Desde Arroyos y Esteros, un grupo de 257 cañicultores asociados a una cooperativa exportaron dos contenedores con ron de tres años de añejamiento a Bélgica. Romina Da Re, directora general de Información e Internacionalización de Mipymes del Viceministerio de Mipymes, celebró el logro y destacó el potencial del destilado paraguayo.
Los productores están asociados a la Cooperativa Montillo Ltda., una organización cuenta con dos certificaciones internacionales: Flocer (Fair Trade) e Imocer (Bio orgánico). Se dedican principalmente a la producción de azúcar, pero como un derivado de la caña de azúcar hacen el destilado y producen el ron.
La cooperativa tiene una capacidad de producción de hasta 2.000 litros por tanda. “Es un ron de primera calidad, calidad prémium. La presentación de exportación es un ron dorado en botellas de 700 ml, pero también tienen versiones más económicas”, explicó Da Re a La Nación/Nación Media.
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El Viceministerio de Mipymes, a través de su Dirección General de Internacionalización, se encuentra acompañando a la cooperativa para fortalecer su presencia en mercados internacionales, facilitando vínculos con actores clave y explorando oportunidades.
Mientras avanza su internacionalización, el ron paraguayo también está disponible en el mercado local. Los productores están en un proceso de cambio de las etiquetas por lo que tienen stock disponible para aquellos que quieran degustar el producto nacional. Los interesados pueden comunicarse a los siguientes contactos: 0992 680584 y 0991 990795.
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UIP presenta en Europa resultados de programa que alcanzó a 150 empresas paraguayas
La Unión Industrial Paraguaya (UIP) presentó en Bruselas los resultados alcanzados a través del proyecto “Transición de empresas paraguayas hacia una producción sostenible y baja en carbono”, una iniciativa que permitió impulsar herramientas de gestión ambiental, medición de huella de carbono y planes de mitigación en el sector productivo nacional.
Los avances fueron expuestos durante el encuentro internacional de partenariados del programa AL-INVEST Verde, que reunió a representantes de 66 proyectos implementados en distintas regiones del mundo para intercambiar experiencias sobre sostenibilidad y competitividad empresarial.
Entre los principales resultados alcanzados en Paraguay se destaca la medición de la huella de carbono en 150 organizaciones, la implementación de 75 planes de mitigación ambiental y la formación de 127 gestores ambientales especializados.
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Además, unas 150 empresas recibieron el Sello Verde Paraguay por incorporar prácticas responsables en su gestión productiva.
La iniciativa fue desarrollada por la UIP junto con la Cámara de Comercio de Valencia, con el objetivo de acompañar a las empresas paraguayas en la transición hacia modelos de producción más sostenibles y alineados con las nuevas exigencias de los mercados internacionales.
Otro de los logros destacados fue la sensibilización de más de 850 empresas sobre la importancia de la sostenibilidad y la creación de la Unidad de Gestión Ambiental de la UIP, una estructura que continuará brindando asistencia y herramientas a las compañías interesadas en mejorar su desempeño ambiental.
“La sostenibilidad se ha convertido en un factor cada vez más relevante para la competitividad empresarial, especialmente en mercados como la Unión Europea, donde las exigencias vinculadas a trazabilidad, emisiones y gestión ambiental adquieren mayor peso en las decisiones comerciales y de inversión”, dice la UIP.
Durante la misión en Bélgica, representantes de la UIP y del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) compartieron la experiencia paraguaya con organizaciones empresariales y organismos de cooperación de diferentes continentes, además de explorar oportunidades para futuras alianzas e intercambios de conocimiento.
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El complejo sojero impulsa la economía: genera USD 2.492 millones hasta mayo
Al cierre del quinto mes del año, las exportaciones de soja en grano continúan a un ritmo dinámico, alcanzando 5.047.373 toneladas embarcadas, de acuerdo con el Informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
La cifra representa un incremento interanual de 1.483.357 toneladas en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando se habían exportado 3.564.016 toneladas.
