Raza bovina Bonsmara evoluciona en el país con un hato de 15.000 cabezas
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La raza bovina Bonsmara sigue evolucionando en el país, con un hato que ronda las 15.000 cabezas actualmente, según comentó el presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Bonsmara, Nevercindo Bairros Cordeiro. Esta especie, que se encuentra hace 20 años en el país, continúa creciendo y adaptándose en diversas zonas de nuestro territorio.
Así lo indicó en conversación con La Nación/Nación Media, resaltando que cada vez más ganaderos se están interesando en la producción de la raza, en la región del Chaco, Alto Paraguay, Boquerón. “La mayoría de los animales no están registrados, hay algunos productores que sí están con sus registros para poder vender y otros utilizan para un cruce, el mejoramiento genético, y el de la carne”, comentó.
Nevercindo Bairros Cordeiro, presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Bonsmara. Foto: Néstor Soto
Destacó que la calidad de esta carne es excepcional y en Brasil se tienen varios restaurantes que usan la proteína. El sector exporta unas 7.000 cabezas por año a diferentes destinos y a nivel nacional la faena llega a los 2.000 a 2.500 animales anuales. “En Paraguay también se consume y de los animales que se faenan, la mayoría exporta la tapa cuadril al mercado brasileño”, manifestó.
El representante de la entidad gremial enfatizó que esperan cerrar el año de forma positiva ya que este mes se observó un mejoramiento en los precios y para el 2025 ya se tiene programado realizar tres a cuatro remates de reproductores para que quienes deseen iniciar la cría tengan a disposición los animales para trabajar.
“Apuntamos llegar a esos remates para que puedan empezar a aumentar su producción, ya que hoy día faltan reproductores en nuestro país, pero por ejemplo tenemos un productor que tiene 10.000 inseminaciones entre Bosmara y Nelore, luego ya hay de niveles más pequeños”, dijo sobre la necesidad de aumentar la cantidad de criadores en el país puesto que aproximadamente se tienen en el gremio a unos 45 productores.
Datos clave
La raza bovina Bonsmara sigue evolucionando en el país con un hato que ronda las 15.000 cabezas.
Cada vez más ganaderos se están interesando en la producción de la raza.
Para el 2025 ya se tiene programado realizar tres a cuatro remates de reproductores.
El foco apunta a la productividad, gracias a las condiciones climáticas favorables.
Desde la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) indicaron que la evolución del hato ganadero en Paraguay refleja una transición hacia una nueva etapa del sector, ya que hubo un freno a la caída más pronunciada que se venía dando en los últimos años debido a cuestiones climáticas.
“Salimos de la sequía que venía azotando al sector productivo durante los últimos años y ahora estamos con muchas lluvias, mucho pasto en el campo y eso les permite a los productores ganaderos retener el ganado en el campo y no verse forzados a vender por no tener pasto”, comentó Daniel Burt, gerente general del gremio.
Hoy, con estas condiciones climáticas favorables para la producción, tanto la industria como los gremios ganaderos están haciendo mucho énfasis en mejorar la eficiencia, producir más terneros, más kilos por animal, porque hoy nos estamos posicionando cada vez mejor en el mercado internacional.
“Para poder aprovechar esa dinámica, esa coyuntura internacional, poderla aprovechar al máximo, tenemos que mejorar nuestra eficiencia en la ganadería, de manera de poder producir más carne para poder vender más”, indicó.
Según datos del gremio, entre 2006 y 2014, el stock bovino pasó de 9,98 millones a 14,47 millones. En tanto, entre 2015 y 2018, el sector experimentó una normalización del ciclo productivo, influida por la mayor extracción de ganado, factores climáticos y ajustes propios del sistema productivo. En tanto, entre 2019 y 2025, el stock actual se ubicó en torno a 12,83 millones de cabezas, aunque igualmente se encuentra por debajo del máximo histórico alcanzado en 2011.
El hallazgo se produjo tras la muerte natural de tres animales en establecimientos ubicados en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos. Foto: Ilustrativa
Detectan en Argentina los primeros casos de scrapie clásico en ovinos importados desde Paraguay
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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina confirmó la detección, por primera vez en su territorio, de casos de scrapie clásico en ovinos reproductores importados desde Paraguay.
De acuerdo con el reporte oficial, el hallazgo se produjo tras la muerte natural de tres animales en establecimientos ubicados en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos.
Los ejemplares, que no presentaron síntomas clínicos compatibles con la enfermedad, habían sido importados entre los años 2021 y 2022, cumpliendo con todos los requisitos sanitarios vigentes, incluido el Certificado Veterinario Internacional exigido para este tipo de operaciones.
