La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) emitió su mensaje de cierre de año señalando que esperan que el nuevo año traiga el robustecimiento de la agroindustria paraguaya. El gremio solicitó medidas del Gobierno que establezcan políticas públicas enfocadas en una mayor industrialización de la materia prima, estableciendo cinco ejes principales.
De esta manera es que se podrá hacer frente a los incentivos que existen en otros países y que favorecen el procesamiento dentro de sus fronteras y la importación de nuestra producción primaria, mencionaron. Entre los puntos solicitados están: un esquema de equiparación tributaria para la industria aceitera con relación a las otras industrias que exportan, ya que actualmente son el único rubro industrial que no tiene derecho a la devolución del IVA al exportar productos industrializados.
Además, seguir trabajando para lograr la herramienta adecuada para demostrar a los mercados la sustentabilidad ambiental y social de la producción nacional; que la lucha contra el contrabando sea frontal y permanente; mantener y mejorar las condiciones de navegabilidad de nuestra principal vía de conexión al mundo, la Hidrovía Paraguay Paraná.
Y por último, que se establezca por ley el régimen de admisión temporaria para importar materias primas agrícolas, de modo a que las industrias puedan contar con las mismas herramientas que sus pares de otros países.
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Perspectivas para el 2025
“Sobre las perspectivas para el año 2025, desde Cappro también esperamos que se mantengan las buenas condiciones climáticas hasta ahora registradas, para que la producción agrícola pueda alcanzar su mejor potencial”, agregaron.
Todo ello para lograr una buena cosecha de soja a nivel país, considerando que las proyecciones preliminares de varias entidades indican que podría superar los mejores volúmenes conseguidos hasta el momento. “Que la mayor producción pueda impactar positivamente sobre la agroindustria paraguaya”, señaló el gremio.
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Cappro plantea ecuación equilibrada entre tarifa y servicio en la Hidrovía
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) se pronunció sobre la concesión del mantenimiento de la Hidrovía, por parte de Argentina, y plantea la aplicación de un peaje conforme a una ecuación equilibrada entre tarifa y servicio.
“Para la agroindustria paraguaya, esta vía no es solo un corredor logístico: es la conexión principal con los mercados internacionales. Productos como harina de soja, aceite de soja, granos, carne, combustibles, fertilizantes y carga general dependen de una navegación eficiente, segura y competitiva para llegar a destino en condiciones adecuadas”, destaca en un extenso análisis publicado en la página web de la organización. “El 80% del comercio exterior nacional depende directa o indirectamente de la Hidrovía Paraguay–Paraná, por lo que cualquier cambio en las condiciones operativas o tarifarias debe ser analizado con rigor técnico”, indica en otro punto.
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La concesión y la tarifa
La adjudicación fue efectuada por un plazo estimado de 25 años al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, contempla la prestación de servicios vinculados a la navegabilidad en el tramo argentino de la Hidrovía, bajo un esquema financiado por peaje.
Justamente, en ese sentido, la perspectiva de la Cámara hace referencia a que la concesión “debe ser evaluada con una mirada técnica e integral, considerando su impacto sobre la competitividad de la producción y las exportaciones paraguayas”. Agrega que se debe establecer una “ecuación equilibrada entre tarifa y servicio”, de manera a que los costos redunden en eficiencia operativa, seguridad del transporte y previsibilidad logística. Reconoce también que la Hidrovía es la principal vía de salida de los productos del sector procesador, el aceite y la harina, como los principales derivados hacia mercados internacionales.
Además, reclama que Paraguay debe contar con información clara sobre “la aplicación de tarifas por tramo, el tratamiento de la navegación fluvial de convoyes y barcazas, y los mecanismos de consulta disponibles para los países usuarios de la Hidrovía”.
Referencia utilizada
En otro punto analiza el esquema tarifario, el cual utiliza como referencia la tonelada de registro neto (TRN), una unidad asociada a la capacidad de las embarcaciones. Sin embargo, la economía del transporte fluvial no siempre queda reflejada adecuadamente en esa metodología de cálculo. “Una barcaza o convoy no opera exactamente igual que un buque oceánico. Puede navegar con mayores restricciones de calado, depender de condiciones hidrológicas muy variables, transportar cargas con márgenes sensibles al costo logístico y utilizar servicios distintos según el tramo recorrido”, suma al respecto.
Actualmente, de acuerdo a fuentes del sector, las embarcaciones paraguayas pagan USD 1,30/ TRN y se espera que la misma sea reducida.
