Las exportaciones de soja aumentaron 16 % al cierre del primer mes del año, dando inicio a los envíos de la zafra nueva 2024/25. La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) informó que aunque una parte de lo enviado correspondió a la campaña anterior con los embarques pendientes del mes de diciembre, las salidas de este año tuvieron una dinámica importante.
En el nuevo boletín emitido por el gremio también señalaron que el mercado de Senegal volvió a adquirir el cereal después de tres años. “Argentina se posicionó como el principal comprador con el 47 % de participación, seguido por Brasil, Senegal y otros, que representaron 53 %”, explicaron.
A su vez, recalcaron que al cierre del informe quedaron pendientes despachos a finiquitar cuyos destinos serán reportados en el informe del próximo mes. A inicios del año, las multinacionales que cuentan con moliendas en el país fueron las principales exportadoras del grano en estado natural y en total de 23 empresas fueron responsables de los embarques de la oleaginosa.
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De acuerdo al informe elaborado por la licenciada Sonia Tomassone, en enero fueron enviadas al exterior 818.044 toneladas, que representaron el aumento de 130.551 toneladas considerando que en el mismo periodo de 2024 se habían vendido 687.493 toneladas. “Este aumento ayudó a una expansión del ingreso de divisas, que alcanzó USD 306.680.912 millones, unos USD 27.506.188 millones más con relación a enero de 2024 que había registrado 279.174.724”, añadió el gremio.
Las bajas reportadas fueron en el aceite de soja que en enero del año anterior fue exportado en unas 33.067 toneladas, mientras que al mes de enero de este 2025 se enviaron 25.406 toneladas, unas 7.661 toneladas menos. Igualmente, se registró la salida de 49.257 toneladas de pellets de soja, 32.258 toneladas menos que las 81.514 toneladas del año pasado.
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Buenas condiciones climáticas impulsan la siembra de soja que reporta avance del 60 %
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) informó que las buenas condiciones de humedad y las ventanas de buen tiempo favorecen el desarrollo de la campaña de soja 2026/27 y permiten intensificar las labores en el campo. Productores y representantes de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) reportaron que la siembra avanza a buen ritmo en las principales zonas productivas del país, con niveles cercanos a un promedio del 60 %.
En ese contexto, desde el gremio reportaron que a nivel nacional las expectativas para la nueva campaña se mantienen vinculadas al potencial productivo, al uso de tecnología y a la capacidad de los productores para adaptarse a las condiciones climáticas.
Asimismo, indicaron que en el departamento de Itapúa se registra un adelanto respecto a campañas anteriores, ya que los cultivos fueron favorecidos por las lluvias registradas en la zona, que permitieron aprovechar las ventanas de buen clima para intensificar las labores. En lo que va del mes y el anterior se registraron precipitaciones de hasta 80 mm, mientras que el avance de la siembra se acerca al 65 % en la zona.
En Caaguazú, los trabajos alcanzan alrededor del 60 %, favorecidos por las buenas condiciones climáticas, por lo tanto, detallaron que los productores continúan con las labores, pero se mantienen atentos a las precipitaciones previstas para la zona.
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“Si bien el ritmo de siembra genera expectativas positivas entre los productores, el comportamiento climático de los próximos meses será determinante para el desarrollo y la cosecha del cultivo”, remarcó el gremio.
Además, indicaron que las lluvias previstas hacia el último trimestre del año en el contexto del fenómeno El Niño podrían representar un desafío principalmente para las tareas de cosecha y para los acopiadores. No obstante, celebraron que el adelanto que se registra en la siembra permite en esta etapa aprovechar las condiciones de humedad y las ventanas operativas disponibles.
La expectativa del sector agrícola se mantiene en alcanzar las 3.600.000 hectáreas sembradas y una producción superior a los 12 millones de toneladas en esta zafra, mientras que a mediano plazo, el sector apunta a elevar este volumen hasta los 15 millones de toneladas, con desafíos como los costos altos y los precios del grano que atraviesan un panorama de mucha volatilidad.
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La distribución de las cuotas UE-Mercosur y la posición de Paraguay
Hugo Pastore
Director ejecutivo de Capeco
El Tratado de Asunción de 1991 fijó un principio que va más allá de la simple apertura comercial: la búsqueda de una integración armoniosa que contemple el desarrollo equilibrado de todos sus integrantes.
