Esta mañana en conferencia de prensa, el gobierno y la Unión Industrial Paraguaya (UIP) anunciaron que a partir del 5 de noviembre hasta el 20 del mismo mes, se iniciará la primera etapa de la campaña de abaratamiento de precios de la canasta básica familiar.
La segunda etapa arrancará el 8 de diciembre e irá hasta el 25 de ese mes y la cantidad de productos que tendrán los descuentos se dará a conocer más adelante. De momento, indicaron que la reducción irá entre un 20 % a 40 %, dependiendo de la mercadería.
“Esto se da entre el sector público y privado para ver como el gobierno puede contribuir en la mejora de la capacidad adquisitiva, sobre todo en sectores de menores recursos. No podemos estar ajenos a todos los factores exógenos que están asechando nuestra economía”, manifestó el titular de la UIP, Enrique Duarte.
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También hizo énfasis en que esto traerá alivio a la presión que está sufriendo el dólar, el problema del estiaje de los ríos, que son factores locales con incidencia internacional (tipo de cambio) que afectan a la industria y comercio con mayores costos de producción. La iniciativa proviene de la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) y la Cámara de Comerciantes Mayoristas y Minoristas del Paraguay (Comampar).
“Por eso hemos venido con dos socios de la UIP, Capasu y Comampar, a hablar con el presidente de la República, Santiago Peña, con el espíritu más amplio, y él nos pidió que busquemos la menor fluctuación posible de los precios en los sectores formales de ventas”, precisó. Duarte destacó la predisposición de toda la industria para realizar esta campaña y también el apoyo del gobierno.
Por otro lado, mencionó que también conversaron con el presidente sobre la crisis que viven los productores frutihortícolas en el país, que normalmente trabajan con escasos recursos y que al respecto, estos gremios quieren colaborar con ellos para potenciarlos.
“Sabemos que son sectores que trabajan con precariedad y estas cámaras van a colaborar para asistirles con ferias o rueda de negocios donde puedan asegurar sus compras anuales y no circunstanciales. Eso les va a generar más previsibilidad y van a lograr mejores precios”, apuntó.
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Sector en expansión: la industria emplea a más 353.000 personas
Este martes, 8 de setiembre, se celebra el Día de la Industria Nacional en conmemoración a la inauguración de la Fundición de Hierro La Rosada de Ybycuí, un sector que viene creciendo y consolidándose como una pieza clave por su aporte en la economía local.
En ese contexto, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) publicó datos acerca de la contribución del sector manufacturero a la generación de empleo, la producción y el crecimiento económico del país. De acuerdo con el reporte de la institución, el rubro emplea a 353.031 personas, cifra que representa el 10,8 % de la población ocupada a nivel país.
Menciona que estos números, procesados del Observatorio Laboral del MTESS, a partir de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del Instituto Nacional de Estadística (INE), corresponden al segundo trimestre de 2026 en el sector de la industria manufacturera.
Hombres y mujeres
En el desglose detalla que, del total de personas ocupadas, 233.450 son hombres (66,1 %) y 119.581 son mujeres (33,9 %). En cuanto a la actividad industrial en zona urbana, señala que 268.443 trabajadores (76 %) residen en áreas urbanas, mientras que 84.588 (24 %) en zonas rurales.
En otra parte, destaca que el 65,5 % de las personas vinculadas a la industria manufacturera se desempeña como empleado u obrero privado, mientras que el 26 % corresponde a trabajadores por cuenta propia y el 5,4 % a empleadores o patrones.
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Día de la Industria: Paraguay empieza a dar sus primeros pasos con la incorporación de IA
La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra lejos de una integración profunda a los procesos productivos.
En el marco del Día de la Industria Nacional, Vanessa Cañete, presidenta de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló a La Nación/Nación Media que actualmente existe un uso extendido de herramientas de IA y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.
La titular de la Cisoft indicó que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que lograron incorporarla a procesos como producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento.
A su vez, explicó que hoy muchas empresas utilizan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de marketing que genera contenido; sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utilizando datos propios y con resultados medidos.
La diferencia está justamente entre utilizar herramientas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bastante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.
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Datos a nivel local
Los datos disponibles reflejan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 de Cepal y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Paraguay en el puesto 14 de 19 países, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madurez, según detalló.
A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIṔ), encontró que solo el 17 % de las industrias relevadas utiliza tecnologías de tercera y cuarta generación, mientras alrededor del 80 % continúa operando con tecnología básica.