En términos de ingresos, las exportaciones de soja en grano generaron USD 1.941 millones hasta mayo de 2026, lo que equivale a USD 633 millones más que en igual periodo del año anterior, cuando los envíos alcanzaron USD 1.308 millones.
Según el reporte, se destacó el aumento de los embarques con destino a Brasil, así como la reanudación de las exportaciones a Corea del Sur. Argentina continúa siendo el principal mercado para la oleaginosa paraguaya.
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Derivados industriales también aumentan sus envíos
La asesora de Comercio Exterior de Capeco, Sonia Tomassone, señaló que el mismo comportamiento se observa en las exportaciones de aceite de soja.
Hasta mayo de este año fueron embarcadas 253.106 toneladas de aceite, mientras que en el mismo periodo de 2025 los envíos alcanzaron 236.198 toneladas.
Por su parte, las exportaciones de pellets de soja sumaron 897.611 toneladas durante los primeros cinco meses de 2026, frente a las 776.907 toneladas registradas hasta mayo del año pasado.
Complejo sojero aporta más divisas
De acuerdo con Tomassone, el complejo de la soja generó ingresos por USD 2.492 millones entre enero y mayo de este año, superando los USD 1.763 millones obtenidos en igual periodo de 2025.
Argentina y Brasil concentran los principales destinos
El informe señala que el 92 % de los envíos tuvo como destino Argentina y Brasil. Del total exportado, Argentina concentró el 83 %, mientras que Brasil representó el 9 %.
El 8 % restante se distribuyó entre mercados como Arabia Saudita, Estados Unidos, Uruguay, Vietnam, Chile y Corea del Sur.
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El maní busca su lugar en la élite exportadora
Por: Adelaida Alcaraz
Los suelos arenosos de Paraguay resultan ideales para el desarrollo del maní, con rendimientos que superan al de otros cultivos tradicionales como la soja, lo que lo convierte en una opción altamente competitiva.
La industria del maní en Paraguay atraviesa un momento de transformación silenciosa, pero estratégica. Lo que durante años fue considerado un cultivo secundario hoy empieza a perfilarse como un nuevo motor agroexportador, impulsado por inversiones industriales, expansión agrícola y una creciente apuesta por la sostenibilidad productiva.
En ese contexto nació la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (CAPPEM), una organización que busca ordenar y proyectar el crecimiento de un sector con fuerte potencial económico y ambiental.
El presidente Hans Karl Janz Janzen, sostuvo que la creación de la cámara responde a una necesidad concreta derivada del rápido crecimiento que experimentó el rubro en los últimos años. “El aumento del área de siembra y la instalación de nuevas plantas de procesamiento hicieron indispensable que el sector se organizara para trabajar de manera coordinada”, explicó.
Actualmente, Paraguay cuenta con unas 22.000 hectáreas sembradas de maní, con una proyección exportable cercana a las 45.000 toneladas y un valor estimado de USD 50 millones. Sin embargo, las expectativas son mucho más ambiciosas ya que el sector proyecta alcanzar en la próxima década unas 100.000 hectáreas cultivadas y exportaciones por hasta USD 250 millones.
El crecimiento no es casual. Paraguay posee una ventaja natural clave: sus suelos arenosos, históricamente considerados marginales para otros cultivos, resultan ideales para el desarrollo del maní. “El rendimiento del maní en esas tierras supera al de alternativas tradicionales como la soja, lo que convierte al cultivo en una opción altamente competitiva”, señaló Hans Karl.
Pero el verdadero desafío ya no está solo en producir más, sino en generar valor agregado y posicionar al maní paraguayo en mercados de alta exigencia. Para competir en Europa, por ejemplo, la industria debe garantizar niveles mínimos de aflatoxinas, bajas trazas de agroquímicos y procesos industriales avanzados como el blancheado del producto.
Hoy, entre el 70 % y el 80 % del valor del negocio sigue concentrado en la producción primaria. Sin embargo, la industrialización y la exportación diferenciada son vistas como la llave para consolidar un perfil premium. “Queremos que Paraguay sea reconocido por la calidad y la seriedad de su industria”, afirma el titular de CAPPEM.