Sin embargo, en el marco del histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), la definición de los mecanismos internos de distribución de las cuotas de exportación con aranceles preferenciales se ha convertido en un punto de debate crítico.
Aunque el debate comercial suele abarcar múltiples sectores, la asignación de cupos en ciertos rubros agropecuarios y agroindustriales estratégicos, tales como la carne (vacuna y avícola), el maíz, el arroz y el etanol, resulta determinante para el futuro productivo y la matriz exportadora del bloque.
El acuerdo UE-Mercosur establece volúmenes de importación a arancel cero o preferencial que deben ser canalizados por los socios del bloque. No obstante, la ausencia de una metodología interna de distribución preestablecida genera el riesgo de adoptar un sistema de asignación “por orden de llegada” (first come, first served).
Este mecanismo penaliza en la práctica a las economías de menor escala y sin litoral marítimo. Competir en velocidad logística y volumen masivo para la colocación de embarques de carne, maíz, arroz y etanol, sitúa a los países más pequeños en una posición de evidente desventaja.
Para que los beneficios del acuerdo beneficien genuinamente a todo el bloque, el criterio de distribución no puede basarse únicamente en el volumen histórico o la capacidad instalada previa, sino en la equidad y la asignación garantizada de porcentajes específicos o cupos reservados en porcentajes iguales entre las cuatro naciones socias.
Paraguay: País sin litoral marítimo y menor desarrollo relativo
En este tablero regional, la condición de Paraguay requiere un análisis particular enfocado en sus principales motores productivos y sus restricciones estructurales:
La carne como estandarte de calidad: La industria cárnica paraguaya ha alcanzado estándares internacionales de alta exigencia. Sin embargo, sin una cuota reservada, corre el riesgo de ser desplazada en volumen por sus vecinos en las ventanas de importación europeas.
Maíz, caña de azúcar y etanol, el eje de la industrialización: Paraguay ha consolidado una fuerte producción de maíz e igualmente mantiene una importante producción de caña de azúcar que hoy alimentan una creciente industria de etanol. Garantizar acceso preferencial para el maíz y el etanol fomenta la transformación industrial en origen y fortalece el valor agregado nacional.
El arroz y la expansión agrícola: El sector arrocero paraguayo ha experimentado un crecimiento exponencial en rendimiento y calidad. Acceder al mercado europeo con cuotas protegidas permite diversificar los destinos de exportación de este cereal.
Mediterraneidad y sobrecostos logísticos: Al carecer de acceso directo al mar, las exportaciones de estos cuatro productos enfrentan fletes fluviales y terrestres sustancialmente más costosos.
La dependencia de la hidrovía Paraná-Paraguay y los transbordos en puertos de terceros países añaden tiempos de tránsito que imposibilitan competir en una carrera “por orden de llegada”.
País de Menor Desarrollo Relativo (PMDR): Reconocido bajo este estatus dentro del Mercosur y la ALADI, Paraguay opera bajo un principio jurídico que promueve la mitigación de asimetrías. Una distribución que reserve cupos específicos, es un mecanismo de nivelación necesario para garantizar un impacto real en su desarrollo socioeconómico.
Hacia un reparto justo dentro del bloque
Garantizar un porcentaje reservado y predecible de las cuotas otorgadas por la Unión Europea permitirá a Paraguay:
- Aportar certidumbre a la cadena productiva: Permitir que ganaderos, agricultores e industriales planifiquen inversiones a largo plazo sabiendo que sus productos tendrán acceso efectivo al mercado europeo.
- Compensar el sobrecosto geográfico: Neutralizar la desventaja de la mediterraneidad capturando el mayor valor posible dentro de las cuotas preferenciales.
- Fortalecer la cohesión del Mercosur: Consolidar un bloque integrado sustentado en la solidaridad y el desarrollo mutuo, demostrando que la integración regional no perpetúa la brecha entre economías.
Un compromiso ético y estratégico
El acuerdo Mercosur-UE es una oportunidad histórica para el crecimiento de la región. Para que esa promesa sea una realidad para todos sus miembros, la distribución de los contingentes exportables en rubros clave como la carne, el maíz, el arroz y el etanol debe realizarse bajo la premisa de una distribución equitativa de las cuotas negociadas, que es la vía para construir una integración regional justa, competitiva y verdaderamente cohesionada.
