Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) esperan no llegar a los niveles del 2022, considerada la peor sequía en 50 años, cuando se dio una producción mínima de 979 Kilos por hectárea en promedio. Foto: Archivo
Déficit hídrico pone en riesgo el 70 % de los cultivos de soja, según análisis preliminar
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Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) señalan que la falta de lluvias puede complicar el panorama de la producción de soja y se muestran cautelosos aún para estimar un posible impacto. El presidente del gremio, Héctor Cristaldo, indicó que los especialistas analizaron que el déficit hídrico puede afectar un 70 % de la cosecha.
“En este momento sería muy irresponsable de mi parte dar un número de qué porcentaje de los cultivos podrían afectarse, pero esperemos no llegar a los niveles del 2022 que fue la peor sequía en 50 años con una producción mínima de 979 Kilos por hectárea en promedio, lo cual nunca se vio y fue realmente crítico”, expresó a la 1020 am.
A su consideración, es mejor esperar que se den las lluvias y a partir de ahí hacer conjeturas, dependiendo de los acumulados que se vayan a registrar, para luego evaluar la cantidad de superficie de cultivos en condiciones de seguir produciendo o cuáles quedarían con pérdidas irreversibles, dijo el presidente del gremio.
La falta de lluvias pone en duda todo el trabajo de la campaña agrícola para este 2025, ya que se había estimado una cosecha de más o menos 11 millones de toneladas. Foto: Archivo
Riesgo por sequía
Aunque los datos preliminares hablan de que con la falta de lluvias junto con la sequía, 2.588.000 hectáreas de siembra de soja estarían con déficit hídrico. “El 70 % del área de siembra está en riesgo, según el análisis de los técnicos en base a los suelos que tienen déficit de humedad”, mencionó Cristaldo.
Es así que la ausencia de precipitaciones pone en duda todo el trabajo de la campaña agrícola para la campaña 2024-2025, ya que se había estimado una cosecha cercana a los 11 millones de toneladas. “Es difícil decir que vamos a cumplir el objetivo ahora”, agregó.
El referente del sector señaló que estos aspectos sonsumamente importantes no solo para el sector sino para todo el país, debido a que una mala cosecha significa un mal año económico para Paraguay, mientras que un periodo de buena cosecha efectúa otro dinamismo en la economía.
Superficie de siembra
En cuanto a la superficie nacional de la soja, el titular de la UGP actualizó que se estima 3.700.000 hectáreas, aunque todavía no están culminados los estudios satelitales, pero el área de siembra rondaría entre los 3,6 y 3,7 millones de hectáreas en la región Oriental, mientras que en la Occidental o Chaco unas 150.000.
Con relación a la incidencia de la sequía en la navegabilidad, Cristaldo sostuvo que efectivamente impacta en la competitividad paraguaya debido a que es un país mediterráneo, por lo que influye en los costos tanto de lo que se vende o exporta como de lo que se compra o importa. Este escenario tiene mucha dependencia de las lluvias al norte del Brasil para que el nivel del río se pueda cargar, indicó.
El tifón Bavi ya ha impactado varias islas del Pacífico y se prevé que alcance el norte y el este de Taiwán entre este viernes y el sábado, además de afectar varias islas del sur de Japón antes de dirigirse hacia China. Foto: AFP
Tifón Bavi deja cinco muertos en Filipinas y obliga a evacuar a más de 1.000 personas en Taiwán
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Cinco personas murieron a causa de un deslizamiento de tierra en Filipinas y más de 1.000 habitantes fueron evacuados en Taiwán ante la inminente llegada del tifón Bavi, considerado el más potente en décadas.
El tifón Bavi ya ha impactado varias islas del Pacífico y se prevé que alcance el norte y el este de Taiwán entre este viernes y el sábado, además de afectar varias islas del sur de Japón antes de dirigirse hacia China.
