El sector naviero reporta que no tienen mayores inconvenientes para transportar la producción de granos y que la Hidrovía Paraguay - Paraná se encuentra navegable en un 100 %. El presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (Cafym), Raúl Valdez, destacó que esta mejoría del nivel de los ríos coincide con la época de cosecha en el campo.
La flota de barcazas que transportan la producción de granos del país no sufren mayores problemas para su trabajo gracias a que los niveles de los ríos Paraguay y Paraná garantizan la navegabilidad en la Hidrovía. Desde el Cafym esperan que este 2025 sea bastante dinámico pese a los actuales desafíos que plantea el clima. “Esperamos un año que será bastante movido para la Hidrovía, estamos acompañando toda esa puja económica”, dijo Raúl Valdez.
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Según explicó el referente a la 920 AM, el río Paraná tiene buenas condiciones para la navegabilidad aunque no está exento de padecer un estrés hídrico, mientras que, en el río Paraguay, el desafío se ubica en la zona de Pilar, donde el río Bermejo se encuentra en temporada de arrastre de sedimentos al cauce de nuestro río. No obstante, reportó que las barcazas logran superar esa situación. “El Paraná está en condiciones de navegar, los niveles son muy razonables en este momento, a diferencia del río Paraguay, el Paraná podría sufrir mucho más el estrés hídrico”, señaló.
Hace dos semanas, el Departamento de Dragado de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) previó mejorías en la situación de los ríos en coincidencia con la época de exportación de la zafra de soja. La situación en la zona del Pantanal mostró importantes signos de recuperación a finales de enero, pero este efecto se podría experimentar en la zona de Asunción recién en dos a tres meses.
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Hallan el cuerpo de una mujer atada de pies en la bahía de Asunción
Este domingo, un grupo de personas reportó el hallazgo del cuerpo sin vida de una mujer que estaba flotando en el río Paraguay, en zona de la bahía de Asunción. Hasta el momento se presume que se trata de un asesinato porque el cadáver estaba atado de los pies a un tronco.
Según el reporte de la Policía Nacional, el llamado para denunciar el hallazgo de un cuerpo indicaba la zona de la Costanera de Asunción, específicamente detrás del muelle deportivo a orillas de la bahía. El cadáver fue divisado por un grupo de personas que estaban visitando y recorriendo la ciudad.
Confirmaron que se trataría de una mujer que vestía un remera oscura y short de color rojo, que se encontraba flotando a orilla del río. Se presume que esta fue lanzada a las aguas y luego arrastrada por el caudal hasta la zona. Se pudo constatar que estaba atada de los pies a un tronco y presentaba heridas visibles en la cabeza.
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El procedimiento de rescate del cuerpo de acuerdo al protocolo correspondiente fue realizado por voluntarios de la Cruz Roja Paraguaya, filial Asunción, junto a K20, bomberos de Sajonia, y la Policía Nacional, quienes fueron los primeros en llegar a la zona.
Hasta el lugar ya llegó personal del Ministerio Público y el médico forense para realizar el levantamiento del cuerpo, además, determinar la posible causa de muerte. Además, ya iniciaron con las investigaciones y trabajan en la identificación de la víctima que no portaban con documentos de identidad.
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Comunicado del Centro de Maquinistas Navales: “No existe escasez de mano de obra en el sector de máquinas”
En un comunicado a la opinión pública, ante la serie de declaraciones del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (CAFYM) propaladas en diversos medios de comunicación, el Centro de Maquinistas Navales pone a conocimiento de la opinión pública en general cuanto sigue:
Nos encontramos ante una campaña de manipulación de los medios masivos de comunicación por parte del CAFYM, donde bajo la apariencia de entrevistas informativas hay una campaña de publicidad tendenciosa y malintencionada con una única finalidad: la de elevar exponencialmente la oferta laboral en el sector naviero, particularmente en el área de máquinas, con la inocultable intención de reducir los ya mermados y desfasados salarios de los oficiales de máquinas calificados y habilitados conforme la legislación fluvial y marítima que actualmente se encuentran sin empleo y en condiciones de ser contratados.
