La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) celebró que gracias a los trabajos de dragado en el río Paraguay, que se anticiparon a la bajante extrema se pudieron ganar alrededor de 100 centímetros de profundidad en el tramo sur de la vía navegable desde Asunción hacia el sur.
Según comentó Raúl Valdez, directivo de la Cappro, desde la capital al norte se aumentaron unos 60 centímetros de profundidad, gracias a que se previeron los trabajos porque desde inicio del 2024 ya se tenía el pronóstico de bajante crítica. No obstante, desde el gremio resaltaron que se espera una solución de fondo sobre el tema, porque se trataría de medidas de contingencia para situaciones puntuales de emergencia.
“Hoy podemos decir que los trabajos de dragado y de mantenimiento del río Paraguay para la navegación fueron muy efectivos hasta el momento”, indicó. A pesar de que la condición del río fue la más crítica alguna vez registrada, las consecuencias desde el punto de vista de la navegación no son las más críticas, por lo tanto, eso muestra que el trabajo coordinado y bien planificado puede traer resultados muy positivos para el país.
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Sobre las soluciones de fondo, explicó que estas deben salir como resultado del estudio profundo de las situaciones del río y de las proyecciones climatológicas, lo cual debe ser dentro del marco de un plan maestro de la hidrovía que debería convertirse como la base fundamental de una política de Estado. “Una política nacional de infraestructura de largo plazo, ese es el camino que deberíamos empezar”, recomendó Valdez.
Esto, atendiendo a que los niveles del río Paraguay muestran una ligera recuperación de cerca de 80 centímetros por encima de la marca histórica más baja en Asunción, registrada el 2 de noviembre de este año. A su vez, se necesitarían que las lluvias sean más constantes y abundantes, sobre todo en el área de influencia de la naciente de la vía navegable, para poder calmar o aliviar la situación actual de bajante crítica.
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Molienda de soja sigue creciendo y apunta a cerrar el año con nivel histórico
El informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) actualizado al mes de agosto del presente ejercicio indica que en el acumulado se registró un incremento de 12,3 % y el desempeño apunta a alcanzar un nivel considerado histórico.
Entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, el mayor acumulado para ese período desde 2016. El valor representa el aumento citado anteriormente de 12,3 % con respecto al mismo periodo del año pasado.
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De acuerdo a los datos del gremio, de seguir a un ritmo similar en lo que queda del año, la molienda de la soja podría superar su mejor registro anual histórico de unos 3,7 millones de toneladas, conseguido en 2017.
Desempeño de agosto
En el mes de agosto, el procesamiento trepó hasta 373.090 toneladas, unas 33 mil toneladas por encima de lo que se registró en el octavo mes de 2025, consolidando el séptimo mes consecutivo en el que se registra una mejora en esta comparativa.
En cuanto al procesamiento acumulado de girasol y canola, se situó en 31.678 toneladas, una caída interanual del 14,4 %. A pesar de dicho resultado negativo, la agroindustria de procesamiento de granos oleaginosos creció en su conjunto 12 % interanual hasta el momento.
En lo que va del año, la utilización de capacidad instalada alcanzó un 82 % a agosto. Este porcentaje representa un incremento con respecto a lo que se había conseguido al mes de julio, y, en este caso, también frente al resultado del mismo periodo del año pasado. En ambos casos la mejora fue de 2 puntos porcentuales, según el reporte.
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Bajante del río Paraguay obliga a reducir carga de embarcaciones, según Cafym
La tendencia a la baja en el nivel del río Paraguay está reduciendo la capacidad de carga de las embarcaciones, confirmó el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym), Bernd Gunther. Aclaró que por el momento no hay mayores problemas en la navegación; sin embargo, dijo que esperan que el nivel suba con la ayuda de las lluvias que pueda traer el fenómeno El Niño.
“Los niveles del río están bajando, como es de esperar en esta época del año; a partir de julio a agosto tiende siempre a tener una tendencia decreciente hasta fines de año”, explicó en conversación con La Nación/Nación Media.