Un deslizamiento de tierra, provocado por las lluvias torrenciales intensificadas por el paso del tifón, dejó al menos cinco fallecidos y seis personas desaparecidas en la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, según informó la Policía local.
En Taiwán, donde el fenómeno aún no ha tocado tierra, los habitantes de la ciudad portuaria de Keelung se apresuran a comprar alimentos, reforzar ventanas y colocar sacos de arena frente a los comercios, siguiendo las recomendaciones de las autoridades.
"Dicen que va a ser enorme, claro que da miedo“, expresó a la AFP Chang Shih-huo, de 76 años, propietario de una tienda en Keelung.
El comerciante explicó que cuenta con reservas de fideos instantáneos, pan y otros alimentos, y adelantó que cerrará el local cuando el viento y la lluvia se intensifiquen.
Después de causar importantes daños en Guam y las Islas Marianas del Norte como supertifón, Bavi fue degradado a la categoría de tifón. No obstante, mantiene ráfagas de hasta 198 kilómetros por hora, de acuerdo con la Agencia Meteorológica Central de Taiwán (CWA).
La CWA indicó que, con un radio de vientos fuertes de 380 kilómetros, Bavi podría convertirse en el tifón más intenso que afecte a Taiwán desde 1995, año en que se modificó la metodología de medición.
Pese a ello, el organismo meteorológico señaló que se espera un debilitamiento gradual del sistema, ya que las condiciones ambientales actuales no favorecen su fortalecimiento.
Con una cosecha récord superior a las 12 millones de toneladas y niveles de procesamiento que no se observaban desde 2019, la industria aceitera atraviesa uno de sus mejores momentos. Sin embargo, desde Cappro advierten que el próximo salto no depende de nuevas inversiones, sino de competitividad, logística y talento humano.
Paraguay lleva años hablando de industrialización, pero para Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadoras de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), la conversación ya debe cambiar hacia cómo aprovechar la capacidad instalada. “Hoy hay más de mil millones de dólares invertidos en capacidad industrial instalada que están siendo subutilizados”, comenzó la charla.
Esta afirmación se dio en un contexto particularmente favorable para la cadena sojera, pues la campaña 2025/2026 cerrará con una producción superior a las 12 millones de toneladas, convirtiéndose en una de las mejores cosechas de la historia del país.
Las condiciones climáticas acompañaron, los rendimientos fueron elevados y la disponibilidad de materia prima permitió que las industrias procesadoras incrementaran significativamente su actividad. Estos niveles actuales de utilización de capacidad instalada son los más altos observados desde 2019, según el titular.
Pero detrás de los buenos números aparece un desafío más profundo, con la siguiente frontera del desarrollo paraguayo, puesto que la industrialización ya llegó. Y si bien, durante años Paraguay concentró gran parte de su crecimiento agroexportador en la producción primaria, hoy la realidad es distinta.
El país cuenta con complejos industriales capaces de transformar soja en aceite, harina y otros derivados con valor agregado destinados a los mercados internacionales, cuyas inversiones concretamente ya están hechas. “Muchas veces hablamos de atraer capitales, pero en este caso la capacidad industrial ya existe. Lo que necesitamos es generar las condiciones para utilizarla plenamente”, sostiene.
Mientras otros países todavía intentan captar inversiones, Paraguay ya dispone de infraestructura productiva instalada que puede multiplicar exportaciones, empleo y generación de divisas si logra mejorar sus condiciones de competitividad.
Para el titular de Cappro, la competitividad del futuro no se definirá únicamente en las fincas agrícolas, puesto que la discusión se trasladó a otros terrenos como la logística, la infraestructura, la regulación y el capital humano. Aquí es donde Raúl hace alusión a la hidrovía Paraguay-Paraná, que continua como el principal factor estratégico para el comercio exterior nacional. “Es nuestro cordón umbilical con el mundo”, afirmó.
Cada mejora en navegación, infraestructura portuaria, eficiencia logística o conectividad impacta directamente en la capacidad del país para competir frente a otros exportadores globales. Lo mismo ocurre con las rutas, los sistemas de transporte y la capacidad de movilizar mercaderías de manera más eficiente.