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El desafío de la soja, hacerla competir
Con una cosecha récord superior a las 12 millones de toneladas y niveles de procesamiento que no se observaban desde 2019, la industria aceitera atraviesa uno de sus mejores momentos. Sin embargo, desde Cappro advierten que el próximo salto no depende de nuevas inversiones, sino de competitividad, logística y talento humano.
Paraguay lleva años hablando de industrialización, pero para Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadoras de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), la conversación ya debe cambiar hacia cómo aprovechar la capacidad instalada. “Hoy hay más de mil millones de dólares invertidos en capacidad industrial instalada que están siendo subutilizados”, comenzó la charla.
Esta afirmación se dio en un contexto particularmente favorable para la cadena sojera, pues la campaña 2025/2026 cerrará con una producción superior a las 12 millones de toneladas, convirtiéndose en una de las mejores cosechas de la historia del país.
Las condiciones climáticas acompañaron, los rendimientos fueron elevados y la disponibilidad de materia prima permitió que las industrias procesadoras incrementaran significativamente su actividad. Estos niveles actuales de utilización de capacidad instalada son los más altos observados desde 2019, según el titular.
Pero detrás de los buenos números aparece un desafío más profundo, con la siguiente frontera del desarrollo paraguayo, puesto que la industrialización ya llegó. Y si bien, durante años Paraguay concentró gran parte de su crecimiento agroexportador en la producción primaria, hoy la realidad es distinta.
El país cuenta con complejos industriales capaces de transformar soja en aceite, harina y otros derivados con valor agregado destinados a los mercados internacionales, cuyas inversiones concretamente ya están hechas. “Muchas veces hablamos de atraer capitales, pero en este caso la capacidad industrial ya existe. Lo que necesitamos es generar las condiciones para utilizarla plenamente”, sostiene.
Mientras otros países todavía intentan captar inversiones, Paraguay ya dispone de infraestructura productiva instalada que puede multiplicar exportaciones, empleo y generación de divisas si logra mejorar sus condiciones de competitividad.
Para el titular de Cappro, la competitividad del futuro no se definirá únicamente en las fincas agrícolas, puesto que la discusión se trasladó a otros terrenos como la logística, la infraestructura, la regulación y el capital humano. Aquí es donde Raúl hace alusión a la hidrovía Paraguay-Paraná, que continua como el principal factor estratégico para el comercio exterior nacional. “Es nuestro cordón umbilical con el mundo”, afirmó.
Cada mejora en navegación, infraestructura portuaria, eficiencia logística o conectividad impacta directamente en la capacidad del país para competir frente a otros exportadores globales. Lo mismo ocurre con las rutas, los sistemas de transporte y la capacidad de movilizar mercaderías de manera más eficiente.
Porque en un mercado internacional cada vez más competitivo, los costos logísticos terminan siendo tan importantes como la productividad agrícola, explicó. Sin embargo, el desafío que más preocupa a Raúl está relacionado con las personas o más específicamente, con la disponibilidad de talento especializado.
La incorporación de nuevas tecnologías y procesos industriales exige perfiles cada vez más sofisticados, y en este punto Paraguay todavía tiene una limitación que podría condicionar el crecimiento futuro. “Hay industrias que podrían instalarse en Paraguay y no lo hacen porque no encuentran suficiente capital humano especializado”, advirtió.
La situación incluso obliga a algunas empresas a capacitar personal fuera del país para luego reincorporarlo a sus operaciones locales, aunque tampoco se trata de una falta de talento, sino más bien de escala, de formar más profesionales técnicos, operarios especializados y perfiles preparados para una industria cada vez más tecnológica.
Mientras la coyuntura internacional sigue marcada por tensiones geopolíticas, volatilidad cambiaria y mercados sensibles a factores externos, el titular del gremio cree que Paraguay debe concentrarse en aquello que sí puede controlar, lo cual implica definir qué modelo de competitividad quiere construir el país.
Para la industria aceitera, la ecuación es relativamente clara; más infraestructura, más eficiencia logística, más capital humano y mejores condiciones para aprovechar inversiones que ya están instaladas. Porque el próximo salto económico del país quizás no dependa de sembrar más hectáreas, sino de transformar mejor lo que ya produce, como una estrategia de desarrollo país que ya cuenta con más de USD 1.000 millones instalados, esperando ser aprovechados, acotó el referente.
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El complejo sojero sumó ingresos por alrededor de USD 23.000 millones en 6 años
Sin dudas que la soja y la industria a su alrededor son motores fundamentales de la economía local, en términos de captación de ingresos por exportaciones e inversiones. De acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro), son casi USD 23.000 millones los generados por los envíos del producto agrícola en estado natural y sus derivados.