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“La navegación en el tramo de Asunción al norte está limitada a 9 pies y medio de calado de embarcaciones, y en el sur está a 11 pies y medio. Entonces, en el tramo sur estamos relativamente bien, sin mayores limitaciones. En el tramo norte sí ya se observa una limitación; al acercarnos a 9 pies, ya vemos que está más limitada la capacidad de carga de los barcos”, precisó.
Aclaró que hasta el momento no hay ningún tipo de corte en la navegación, pero “ya se ve una capacidad reducida en el tramo al norte de Asunción. Al haber 9 pies y medio, quiere decir que ya se reduce la capacidad de carga de las embarcaciones en la barca”.
Aguardan lluvias de El Niño
Con relación a la tendencia, indicó que se está dando a la baja, considerando que no se observa ningún tipo de efecto con el ingreso del fenómeno El Niño. Agregó, además, que el caudal depende mucho de ciertas precipitaciones en zonas puntuales, una de ellas en el Pantanal brasileño.
Si el panorama se mantiene como en la actualidad, citó que se llegaría con un calado menor ya en diciembre, pero “en esa época debieran venir ya las lluvias para que vuelva a repuntar de vuelta”, según sus previsiones.
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Capaco insta a mayor inversión pública en dragado y caminos
El ingeniero Francisco Griñó Guillén, miembro de Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), instó a seguir invirtiendo en el dragado de los ríos y el mejoramiento de las rutas y caminos. El directivo considera indispensables para dar previsibilidad al movimiento de cargas y mantener la navegabilidad durante todo el año.
Sostuvo, que tanto el dragado permanente de los ríos y mejores caminos de acceso son fundamentales para un país mediterráneo como es Paraguay. Señaló que el desarrollo de la infraestructura portuaria paraguaya en las últimas dos décadas a lo largo de los ríos Paraguay y Paraná estuvo impulsado principalmente por inversiones privadas. Además, la mayor parte de las cargas del país opera a través de puertos privados.
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Sin embargo, el Ing. Griñó resaltó que esta expansión requiere de obras públicas que garanticen el movimiento de las mercaderías por agua y su conexión con la red terrestre. “El Estado debe acompañar más la inversión. Tiene que ser partícipe y darle el apoyo que necesitan las terminales portuarias, con caminos y dragados”, afirmó.
El ingeniero, con experiencia en la construcción y administración de puertos, explicó que las condiciones de navegación y los accesos terrestres forman parte de una misma cadena logística. “En el caso del río, es la autopista más importante del Paraguay. El 80 % o 90 % de la carga del país, de importación y exportación, pasa por los ríos”, expresó.
Asegurar la navegación
Griñó señaló que uno de los principales desafíos es garantizar la continuidad del dragado. El ingeniero mencionó que actualmente existen tres contratos para realizar estos trabajos, pero sostuvo que el mantenimiento de los canales debe responder a una planificación permanente.
“Hay que hacer un programa de dragado y hay que cumplir ese programa de dragado. Si hay un inconveniente, no se puede solucionar en cuestión de días. A veces lleva meses”, explicó.
A su criterio, esperar una bajante pronunciada para iniciar los trabajos reduce la capacidad de respuesta y expone al comercio exterior a retrasos que podrían evitarse mediante intervenciones anticipadas.
La navegación también depende del mantenimiento de los tramos del río Paraná que se encuentran bajo jurisdicción argentina. En ese sentido. Griñó planteó la necesidad de mejorar la coordinación sobre las aguas compartidas para que el país vecino realice las tareas correspondientes en su territorio.
Caminos para llegar a los puertos
Por otra parte, señaló que la necesidad de infraestructura no se concentran únicamente en los ríos, ya que el traslado de las cargas desde las zonas productivas hasta las terminales depende casi totalmente de la red vial, tanto rutas como caminos vecinales, explicó el profesional. “Nosotros no tenemos ferrocarril y eso hace que el transporte que alimenta a los puertos sea terrestre”.
Indicó que esta dependencia aumenta la presión sobre las rutas y exige caminos capaces de soportar un tránsito intenso de camiones durante todo el año. “Necesitamos caminos de todo tiempo para asegurar los accesos, sobre todo rutas en buenas condiciones, por la intensidad que genera el tráfico de las cargas”, manifestó.
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Cappro plantea un Paraguay más industrializado
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.