Porque en un mercado internacional cada vez más competitivo, los costos logísticos terminan siendo tan importantes como la productividad agrícola, explicó. Sin embargo, el desafío que más preocupa a Raúl está relacionado con las personas o más específicamente, con la disponibilidad de talento especializado.
La incorporación de nuevas tecnologías y procesos industriales exige perfiles cada vez más sofisticados, y en este punto Paraguay todavía tiene una limitación que podría condicionar el crecimiento futuro. “Hay industrias que podrían instalarse en Paraguay y no lo hacen porque no encuentran suficiente capital humano especializado”, advirtió.
La situación incluso obliga a algunas empresas a capacitar personal fuera del país para luego reincorporarlo a sus operaciones locales, aunque tampoco se trata de una falta de talento, sino más bien de escala, de formar más profesionales técnicos, operarios especializados y perfiles preparados para una industria cada vez más tecnológica.
Mientras la coyuntura internacional sigue marcada por tensiones geopolíticas, volatilidad cambiaria y mercados sensibles a factores externos, el titular del gremio cree que Paraguay debe concentrarse en aquello que sí puede controlar, lo cual implica definir qué modelo de competitividad quiere construir el país.
Para la industria aceitera, la ecuación es relativamente clara; más infraestructura, más eficiencia logística, más capital humano y mejores condiciones para aprovechar inversiones que ya están instaladas. Porque el próximo salto económico del país quizás no dependa de sembrar más hectáreas, sino de transformar mejor lo que ya produce, como una estrategia de desarrollo país que ya cuenta con más de USD 1.000 millones instalados, esperando ser aprovechados, acotó el referente.
Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya, según Santiago Bertoni, actual asesor de la UGP. Foto: Ilustrativa
Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
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Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Foto: Pixabay/Ilustrativa
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
Impacto del cooperativismo en el desarrollo fue destacado por Peña
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En el Día Nacional del Cooperativismo, el Coop Ára en Paraguay, en coincidencia con el Día Internacional de las Cooperativas, el presidente de la República, Santiago Peña, destaca que el cooperativismo es un sistema clave para el desarrollo económico y social de Paraguay, tal como establecen las leyes vigentes.
A través de sus redes sociales, el mandatario sostuvo que la solidaridad y el esfuerzo compartido son valores que nos hacen grandes. Al recordar este Día del Coop Ára, celebró el empuje de los casi 2 millones de asociados que, a través del cooperativismo, construyen oportunidades y un futuro mejor para nuestro país; por lo que expresó su saludo a toda la familia cooperativista.
COOPERATIVAS, EJEMPLO DE UNIDAD
Recordó que la Ley 6124 establece que cada primer sábado de julio, se conmemora en Paraguay el Coop Ára, el día nacional del cooperativismo. “Quiero enviar una afectuosa felicitación a los cerca de 2 millones de asociados que dan fuerza y vida a este sistema en todo el país. Desde el Gobierno del Paraguay reconocemos profundamente el inmenso aporte que realizan día a día”, expresó.
Remarcó que “todos los cooperativistas son el claro ejemplo de que unidos bajo los valores de la solidaridad, la equidad y el esfuerzo compartido fortalecemos este gran sector y construimos un futuro mejor para todos”, enfatizó.
DOS MILLONES DE ASOCIADOS
Cabe destacar que la constitución de la Coop Ára Paraguay busca poner en valor el aporte del movimiento cooperativo al desarrollo económico y social del país, un sector que reúne a cerca de dos millones de asociados y tiene una fuerte presencia en los ámbitos del ahorro, crédito, producción, consumo, vivienda y servicios.
El cooperativismo es uno de los más desarrollados de la región, constituye un modelo de economía solidaria reconocido por la Constitución Nacional, que promueve y fomenta este sistema como herramienta para el desarrollo económico y social del país.