Desde el Centro de Maquinistas Navales queremos ser bien claros: No existe escasez de mano de obra en el sector de máquinas en nuestro país. Esta nucleación cuenta con una lista de profesionales titulados e idóneos para cubrir las necesidades actuales y futuras del mercado laboral.
En su afán de sobrecargar el mercado laboral para forzar una disminución salarial, el CAFYM propone medidas completamente fuera de lugar, como la implementación de “cursos de nivelación” para ingenieros electromecánicos. Tal planteamiento desconoce un aspecto esencial de la carrera fluviomarítima: la formación de un maquinista naval no se limita a la preparación académica, sino que exige tiempo efectivo de navegación y el cumplimiento de los períodos mínimos requeridos para cada ascenso.
La idoneidad profesional en el área de máquinas se construye no solo en el aula, sino fundamentalmente a bordo, enfrentando contingencias reales y asumiendo progresivamente mayores niveles de responsabilidad. Pretender equiparar, mediante simples cursos teóricos, a profesionales que no cuentan con el tiempo de embarque exigido implica desconocer la naturaleza misma de la carrera naval y los estándares técnicos que la rigen.
Asimismo, corresponde señalar que la Prefectura General Naval establece los tiempos mínimos de embarque, experiencia y formación requeridos para cada ascenso conforme a las disposiciones de la Organización Marítima Internacional y, en particular, del Convenio STCW (Convenio Internacional sobre Normas de Formación, Titulación y Guardia para la Gente de Mar), Cualquier intento de acortar o eludir los tiempos de embarque y experiencia requeridos vulnera no solo la normativa nacional, sino también conveniosinternacionales.
A través de mucho sacrificio, formación profesional y años de embarque, los maquinistas navales paraguayos son considerados los más calificados de la Hidrovía Paraguay Paraná. Esta reputación ganada no tardaría en desmoronarse si por la avaricia de los armadores fluviales se habilita a personas que no conocen la actividad fluvial a dirigir el sector de máquinas de un remolcador.
El Centro de Maquinistas Navales no rehúye la competencia; su verdadera preocupación es la seguridad de tripulación, el buque y la carga transportada, lo que no está garantizado si se autoriza a embarcar a personas que a pesar de su formación como ingenieros desconocen por completo la actividad fluviomarítima por no contar con la pericia y experiencia necesarias para hacer frente a las numerosas contingencias propias de esta actividad tan particular.
De ahí que el resultado de la iniciativa del CAFYM impactará de manera negativa en la imagen de todo el sector y sobre todo elevará el riesgo de accidentes, contaminaciones y sanciones de otros países.
Todos los ingenieros electromecánicos que deseen dedicarse a la profesión de maquinista naval son bienvenidos a hacerlo; sin embargo, su ingreso debe cumplirse mediante el inicio en la carrera fluviomarítima; es decir, a través de los cursos en la escuela náutica e iniciando su carrera como personal subalterno, para luego ir ascendiendo progresivamente hasta llegar al grado de oficial de máquinas.
Únicamente esa experiencia acumulada es la que permitirá conocer a fondo las contingencias que se presentan día a día durante las travesías, garantizará la seguridad de la navegación y permitirá que Paraguay continúe enarbolando el título de país con los mejores maquinistas navales de la Hidrovía Paraguay Paraná.
Para finalizar, el Centro de Maquinistas Navales reitera y enfatiza que el ejercicio responsable de la libertad de prensa presupone dar espacio a todas las partes involucradas, incluso a aquellas que no compran espacios en los medios; no solamente a corporaciones poderosas que tan solo buscan desinformar a la opinión pública y a las autoridades para obtener saturar el mercado laboral del sector de máquinas con personas inidóneas para desempeñar esta actividad.
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Ubican a adolescentes reportadas como desaparecidas en el río Paraguay
El agente fiscal Pablo Zárate, en el marco de una investigación por la desaparición de dos adolescentes de 14 y 15 años, señaló que las mismas fueron halladas y trasladadas al Hospital Regional de Concepción para una evaluación de rutina.
