Desde la Federación de Productores de Arroz (Feparroz) indicaron que el sector ve una mayor producción a futuro, existiendo el potencial de llegar a un millón de hectáreas sembradas. Así lo indicó la gerente del gremio, Jazmín Tufari, quien explicó que actualmente la zafra 2024/25 se encuentra alrededor de las 205.000 hectáreas aproximadamente.
“Hay un horizonte de producción, se está hablando aproximadamente de que se se podría llegar a casi un millón de hectáreas a futuro”, indicó a la 920 AM. Añadió que esta campaña, en toneladas la meta apunta a unas 990.000 toneladas en el marco de un mercado interno cubierto en un 17,5 %.
Destacó que el mayor comprador es Brasil, país al que se exporta el 80 % de la producción, pero lo importante es que los embarques no se realizan con el cereal en bruto, sino que el producto se envía totalmente industrializado y con una marca de bandera paraguaya, generándose mano de obra nacional, necesitando al menos unas 20 personas por hectárea a diferencia de otros cultivos agropecuarios. Otro mercado interesante es México y se están teniendo conversaciones con Indonesia.
En cuanto a los números de exportación desde enero a octubre, Tufari indicó que según el boletín de comercio exterior del Banco Central del Paraguay (BCP) al 31 de octubre se registró la salida de 698.000 toneladas por valor de USD 398 millones. “Hoy Paraguay es el decimoprimer exportador de arroz a nivel mundial”, agregó.
Puntualizó que el sector no realiza en estos meses la irrigación de los cultivos, mientras que esto sería efectivo aproximadamente en diciembre, además se está buscando mantener la biodiversidad con producción de pacú en los campos arrozales para uso propio, y se tiene prohibición de la caza y la pesca en las zonas donde las empresas los producen.
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Paraguay fortalece su base productiva con capital e inversión
Aunque las importaciones superan a las exportaciones, los datos revelan una señal alentadora: el país está comprando más bienes de capital, atrayendo más inversión extranjera y sentando las bases de una nueva etapa productiva.
Los números del comercio exterior paraguayo cuentan una historia que, leída con atención, resulta más prometedora de lo que parece. A febrero de 2026, la balanza comercial muestra un déficit cercano a USD 77 millones y el ratio exportaciones/importaciones se mantiene por debajo de uno. Pero detrás de esa foto hay un proceso que habla de inversión, modernización y preparación para una nueva escala productiva.
Paraguay está importando, principalmente, maquinaria, tecnología y equipos. En la última década, la participación de bienes de capital en el total importado pasó del 33 % al 40 %. Esto significa que una parte creciente de los dólares que salen del país no se destinan al consumo, sino a fortalecer la capacidad de producir más y mejor.
Este cambio coincide con un flujo creciente de capitales que llegan desde el exterior. La Inversión Extranjera Directa pasó de representar el 0,3 % del PIB en 2021 al 1,8 % en 2024, el nivel más alto desde 2018. A esto se suman anuncios de financiamiento privado por alrededor de USD 2.000 millones para proyectos en energía, infraestructura y desarrollo forestal, junto a emprendimientos industriales de gran escala con perfil exportador.
En paralelo, el régimen de maquila y la diversificación productiva comienzan a ampliar la matriz exportadora más allá del agro, reduciendo gradualmente la dependencia de los ciclos climáticos y de precios internacionales.
Incluso el déficit de cuenta corriente, que en 2024 representó el 2,9 % del PIB, bajó al 1,6 % en 2025, sostenido por el ingreso de capital financiero y nuevas inversiones.
Lo que muestran estos indicadores es que Paraguay está atravesando una etapa de transición: de una economía que crecía al ritmo de sus exportaciones primarias, a otra que empieza a crecer impulsada por inversión, industria y financiamiento internacional.
Hoy el país importa más porque se está equipando para exportar distinto mañana. Y esa puede ser la señal más positiva de todas.
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Comercio exterior paraguayo en transición, más importaciones y mayor inversión extranjera
El sector externo paraguayo está transitando desde un esquema dominado por flujos reales, caracterizado por la estacionalidad agroexportadora en los primeros trimestres del año y las importaciones en los últimos, hacia uno donde los flujos financieros empiezan a cobrar mayor relevancia en la economía.
Según datos proporcionados por Puente Casa de Bolsa, el comercio exterior cerró febrero de 2026 con una balanza comercial deficitaria de aproximadamente USD 77 millones en términos acumulados, en un contexto en el que el ratio exportaciones/importaciones lleva tres años consecutivos por debajo de uno.
