La tendencia va hacia una menor participación de la industria aceitera debido al deterioro de sus condiciones para competir, indicó la Cappro. Foto: Archivo
Procesamiento de oleaginosas alcanzó el registro más bajo en octubre, señala Cappro
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El procesamiento de oleaginosas durante el mes de octubre alcanzó 130.837 toneladas, el registro más bajo que se tenga para el mencionado mes durante un año sin sequía desde que se incrementó la capacidad instalada en el año 2013, según informó la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).
De esta forma, la molienda acumulada hasta el décimo mes llegó a 2.574.361 toneladas, volumen que implicó una reducción de más de 20 mil toneladas con respecto al mismo periodo del 2023. “Todos estos datos van confirmando la reducción en el agregado de valor que se está esperando para el cierre del 2024”, mencionaron.
Asimismo, en octubre se cerró el tercer mes consecutivo donde la cantidad de soja a la que se agregó valor se redujo con relación al mismo periodo del año pasado, consolidando la importante tendencia a la baja en el ritmo de operación dentro de la industria aceitera nacional.
Igualmente esto se tradujo en que en el comercio exterior al cierre del décimo mes del año las divisas generadas por la exportación de productos industrializados a partir de la soja representen solo el 24 % de todos los ingresos que generó el complejo.
La industria aceitera generó USD 953 millones y esto representó una reducción del 20 % con respecto al mismo periodo del año pasado. En tanto, las divisas por la venta al extranjero de productos del complejo soja (granos, el aceite, la harina y la cascarilla de esta oleaginosa) llegaron a USD 4.027 millones, una caída del 5 % con relación al mismo periodo del año pasado.
“Fuera del impacto generado por la sequía, periodo en que la industria ayudó a absorber parte de los problemas generados en la cadena, la tendencia es claramente hacia una menor participación de la industria aceitera debido al deterioro de sus condiciones para competir”, mencionaron.
Si bien la producción de soja creció en torno al 8 %, acercándose a niveles récord, este crecimiento no se tradujo en una mejoría en la agroindustria, ya que se espera que la molienda cierre el año con una caída de más del 10 % con relación al 2023 y una ociosidad del 40 % en la capacidad instalada, remarcó el gremio.
Cappro plantea ecuación equilibrada entre tarifa y servicio en la Hidrovía
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) se pronunció sobre la concesión del mantenimiento de la Hidrovía, por parte de Argentina, y plantea la aplicación de un peaje conforme a una ecuación equilibrada entre tarifa y servicio.
“Para la agroindustria paraguaya, esta vía no es solo un corredor logístico: es la conexión principal con los mercados internacionales. Productos como harina de soja, aceite de soja, granos, carne, combustibles, fertilizantes y carga general dependen de una navegación eficiente, segura y competitiva para llegar a destino en condiciones adecuadas”, destaca en un extenso análisis publicado en la página web de la organización. “El 80% del comercio exterior nacional depende directa o indirectamente de la Hidrovía Paraguay–Paraná, por lo que cualquier cambio en las condiciones operativas o tarifarias debe ser analizado con rigor técnico”, indica en otro punto.
La adjudicación fue efectuada por un plazo estimado de 25 años al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, contempla la prestación de servicios vinculados a la navegabilidad en el tramo argentino de la Hidrovía, bajo un esquema financiado por peaje.
Justamente, en ese sentido, la perspectiva de la Cámara hace referencia a que la concesión “debe ser evaluada con una mirada técnica e integral, considerando su impacto sobre la competitividad de la producción y las exportaciones paraguayas”. Agrega que se debe establecer una “ecuación equilibrada entre tarifa y servicio”, de manera a que los costos redunden en eficiencia operativa, seguridad del transporte y previsibilidad logística. Reconoce también que la Hidrovía es la principal vía de salida de los productos del sector procesador, el aceite y la harina, como los principales derivados hacia mercados internacionales.
Además, reclama que Paraguay debe contar con información clara sobre “la aplicación de tarifas por tramo, el tratamiento de la navegación fluvial de convoyes y barcazas, y los mecanismos de consulta disponibles para los países usuarios de la Hidrovía”.
