El presidente Santiago Peña, junto al titular del MIC, Javier Giménez, realizó la apertura oficial de la primera fábrica textil del Guairá. Este hecho marca un hito para el cuarto departamento ya que impulsará el desarrollo económico e industrial de la región.
El presidente de la República destacó que desde el Gobierno están impulsando el desembarco de nuevas inversiones dentro del territorio nacional, que repercutirán en la generación de más puestos de trabajo. “Estamos impulsando la industrialización. Hay un potencial enorme para que más paraguayos puedan tener trabajo en esta industria textil de exportación, que realmente no tiene límites con lo que podemos hacer”, dijo Peña durante el acto inaugural, atendiendo la cercanía con el Brasil, uno de los mercados más importantes del mundo.
“Guairá Textil” es la empresa que abrió sus puertas con un plantel de 100 funcionarios y la proyección de incorporar a 150 personas más. Cabe mencionar que todos sus trabajadores fueron capacitados por el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP), en el manejo de máquinas industriales y en la confección de prendas de vestir y deportivas.
Destacó además el desempeño de la mano de obra local. “Ustedes son los protagonistas, porque (…) si hay manos laboriosas, si hay paraguayos que no se rinden ante la adversidad, esto va a ser posible. Por eso yo doy un aplauso muy, pero muy grande para todos los trabajadores, a todos y cada uno de ustedes, por su ejemplo”, indicó el jefe de Estado.
Por su parte, el gobernador de Guairá, César Sosa, indicó que con la combinación de capacitación, inversión y compromiso, el departamento se proyecta como un ejemplo de desarrollo productivo. Esto además permite que cada vez más ciudadanos accedan a oportunidades laborales, señaló.
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Economista advierte límites del salario mínimo en un mercado informal
El reajuste anual del salario mínimo en Paraguay vuelve a instalar un debate centrado en el porcentaje de aumento según la inflación. Sin embargo, una mirada más estructural sugiere que la discusión podría estar enfocada en el lugar equivocado.
El economista Jorge Garicoche, en conversación con La Nación/Nación Media, advirtió que cualquier fórmula de ajuste tendrá un impacto limitado si no se aborda primero el problema de fondo, haciendo referencia a la alta informalidad laboral.
Un ajuste que se diluye
Uno de los puntos centrales del análisis es que el aumento del salario mínimo no se traduce en un beneficio sostenido para el trabajador. Según explicó, el efecto comienza a sentirse recién entre el segundo y tercer mes posterior al reajuste.
El incremento se aplica en junio, las empresas enfrentan mayores costos salariales en julio y, hacia agosto, trasladan ese impacto a los precios de bienes y servicios. Como resultado, el poder adquisitivo que se buscaba proteger termina erosionándose.
La discusión sobre la canasta: sin datos, sigue siendo hipótesis
Garicoche también planteó que los trabajadores que perciben el salario mínimo enfrentan una estructura de consumo distinta al promedio, con mayor peso en rubros como alimentos y transporte.
“Yo quiero que el Banco Central del Paraguay (BCP) haga una medición de la inflación de cómo nos afecta por estratos. Si vamos a hacer políticas públicas, lo ideal es que no estén basadas en una hipótesis, sino en evidencia”, afirmó.
Informalidad: el verdadero límite del sistema
Para el economista, el debate sobre si el ajuste debe basarse en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) o en la productividad resulta secundario frente a la magnitud de la informalidad.
“Pongo la firma de que el impacto de cualquier reajuste va a ser mínimo, porque nuestro problema no es la estructura del salario mínimo, sino la informalidad que existe en el mercado laboral”, sostuvo.
Además, advirtió que incrementos desalineados con la realidad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), muchas de las cuales operan bajo esquemas de salarios diferenciados, podrían profundizar distorsiones y empujar a más trabajadores hacia condiciones precarias.
El costo invisible: tiempo, transporte y salud
El análisis incorpora un elemento poco discutido, el salario no monetario. Garicoche señaló que las deficiencias en el transporte público implican una pérdida directa de tiempo productivo.
“Si a un trabajador le toma cuatro horas al día ir y volver de su empleo, ese tiempo se pierde para la capacitación o el descanso”, explicó.