Si se analiza únicamente desde el lado de la balanza comercial, implicaría que la economía está creciendo por encima de lo que su capacidad exportadora puede sostener.
En un primer análisis, para el periodo 2014–2025 se observa que las importaciones crecieron sistemáticamente más rápido que la economía en una relación de 1,61 a 1 (elasticidad-ingreso anual de las importaciones). Esto implica que, en promedio, por cada 1 % que creció el PIB en dicho periodo, las importaciones lo hicieron a un ritmo de 1,61 %. Las proyecciones estiman un crecimiento económico del país para el 2026 en torno al 4 % y las importaciones alrededor al 2,7 %.
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Otra lectura relevante, surge de la composición de las importaciones. En particular, la participación de bienes de capital dentro del total importado pasó de 33 % en 2015 a cerca de 40 % en 2025, reflejando un proceso sostenido de inversión que acompaña el crecimiento de la economía. Lo que evidenciaría una composición de la canasta importadora hacia bienes de inversión.
En paralelo, la participación de los combustibles representó un 10 % en el 2025. Sin embargo, ante el escenario actual con precios internacionales del petróleo en torno y superiores a USD 100, y en un contexto donde la base importadora crece de manera sostenida, impulsada por la inversión y la demanda interna, un aumento en dichos precios podría transmitirse a través de mayores costos logísticos y del encarecimiento de bienes importados, trasladando el impacto hacia los precios internos.
Sin embargo, los flujos internacionales comienzan gradualmente a desacoplarse de la balanza comercial como su único determinante. En este contexto, lo que sostiene el balance de pagos en un escenario de exportaciones/importaciones por debajo de uno es la profundización de financiamiento externo de distinta naturaleza.
Por ejemplo, al tercer trimestre acumulado de 2025, el déficit de cuenta corriente alcanzó aproximadamente USD 902,5 millones, equivalente al 1,6 % del PIB. En el 2024, dicho déficit había alcanzado USD 1.521,7 millones, equivalente al 2,9 % del PIB. En este contexto, los flujos de los componentes de la cuenta financiera de la Balanza de Pagos se incrementaron en línea con dicho déficit. En particular, la inversión de cartera registró entradas netas en el 2024 por USD 854,5 millones (1,7 % del PIB de 2024), mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) alcanzó su mayor nivel desde 2018.
Entre dichos flujos, la Inversión Extranjera Directa (IED) neta muestra una tendencia de crecimiento aún incipiente en términos relativos, pero sostenida en el tiempo, pasando de 0,3 % del PIB en 2021 a 1,8 % en 2024, con perspectivas de mantener dicho nivel en el mediano plazo.
Entre los principales factores que sustentan dicha dinámica, el BID anunció financiamiento privado por aproximadamente USD 2.000 millones en sectores de energía, infraestructura y desarrollo forestal, que incluye proyectos de gran escala como Paracel en celulosa y Atome en fertilizantes verdes.
En síntesis, un mayor ritmo importador mantendría presión sobre la balanza comercial en el corto plazo. Por otro lado, el desarrollo del régimen de maquila y el desarrollo de proyectos de gran escala con capacidad exportadora tienen el potencial de diversificar gradualmente la canasta exportadora paraguaya, reduciendo su exposición a los shocks del sector primario. Lo cual, podría definir el perfil del sector externo paraguayo en los próximos años.
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En los negocios, la confianza también cotiza
En la última entrega de licencias de Marca País Paraguay, realizada en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo, 19 empresas se llevaron algo que no es un premio, ni un diploma y tampoco es marketing, sino una herramienta comercial que puede impactar directo en su facturación. Prestá atención, porque si tu empresa todavía no es Marca País, esta es la explicación financiera, simple y sin vueltas, de por qué deberías esforzarte por serlo.
Cuando un comprador del exterior evalúa proveedores paraguayos, casi nunca conoce a la empresa. Entonces comienza a hacerse una serie de preguntas como: ¿Es confiable este país?, ¿tiene buena reputación productiva?, ¿alguien respalda a esta empresa? Las que tienen el sello responden eso en 3 segundos. Sin embargo, las que no, tienen que explicarlo durante 30 minutos. Ese tiempo extra, muchas veces, cuesta negocios.
Imaginá esta situación real. Dos empresas paraguayas ofrecen el mismo producto, a igual calidad y precio. Una puede mostrar que es licenciataria de Marca País, mientras que la otra no. Cuando el comprador duda, elige la que le genera menos riesgo, es decir la que más probabilidad tiene de cerrar la venta sin negociar precio.