En cuanto a los usos actuales de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas administrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, atención de consultas internas y generación de documentos. El segundo lugar corresponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en canales digitales, especialmente en comercio, servicios financieros y telecomunicaciones.
También existen casos vinculados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resultados concretos en Paraguay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléctrico irregular mediante el análisis de millones de registros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documentación regulatoria e impositiva.
Producción aún rezagada
La utilización de IA en producción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mantenimiento predictivo, la planificación de demanda, la optimización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.
La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mientras que las soluciones de productividad empresarial integrada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft a LN.
Hoy, los sectores que muestran mayor avance son aquellos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impulsados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y energía, mediante la analítica de consumo, detección de pérdidas y gestión de redes, así como el comercio y retail de escala, principalmente para pronósticos de demanda y gestión de inventario.
La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expansión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring.
Los rubros manufactureros tradicionales aparecen entre los más rezagados, debido a procesos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnologías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando sistemas básicos y no integrados.
Desafíos
También puso énfasis en la falta de mediciones específicas sobre inteligencia artificial en la industria paraguaya. “Paraguay no tiene una medición oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que permita decir cuánto creció en el último año”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas paraguayas en inteligencia artificial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías puntuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de sistemas, gobernanza de datos, gestión de riesgos y capacitación.
Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteligencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dólares, sostuvo que “un data center no nos convierte en un país tecnológico, nos convierte en anfitriones”.
A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cambios en su plantilla durante los últimos cinco años de digitalización, el 26 % contrató más gente y otras redujeron.
Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de ejecutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfiles vinculados a datos, analítica, integración de sistemas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilidades blandas.
En este último punto, sostuvo que el informe encontró que el 99 % de las industrias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina.
El desafío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnológica, sino a preparar las condiciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.
Está avanzando
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligencia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuentra en una etapa de desarrollo.
“Ya vemos empresas que están incorporando herramientas de inteligencia artificial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, mencionó.
Destacó que lo importante es entender que no es una tendencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modificar la manera en que se produce, se gestiona y se compite.
“Paraguay tiene que acompañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nuevas oportunidades de inversión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen procesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebidas, textil, químico-farmacéutico y producción de papel y sus derivados.
Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio señalaba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial.
Los usos son diversos: automatización y optimización de procesos, mantenimiento predictivo, control de calidad, análisis de datos, planificación de la producción y gestión de inventarios. También empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones.
En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteligencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.
Igualmente, Duarte mencionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar, ya que hay empresas que están avanzando rápidamente y que ya utilizan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, especialmente pequeñas y medianas, que todavía están dando sus primeros pasos en transformación digital.
“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró.
La discusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera eficiente, segura y orientada a resultados. “Esta transformación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competitividad”, puntualizó.
Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al financiamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y medianas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las personas que deben implementar y gestionar estas nuevas herramientas.
A esto se suman la infraestructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas puedan identificar con claridad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia artificial puede ser un gran acelerador de la industria paraguaya, pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos preparar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró a LN.
Movimiento industrial
De acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.
A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 personas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.
En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de Industria.
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“La industria necesita certezas para invertir”
Por: Adelaida Alcaraz
En el marco del Día de la Industria, Enrique Duarte, presidente de la UIP, analiza el nuevo escenario de la industria nacional compuesto por una generación de empresas más abierta al mundo, el desafío de ganar escala, la incorporación de tecnología y la necesidad de convertir las ventajas del país en inversión, productividad y mayor valor agregado.
La industria paraguaya ya demostró que puede producir. ¿Qué tiene que cambiar para que pueda escalar?
La industria paraguaya cambió profundamente en 90 años. Pasó de estar principalmente orientada al mercado interno a producir con estándares internacionales, incorporar tecnología, exportar y formar parte de cadenas de valor regionales y globales. También cambió el perfil del empresario industrial, hoy existe una generación más abierta al mundo, la innovación y el conocimiento.
Sin embargo, hay temas por resolver como la infraestructura, logística, acceso al financiamiento, formación de talento, energía y previsibilidad. La diferencia es que hoy tenemos mayor capacidad para competir y un sector empresarial dispuesto a asumir nuevos retos. Paraguay ya demostró que puede producir; ahora tiene que demostrar que puede escalar.
Si comparamos la industria paraguaya de hace 90 años con la actual, ¿cuál fue el cambio que más transformó la manera de producir en el país?
