El gerente general de la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC), Daniel Burt, destacó el posicionamiento de la carne paraguaya en el mercado estadounidense, ocupando así el cuarto puesto en el ranking de exportadores de carne bovina. Remarcó que esto puede ayudar a ampliar la llegada del producto nacional a otros países.
“Creo que vamos a tener buenas noticias el año que viene, con mercados que estamos cerca de abrir, como México, Filipinas, Singapur, Corea, etc. Esto es resultado de un trabajo de muchísimo tiempo”, puntualizó el gerente general de CPC, a la 1000 AM.
Recordó así que la carne bovina paraguaya logró consolidarse también a través de los esfuerzos interinstitucionales desplegados desde hace años, para contribuir al posicionamiento del producto nacional. Al respecto, aseguró la continuidad de las labores para el mantenimiento del estatus en el producto.
“EE. UU., particularmente, constituye una vidriera y genera confianza para otros mercados, que no saben mucho de Paraguay. Canadá y México enseguida se dieron cuenta y también, indirecta o directamente, influye el logro de la venida de inspectores del sudeste asiático”, destacó Burt.
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La carne paraguaya
Sobre la llegada de la carne bovina paraguaya al mercado estadounidense, el gerente general de la CPC manifestó que EE. UU. tiene un problema con la disponibilidad y los precios de la carne, por lo cual busca importar de otros países; especialmente los cortes delanteros para hacer sus hamburguesas.
“Hace 11 meses nada más abrimos el mercado y rápidamente pudimos consolidarnos en ese mercado, con ventas que superaron lo que teníamos previsto”, indicó Burt, resaltando el nivel de posicionamiento logrado para el producto en un mercado tan competitivo como lo es el de Estados Unidos.
Puntualizó que, al abrirse a nuevos mercados, el principal desafío se observa con las barreras arancelarias, influyendo así en la pérdida de cierta competitividad. No obstante, hizo hincapié en la oportunidad encontrada a la hora de establecer nuevos acuerdos comerciales.
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Acuerdo Mercosur-UE ya transforma los negocios
Para Shunko Rojas, exintegrante del equipo negociador del acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, el desafío para Paraguay ya no pasa por celebrar la apertura de mercados, sino por prepararse para competir en un escenario que exigirá más trazabilidad, sostenibilidad y adaptación empresarial.
Durante años, el debate sobre el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea estuvo centrado en las negociaciones. Ahora la conversación cambió, y la pregunta ya no es si el acuerdo representa una oportunidad para Paraguay, sino en quiénes están preparándose para aprovecharla.
Esa es la principal reflexión que dejó Shunko Rojas, exintegrante del equipo negociador del histórico entendimiento comercial entre ambos bloques y uno de los especialistas que pasó recientemente por Paraguay en el marco de la Feria Empresarial del Paraguay (FEPY).
Para el experto, existe una percepción equivocada de que el acuerdo beneficiará únicamente a los grandes exportadores de carne, soja o productos agrícolas. La realidad es mucho más amplia, afirma. “El acuerdo va a impactar a todos, incluso a quienes crean que no tienen ninguna relación con Europa”, expresó.
La razón es sencilla, pues no se trata únicamente de exportar más, sino de “transformar la forma de hacer negocios”. La Unión Europea representa uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo, concentra una porción significativa del comercio internacional y continúa siendo una de las principales fuentes globales de inversión extranjera.
Para Paraguay, esto abre oportunidades de acceso a mercados, mejora de competitividad y atracción de nuevas inversiones, y, reducir el acuerdo a una cuestión arancelaria, sería un error. “Las oportunidades no están solamente en el producto final. Están en toda la cadena de valor”, remarcó.
Eso significa que el impacto puede alcanzar a productores, proveedores de insumos, empresas de logística, industrias manufactureras, desarrolladores tecnológicos, certificadoras, transportistas y prestadores de servicios. En otras palabras, el acuerdo tiene capacidad para reconfigurar ecosistemas empresariales completos.
Y si bien, los sectores tradicionales seguirán siendo protagonistas, rubros como la carne bovina, porcina y aviar, soja, arroz, azúcar, cueros, biodiésel, forestal y energías renovables aparecen entre los segmentos con mayores perspectivas.
Shunko también identificó oportunidades emergentes en servicios, mercados de carbono y nuevas actividades vinculadas a la sostenibilidad, por lo que, el verdadero desafío comienza ahora y el error más peligroso sería asumir una posición pasiva. Esto, debido a que independientemente si una empresa exporta o no a Europa, las nuevas condiciones de mercado terminarán generando cambios en toda la economía.