Las menores fueron halladas en la zona del río Paraguay, tras un operativo liderado por el Ministerio Público. Luego de realizarse las inspecciones médicas correspondientes, serán entregadas a sus padres, quienes presentaron la denuncia.
Búsqueda de Tobías
Más de 250 rescatistas, entre personal de las Fuerzas Armadas, bomberos voluntarios, vecinos, amigos y familiares continúan la búsqueda del niño Tobías Suárez, el niño de 12 años que el viernes a la mañana fue arrastrado por el raudal durante una tormenta en la ciudad de San Lorenzo.
Días atrás en medio de la intensa búsqueda de Tobías Ariel, el niño que fue arrastrado por el raudal en la ciudad de San Lorenzo, un can especializado detectó un punto donde podría estar el cuerpo del menor. Se trata de un ducto que se encuentra ubicado a unos 200 metros del punto donde se lo vio por última vez.
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Banco Marina, un privilegiado balcón al río Paraguay
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Matías Amarilla
Un grupo de 20 familias sigue apostando a la vida en un histórico banco de arena en medio del río Paraguay a unos 80 kilómetros de Asunción entre los departamentos de Cordillera, San Pedro y Presidente Hayes. A pesar del aislamiento y la falta de acceso a muchos servicios, aseguran que no cambiarían este lugar por ningún otro.
Los bancos Marina, Peñón, Pilar Kue, Palmasola y Guasu fueron formándose en el tiempo por obra y arte del río Paraguay entre los departamentos de Cordillera, San Pedro y Presidente Hayes. Ideales para la pesca, fueron atrayendo población desde hace más de un siglo, gente que encontró en ellos una forma de vida a la que es difícil de renunciar.
En la primera de las casas nos recibe Crispín Narváez, el resistente residente de Banco Marina. Allí sin agua potable, con la energía que consigue con un generador a combustible, viven su familia y otras veinte, siempre expuestas a las inundaciones.
En un entorno de vegetación, vuelo de aves y el eterno bajar del río transcurre esta historia. A sus “79 años con 10 meses”, desde su notable balcón natural al río Paraguay, este pescador, agricultor y pequeño ganadero cuenta que la creciente de 1989 lo obligó a salir y al volver tuvo que reconstruir casi todo. Igual afirma: “No cambiaría este lugar por ningún otro”.
“Yo nací aquí en esta isla”, cuenta don Crispín bajo la sombra frondosa de un chapeu que él ha visto crecer. “Fue el capitán Lázaro Aranda, un oficial de la Armada, uno de los primeros que pobló este lugar y dicen que él le bautizó Banco Marina”, dice de los orígenes del nombre de este espacio de más de 300 hectáreas rodeado siempre por las aguas del río que constantemente esculpen su forma.
“Era más grande aquí, pero después el río comió la barranca”, relata Crispín, que se acerca a los 80 años. “Antes vivíamos unas 50 familias, pero ahora solo quedamos unas 20”, recuerda.
DESPOBLACIÓN
Las inundaciones, la baja en los recursos pesqueros, se suman a las causas de esa despoblación. “Imagine que el río llegó a subir a dos metros más arriba de aquí donde estamos conversando”, cuenta. Parece increíble cuando se mira barranca abajo, donde a unos dos metros debajo están amarrados el pequeño barco de Narváez y la lancha que acercó al equipo de Nación Media.
“Con este barco llego en tres horas a Villa Hayes, que está a unos 60 kilómetros y de allí traigo mis provisiones, el agua traemos en bidones de 20 litros”, cuenta. En el subsuelo no hay agua buena, es muy salada, por lo que tienen que recoger agua de lluvia o tratar la del río Paraguay para tener agua de uso familiar. “En una lluvia grande podemos juntar hasta 300 litros”, revela Crispín.
