Si bien entre noviembre y diciembre es normal que haya escasez de cortes de carne por los festejos y celebraciones de fin de año, los precios actuales son exorbitantes y evidencian manipulación, según explicó el empresario y expresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Pedro Galli.
El mismo sostuvo que, si bien no se conocen los motivos exactos de los precios, sí tienen indicios de que grupos empresariales de origen extranjero están teniendo posiciones predominantes en el mercado, lo que podría favorecer la manipulación. “Es difícil probarlo, ya que no es ilegal tener una posición dominante o preeminencia en el mercado. La ilegalidad radica en los acuerdos para fijar precios, lo cual está penado por la ley”, indicó Pedro Galli a la 680 AM.
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Al respecto, dijo que si los precios fueran reales y transparentes, deberían reflejarse en toda la cadena de valor productiva, cosa que no está sucediendo. Explicó que normalmente el mercado se caracteriza por una gran cantidad de productores que venden y por muy pocos compradores. “Entonces, los compradores pueden ponerse de acuerdo para manipular precios”, dijo.
También recordó que ellos, como productores primarios, no pueden influir en el precio de la carne, porque su labor incluye solo la entrega del ganado, que hoy tiene un precio mucho más bajo que lo habitual, y que les ocasiona costos más altos.
“Nosotros lo que hacemos es entregar el ganado, que actualmente está mucho más bajo de lo normal, y este comportamiento del mercado no se refleja lo que se paga al productor. Generalmente, estos cambios suceden entre la industria y la comercialización al consumidor”, aseguró.
Al respecto, la Cámara de Comerciantes Mayoristas y Minoristas del Paraguay (Comampar) indicó que esta situación permite que carnes de pollo y cerdo sean más consumidas como reemplazo a la carne vacuna.
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Cae el dólar, pero sube el precio del combustible: ¿Cómo funciona el mercado?
El dólar se ubica hoy en G. 6.380 en el mercado minorista, uno de los niveles más bajos de los últimos 5 años. Sin embargo, al mismo tiempo, los precios de los combustibles han mostrado subas, lo que genera confusión entre los consumidores, que esperan que un dólar más barato se traduzca directamente en precios más bajos.
El economista Jorge Garicoche explicó a La Nación/Nación Media que esta relación no es directa y que el precio de los combustibles responde principalmente al comportamiento del petróleo en el mercado internacional.
En ese sentido, señaló que, aunque el dólar baje, si el petróleo sube, el efecto final puede ser un aumento en los precios locales. Por eso, el tipo de cambio es solo uno de los factores que inciden en la formación de precios.
Otro punto clave que mencionó es el efecto de los inventarios. Las empresas importadoras no compran combustible al precio del día, sino que trabajan con stock adquirido previamente. Esto implica que el combustible que hoy se comercializa pudo haber sido importado cuando el dólar estaba más alto o en condiciones de mercado diferentes, lo que genera un retraso en la transmisión de los cambios en el tipo de cambio.
A esto se suman los costos logísticos, que incluyen transporte, almacenamiento y distribución. Estos costos no necesariamente bajan cuando cae el dólar e incluso pueden aumentar por factores externos, lo que limita la posibilidad de que una baja del tipo de cambio se refleje en el precio final.
Mercado local
Garicoche también hizo referencia a la estructura del mercado, señalando que en algunos sectores existe una menor presión competitiva. Esto hace que los precios tiendan a ajustarse más rápidamente cuando suben los costos, pero que bajen de forma más lenta cuando las condiciones mejoran.
El economista citó además el concepto conocido como “cohetes y plumas”, que describe cómo los precios suben rápidamente ante aumentos de costos, pero bajan lentamente cuando esos costos disminuyen. Este fenómeno se observa en distintos mercados y ayuda a entender por qué los ajustes no son simétricos.
Importación inflacionaria
Asimismo, explicó que Paraguay no solo importa productos, sino también inflación. Muchos bienes de consumo provienen de países como Argentina y Brasil, donde los precios han aumentado en los últimos años. Esto significa que, aunque el dólar local esté bajo, los productos ya llegan con un costo elevado desde origen.
“Incluso la producción nacional no está aislada de esta dinámica, ya que utiliza insumos importados que también están sujetos a estos factores externos, lo que termina impactando en los precios internos”, dijo.