“Quien se quede de brazos cruzados también será impactado por el acuerdo”, advirtió. Por eso considera que el primer paso para cualquier empresa paraguaya debería ser realizar un diagnóstico profundo. Entender cómo las nuevas reglas pueden afectar sus productos, procesos, financiamiento, estructura de costos y condiciones de competencia.
Ya una vez comprendido, mirar más allá de los negocios tradicionales, con una palabra clave, la adaptación, la de la carrera por cumplir estándares. Recordemos que uno de los conceptos que más se repite cuando se habla del acuerdo Mercosur-Unión Europea es el acceso al mercado.
Más allá de eso, para Shunko el acceso real dependerá cada vez más de la capacidad de cumplir estándares; requisitos ambientales, laborales, sanitarios y fitosanitarios que se convertirán en factores decisivos para competir en Europa.
Eso implica invertir en trazabilidad, certificaciones, mecanismos de control y procesos de verificación que permitan demostrar el cumplimiento de las exigencias regulatorias. La premisa ya no se trata solamente de producir sino de demostrar cómo se produce. Precisamente aquí es que aparece uno de los mayores retos para muchas empresas de la región.
“Las compañías deben analizar cuáles son las brechas regulatorias que todavía tienen y qué capacidades necesitan desarrollar para cerrarlas”, señaló.
Aunque la implementación plena del acuerdo todavía requiere etapas adicionales, el especialista considera que las empresas que comiencen hoy su proceso de adaptación llegarán en mejores condiciones cuando las oportunidades comerciales se aceleren.
Construir sistemas de trazabilidad, adaptar procesos productivos, obtener certificaciones internacionales o desarrollar nuevas capacidades organizacionales puede llevar años, advierte. Por eso insiste en que la preparación debe comenzar ahora, y no cuando el mercado lo exija.
El referente también rechaza la idea de que la adaptación dependa únicamente del sector privado, pues a su criterio, el éxito del acuerdo requerirá una coordinación permanente entre empresas, gremios, instituciones públicas y organismos de apoyo. “La cooperación público-privada será fundamental para convertir las oportunidades en resultados concretos”, afirmó.
Y es precisamente ahí donde Paraguay podría encontrar una de sus mayores fortalezas, con la capacidad de articular esfuerzos para transformar una apertura comercial en una estrategia nacional de competitividad.
Porque el acuerdo Mercosur-Unión Europea deja en claro que el desafío ya no consiste solamente en vender más, sino en construir empresas capaces de competir en los mercados más exigentes del mundo. Y para quienes sepan anticiparse, esa puede ser la mayor oportunidad económica de las próximas décadas, concluyó Shunko.
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Marta Mareco: “La producción porcina aumentó y se convirtió en una industria intensiva”
La industria porcina paraguaya atraviesa una etapa de expansión, impulsada por la incorporación de tecnología, la profesionalización de los productores y la apertura de nuevos mercados. En esta nueva entrega de Hacedores LN, Marta Mareco, presidenta de la Cámara Paraguaya de Industrias Porcinas y Derivados (Capainpod), habló con La Nación/Nación Media acerca de sus inicios en el sector, los desafíos pendientes y las oportunidades que vislumbra para una actividad que considera una de las de mayor proyección en el país.
- ¿Cómo nació su vínculo con la industria porcina y qué la motivó a dedicar su carrera a este sector?
Todo comenzó cuando, junto con mi esposo, invertimos en Itapúa para producir granos. Al trabajar con soja necesitábamos rotar los cultivos y empezamos a sembrar maíz. Ahí vimos que ya teníamos el principal alimento para los cerdos. Nos reuníamos todos los sábados con productores de la zona para analizar cómo mejorar la producción y evitar las pérdidas que implicaba trasladar animales hasta Asunción. De esas reuniones, que hacíamos en el Hotel Papillón, nació Upisa y, con ella, mi vínculo con la producción porcina.
- ¿Qué valores personales cree que marcaron su forma de liderar?
Para liderar un grupo es fundamental tener metas claras y una visión compartida. Nuestra cámara reúne a personas que trabajan en distintas etapas de la cadena, desde la producción primaria hasta la industrialización e incluso la elaboración artesanal de derivados. El desafío es incluir a todos bajo un mismo objetivo. Hoy entendemos que el crecimiento depende de la calidad, de ser cada vez más eficientes y de trabajar todos los días para mejorar.
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- ¿Cómo describiría el momento que vive actualmente la industria porcina en Paraguay?