El Senasa detalló que los animales formaban parte del Registro Nacional de Reproductores Rumiantes Importados y que, desde su ingreso al país, fueron sometidos a controles periódicos, incluyendo inspecciones clínicas anuales, sin que se detectaran anomalías sanitarias.
La identificación del scrapie se dio en el marco de un sistema de vigilancia activa. Inicialmente, la enfermedad fue detectada mediante una prueba de tamizaje (ELISA), y posteriormente confirmada a través de la técnica de Western Blot en un laboratorio de referencia en España, lo que permitió validar el diagnóstico de scrapie clásico, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a ovinos y caprinos.
El dato no es menor: hasta ahora, Argentina se consideraba libre de esta forma clásica de la enfermedad. Si bien el organismo sanitario no reportó riesgos inmediatos para la salud pública, ya que el scrapie no se transmite a humanos, el hallazgo implica un desafío en términos de trazabilidad, controles sanitarios y comercio pecuario.
Por su parte, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) aún no se pronunció, pero es sabido que los animales exportados en su momento habían cumplido con todas las exigencias requeridas, lo que abre interrogantes sobre la evolución silenciosa de la enfermedad y la necesidad de reforzar los mecanismos de vigilancia regional.
Con mercados internacionales dinámicos y mayor demanda por carne paraguaya, el negocio ganadero enfrenta desequilibrios internos como costos, tipo de cambio, financiamiento y reglas de juego que condicionan su crecimiento. Martín Filártiga, secretario general de la ARP, analiza el momento del sector y los desafíos para recuperar competitividad.
Para el secretario general de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), la ganadería paraguaya atraviesa un escenario dual, ya que, por un lado, se beneficia de precios internacionales firmes y una demanda global creciente en especial con Estados Unidos, uno de los mercados más activos. Y por el otro, enfrenta desajustes internos que impactan directamente en la rentabilidad del productor.
“Hoy tenemos una situación, que el precio final del ganado está dolarizado, mientras que gran parte de los costos, especialmente la reposición, están en guaraníes. Además de la caída del dólar, que golpea la rentabilidad”, expresa. A este contexto agrega la falta de previsibilidad, tanto por factores climáticos como por la volatilidad cambiaria, lo que dificulta la planificación del negocio.
En paralelo, surgen preocupaciones institucionales, por la posibilidad de levantar la vacunación contra la fiebre aftosa, que genera incertidumbre en el sector, desplazando otros temas estratégicos como la reglamentación del dressing o la creación de un instituto de promoción de la carne.
“Seguimos siendo tomadores de precios dentro de la cadena, al igual que el consumidor, lo que nos deja en una posición de vulnerabilidad”, señala. Y uno de los principales efectos de este escenario es la caída del hato ganadero, debido a la falta de rentabilidad sostenida.
Martín explica que la ganadería atraviesa un escenario dual, por un lado, se beneficia de precios internacionales firmes y una demanda global creciente, pero a nivel local enfrenta desajustes que impactan directamente en la rentabilidad del productor. Foto: Gentileza
Detalla que entre 2018 y 2024, ocho de cada diez ganaderos perdieron plata, y que hoy el sector está mucho más endeudado, con un sistema financiero que absorbe parte importante de una renta que además se redujo. “Si antes pagabas una deuda vendiendo una vaca, hoy necesitás dos”, grafica Martín.
Con una ambiciosa meta nacional de alcanzar 20 millones de cabezas, el referente alega que antes de pensar en crecer, se debe frenar la caída del hato. Para esto se requiere varios años de bonanza y reglas claras, y si bien, el potencial productivo del país es indiscutible, el crecimiento no se dará sin condiciones adecuadas, dice.
A nivel productivo, el sector avanzó en tecnología, genética y manejo, con mejoras en eficiencia. Sin embargo, advierte que no se puede exigir más sin resolver la ecuación económica. “Sin margen no hay inversión, y sin inversión no hay crecimiento”, remarca. En cuanto a herramientas disponibles, Martín reconoce que existen opciones financieras, pero no están alineadas con la realidad del negocio.
“Necesitamos plazos más largos y tasas más razonables. Con tasas de dos cifras en guaraníes, el sistema financiero se queda con gran parte de la renta”, comenta. En este punto es que decisiones clave como la retención de vientres, que es fundamental para aumentar el stock, se vuelven difíciles de sostener, dice.
Entre 2018 y 2024, ocho de cada diez ganaderos perdieron plata, y hoy el sector está mucho más endeudado, refiere. Foto: Archivo
Pese a este escenario, el referente del gremio destaca el impacto positivo que puede tener el fortalecimiento del sector. “Cuando hay mejores condiciones, el productor invierte más, produce más y eso se traduce en mayor oferta. Hay más carne disponible para el mercado interno”, explica. Tal es así que, el crecimiento ganadero no solo beneficia al productor, sino también al consumidor y a la economía en general.