La cifra mencionada corresponde a la suma de las divisas generadas por exportaciones entre los años 2020 y 2025, significando una variación de entre el 30 % y 40 %, del total generado por todas las exportaciones de Paraguay, posicionado al rubro sojero como el principal complejo de envíos a nivel local, con una incidencia de gran preponderancia en la balanza comercial y en la estabilidad macroeconómica.
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En el reciente reporte de comercio exterior a mayo, el Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la soja sigue teniendo un excelente desempeño, ya que los envíos alcanzaron USD 1.941,9 millones, lo que representa un incremento de 48,4 %, con respecto al acumulado de los primeros cinco meses del año pasado. En cuanto al aceite de soja, se puede ver que sumó ventas al exterior por USD 279,4 millones, lo indica una expansión de 25,5 %. Por otro lado, la harina de soja llegó a USD 270,9 millones, es decir, un aumento de 16,9 %.
Industria
La agroindustria en el septenio ingresó al país divisas por valor de más de USD 7.397,87 millones, que en términos porcentuales significa 32,25 % del complejo soja. En ese sentido, se agrega que la inversión acumulada en la agroindustria refleja un proceso sostenido de crecimiento. Se estima que el sector ha superado los USD 1.000 millones en inversiones, considerando plantas industriales, infraestructura logística, puertos y tecnología.
Este proceso incluye desarrollos recientes de gran envergadura, como la planta de Pioneros del Chaco, que ha contribuido a ampliar la capacidad instalada y fortalecer el perfil industrial del país en 4,77 millones de toneladas por año.
La agroindustria genera, además, beneficios adicionales que potencian el desarrollo económico: promueve la transferencia de tecnología, impulsa la capacitación de capital humano, fomenta la formalización de la economía y fortalece las cadenas de valor a nivel local y regional.
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Intercambio electrónico de certificados fitosanitarios con Perú iniciará el 1 de junio
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) y el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú (Senasa) iniciarán el intercambio electrónico de certificados fitosanitarios desde el 1 de junio, promoviendo un comercio más transparente, seguro y alineado con los estándares internacionales establecidos por la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF).
Así lo explicó Carmen Berni, directora general del Senave, quien señaló a La Nación/Nación Media que el objetivo es transparentar todo el intercambio comercial entre países, al utilizar una plataforma que está disponible desde la convención, facilitando el comercio como objetivo principal y la reducción de trámites, así como evitar alteraciones de documentos públicos.
“El impacto va a ser con la facilitación al comercio, la simplificación de los trámite, sin necesidad de una cuestión presencial precisamente, y evitar justamente que se adulteren los otros documentos. El certificado es como el pasaporte de los productos médicos. Ningún producto, ningún envío puede salir del país sin la inspección fitosanitaria obligatoria y el certificado fitosanitario”, expresó.
A su vez, detalló que si bien ahora se está iniciando con Perú, ya se encuentran negociando con Brasil, ya que Paraguay cuenta con intercambios netamente electrónicos con Argentina, Chile y Bolivia. “Es nuestro siguiente interés, también estamos viendo con países de extrazona como Japón. Esperamos que con Brasil por lo menos se concrete este año, todo depende de cómo van los intercambios y el flujo también de productos que tengamos”, mencionó.
El intercambio comercial en materia fitosanitaria viene basándose históricamente en la emisión de certificados fitosanitarios en formato físico. Estos documentos eran expedidos en papel de seguridad con medidas especiales destinadas a prevenir alteraciones o falsificaciones. Además, el proceso requería la integración de las ventanillas únicas de comercio exterior, a través de las cuales se gestionaban los trámites correspondientes.
Los procesos forman parte de las negociaciones técnicas que se desarrollan en el ámbito fitosanitario con el objetivo de establecer las condiciones necesarias para concretar futuros intercambios comerciales. “Las relaciones son muy buenas, tenemos con nuestros pares una relación sumamente amigable, así que yo creo que se van a concretar muchas cosas buenas con Perú y con los otros países con quienes tenemos muy buen relacionamiento también con el Mercosur como modelo”, aseguró.
Intercambio comercial
Por último, Berni indicó que Perú tiene interés en exportar a Paraguay productos como arándanos y aguacates, mientras que Paraguay busca ampliar su presencia en el mercado peruano con productos como sésamo, poroto y maní. Asimismo, se encuentran en análisis otras oportunidades comerciales, entre ellas la eventual exportación de mango.
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