Referencia utilizada
En otro punto analiza el esquema tarifario, el cual utiliza como referencia la tonelada de registro neto (TRN), una unidad asociada a la capacidad de las embarcaciones. Sin embargo, la economía del transporte fluvial no siempre queda reflejada adecuadamente en esa metodología de cálculo. “Una barcaza o convoy no opera exactamente igual que un buque oceánico. Puede navegar con mayores restricciones de calado, depender de condiciones hidrológicas muy variables, transportar cargas con márgenes sensibles al costo logístico y utilizar servicios distintos según el tramo recorrido”, suma al respecto.
Actualmente, de acuerdo a fuentes del sector, las embarcaciones paraguayas pagan USD 1,30/ TRN y se espera que la misma sea reducida.
Con una cosecha récord superior a las 12 millones de toneladas y niveles de procesamiento que no se observaban desde 2019, la industria aceitera atraviesa uno de sus mejores momentos. Sin embargo, desde Cappro advierten que el próximo salto no depende de nuevas inversiones, sino de competitividad, logística y talento humano.
Paraguay lleva años hablando de industrialización, pero para Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadoras de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), la conversación ya debe cambiar hacia cómo aprovechar la capacidad instalada. “Hoy hay más de mil millones de dólares invertidos en capacidad industrial instalada que están siendo subutilizados”, comenzó la charla.
Esta afirmación se dio en un contexto particularmente favorable para la cadena sojera, pues la campaña 2025/2026 cerrará con una producción superior a las 12 millones de toneladas, convirtiéndose en una de las mejores cosechas de la historia del país.
Las condiciones climáticas acompañaron, los rendimientos fueron elevados y la disponibilidad de materia prima permitió que las industrias procesadoras incrementaran significativamente su actividad. Estos niveles actuales de utilización de capacidad instalada son los más altos observados desde 2019, según el titular.
Pero detrás de los buenos números aparece un desafío más profundo, con la siguiente frontera del desarrollo paraguayo, puesto que la industrialización ya llegó. Y si bien, durante años Paraguay concentró gran parte de su crecimiento agroexportador en la producción primaria, hoy la realidad es distinta.
El país cuenta con complejos industriales capaces de transformar soja en aceite, harina y otros derivados con valor agregado destinados a los mercados internacionales, cuyas inversiones concretamente ya están hechas. “Muchas veces hablamos de atraer capitales, pero en este caso la capacidad industrial ya existe. Lo que necesitamos es generar las condiciones para utilizarla plenamente”, sostiene.
Mientras otros países todavía intentan captar inversiones, Paraguay ya dispone de infraestructura productiva instalada que puede multiplicar exportaciones, empleo y generación de divisas si logra mejorar sus condiciones de competitividad.
Para el titular de Cappro, la competitividad del futuro no se definirá únicamente en las fincas agrícolas, puesto que la discusión se trasladó a otros terrenos como la logística, la infraestructura, la regulación y el capital humano. Aquí es donde Raúl hace alusión a la hidrovía Paraguay-Paraná, que continua como el principal factor estratégico para el comercio exterior nacional. “Es nuestro cordón umbilical con el mundo”, afirmó.
Cada mejora en navegación, infraestructura portuaria, eficiencia logística o conectividad impacta directamente en la capacidad del país para competir frente a otros exportadores globales. Lo mismo ocurre con las rutas, los sistemas de transporte y la capacidad de movilizar mercaderías de manera más eficiente.
Porque en un mercado internacional cada vez más competitivo, los costos logísticos terminan siendo tan importantes como la productividad agrícola, explicó. Sin embargo, el desafío que más preocupa a Raúl está relacionado con las personas o más específicamente, con la disponibilidad de talento especializado.
La incorporación de nuevas tecnologías y procesos industriales exige perfiles cada vez más sofisticados, y en este punto Paraguay todavía tiene una limitación que podría condicionar el crecimiento futuro. “Hay industrias que podrían instalarse en Paraguay y no lo hacen porque no encuentran suficiente capital humano especializado”, advirtió.
La situación incluso obliga a algunas empresas a capacitar personal fuera del país para luego reincorporarlo a sus operaciones locales, aunque tampoco se trata de una falta de talento, sino más bien de escala, de formar más profesionales técnicos, operarios especializados y perfiles preparados para una industria cada vez más tecnológica.