El sector vive un momento extraordinario. Pasamos de un consumo de apenas 3 kilos al año a unos 13 kilos per cápita. Ese proceso llevó alrededor de 30 años, pero ahora el crecimiento será mucho más rápido porque ya construimos bases sólidas. La producción aumentó más de 740 % y dejamos atrás el modelo de traspatio para convertirnos en una industria intensiva, tecnificada y altamente profesional.
- ¿Cuáles fueron los principales factores que impulsaron el crecimiento del sector en los últimos años?
La incorporación de tecnología fue decisiva. Hoy utilizamos herramientas de alta precisión y sistemas automatizados que funcionan con inteligencia artificial para controlar el ambiente dentro de las granjas. Cuando participo en congresos internacionales y escucho sobre esas innovaciones, me doy cuenta de que muchas de ellas ya las estamos aplicando en Paraguay.
- ¿Cuáles son los principales desafíos que aún enfrenta la cadena porcina nacional?
El principal desafío es que el consumidor paraguayo comprenda que la misma carne de calidad que exportamos también está disponible en el mercado local. No hacemos diferencias entre lo que se exporta y lo que se vende en Paraguay. Queremos ofrecer porciones más pequeñas, nuevos cortes y seguir mostrando que la carne porcina es mucho más que costilla para la parrilla. Tenemos todos los cortes y debemos seguir enseñando su versatilidad.
- Aunque el consumo de carne de cerdo ha aumentado, todavía persisten algunos mitos. ¿Cuáles son los más comunes?
Todavía existen prejuicios asociados a formas antiguas de producción. Hoy la realidad es completamente distinta. La producción moderna cumple estrictos estándares sanitarios y de bienestar animal. Además, la carne de cerdo tiene importantes cualidades nutricionales, como su aporte de vitamina B12 y otros nutrientes. La mejor forma de derribar esos mitos es acercar al consumidor distintos cortes y presentaciones que se adapten a las nuevas formas de consumo.
- ¿Qué impacto tiene el sector porcino en la generación de empleo?
Es una actividad muy intensiva en mano de obra. Hoy dependen del sector unas 50.000 familias. Además de generar empleo, estamos formando profesionales especializados en genética, nutrición animal, inocuidad, biodiversidad y bienestar animal. La producción porcina dejó de ser una actividad casera para convertirse en una industria moderna y tecnológica. Por eso Paraguay despierta cada vez más interés internacional.
- ¿Qué mercados internacionales representan hoy las mayores oportunidades para la carne porcina paraguaya?
Actualmente, el mercado más importante es Taiwán. Queremos aumentar nuestras exportaciones, pero para lograrlo necesitamos avanzar en la posibilidad de exportar carne con hueso, lo que requiere el levantamiento de la vacunación contra la fiebre aftosa. Eso permitiría exportar más productos, como cortes con hueso, patas y otros derivados, generando un mayor aprovechamiento de toda la producción.
- Si tuviera que convencer a un joven de apostar por la industria porcina, ¿qué le diría?
Le diría que Paraguay tiene todo para crecer: agua, tierra y cada vez más conocimiento. El desarrollo del sector transforma las comunidades. Basta recorrer zonas de Itapúa para ver cómo cambió la actividad económica. Además, es un negocio rentable y ofrece oportunidades tanto en el campo como en las ciudades, donde existe un enorme potencial para transformar la carne porcina en productos con valor agregado.
- ¿Qué posibilidades ofrece la carne de cerdo desde el punto de vista gastronómico?
Muchísimas. No debemos pensar solamente en la parrilla. Se pueden preparar milanesas, empanadas, albóndigas, salsas para pastas y una enorme variedad de platos. La gastronomía vinculada a la carne de cerdo tiene un potencial enorme y todavía queda mucho por desarrollar. Cada vez más personas descubren que es una carne saludable, nutritiva y muy versátil para la cocina cotidiana y también para los eventos.
Perfil
- Es abogada y despachante de aduana
- Fundadora y directora del Estudio Jurídico Aduanero Mareco
- Directora de Relaciones Interinstitucionales e Internacionales de la Unión de Productores de Itapúa (Upisa)
- Presidenta de la Convergencia Empresarial de Mujeres del Paraguay (Cemmpy)
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Primer semestre: exportaciones cárnicas alcanzaron el mejor precio en cinco años
Las exportaciones del complejo cárnico generaron USD 1.158.041.325 al cierre del primer semestre de este 2026 y el sector registró una mejoría en el precio promedio que repuntó un 16 %, siendo el mejor de los últimos cinco años, según informó el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) en su nuevo boletín.
