Industrias aceiteras cerrarán el año con procesamiento del 25 % de la producción
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) estimó que la industria aceitera cerrará el año con una capacidad ociosa de más del 40 %, con el procesamiento de solo el 25 % de la producción nacional de la oleaginosa, mientras que el 75 % se estará industrializando en el extranjero.
Desde el gremio indicaron que este año el sector se está enfrentando una situación compleja, porque a pesar de una cosecha casi récord de soja con unas 10,5 millones de toneladas, todavía precisan mejorar la competitividad en relación con las plantas procesadoras ubicadas en otros países.
“Luego de la última reforma tributaria, la industria aceitera nacional quedó como la única que no tiene derecho a la devolución del IVA con la exportación de sus productos procesados”, mencionaron desde la Cappro en un comunicado.
Mencionaron que la medida no responde a criterios técnicos de tributación internacional ni recomendaciones internacionales en materia tributaria y constituye un sobrecosto crítico que resta competitividad a la industria paraguaya con relación a las plantas localizadas en el exterior. “Va de contramano a las iniciativas de incentivo a la industrialización nacional que forman parte, por demás relevante, del plan del gobierno nacional”, agregaron.
Asimismo, instaron a un tratamiento fiscal que garantice condiciones para competir y no generar sobrecostos al sector industrial del país en relación con plantas localizadas en el extranjero, además de adoptar medidas que promuevan la importación, bajo un régimen flexible, de materia prima para el procesamiento local.
Esto, tras la presentación del análisis realizado por el Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), en el cual señalaron que la industria nacional en general tiene desafíos por superar, exponiendo puntos que son causales de la actual crisis que atraviesa la agroindustria.
En ese sentido, la Cappro apostó por incrementar el diálogo constructivo y permanente con el Gobierno para revertir la crítica situación que atraviesa el sector, y de ese modo avanzar hacia decisiones que serán claves para el desarrollo y el crecimiento de la economía del país.
MAG emite alerta ante tormentas y llama a proteger la producción nacional
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El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), emitió una alerta meteorológica especial por sistema de tormentas para resguardar la producción nacional, instando a los productores, comités y familias de la agricultura familiar a tomar las precauciones necesarias ante el ingreso de un severo periodo de precipitaciones entre el miércoles 9 y el jueves 10 de septiembre.
El MAG difundió los detalles del fenómeno meteorológico con el objetivo de prevenir daños en la infraestructura agrícola, pérdida de cultivos y afectaciones al ganado. Entre ellos, indicaron que se prevén lluvias intensas con acumulados de agua de entre 70 y 100 mm con picos puntualmente superiores en las zonas bajo alerta naranja, y de 20 a 60mm en las zonas amarillas.
Así también, señalaron que se registrarán ráfagas de viento puntuales que alcanzarán los 90 km/h o más en los sectores de mayor riesgo, y en torno a los 80 km/h en áreas adyacentes. Sumado a ello granizadas y descargas de forma puntual, acompañadas de tormentas con alta frecuencia eléctrica sobre el área de cobertura.
“El MAG recuerda a los productores la importancia de asegurar las estructuras de invernaderos, mallas de media sombra, limpiar los canales de drenaje en las fincas para evitar inundaciones y resguardar a los animales menores en cobertizos seguros”, afirmaron.
A su vez, remarcaron que los técnicos de las distintas oficinas locales de asistencia técnica quedarán en alerta permanente para acompañar y reportar cualquier eventualidad en las unidades productivas, en atención a lo informado por el Boletín Meteorológico Especial emitido por la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH).
En cuanto a las zonas afectadas y periodos de riesgo, explicaron que el mapa de riesgo abarca principalmente los departamentos de la región Oriental y sur de la Occidental, incluyendo Ñeembucú, Misiones, Itapúa, Paraguarí, Central y Asunción.
También Cordillera, Guairá, Caazapá, Caaguazú, Alto Paraná, San Pedro, Canindeyú y sectores de Presidente Hayes. La mayor intensidad del evento se concentrará entre la tarde y noche de este miércoles, extendiéndose hasta la jornada del jueves, agregaron.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
De la soja a la carne: el desafío de integrar toda la cadena productiva
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Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, destacó el potencial de la soja y el maíz para impulsar la producción de proteína animal y planteó la necesidad de fortalecer la infraestructura y el acceso a tecnología.
El desafío de la industrialización. La soja paraguaya tiene un desafío que va más allá de las toneladas cosechadas, y es la transformación de su producción en mayor valor dentro del país. Para Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el camino también pasa por una mayor integración entre la producción agrícola y las cadenas de proteína animal.
El desarrollo de la actividad agropecuaria en el Chaco abre nuevas oportunidades en este sentido. Hugo destacó la habilitación de la planta de Industria Pioneros en la región y señaló que, en una zona donde la ganadería tiene un peso importante, existe espacio para conectar la producción de proteína vegetal, como la soja, con la producción de proteína animal, incluyendo carne porcina, aviar y vacuna.
Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Foto: Mariana Díaz
A su criterio, es justamente en esa integración donde se encuentra una de las principales oportunidades de agregación de valor para Paraguay. Sostuvo que el pequeño y mediano productor cuenta con conocimiento y capacidad para desarrollar actividades vinculadas a la producción de carne, pero requiere condiciones que faciliten su incorporación a las cadenas productivas.
Logros y la inversión en la infraestructura. El movimiento también está acompañado por inversiones internacionales. Hugo mencionó la llegada de grupos como JBS y de inversores españoles vinculados a la producción de carne, como parte de un proceso que, según sostuvo, debe seguir consolidándose.
Desde Capeco, la meta trazada es llevar la producción de soja hasta 15 millones de toneladas y la de maíz hasta 10 millones de toneladas. En el caso del maíz, además, observa un crecimiento de la demanda interna, impulsada por la producción de carne y una industria de etanol que suma nuevas plantas a su capacidad instalada.
Pero para que el campo siga creciendo, la infraestructura deberá acompañar el ritmo. Sobre el punto, señaló como desafíos el fortalecimiento de la logística, el mantenimiento de la hidrovía y una navegación eficiente para las exportaciones, además de mejorar las conexiones terrestres con Brasil.
También recalcó la importancia de completar la habilitación del Puente de la Integración, junto con la circunvalación sur de Ciudad del Este y el segundo puente sobre el Monday. Foto: Gentileza
También indicó que la incorporación de tecnología a los pequeños productores es otro desafío, en esa línea destacó que la integración mediante cooperativas puede facilitar el acceso a asistencia técnica, innovación y mejores condiciones de comercialización, permitiendo que el crecimiento de la agricultura se traduzca también en oportunidades para los productores de menor escala.