Si hoy cerrás 2 de cada 10 reuniones con clientes nuevos, el sello puede ayudarte a cerrar 3 o 4. No porque cambie tu producto, sino porque cambia la percepción inicial. Eso, en términos financieros, es más facturación con el mismo esfuerzo comercial.
Por otro lado, acorta el tiempo para generar confianza que de por si ya suele llevar reuniones, visitas, auditorías, explicaciones. El sello funciona como un “atajo de credibilidad”. Y en negocios, menos tiempo para convencer significa menos costo comercial.
A todo esto hay que adicionar que abre puertas a ferias y misiones donde están los compradores. Las empresas Marca País suelen tener visibilidad preferencial en acciones de promoción internacional. Eso significa estar donde están los clientes, sin tener que pagar toda la exposición por tu cuenta. También suma valor dentro de Paraguay, pues cada vez más supermercados, distribuidores y consumidores valoran productos con respaldo y trazabilidad.
El cálculo que casi nadie hace. Si por no tener el sello perdés 1 cliente internacional al año, o tenés que bajar 5 % el precio para cerrar, o tardás el doble en generar confianza, eso ya representa más dinero perdido que el costo y el esfuerzo de obtener la licencia. Así lo entendieron empresas como Envaco S.A, Frigochaco con sus marcas Pampa Gold, Fernheim Natural Beef y Don Pepe Original; Iris S.A., Yerba Mate Kurupí, Té Guaraní y Codipsa que renovaron sus licencias. Y otras que por primera vez recibieron como Manufactura Pilar, Nutrihuevos, Arco Iris S.A., Pinturas Amanecer, Hierbapar, Dulce Manjar, Quesos Rody, La Herencia S.A.; y en la categoría de Eventos, Protagonistas del Agro y la Expo Santa Rita.
“Estamos viviendo una revolución industrial en el país, pero queremos una revolución industrial donde no solamente exportemos productos, sino también donde exportemos marcas Paraguay”, destacó Marco Riquelme, ministro de Industria y Comercio, quien tomó la palabra y procedió a la entrega oficial de licencias a los nuevos licenciatarios y a la renovación de los existentes.
La incorporación de nuevas empresas y la continuidad de las licencias renovadas reflejan el dinamismo del sector productivo paraguayo. Desde alimentos y bebidas hasta agroindustria, eventos y manufacturas, cada rubro aporta al fortalecimiento de la presencia del país en ferias internacionales y el posicionamiento de la identidad paraguaya en el mundo.
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Chile, Israel y EE. UU. se ubican como los principales destinos de la carne vacuna
Chile se posicionó como el principal comprador de carne vacuna paraguaya al cierre del primer trimestre del 2026, con 23.385 toneladas exportadas por valor de USD 157.720.240. En el segundo lugar del ranking de los cinco principales mercados del producto estrella de la ganadería local, se ubica Israel, con 10.976 toneladas que generaron USD 80.901.590.
De acuerdo con los datos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), en el tercer puesto se consolida Estados Unidos, que adquirió 12.111 toneladas de carne bovina por un monto de USD 65.679.421, en la cuarta ubicación se encuentra Taiwán, con 6.590 toneladas por USD 44.266.383 y cierra el ranking Canadá, con un total de 5.118 toneladas que dejaron USD 30.121.107.
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A estos destinos le siguen Brasil, que compró de enero a marzo de este año 3.704 toneladas por un monto de USD 27.678.003 y Uruguay, con 1.243 toneladas por USD 6.780.480. En menor escala se ubican Kuwait, con 839 toneladas que generaron USD 6.389.824; Rusia, con 886 toneladas por USD 4.073.099 y Alemania, que adquirió 259 toneladas por USD 3.825.889.
Caída
Los ingresos por exportaciones de carne vacuna y menudencia mostraron una baja en los primeros tres meses del 2026. Los envíos alcanzaron USD 476.193.088, cifra que representa una caída de 12 % en comparación al comportamiento del primer trimestre del año pasado, cuando cerraron en USD 543.711.178.
En cuanto a volumen, se mantiene la misma tendencia, ya que de enero a marzo se embarcaron 80.732 toneladas, mientras que en el mismo periodo del 2025 los envíos fueron de 109.418 toneladas, con una variación de 26 %. La carne vacuna llegó a un total de 38 mercados durante los tres primeros meses del 2026.
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