A esto se suma la falta de acceso a seguridad social. Una gran parte de los trabajadores no cuenta con cobertura previsional ni de salud, lo que reduce significativamente el impacto real de cualquier aumento salarial ante situaciones de enfermedad o retiro.
Productividad: una medición compleja
Sobre la posibilidad de vincular el salario mínimo a la productividad, el economista advirtió que su medición en Paraguay presenta limitaciones importantes.
Según indicó, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en las últimas décadas respondió en gran medida a la expansión del capital y la tierra, particularmente en el sector sojero, más que a mejoras en el rendimiento por trabajador.
Un debate incompleto
En ese contexto, Garicoche concluye que el país enfrenta un problema más profundo que el mecanismo de ajuste. El salario mínimo vigente ni siquiera opera como un verdadero “mínimo”, debido a las excepciones legales existentes.
Así, el desafío no pasa por encontrar una nueva fórmula de reajuste, sino por avanzar en la formalización del empleo y en la mejora de servicios públicos. Sin esos cambios estructurales, cualquier aumento seguirá teniendo un efecto limitado en el ingreso real de los trabajadores.
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Peña elogió la gestión y el liderazgo del gobernador César Sosa en Guairá
El presidente de la República, Santiago Peña, destacó la figura del gobernador del Guairá y presidente del Consejo de Gobernadores, César Sosa, evocando la victoria en los comicios del 30 de abril de 2023. El mandatario desarrolló su jornada de gobierno en dicha departamento, el viernes último.
“A tres años de haber recibido el mandato, tanto César a nivel departamental y yo, a nivel nacional, que no hemos perdido el tiempo, en el trabajo que se ha hecho hasta ahora. Realmente con un avance tremendo y estoy seguro de que este este resultado todavía se va a ver con mayor fuerza en los próximos meses y años”, enfatizó Peña ante consultas de la prensa.
Asimismo, el jefe de Estado remarcó su admiración hacia la labor de Sosa, ya sea desde su rol como gobernador, así como en la conducción del Consejo de Gobernadores.
“Demás está decir y resaltar el gran nivel político que tiene César Sosa, es conocido su fuerte liderazgo que está demostrando con los 15 gobernadores colorados, lo cual considero fundamental al demostrar la enorme cohesión y unidad que están teniendo para llevar adelante todo el trabajo que se está haciendo”, concluyó.
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Jefe de Gabinete señala el “sentido de urgencia” en la gestión del Gobierno
- Por Lourdes Torres, lourdes.torres@nacionmedia.com.
El gobierno del presidente Santiago Peña está entrando en una etapa decisiva donde la ejecución y los resultados marcan el ritmo de gestión. El jefe de Estado mantuvo una reunión clave del gabinete ministerial, el 30 de abril, que si bien forma parte de la coordinación permanente sirvió para alinear prioridades, revisar avances y ajustar estrategias.
En una entrevista exclusiva con La Nación/Nación Media, el jefe de Gabinete, el ministro Javier Giménez, destacó el “sentido de urgencia” que el presidente Peña está marcando como hoja de ruta a los efectos de acelerar las políticas públicas y lograr impactos concretos en la vida de la gente.
No obstante, Giménez resaltó el alto nivel de compromiso de los ministros que forman el Poder Ejecutivo, señalando que son conscientes con el momento político. Indicó que existe claridad en los objetivos y presión constante por rendimiento además de una evaluación permanente del trabajo de cada cartera.
- Esta reunión de los ministros con Santiago Peña, ¿por qué se dio, en el marco de que situación?
- El Consejo de Ministros se da dentro de la lógica de coordinación permanente del gobierno del presidente Santiago Peña. Es el espacio donde alineamos prioridades, revisamos avances y aseguramos que cada institución esté empujando en la misma dirección.
Estamos entrando en una etapa donde ya no solo hablamos de planificación, sino de ejecución y resultados. Entonces, estas reuniones cobran aún más relevancia porque permiten ajustar el rumbo, destrabar cuellos de botella y garantizar que las políticas públicas lleguen con impacto real a la gente.