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Ven difícil desarrollo de mercado de carne de burro en el país, pese a iniciativa en Argentina
Teniendo en cuenta la reciente iniciativa de un productor argentino que decidió incursionar en la comercialización de carne de burro en su país, desde la Asociación Rural del Paraguay (ARP) señalaron que se trata de una proteína de origen mamífero que desde el punto de vista técnico, es apta para el consumo humano, aunque con escasas probabilidades de consolidarse como un mercado en Paraguay.
Así lo indicó Mario Apodaca, vicepresidente primero del gremio, quien en contacto con La Nación/Nación Media explicó que las carnes provenientes bovinos, porcinos, ovinos, caprinos y equinos hoy son las más apetecibles, aunque en países como Francia la proteína equina también es consumida.
No obstante, sostuvo que el desarrollo de un mercado específico para la carne de burro sería difícil en el país, principalmente por factores culturales y por la preferencia del consumidor hacia otras proteínas ya consolidadas, como la carne bovina, porcina, ovina y caprina, cuyas cadenas productivas están más desarrolladas y posicionadas tanto a nivel local como internacional.
“Seguramente el productor encontró ciertas ventajas en la producción animal, pero no creo que le alcance a la calidad de la carne bovina, pero puede ser tranquilamente consumida. Sin embargo, es una proteína roja más que se puede consumir”, aseguró.
Destacó que en Paraguay existe aún un amplio potencial de crecimiento en especies tradicionales como la carne porcina, así como en alternativas como la producción avícola y la piscicultura, que vienen ganando espacio en el mercado nacional. “Difícilmente se instale mientras que haya todavía mucho potencial en las diferentes carnes que existen. La carne porcina tiene todavía mucho espacio por crecer, la bovina acaparó el mercado”, acotó a LN/NM.
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Por último, consideró que su introducción comercial enfrentaría importantes barreras de aceptación, lo que además limitaría su viabilidad como producto de consumo masivo en el país, aunque no descartó que en el país se pueda estar consumiendo actualmente este tipo de carne, sin ningún tipo de control o identificación.
Caso en argentina
Recientemente en el vecino país, el productor rural de la localidad de Punta Tombo, Chubut, Julio Cittadini, lanzó un emprendimiento denominado “Burros Patagones”, con el que comenzó a comercializar cortes de carne de burro a unos 7.500 pesos el kilo, con el objetivo de romper tabúes en torno a su consumo y diversificar la producción en un contexto de crisis para el sector ganadero local.
Según el productor, la carne de burro posee características nutricionales y organolépticas similares a la carne vacuna, por lo que consideró que podría posicionarse en el mercado a medida que aumente su producción. Además, el emprendimiento contempla la posibilidad de expandirse hacia la exportación de ejiao, una gelatina obtenida del cuero de burro con creciente demanda en la medicina tradicional china.
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Precios firmes, rentabilidad en duda
Por: Alba Delvalle
Con mercados internacionales dinámicos y mayor demanda por carne paraguaya, el negocio ganadero enfrenta desequilibrios internos como costos, tipo de cambio, financiamiento y reglas de juego que condicionan su crecimiento. Martín Filártiga, secretario general de la ARP, analiza el momento del sector y los desafíos para recuperar competitividad.
Para el secretario general de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la ganadería paraguaya atraviesa un escenario dual, ya que, por un lado, se beneficia de precios internacionales firmes y una demanda global creciente en especial con Estados Unidos, uno de los mercados más activos. Y por el otro, enfrenta desajustes internos que impactan directamente en la rentabilidad del productor.
“Hoy tenemos una situación, que el precio final del ganado está dolarizado, mientras que gran parte de los costos, especialmente la reposición, están en guaraníes. Además de la caída del dólar, que golpea la rentabilidad”, expresa. A este contexto agrega la falta de previsibilidad, tanto por factores climáticos como por la volatilidad cambiaria, lo que dificulta la planificación del negocio.
En paralelo, surgen preocupaciones institucionales, por la posibilidad de levantar la vacunación contra la fiebre aftosa, que genera incertidumbre en el sector, desplazando otros temas estratégicos como la reglamentación del dressing o la creación de un instituto de promoción de la carne.
“Seguimos siendo tomadores de precios dentro de la cadena, al igual que el consumidor, lo que nos deja en una posición de vulnerabilidad”, señala. Y uno de los principales efectos de este escenario es la caída del hato ganadero, debido a la falta de rentabilidad sostenida.