La apertura de mercados es un factor clave, pues permite mejorar precios, diversificar riesgos y posicionar mejor la carne paraguaya. Sin embargo, el desafío está en que esos beneficios lleguen efectivamente al productor. “Si no se reflejan en la base de la cadena, no generan incentivo real para invertir”, sostiene.
Y de cara al futuro, la mirada está puesta en avanzar con destinos estratégicos, como lograr una cuota propia en Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado europeo dentro del cupo Mercosur y concretar la apertura de México. A esto se suman oportunidades en Asia, especialmente en Corea y Japón. Para Martín, el desafío en este aspecto no es solo abrir nuevos mercados, sino abrirlos bien, con condiciones que agreguen valor a toda la cadena.
La mirada está puesta en avanzar con destinos estratégicos, como lograr una cuota propia en Estados Unidos, mejorar el acceso al mercado europeo dentro del cupo Mercosur y concretar la apertura de México. Foto: Gentileza
Más eficiencia productiva, decisiones basadas en datos y un productor obligado a optimizar cada variable: el sector entra en una etapa más exigente, donde la rentabilidad ya no depende solo del precio, sino de cuánto se mejora internamente. Rodrigo Artagaveytia, referente del modelo de ferias por pantalla, comparte su visión acerca de esta tendencia.
Un tema que se viene instalando es el cómo volver a aumentar el hato ganadero, pero para Rodrigo Artagaveytia, la actividad pecuaria atraviesa una etapa de transformación en la que el crecimiento ya no pasa solo por tener más hacienda, sino por producir mejor. El negocio sigue siendo atractivo, pero cada vez más selectivo, con la diferencia marcada por la eficiencia, la información y la capacidad de gestión.
Él detalla que el mercado dejó atrás la lógica de volumen para pasar a una lógica de valor, puesto que cada animal se comercializa con mayor nivel de detalle: genética, peso, manejo sanitario y nutricional. Esa información no solo mejora la transparencia, sino que también define el precio.
“Ya no se vende solo un ternero, se vende información, y eso premia al productor que trabaja mejor”, explica el director de Everdem, firma pionera en la feria de ganado por pantalla. En paralelo, la tecnología empieza a jugar un rol central en toda la cadena, con herramientas digitales que permiten anticipar operaciones, comparar opciones y tomar decisiones en tiempo real, sin necesidad de recorrer establecimientos o ferias físicas.
Para el productor, esto se traduce en algo clave: eficiencia en el uso del tiempo y mayor capacidad de análisis. “Hoy se puede evaluar y comprar desde el celular, sin dejar el campo, y eso cambia la dinámica del negocio”, expresa.
Sin embargo, Rodrigo señala que el mayor desafío no está en la comercialización, sino en la producción. Paraguay todavía tiene un amplio margen para mejorar sus indicadores productivos, especialmente en reproducción.
Actualmente, la tasa de marcación se ubica entre el 40 % y 50 %, cuando podría acercarse al 70 %. Esa brecha representa una enorme oportunidad, con más terneros, más volumen y mayor rentabilidad sin necesidad de expandir la superficie.
“El potencial está dentro del propio sistema. No es solo crecer hacia afuera, sino hacer mejor lo que ya tenemos”, sostiene. Este cambio de enfoque también redefine el atractivo del negocio para nuevos inversores, y aunque la demanda internacional por carne se mantiene firme, los precios actuales del ganado elevan la barrera de entrada.
“Hoy la ganadería está cara, para quien quiere entrar, no es el mejor momento. Hay que mirar bien los tiempos”, advierte. Ante este escenario, el capital comienza a diversificarse dentro del propio ecosistema agropecuario. Sectores como la forestación, el riego o la integración productiva ganan protagonismo como nuevas vías de inversión.
El riego aparece como uno de los grandes vectores de crecimiento, con potencial para elevar significativamente la productividad en distintas zonas del país. No obstante, su desarrollo aún depende de mejoras en infraestructura y acceso a energía.
A esto se suma la oportunidad de avanzar hacia una mayor industrialización, un paso clave para dejar de depender exclusivamente de la exportación de materia prima y capturar más valor dentro del país.
El negocio sigue siendo atractivo, pero más selectivo, por la eficiencia, información y la capacidad de gestión.
En ese contexto, Paraguay mantiene una ventaja clara: la previsibilidad. Las reglas de juego estables y una visión de largo plazo siguen siendo factores determinantes para atraer inversiones y sostener el crecimiento del sector, remarca el empresario.
Es así que la ganadería se encuentra en una nueva fase, al ser más profesional, más tecnológica y más exigente. Un negocio que seguirá siendo rentable, pero que demandará cada vez mayor precisión en la gestión, por lo que; “el desafío es claro, mejorar los resultados con lo que ya tenemos”, concluye.