- Se le escuchó al presidente Peña exigir mayores resultados, ¿cuál es el plan de ahora en más y como serán medidos esos resultados algún objetivo específico?
- El presidente tiene un estilo muy marcado, reconoce avances, pero siempre pone el foco en lo que falta. Es un liderazgo con sentido de urgencia, orientado a lograr las metas de gobierno.
El mensaje es simple, los resultados tienen que sentirse cada vez más en la vida de la gente. Ya avanzamos en temas como reducción de pobreza, empleo formal y programas sociales, pero estamos en el segundo tiempo de gestión y eso exige acelerar aún más. La gestión se mide en resultados, y esos resultados tienen que ser visibles, medibles y sostenibles en el tiempo.
- ¿Cómo siente usted a sus colegas ministros luego de escuchar las exigencias del mandatario?
- Veo un gabinete comprometido, con responsabilidad y consciente del momento que estamos atravesando. Hay claridad en los objetivos y eso parte del tipo de liderazgo del presidente que genera exigencia. Creo que comprende que debemos ajustar la velocidad y que tanto su ritmo como sus resultados están en una evaluación continua.
- Como jefe de Gabinete, ¿cuál es su prioridad luego de esta reunión que se tuvo en la fecha?
- Mi prioridad es asegurar que esa alineación se traduzca en acción concreta. Eso implica fortalecer la coordinación entre ministerios, hacer el seguimiento cercano de los compromisos asumidos y garantizar que los proyectos estratégicos avancen en tiempo y forma.
El rol del Gabinete es justamente ese, ordenar, articular y destrabar. Que las decisiones no se queden en la mesa, sino que se conviertan en resultados.
- ¿Algún aspecto que usted considere relevante resaltar como producto de esta reunión con los ministros y el jefe de Estado?
- Mi reflexión es que el tiempo importa. Estamos en una etapa donde la presión por resultados aumenta, y eso es positivo, debemos verlo así, porque cuando el líder del equipo marca ese ritmo, ese nivel de exigencia, las cosas pasan.
Se trata de honrar la confianza de la gente con trabajo, con ejecución y con resultados concretos. Ese sentido de urgencia es el que finalmente permite que los proyectos se materialicen y que el país avance.
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Molienda de soja alcanza mayor pico en nueve años
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) reportó números más que alentadores para el sector. Según los datos a marzo, el procesamiento de soja alcanzó el mayor nivel en los últimos nueve años.
La molienda de oleaginosa en el tercer mes de 2026 llegó a 384.126 toneladas, este es el mayor volumen mensual que se ha conseguido en los últimos años, siendo el último registro superior es de marzo del 2017. Este dato confirma el buen momento de la actividad industrial, según el informe periódico del ente.
Al cierre del primer trimestre del año se registró un procesamiento de 765.677 toneladas, lo que representa un incremento de casi 65 mil toneladas respecto al mismo periodo del 2025, equivalente a un crecimiento del 9,3 %.
Por otro lado, la molienda de otros granos (como la canola y el girasol) presentó un dinamismo aún mayor, con un aumento del 11,9 %, pasando de 16.966 a 18.985 toneladas.
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Condiciones favorables
Siempre según el informe de la organización, las condiciones externas favorables del año pasado permitieron romper una tendencia de muy baja utilización de la capacidad instalada que se venía registrando en la molienda entre 2020 y 2024, el sostenimiento de este contexto, sumado a la estimación de una cosecha récord, permite iniciar el 2026 con niveles de procesamiento elevados y con expectativas claras de continuar superando los registros pasados.
Impulso al sector
Días atrás, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, visitó la mayor procesadora de granos del mundo, en Rosario, Argentina. La firma se denomina Renova y recibe gran parte de los granos producidos en Paraguay para su industrialización. El secretario de Estado explicó que a nivel local, el 40 % de la soja generada pasa por la molienda, mientras que el 60 % es exportado en estado natural.
“La idea es seguir trabajando en conjunto con estas empresas gigantescas y mundiales para poder seguir trayendo productividad a nuestro país”, manifestó en su momento Riquelme, dando a entender que su objetivo es elevar el nivel de valor agregado en industrias.
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