Detalla que entre 2018 y 2024, ocho de cada diez ganaderos perdieron plata, y que hoy el sector está mucho más endeudado, con un sistema financiero que absorbe parte importante de una renta que además se redujo. “Si antes pagabas una deuda vendiendo una vaca, hoy necesitás dos”, grafica Martín.
Con una ambiciosa meta nacional de alcanzar 20 millones de cabezas, el referente alega que antes de pensar en crecer, se debe frenar la caída del hato. Para esto se requiere varios años de bonanza y reglas claras, y si bien, el potencial productivo del país es indiscutible, el crecimiento no se dará sin condiciones adecuadas, dice.
A nivel productivo, el sector avanzó en tecnología, genética y manejo, con mejoras en eficiencia. Sin embargo, advierte que no se puede exigir más sin resolver la ecuación económica. “Sin margen no hay inversión, y sin inversión no hay crecimiento”, remarca. En cuanto a herramientas disponibles, Martín reconoce que existen opciones financieras, pero no están alineadas con la realidad del negocio.
“Necesitamos plazos más largos y tasas más razonables. Con tasas de dos cifras en guaraníes, el sistema financiero se queda con gran parte de la renta”, comenta. En este punto es que decisiones clave como la retención de vientres, que es fundamental para aumentar el stock, se vuelven difíciles de sostener, dice.
Pese a este escenario, el referente del gremio destaca el impacto positivo que puede tener el fortalecimiento del sector. “Cuando hay mejores condiciones, el productor invierte más, produce más y eso se traduce en mayor oferta. Hay más carne disponible para el mercado interno”, explica. Tal es así que, el crecimiento ganadero no solo beneficia al productor, sino también al consumidor y a la economía en general.
La apertura de mercados es un factor clave, pues permite mejorar precios, diversificar riesgos y posicionar mejor la carne paraguaya. Sin embargo, el desafío está en que esos beneficios lleguen efectivamente al productor. “Si no se reflejan en la base de la cadena, no generan incentivo real para invertir”, sostiene.
Y de cara al futuro, la mirada está puesta en avanzar con destinos estratégicos, como lograr una cuota propia en Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado europeo dentro del cupo Mercosur y concretar la apertura de México. A esto se suman oportunidades en Asia, especialmente en Corea y Japón. Para Martín, el desafío en este aspecto no es solo abrir nuevos mercados, sino abrirlos bien, con condiciones que agreguen valor a toda la cadena.
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Empresarios brasileños de subproductos exploran oportunidades de negocios e inversiones
Empresarios de la Asociación Brasileña de Reciclaje Animal y Subproductos (Abra) mantuvieron una reunión con representantes de la Asociación Rural del Paraguay (ARP) a fin de explorar oportunidades de negocios e inversiones.
Los mismos realizaron una presentación sobre “Ventajas de uso de harina y grasas de origen animal en la alimentación de cerdos y peces”, en la sede la Embajada de Brasil en Paraguay con la presencia del Embajador, José Antonio Marcondes de Carvalho, quien ofició de anfitrión.
El encuentro contó con la presencia Marcelo González, viceministro de Ganadería del Ministerio de Agricultura y Ganadería, además de autoridades de la ARP, como el titular del gremio Daniel Prieto, la gerente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (Accp), Delia Núñez, industriales y otros representantes del sector pecuario nacional.
La entidad representa a las industrias del sector de reciclaje animal productoras de harinas, grasas y hemoderivados de origen animal. La delegación brasileña estuvo encabezada por el presidente de la Abra, Decio Coutinho.
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Exportaciones a Brasil
Según la última actualización del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), Brasil fue el primer destino de los subproductos comestibles de origen animal al cierre del primer trimestre de este año, comprando 8.348 toneladas por USD 31.841.512, quedando detrás de este mercado países como EE. UU., Chile, Argentina, y Rusia.
En lo referente a exportaciones de carne bovina, al cierre del primer trimestre del año, el mercado brasileño se posicionó en el sexto lugar del ranking de compradores con el 10 % adquirido de nuestro país por 3.704 toneladas de carne que representaron USD 27.678.003.
En tanto, quedó como tercer comprador de menudencias bovinas tras precisar 1.537 toneladas por USD 2.166.010. En materia de carne de cerdo, este mercado se ubicó en el segundo lugar ya que compró de nuestro país 641.307 toneladas por USD 1.230.214.
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