Este hombre tiene 11 hijos, 25 nietos y tres bisnietos. “Casi todos mis hijos están en la ciudad (la Gran Asunción), ahora vino una de ellas que quiere quedarse aquí por una cuestión de salud”, dice mientras se acercan para la foto familiar Lourdes y Sara Narváez, las niñas Maia y Ailén y Arnaldo Ortiz, las personas que conviven en las humildes casas de la isla.
Lourdes cuenta: “Hace cuatro meses que vine a quedarme. A mí me viene bien la vida en el campo, porque es un relax total, se respira aire puro. Vine para ayudar a papá a restablecer su salud y ya me fui quedando”, comenta.
“Ahora estamos limpiando y tratando de reactivar la chacra, pero tenemos nuestras cositas, mandioca, yuty, mamón, hortalizas, pero me hacen falta brazos. ¡Me falta un marido para que me ayude en el campo!”, exclama entre risas.
SUPERVIVENCIA
Crispín Narváez cuenta que en un tiempo supo tener un bungalow que alquilaba a pescadores deportivos que proliferan en la zona entre septiembre y noviembre, cuando la pesca embarcada es buena y se pueden conseguir buenos surubíes y pacús.
“Después vinieron las crecidas y se desplomó con la barranca, ahora pasan los pescadores de vez en cuando, igual aquí se pueden guarecer cuando quieran”, comenta.
Recuerda sobre todo ese 89 trágico de la gran inundación, cuando tuvo que cruzar hacia el Chaco buscando tierras altas para hacer su “sobrado”, vivienda precaria para esperar que el río retome un cauce normal.
Refresca la memoria en tiempos añejos cuando pasaban los “barcos almacén” que acercaban provisiones a los isleros y pobladores de la costa del río Paraguay, pero que fueron desapareciendo con el tiempo. También solían acercarse barcos de pasajeros que ya quedan en la memoria. “Se hicieron más rutas y ya la gente casi no viaja por el río, somos pocos los que lo hacemos”, relata.
“Tengo también un casco ligero de aluminio para movernos más rápido, con ese llego en una hora y media a Villa Hayes, pero nos sirve más como ‘taxi’ ja’e chupe”, dice sonriente. Explica luego que también subieron los costos de los materiales de navegación y que años atrás se podía conseguir un motor “pata larga” por 2,5 millones de guaraníes y que hoy su precio alcanza los seis.
En eso cruza un remolcador llevando río arriba un convoy de barcazas a buscar minerales. “Estos cargan allá arriba en Puerto Cáceres y Corumbá en el Brasil”, relata. “Uno de mis hijos trabaja en esos barcos y cada tanto pasa por aquí”, dice apuntando la estela del navío que se desplaza hacia el norte.
EL RÍO QUE FLUYE
“Con los años va cambiando el curso del río, por eso nosotros dependemos de Presidente Hayes porque el canal antes pasaba del otro lado, después de las inundaciones se cambió hacia el lado del Chaco”, señala.
“Casi nadie se acuerda de la gente del campo, aquí la última visita de autoridades que tuvimos fue para la época de las elecciones, después no vienen más”, comenta.
“Aquí tengo mis vacas, mi chacra, mi pesca, estoy bien”, resume. “A veces tenemos también el problema de las grandes lluvias que llenan de barro y yuyos el canal principal y matan muchos peces. Algunos logran sobrevivir escapando hacia los arroyos, pero en general la mortandad es mucha”, indica.
“En una de esas ocasiones pude atrapar un surubí de 30 kilos, tuvimos carne para una semana. Hicimos milanesas, chupín, empanadas, ere, eréa… Da gusto cuando eso”, dice alumbrando el rostro, brillando como el sol que reverbera en el río.
NAVEGANDO EN BUENAS MANOS
Pico de Pato se llama la lancha que guía William Fernández Díaz, que se dispone a llevar a este equipo hasta el Banco Marina. “Navego desde los 12 años”, cuenta el mitãrusu de 15 años que supo llevar su embarcación remontando el río Paraguay hasta riacho He’ê, unos cinco kilómetros al norte del Banco Marina.
“No es tan lejos”, anima el navegante cuando la lancha con motor de “pata larga” navega las aguas, en apariencia calmas, del río Manduvirá, que tienen un color marrón semitransparente.
