Inspirado en la metamorfosis de la mariposa, Crisálida es un espacio donde cada mujer puede explorar su interior, compartir su historia y sentirse acompañada en sus momentos de crisis y transformación. Este proyecto, fundado por Elisabet Etheridge, Laura Benítez, Andrea Yubero y Cecilia Cáceres, celebró ayer sábado su lanzamiento oficial.
“Crisálida no es solo un proyecto, es un latido compartido. Es el recordatorio de que la transformación es un viaje colectivo, donde cada paso nos conecta con la fortaleza y vulnerabilidad de otras mujeres”, dicen las creadoras del espacio que permite fomentar el autoconocimiento, el apoyo mutuo y el empoderamiento personal.
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Son cuatro mujeres, unidas por un mismo propósito: crear un espacio seguro donde otras mujeres puedan transformarse, crecer y acompañarse en su viaje hacia el autoconocimiento. Crisálida ofrece círculos de mujeres como refugio y fuente de energía para vivir los procesos de cambio sin juicios.
En su lanzamiento, este emprendimiento invita a todas las mujeres a unirse a este círculo de apoyo, donde la vulnerabilidad se convierte en una fuente de poder, y el proceso de transformación se vive con amor y acompañamiento mutuo.
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Unas 140 mujeres fueron atendidas en jornadas de prevención y diagnóstico en Barrio Obrero
Esta semana, en el Hospital General de Barrio Obrero realizaron jornadas de atención integral con las que llegaron a unas 140 mujeres. Las pacientes accedieron a estudios como mamografías, Papanicolaou (PAP), detección del virus del papiloma humano (VPH) y testeos para infecciones de transmisión sexual (ITS).
El Ministerio de Salud confirmó que las jornadas fueron muy exitosas y que llegaron a un total de 139 pacientes. Las atenciones se desarrollaron en el hospital de Barrio Obrero de la ciudad de Asunción con la intención de promover la prevención y detección temprana de enfermedades en mujeres.
Las usuarias que fueron atendidas en el centro asistencial accedieron a los turnos mediante las Unidades de Salud de la Familia (USF) de sus barrios como: San Blas, Cateura, Jukyty; 3 de Febrero I y II; Pelopincho I y II; Republicano I y II; San Cayetano I y II; Camsat San Felipe y Santiago; y Camsat San Miguel.
Ofrecieron estudios preventivos que incluyeron: 58 mamografías, 30 tomas de muestras para Papanicolaou (PAP), 20 pruebas para la detección del virus del papiloma humano (VPH) y 31 testeos para infecciones de transmisión sexual (ITS).
“Estas prestaciones facilitaron el acceso a controles preventivos fundamentales, además de reforzar la importancia de realizarlos periódicamente para identificar de manera oportuna posibles alteraciones y promover el cuidado integral de la salud femenina”, resaltaron desde la cartera sanitaria.
La iniciativa fue organizada por el departamento de Programas de Salud mediante su área de Salud Sexual y Reproductiva, que contó con apoyo del Programa Nacional de Control del VIH/Sida e ITS (Pronasida) de la XVIII Región Sanitaria, y la colaboración de la Fundación Unidos Contra el Cáncer (Funca).
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¿Dónde está mamá?
- Por Carlos Mariano Nin
- Columnista
- marianonin@gmail.com
Hay una silla que nadie volvió a ocupar, una cama que quedó tendida, un plato que, quizá, todavía alguien guarda en la cocina, porque a veces cuesta aceptar que ya no hace falta ponerlo en la mesa.
Y me da vueltas una pregunta que no aparece en ninguna estadística: ¿quién le explica a un niño que mamá no va a volver?
Hasta agosto en Paraguay 17 mujeres fueron víctimas de feminicidio.
Diecisiete nombres, historias que alguna vez tuvieron un cumpleaños, sueños, discusiones, abrazos, planes para el domingo y alguien que las esperaba en casa.
Y hay un número que me golpea todavía más fuerte: 33 hijos quedaron detrás de esas mujeres. 24 de ellos son menores de edad.
Detrás de cada uno hay una infancia que cambió para siempre.
Al final, cuando una madre es asesinada, no muere solamente la mujer.
Se rompe una familia, se quiebra la infancia.
Los números del Ministerio Público sobre feminicidios dados a conocer esta semana cuentan que 13 de las víctimas eran madres. Algunas murieron dentro de sus propias casas; otras, en la vía pública. Fueron asesinadas con armas blancas, armas de fuego, golpes y asfixia.
Pero ninguna estadística puede contar lo que sucede después.
Los números no pueden registrar el momento en que un niño pregunta por su madre, ni se puede medir el silencio de una casa después del crimen.
Nadie, absolutamente nadie puede poner en una planilla el miedo con el que una hija volverá a escuchar una discusión, tampoco podrá explicar cómo se aprende a crecer cuando la persona que debía enseñarte a vivir fue arrancada de tu vida.
Y entonces aparecen otras cifras.
25 tentativas de feminicidio. Son las mujeres que sobrevivieron y que tuvieron una segunda oportunidad.
Hoy deberíamos aprender a ver las señales, a enseñarle a nuestras hijas que las discusiones, las peleas pasadas de tono y los golpes no son normales. Que el control a veces se disfraza de amor, de celos presentados como preocupación.
En todos los casos el principal error es esperar a que ocurra la tragedia para entender que había señales.
Los datos dicen que los principales agresores fueron parejas y exparejas.
Eso también debería obligarnos a mirar más cerca.