Sin dudas, la incorporación de tecnología y la apertura de Paraguay al mundo fueron determinantes. La industria dejó de pensar exclusivamente en el consumidor paraguayo y empezó a mirar mercados internacionales, estándares de calidad y cadenas de producción mucho más sofisticadas.
Eso nos obliga también a cambiar nuestra mentalidad. Hoy una empresa instalada en Paraguay puede producir para Brasil, Argentina, Europa o cualquier otro mercado. Ya no tenemos que preguntarnos solamente cuánto podemos producir para Paraguay, sino cuánto podemos producir desde Paraguay para el mundo. Ese cambio de perspectiva es enorme.
¿Cuál cree que es hoy la principal deuda de Paraguay con su industria?
Creo que la principal deuda es construir condiciones de competitividad que sean sostenibles en el tiempo. Tenemos ventajas enormes, como nuestra energía, nuestra ubicación geográfica y una estructura productiva que puede crecer mucho, pero esas ventajas tienen que estar acompañadas por infraestructura, logística, talento y reglas previsibles.
El empresario que quiere instalar una fábrica no toma una decisión pensando en los próximos doce meses. Está pensando en los próximos 15, 20 o 30 años. Por eso necesitamos una visión de país que trascienda los ciclos políticos y permita al sector privado invertir con confianza.
¿Qué industrias cree que Paraguay puede desarrollar en los próximos cinco a diez años y que prácticamente no existen hoy?
Tenemos oportunidades muy importantes en industrias vinculadas a la energía, alimentos con mayor valor agregado, biotecnología, manufacturas especializadas, economía circular, tecnología y servicios asociados a la industria. También hay mucho espacio para desarrollar nuevas cadenas de valor a partir de nuestra producción agropecuaria y forestal.
Pero hay algo importante, no deberíamos pensar únicamente en qué industrias queremos traer, sino en qué capacidades queremos desarrollar. El objetivo no es solamente que una empresa venga a instalarse en Paraguay; queremos que alrededor de esa inversión nazcan proveedores, talento, tecnología y nuevas empresas paraguayas. Ahí es donde realmente se multiplica el impacto industrial.
¿Estamos preparando hoy las capacidades que la industria paraguaya necesitará dentro de diez años?
Tenemos que dejar de reaccionar y empezar a anticiparnos. Si sabemos que va a aumentar la demanda de energía, tenemos que planificar ahora. Si sabemos que necesitaremos más trabajadores especializados, tenemos que formarlos ahora. Si queremos atraer industrias de mayor tecnología, tenemos que preparar nuestra infraestructura y nuestro ecosistema empresarial desde ahora.
La competitividad no se construye cuando llega la inversión; se construye antes de que el inversor tome la decisión.
¿La IA puede convertirse en el próximo salto de productividad de la industria paraguaya?
Ya está entrando, aunque todavía estamos en una etapa inicial y de adopción desigual. Hay empresas que ya están utilizando inteligencia artificial para analizar información, optimizar procesos, mejorar la planificación, gestionar inventarios, hacer mantenimiento predictivo o apoyar la toma de decisiones.
Pero creo que lo más importante es entender que esto recién comienza. La inteligencia artificial va a modificar la manera en que producimos y gestionamos las empresas. La pregunta ya no es si llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo.
¿Qué hace falta para que una mipyme paraguaya deje de ser pequeña y se convierta en parte de una cadena industrial?
Necesita condiciones para crecer, pero también acompañamiento y una visión empresarial de largo plazo. Muchas empresas pequeñas tienen buenos productos, conocen su mercado y tienen capacidad, pero necesitan acceso a financiamiento, tecnología, capacitación, formalización y nuevos canales comerciales.
Una empresa pequeña no necesariamente tiene que pensar pequeño. Lo que necesitamos es darle las herramientas para que pueda convertirse en una empresa mediana, después en una gran empresa y eventualmente en una empresa exportadora.
¿Cuál es el gran proyecto que todavía le falta concretar a la UIP?
Uno de los grandes desafíos es contribuir a construir una agenda industrial de largo plazo para Paraguay, que no dependa de un Gobierno o de una coyuntura, sino que establezca hacia dónde queremos llevar nuestra industria, qué sectores queremos desarrollar, qué infraestructura necesitamos y qué condiciones debemos generar para atraer inversión.
Si logramos instalar esa visión como una política de Estado, habremos dado un paso enorme. La industria necesita certezas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializarse.
¿Qué le gustaría que se diga de la industria paraguaya cuando la UIP cumpla 100 años?