En el tablero global, Paraguay todavía juega un rol emergente. Argentina lidera ampliamente el mercado internacional del maní, con una industria consolidada que genera alrededor de USD 1.500 millones anuales. Brasil y Guatemala también aparecen como competidores regionales fuertes en destinos de gran volumen como Rusia, China e India.
Aun así, el sector paraguayo cree que tiene espacio para construir una identidad propia. Más allá del negocio exportador, el maní también ofrece ventajas vinculadas a la sostenibilidad agrícola. Su incorporación en esquemas de rotación mejora la fertilidad del suelo y aporta diversidad productiva, un aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales.
El componente nutricional del producto también abre nuevas oportunidades. El maní forma parte de programas globales de asistencia alimentaria y CAPPEM no descarta, en el futuro, participar en licitaciones internacionales vinculadas a organismos multilaterales.
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Mandioca registra mejora en producción y calidad gracias a condiciones climáticas favorables
La producción de mandioca en Paraguay muestra señales alentadoras durante la presente campaña, con un aumento en el volumen y una mejora en la calidad del producto en varias zonas del país, favorecida por condiciones climáticas oportunas y un mejor manejo técnico de los cultivos, según explicó a La Nación/Nación Media el ingeniero Moisés Vega, técnico especialista en mandioca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Vega señaló que la mandioca, considerada uno de los principales rubros de la agricultura familiar, es una especie originaria del trópico que completa su primer ciclo productivo entre los 9 y 12 meses después de la plantación, coincidiendo con la época de bajas temperaturas y heladas en Paraguay.
“En ese momento, la planta entra en una etapa de reposo fisiológico, caracterizada por el desprendimiento de hojas y la disponibilidad de ramas semilla para nuevas plantaciones”, explicó.
El especialista indicó que uno de los factores determinantes para mejorar la productividad del rubro es la utilización de material de siembra de calidad. En ese sentido, enfatizó que los productores deben disponer de ramas que hayan alcanzado la madurez fisiológica, con sanidad interna y externa verificada y sin mezcla de variedades.
Para la plantación de una hectárea, detalló, se requieren entre 2.000 y 2.500 ramas o varas, de las cuales se obtienen estacas cortadas en segmentos de cinco a siete yemas sanas.
Asimismo, comentó que en los últimos años algunos productores han adelantado la plantación de ramas de mandioca, asumiendo los riesgos asociados al otoño e invierno. No obstante, explicó que cuando las condiciones climáticas acompañan, esta práctica permite obtener cosechas tempranas de mandio pyahú, destinadas al mercado hacia finales de año.
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Condiciones climáticas y manejo adecuado
Según precisó, las plantaciones realizadas entre julio y octubre son cosechadas desde mayo en adelante, lo que incrementa la disponibilidad del producto en los mercados nacionales. En esta campaña, se observa una mejora importante en la producción y calidad de la mandioca, aunque con diferencias según las zonas.
El técnico atribuyó estos resultados al buen tiempo, lluvias oportunas y al manejo aplicado por los productores, como la preparación del suelo, el control de malezas, plagas y enfermedades.
Las principales zonas de producción comercial de mandioca se concentran en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Caazapá, Alto Paraná e Itapúa, donde se encuentra la mayor superficie cultivada y el mayor volumen de producción del país.
Desafíos en el cultivo
No obstante, el sector aún enfrenta desafíos importantes. Entre ellos, Vega mencionó la necesidad de avanzar hacia un incremento gradual de la productividad, mejorar la calidad de las raíces para distintos usos y ampliar la oferta de materia prima destinada a la industria.
En ese contexto, afirmó que el MAG continúa brindando acompañamiento técnico a productores y organizaciones mandioqueras mediante la difusión y aplicación de tecnologías orientadas al fortalecimiento del rubro.
“Estamos desarrollando experiencias con organizaciones de productores en diversas zonas del país, lo que permitió avanzar en la adopción de prácticas tecnológicas y alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea en cultivos de primer ciclo, con cosechas entre ocho y nueve meses, además de mejoras en la calidad de la mandioca para consumo”, concluyó.
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