrazo y el pago de jubilaciones y pensiones de la Caja Fiscal.
“El reporte destaca que, al cierre de junio, la Administración Central ejecutó G. 34,3 billones, de los cuales G. 19 billones fueron destinados a programas vinculados al gasto social. De esta manera, el 56 % de los recursos ejecutados fueron orientados a políticas públicas de carácter social, reafirmando la prioridad otorgada a la provisión de servicios esenciales para la ciudadanía”, señala el informe de la cartera económica.
Políticas públicas que escuchan, se adaptan y llegan
Compartir en redes
Por Stella Guillén
Presidenta de la Agencia Financiera de Desarrollo
El acceso a la vivienda propia sigue siendo uno de los grandes anhelos de las familias paraguayas. No es solo de tener una casa; sino construir estabilidad, seguridad y futuro. Una vivienda genera arraigo con la comunidad, pero también dinamiza la economía: crea empleo, impulsa la construcción, mueve servicios y fortalece comunidades.
Por eso, cuando un programa de gobierno responde a las necesidades de la gente, crece en números, en alcance, en impacto y en oportunidades. No hablamos solamente de más créditos o más proyectos; hablamos de nuevas posibilidades para más personas.
La historia de Tania Berino lo muestra. Ella es una paraguaya que emigró a España hace diez años en busca de mejores condiciones de vida. Madre soltera de dos hijas, nunca dejó de lado el sueño de volver a tener una casa propia en Paraguay. Desde el exterior inició el proceso a través de Che Róga Porã y, en pocos meses, logró acceder a su vivienda.
A través de la innovación permanente llegamos a Che Róga Porã 3.0, una nueva etapa que aumenta el alcance del programa a más familias, incorpora mayores montos financiables y condiciones ampliadas para acercar la vivienda propia a más familias compatriotas.
A dos años de su lanzamiento, Che Róga Porã registra más de 6.100 créditos aprobados y en análisis, con más de USD 269 millones movilizados en financiamiento habitacional y presencia en los 17 departamentos del país. Además, se estima la generación y/o mantenimiento de más de 45.000 empleos, lo que demuestra que la vivienda también es una política económica con impacto real.
En ese marco, la Expo & Foro Che Róga Porã, que se realizará los días sábado 25 y domingo 26 de julio, en el Centro Cultural del Puerto de Asunción, será una oportunidad para que más familias se acerquen, se informen, conozcan opciones habitacionales y alternativas de financiamiento, y puedan dar el primer paso hacia la casa propia.
MEF libera más de G. 201.800 millones para proveedores del Estado
Compartir en redes
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informó que este martes realizará pagos por un total deG. 201.811 millones a empresas proveedoras y acreedores del Estado, en el marco del cronograma de desembolsos administrado por la Dirección General del Tesoro Público (DGTP).
Los recursos corresponden a compromisos asumidos por organismos y entidades públicas y serán transferidos a través de distintas fuentes de financiamiento contempladas en el Presupuesto General de la Nación (PGN). El mayor volumen de desembolsos se concentra en obligaciones financiadas con recursos provenientes del crédito público.
El Tesoro procesará G. 141.804 millones con cargo a la Fuente 20 “Recursos del Crédito Público”, destinados principalmente al pago de proveedores y acreedores del Estado. A ello se suman G. 58.782 millones de la Fuente 30 “Recursos Institucionales”, que incluyen pagos a proveedores, acreedores y otros compromisos operativos.
Asimismo, se desembolsarán G. 1.225 millones de la Fuente 10 “Recursos del Tesoro”, destinados principalmente a conceptos como caja chica y gastos reservados.
El pago corresponde a la totalidad de las Solicitudes de Transferencias de Recursos (STR) ingresadas a la Dirección General del Tesoro Público entre el jueves 2 y el lunes 6 de julio de 2026. Según el MEF, el proceso se desarrolla de manera sostenida conforme al orden de presentación de las solicitudes remitidas por las distintas instituciones públicas.
La ejecución regular de estos desembolsos resulta relevante para la actividad económica, considerando que permite a empresas contratistas, proveedoras de bienes y prestadoras de servicios contar con mayor liquidez para cumplir compromisos financieros.
Los pagos a proveedores constituyen además un componente clave para el funcionamiento de la cadena económica vinculada a la inversión pública, ya que involucran a sectores como construcción, salud, servicios, tecnología, logística y suministro de insumos para el Estado.
Los datos también pueden ser consultados a través de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) y del Sistema de Información de Proveedores del Estado (SIPE).