En la mayoría de los casos el peligro no está en una calle oscura ni viene desde un desconocido. A veces tiene la llave de la casa, conoce la rutina… y alguna vez hasta dijo “te amo”.
Por eso hablar de feminicidio no puede ser solamente hablar de mujeres asesinadas.
Tenemos que hablar de prevención, de educación, de protección.
De intervenir antes. De entender que una amenaza no es una exageración cuando quien la recibe tiene miedo.
Pedir ayuda no debería convertirse en una carrera contra el tiempo.
Hoy hay 17 mujeres menos. Pero también hay 33 hijos que tendrán que aprender a vivir con una ausencia que ellos nunca eligieron.
Veinticuatro son niños.
Y cuando pienso en ellos, me cuesta volver a mirar estas cifras como simples números.
Debemos dejar de contar a las mujeres muertas y los niños huérfanos.
El desafío es conseguir que la próxima estadística sea cero.
Que ninguna silla quede vacía para que ningún niño tenga que aprender tan pronto el significado de la palabra feminicidio.
Una vida salvada no aparece en ninguna estadística. Pero alguien vuelve a casa.
Una madre vuelve a abrazar a sus hijos.
Y una silla... vuelve a estar ocupada.
Pero esa es otra historia.
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Reportan 17 feminicidios y 25 tentativas en lo que va del año en Paraguay
Este lunes, el Ministerio Público reportó un total de 17 víctimas de feminicidio en lo que va del 2026, así también, suman 25 tentativas de feminicidio en el mismo periodo. En cuanto a los afectados indirectos, estos casos de violencia contra la mujer han dejado a 33 hijos huérfanos, de este número, 24 son niños, niñas y adolescentes.
Según el Programa de Datos Abiertos del Ministerio Público, a nivel país se tienen 16 causas abiertas por feminicidio, de los cuales, en uno de los casos se investiga por el crimen de dos mujeres. Lastimosamente, la mayoría de los ataques fueron cometidos por personas del mismo entorno íntimo.
“En el recuento preliminar, con el hecho ocurrido ayer domingo, tenemos 17 víctimas de feminicidio y otros 25 casos de tentativa de feminicidio. Además, se registraron seis casos de agresiones graves que están siendo investigados y un hecho en el que un adolescente, preliminarmente, está siendo investigado como homicidio”, dijo Elida Favole, directora de transparencia y políticas de géneros, en canal Trece
Se pudo contabilizar que del total, 13 mujeres asesinadas eran madres, quienes dejaron un total de 33 hijos huérfanos, de los cuales, 24 son niños, niñas y adolescentes. En cuanto al vínculo con las víctimas, pertenecían al círculo íntimo o familiar: 7 exparejas; 6 parejas; 1 padrastro; 1 hijo y 2 conocidos.
“Es preocupante la situación porque ayer se registró un niño de 12 años, que está calificado como homicidio doloso y también tenemos otros niños que fueron víctimas indirectas. La víctima más joven en el caso de feminicidio tenía 12 años. Lastimosamente, hay que señalar que en 10 casos tenemos ensañamientos”, puntualizó.
Se pudo constatar que 16 de las víctimas eran de nacionalidad paraguaya, una de nacionalidad brasileña y dos pertenecían a comunidades indígenas. Nueve casos fueron en el departamento Central, tres en Concepción, dos en Canindeyú, una en Alto Paraná, uno en Caazapá y uno en Asunción.
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Tres fallecidas totalizan sendos choques en Arroyos y Esteros y en Villa Elisa
Un grave accidente se registró en la ciudad de Arroyos y Esteros, donde dos mujeres que iban en un automóvil perdieron la vida en un choque frontal contra un camión de gran porte; mientras que, en Villa Elisa, una conductora falleció al estrellarse contra una una vivienda del barrio Tres Bocas.
En el departamento de Cordillera, el terrible choque se registró cerca de las 23:45 de ayer sábado, sobre la ruta PY03 a la altura del kilómetro 70 en la ciudad de Arroyos y Esteros. En el percance se vieron involucrados un automóvil de la marca Toyota modelo Vitz, un tractocamión que llevaba granos y otro que llevaba ganado, según el reporte policial.
Los conductores de ambos camiones relataron que iban sobre la ruta PY03 y que detrás de camión transganado, que tenía como destino la ciudad de Asunción, venía el automóvil con las dos mujeres. En un momento dado, la conductora realizó un adelantamiento y de frente venía el camión que llevaba granos con el que chocó.
El automóvil quedó totalmente destruido y en el lugar fallecieron sus ocupantes, Delia Calonga Robles, de 26 años, y Sheila Jazmín Rodríguez, de 25 años. En tanto que, el conductor Ever Espínola, de 41 años, y se acompañante Hugo César Báez, de 45 años, resultaron ilesos.
Villa Elisa
Este domingo, se reportó una fatal accidente en la ciudad de Villa Elisa, donde una joven de 27 años, identificada como Verónica González Olmedo, que iba al mando de una camioneta de la marca Kia Sportage de color blanco chocó contra una vivienda ubicada sobre la calle Oceanía y Lomas Valentinas, hacia las 7:45. Tras llevarse por delante la fachada de la vivienda, se constató su fallecimiento.
Según vecinos de la zona la mujer estaba sola al momento del percance, fue rescatada por los bomberos y personal del Seme (Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias), ya sin signos de vida. Un vecino relató que el velocímetro quedó detenido en 100 km/h y afirmó que la víctima no se habría percatado de que había una curva, donde perdió el control de su rodado e impactó contra la muralla de vivienda.