Mientras la coyuntura internacional sigue marcada por tensiones geopolíticas, volatilidad cambiaria y mercados sensibles a factores externos, el titular del gremio cree que Paraguay debe concentrarse en aquello que sí puede controlar, lo cual implica definir qué modelo de competitividad quiere construir el país.
Para la industria aceitera, la ecuación es relativamente clara; más infraestructura, más eficiencia logística, más capital humano y mejores condiciones para aprovechar inversiones que ya están instaladas. Porque el próximo salto económico del país quizás no dependa de sembrar más hectáreas, sino de transformar mejor lo que ya produce, como una estrategia de desarrollo país que ya cuenta con más de USD 1.000 millones instalados, esperando ser aprovechados, acotó el referente.
El complejo sojero sumó ingresos por alrededor de USD 23.000 millones en 6 años
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Sin dudas que la soja y la industria a su alrededor son motores fundamentales de la economía local, en términos de captación de ingresos por exportaciones e inversiones. De acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro), son casi USD 23.000 millones los generados por los envíos del producto agrícola en estado natural y sus derivados.
La cifra mencionada corresponde a la suma de las divisas generadas por exportaciones entre los años 2020 y 2025, significando una variación de entre el 30 % y 40 %, del total generado por todas las exportaciones de Paraguay, posicionado al rubro sojero como el principal complejo de envíos a nivel local, con una incidencia de gran preponderancia en la balanza comercial y en la estabilidad macroeconómica.
En el reciente reporte de comercio exterior a mayo, el Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la soja sigue teniendo un excelente desempeño, ya que los envíos alcanzaron USD 1.941,9 millones, lo que representa un incremento de 48,4 %, con respecto al acumulado de los primeros cinco meses del año pasado. En cuanto al aceite de soja, se puede ver que sumó ventas al exterior por USD 279,4 millones, lo indica una expansión de 25,5 %. Por otro lado, la harina de soja llegó a USD 270,9 millones, es decir, un aumento de 16,9 %.
Industria
La agroindustria en el septenio ingresó al país divisas por valor de más de USD 7.397,87 millones, que en términos porcentuales significa 32,25 % del complejo soja. En ese sentido, se agrega que la inversión acumulada en la agroindustria refleja un proceso sostenido de crecimiento. Se estima que el sector ha superado los USD 1.000 millones en inversiones, considerando plantas industriales, infraestructura logística, puertos y tecnología.
Este proceso incluye desarrollos recientes de gran envergadura, como la planta de Pioneros del Chaco, que ha contribuido a ampliar la capacidad instalada y fortalecer el perfil industrial del país en 4,77 millones de toneladas por año.
La agroindustria genera, además, beneficios adicionales que potencian el desarrollo económico: promueve la transferencia de tecnología, impulsa la capacitación de capital humano, fomenta la formalización de la economía y fortalece las cadenas de valor a nivel local y regional.
Se importó por un valor de aproximadamente USD 11,67 millones en los cuatro primeros meses de 2026.
El biodiésel está mostrando un dinamismo interesante en los primeros meses de este año, tanto es así que las exportaciones casi se duplicaron, de acuerdo con los datos revelados por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).
El producto cruzó la frontera por un valor de aproximadamente USD 11,67 millones, lo que representa un incremento del 88 %, es decir, casi se duplicó la cifra registrada en el mismo periodo del año pasado, unos USD 6,20 millones. Si bien es cierto que la cifra se puede considerar hasta insignificante a nivel global del comercio exterior paraguayo, es una señal de que el rubro puede ser importante si mantiene el ritmo.
Según el informe de la Cappro, es importante destacar que lo generado en lo que va del año ya supera lo que se consiguió en todo el 2023 y representa más de tres cuartas partes de las divisas generadas por este producto durante el 2024.
La organización destaca también que el potencial del carburante es enorme, considerando la inestabilidad actual de los mercados energéticos y el buen momento de la agroindustria. Con relación a números más importantes del sector, la misma Cappro informó sobre un aumento del 9 % de la molienda de soja, también en el primer cuatrimestre de este año, llegando a las 1.119.038 toneladas procesadas. En cuanto a la exportación, el acumulado de productos industrializados superó los USD 423 millones.