En la zona tiene ahora poco más de dos metros de profundidad y se viaja en un entorno de bosque ribereño, con mbocayás y enredaderas y el vuelo de aves diversas. A poco de andar, comienzan a divisarse refugios de pescadores, sus carpas, canoas, hasta que aparecen algunos de ellos entre un gran camalotal protegidos del fuerte sol de estos días.
En la costa pueden verse amarradas pequeñas lanchas de transporte de ganado, que ayudan a mover los animales de una costa a la otra del Manduvirá a los estancieros locales. William va mostrando accidentes de la costa, aves que se posan en los pirizales y tacuarales de la costa, como un anó que despliega su canto.
En poco tiempo se accede a la confluencia con el río Paraguay, cuyo breve oleaje repiquetea con ritmo en el aluminio de la lancha. El ancho en esa parte ronda el kilómetro y el navegante hace gala de su experiencia sorteándolo con habilidad hasta alcanzar el recodo de un canal menor, pero de 7 metros de profundidad y de una corriente importante que muestra remolinos en la superficie. “Los mayores cuentan que el río hace esos dibujos porque abajo los pozos son bien hondos”, comenta en guaraní.
COREÓGRAFOS DEL CIELO
De costas más cercanas, en el tramo se pueden apreciar al martín pescador, los mbigua, caracoleros y unos caracara abordando un pescado en la costa con sus fuertes picos.
En el cielo, una veintena de tuyuyús regala una bella danza aérea que se engalana con los juegos de luces que hace el sol de la media mañana en su plumaje blanco y negro.
Más allá, un pescador descansa tendido en la hamaca que montó en su lancha, esperando que sus redes y cañas le retribuyan.
El viaje hasta Banco Marina dura alrededor de una hora y media en este tipo de embarcación y es una buena manera de conocer el río y su gente.
William es también pescador y guía de pesca para los turistas que se acercan hasta Banco’i, una isla de unas 600 hectáreas bañada por las aguas de los ríos Manduvirá, Yparaguaymi y Paraguay. Allí vive una comunidad islera que ofrece alojamiento y guía a los pescadores y reciben también a ocasionales turistas que deseen conocer las bellezas paisajísticas del lugar.
Para apreciarlas, se puede contactar a Ever Martínez al (0983) 186-670, al propio William al (0986) 742-950 o a Liz Díaz al (0983) 263-259.
CÓMO LLEGAR
La expedición de Nación Media a Banco Marina partió de Puerto Panta Kue en la Estación Puerto Olivares. Para llegar a este punto hay que contactar con Diana, encargada de las reservas en la Estancia Olivares, un establecimiento ganadero que ofrece la experiencia del turismo de naturaleza, al (0985) 591-221.
Viniendo desde Asunción, se debe ingresar en el kilómetro 50 de la ruta PY03 en un portón doble que se encuentra a la mano izquierda de la estancia Santa Sara. Ingresando, en el camino se hacen unos 800 metros y se toma un desvío a la derecha y se hacen unos 10 kilómetros para alcanzar la cabecera de la estancia y poco más allá ya se encuentra el puerto.
Arturo Olivares hijo recuerda a los que quieran visitarlos que se pueden hacer reservas y que no se puede acceder en días de lluvia por el lógico cuidado de los caminos, que están en buen estado.
Recorriendo el camino hacia el puerto ya se pueden apreciar bellos ejemplares de ypaka’a y kuarahy mimbi, que se mueven entre humedales y praderas en las que se ve a las vacas pastar.
En el lugar “se puede hacer campamento, también es familiar más que nada porque no se puede poner música, es un lugar de reserva natural. Se viene para hacer la observación de aves, se puede andar en kayak, paseos de lancha, caminata por los senderos, etc.”, comenta.
“Otra cosa muy importante es que mucha gente viene para pescar y nosotros cuidamos mucho el tema de la basura, tolerancia cero a la basura y también que no se pueden sacar peces fuera de medida, todo tiene que ser reglamentario”, señala.