Que Paraguay aprovechó esta década para dar un salto industrial, que dejamos de hablar solamente de nuestro potencial y empezamos a mostrar resultados: más industrias, más exportaciones, más empleo de calidad, más tecnología y mayor presencia en los mercados internacionales.
Me gustaría que la generación que esté al frente de la UIP en ese momento pueda mirar hacia atrás y decir que los 90 años marcaron un punto de inflexión. Que este fue el momento en que Paraguay decidió pasar de tener una industria con potencial a convertirse en una potencia industrial dentro de sus posibilidades.
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Transformar las ventajas en más industria es el desafío
La industria ya demostró que puede innovar, generar empleo y competir internacionalmente; ahora debe dar un salto cualitativo mediante nuevas inversiones, tecnología, capacitación y apertura de mercados.
Convertir las ventajas de Paraguay en mayor producción, tecnología y valor agregado es el desafío que plantea hoy la industria nacional para sostener el crecimiento alcanzado y avanzar hacia una posición más competitiva en los mercados internacionales. Para el titular de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Ing. Enrique Duarte, el país cuenta con condiciones favorables, pero todavía debe cerrar brechas que frenan el desarrollo de las empresas.
El desafío, según Duarte, ya no pasa únicamente por producir a menor costo. La competitividad industrial exige productividad, innovación, calidad y talento, además de una infraestructura capaz de acompañar la expansión del sector. A esto se suman la logística, el acceso al financiamiento, la formación de capital humano y la necesidad de avanzar en la formalización de la economía y combatir la competencia desleal.
El dirigente realiza un balance positivo de la evolución reciente. La industria continúa ganando participación en la economía, diversificando su producción y explorando nuevos mercados, tanto dentro como fuera del país. También resalta los avances en la atracción de inversiones y en la modernización de los instrumentos destinados a promover nuevos emprendimientos y actividades con mayor valor agregado.
Sin embargo, persisten obstáculos que impiden aprovechar plenamente el potencial nacional. Los costos logísticos, la falta de determinados perfiles técnicos, las condiciones de financiamiento y las deficiencias de infraestructura siguen representando desafíos para numerosas empresas.
Para atraer más capital productivo, considera indispensable construir un entorno donde invertir y producir resulte sencillo, seguro y previsible. Esto supone fortalecer la infraestructura física y logística, garantizar energía confiable y de calidad, mejorar la formación técnica y facilitar el acceso a recursos financieros, simplificar los procesos que enfrentan las empresas, preservar la seguridad jurídica y la estabilidad de las reglas.
En esa estrategia, Paraguay tiene ventajas que pueden convertirse en motores de una nueva etapa industrial. La energía, la estabilidad macroeconómica, el régimen tributario y la ubicación geográfica constituyen, a criterio de Duarte, activos capaces de atraer inversiones de largo plazo. Pero el objetivo no debería limitarse a producir dentro del territorio: también se busca generar transferencia tecnológica, desarrollar proveedores locales y elevar el contenido nacional de los bienes.
Del fabricante a la góndola
Más del 70 % de los productos disponibles en las góndolas de los supermercados asociados a la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) son de origen nacional, un dato que refleja la transformación de la industria paraguaya y el creciente espacio conquistado por sus productos en el mercado interno.
Para Gustavo Lezcano, presidente de Capasu, esta presencia también revela el papel que cumple el supermercadismo como nexo entre quienes producen y quienes consumen.
“Somos el puente entre la industria y el consumidor”, sostiene Lezcano, al destacar que la góndola constituye el punto de encuentro entre la producción, la innovación y las preferencias de las familias. El avance de las marcas nacionales, que décadas atrás tenían una participación mucho menor, evidencia una industria capaz de ofrecer calidad, presentación y competitividad para responder a las exigencias del mercado.
Ese vínculo se vuelve especialmente relevante en un escenario donde el consumidor está más informado y administra cuidadosamente sus recursos. Compara precios, busca promociones y está dispuesto a cambiar de marca cuando encuentra una mejor relación entre costo y calidad. Por eso, la competitividad ya no depende exclusivamente del precio: también involucra innovación, disponibilidad, eficiencia y capacidad de respuesta.
En el marco del Día Nacional de la Industria, Lezcano considera que la producción paraguaya tiene una oportunidad para seguir consolidando su presencia. La valoración de las marcas locales crece, aunque debe estar respaldada por calidad, precio y disponibilidad. También avanzan los formatos de proximidad, las promociones y las marcas propias, en respuesta a un consumidor que busca practicidad y valor.