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Impulsan proyecto para fortalecer la resistencia del trigo ante la pyricularia
El proyecto “SATREPS” para la mitigación de la pyricularia del trigo busca desarrollar soluciones para reducir el impacto de esta enfermedad en la producción triguera de Paraguay. La iniciativa, impulsada mediante la cooperación entre la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Universidad Nacional de Asunción (UNA), tendrá una duración de cinco años.
Uno de sus principales ejes será el desarrollo de variedades de trigo con mayor resistencia o tolerancia a la pyricularia, complementado con estrategias de manejo integrado de enfermedades. Para ello, se prevé incorporar también herramientas químicas que permitan mejorar el control del problema en el campo.
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La iniciativa apunta a responder a una problemática que viene ganando relevancia en el país y que afecta tanto el rendimiento como la calidad del trigo.
En 2023, la presencia de pyricularia llegó a generar una reducción de hasta 50 % en la productividad, según datos proporcionados por Capeco.
Además de generar materiales vegetales más tolerantes, el proyecto contempla el fortalecimiento de las capacidades científicas y técnicas. En ese sentido, se busca formar profesionales con mayor preparación para desarrollar investigaciones y enfrentar nuevos desafíos relacionados con las enfermedades que afectan a los cultivos.
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El trabajo cobra especial importancia debido a la reducción de la superficie destinada al trigo en las últimas dos campañas y al incremento de la presencia de la enfermedad. Con una producción estimada en un millón de toneladas para la actual campaña, el desarrollo de herramientas que permitan proteger el cultivo representa un desafío clave para la agricultura y la seguridad alimentaria del país.
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De la soja a la carne: el desafío de integrar toda la cadena productiva
Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, destacó el potencial de la soja y el maíz para impulsar la producción de proteína animal y planteó la necesidad de fortalecer la infraestructura y el acceso a tecnología.
El desafío de la industrialización. La soja paraguaya tiene un desafío que va más allá de las toneladas cosechadas, y es la transformación de su producción en mayor valor dentro del país. Para Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el camino también pasa por una mayor integración entre la producción agrícola y las cadenas de proteína animal.
El desarrollo de la actividad agropecuaria en el Chaco abre nuevas oportunidades en este sentido. Hugo destacó la habilitación de la planta de Industria Pioneros en la región y señaló que, en una zona donde la ganadería tiene un peso importante, existe espacio para conectar la producción de proteína vegetal, como la soja, con la producción de proteína animal, incluyendo carne porcina, aviar y vacuna.
A su criterio, es justamente en esa integración donde se encuentra una de las principales oportunidades de agregación de valor para Paraguay. Sostuvo que el pequeño y mediano productor cuenta con conocimiento y capacidad para desarrollar actividades vinculadas a la producción de carne, pero requiere condiciones que faciliten su incorporación a las cadenas productivas.
Logros y la inversión en la infraestructura. El movimiento también está acompañado por inversiones internacionales. Hugo mencionó la llegada de grupos como JBS y de inversores españoles vinculados a la producción de carne, como parte de un proceso que, según sostuvo, debe seguir consolidándose.
Desde Capeco, la meta trazada es llevar la producción de soja hasta 15 millones de toneladas y la de maíz hasta 10 millones de toneladas. En el caso del maíz, además, observa un crecimiento de la demanda interna, impulsada por la producción de carne y una industria de etanol que suma nuevas plantas a su capacidad instalada.
Pero para que el campo siga creciendo, la infraestructura deberá acompañar el ritmo. Sobre el punto, señaló como desafíos el fortalecimiento de la logística, el mantenimiento de la hidrovía y una navegación eficiente para las exportaciones, además de mejorar las conexiones terrestres con Brasil.
También indicó que la incorporación de tecnología a los pequeños productores es otro desafío, en esa línea destacó que la integración mediante cooperativas puede facilitar el acceso a asistencia técnica, innovación y mejores condiciones de comercialización, permitiendo que el crecimiento de la agricultura se traduzca también en oportunidades para los productores de menor escala.