De enero a junio de este año se registró el mejor precio promedio de los últimos cinco años, alcanzando los USD 4,33. Este nivel superó ampliamente los valores observados en igual periodo de años anteriores, cuando se ubicó en USD 3,73 en 2025 y 2022, USD 3,25 en 2023 y USD 2,91 en 2024.
Con relación a los ingresos por los embarques, Senacsa informó que se presentó una disminución al cierre del sexto mes del año, teniendo en cuenta que en el mismo periodo del año anterior se habían enviado carne, menudencias y otros productos por USD 1.305.312.585. La reducción significó una baja del 11 %.
En cuanto a toneladas, al cierre del sexto mes del año se enviaron 267.196 toneladas, frente a las 349.728 toneladas del año anterior, lo que implicó una caída aproximada del 23 % en el volumen exportado.
Principales destinos
En cuanto a los principales destinos, el mercado de Chile fue el principal comprador concentrando 42.986 toneladas por USD 300.085.951 y acaparando el 33 % del total exportado. Le siguieron destinos como Israel con el 17 % tras precisar 19.614 toneladas por USD 156.103.734, y Estados Unidos 22.691 toneladas por USD 129.608.875 con el 15 %.
En la cuarta posición estuvo la República de China (Taiwán), con 15.915 toneladas por USD 110.029.796 ocupando el 12 % del total, por su parte, Canadá compró 8.242 toneladas por USD 49.382.341 siendo el 6 %, mientras que Brasil 6.318 toneladas por USD 47.730 que representó el 5 %, la Unión Europea con el 2 %, Rusia 1 %, y Proveeduría Marítima con el 0,5 %.
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Carne paraguaya podría ganar terreno en mercados prémium ante restricciones a Brasil
La restricción por parte de la Unión Europea (UE) a las importaciones de carne brasileña sería una oportunidad para la carne bovina nacional, que podría ganar espacio en los segmentos de alto valor, además de posicionar su estatus sanitario, según destacó la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
En ese escenario, Paraguay aparece entre los países con mejores condiciones para incrementar su participación, especialmente en el mercado de carne prémium, destacó el gremio en su más reciente boletín. La menor disponibilidad de carne brasileña obligará a los importadores europeos a buscar proveedores alternativos para cubrir la demanda.
“La Unión Europea tendrá que suplir la carne de Brasil con otros proveedores y ahí van a entrar Argentina, Uruguay y Paraguay. Podría ser una oportunidad para Paraguay para colocar carne prémium. Es una ventaja coyuntural que beneficia a unas 200 fincas que producen y exportan carne al mercado europeo”, señaló a la UGP el ingeniero Santiago Bertoni, exministro de Agricultura.
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Auditorías superadas
Bertoni indicó que la coyuntura también refuerza el posicionamiento internacional de Paraguay como proveedor confiable de alimentos. A su vez, recordó que la carne paraguaya superó satisfactoriamente las evaluaciones y auditorías realizadas por las autoridades europeas, un requisito fundamental para acceder y mantenerse en mercados de alto valor.
“Nuestros productos pasaron las evaluaciones y auditorías de la Unión Europea. Esta coyuntura puede darnos ventaja también en el posicionamiento de nuestro estatus sanitario con respecto a los mercados prémium”, sostuvo, agregando que se trata de un efecto colateral que mejoría el prestigio de la carne paraguaya.
Si bien parte de la producción brasileña podría redirigirse hacia destinos donde Paraguay ya tiene presencia consolidada, como Chile, Estados Unidos e Israel, el escenario actual representa una oportunidad para fortalecer la imagen del país en el comercio internacional.
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Señaló además que desde el punto de vista estrictamente jurídico, la UE tiene derecho a establecer altos estándares sanitarios si están sustentados científicamente y se aplican de manera no discriminatoria.
“También es razonable cuestionar esta medida cuando termina convirtiéndose en barrera comercial y excede los estándares internacionales establecidos por organismos como la Comisión del Codex Alimentarius o la Organización Mundial de Sanidad Animal e imponen requisitos sobre los procesos de producción, más que sobre la inocuidad comprobada del producto final”, aseveró.
Las declaraciones se dieron teniendo en cuenta que la UE informó que partir del 3 de septiembre próximo, la importación de carne y otros productos de origen animal para consumo humano producidos en territorio brasileño quedarán suspendidos. La medida fue dispuesta ante el incumplimiento de las reglas que exigen que los productos estén totalmente libres de agentes antimicrobianos usados para el engorde.