Las lluvias recientes contribuirán a la recarga de los cauces y al desarrollo de los cultivos de arroz en campo, principalmente para los productores de Misiones, según detalló Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz). Se espera que los niveles del río se recuperen para la temporada de regadío de los cultivos.
Así lo explicó en el más reciente boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), en el que señaló que todas las áreas que necesitaban un poco de agua están siendo favorecidas. De acuerdo a los modelos de simulación del caudal hídrico, todo apuntaría a que a mediados de noviembre el río empezaría a recuperar su curso y a subir sus niveles de agua, como resultado de las lluvias.
Franco comentó que esto es muy satisfactorio porque todos dependemos del río, por eso el sector se mantendrá trabajando con la expectativa de ampliar el área de siembra y alcanzar niveles en torno a 210.000 hectáreas para esta campaña. La siembra ya se encuentra al 65 % a nivel país, sin embargo, los productores se enfrentan a distintos desafíos como la lenta germinación de algunas áreas debido a la temporada de frío que se dio en septiembre y el bajo nivel de los cauces hídricos.
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“La bajante del río se trata de un problema generado por las sequías que se están dando en el pantanal, con zonas donde no llovía desde hace más de 140 días”, acotó acerca de la problemática que les impacta en términos de pérdida de competitividad. Además, afirmó que hay un tramo de aproximadamente 1.600 kilómetros del río en zona brasileña donde se reportaron bajantes históricas debido a largos periodos de sequía.
Los trabajos de siembra del rubro ya iniciaron en septiembre, mientras que el río registra bajas desde mayo con cerca de 4 metros menos hasta el mes pasado. El directivo de la Feparroz sostuvo que lo que sigue es iniciar con los regadíos, cuya temporada de mayor intensidad suele darse en diciembre.
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Lluvias retrasan el avance de la siembra de arroz
La campaña arrocera 2026/27 inició con un importante retraso debido a las lluvias registradas en las últimas semanas, que dificultaron la preparación de los suelos y el ingreso de maquinarias a los campos. En la primera semana de setiembre, el avance de la siembra llegaría entre el 10% y el 15%, todavía por debajo del ritmo habitual para esta época.
El ingeniero agrónomo Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz) y secretario de la Cámara Paraguaya de Industriales de Arroz (Caparroz), explicó que normalmente entre el 15 y el 31 de agosto se concreta entre el 20% y el 30% del área prevista.
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Sin embargo, a finales de agosto, el avance no alcanzaba el 3%. Si bien las condiciones mejoraron y permitieron retomar los trabajos, parte de las parcelas podría quedar fuera de la ventana óptima de siembra, con posibles efectos sobre el rendimiento.
La expectativa del sector se mantiene en unas 210.000 hectáreas, aunque la superficie final dependerá de la evolución del clima durante las próximas semanas y del comportamiento de El Niño.
El productor también alertó sobre una posible mayor presión de enfermedades, por lo que recomendó reforzar el monitoreo y realizar los tratamientos de manera oportuna. El manejo del agua será otro factor clave ante las lluvias, con la necesidad de contar con sistemas de drenaje adecuados.
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A este escenario se suma un aumento de entre 15% y 20% en los costos de producción, principalmente por el encarecimiento de fertilizantes y defensivos. El costo por hectárea se ubica entre US$ 1.300 y US$ 1.600, según el nivel tecnológico.
Pese a las dificultades, el sector mantiene expectativas favorables sobre los precios, ante la posibilidad de una menor producción regional de arroz que reduzca la oferta en el Mercosur.
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Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
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Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
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Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.
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Arroz exportado supera las 70.000 toneladas en agosto, pero con menores precios
El sector arrocero alcanzó 70.039 toneladas exportadas hasta la quincena del mes de agosto de este 2026, manteniendo un buen ritmo en los embarques, aunque enfrenta menores precios recibidos y un estrechamiento de los márgenes, según explicó el vicepresidente de la Cámara Paraguaya del Arroz (Caparroz), Reinerio Franco.
En comunicación con La Nación/Nación Media, Franco señaló que el sector arrocero mantiene una gran capacidad productiva y exportadora, pero atraviesa un año de menor rentabilidad ya que si bien se exporta un volumen importante los precios son inferiores a los del 2025.
Asimismo, comentó que comercialmente el rubro continúa muy activo y acumula 925.851 toneladas equivalentes en base cáscara y USD 198,9 millones exportados de enero al 15 de agosto, mientras que en producto efectivamente embarcado se registraron 682.230 toneladas, principalmente arroz pulido e integral.
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Según estimó, si este mes mantuviera el ritmo de sus primeros quince días, podría cerrar cerca de 140.000 toneladas base cáscara y USD 33,6 millones. En tanto, la perspectiva para el último tramo del año es de una segunda mitad más favorable que la primera.
En cuanto a volúmenes, se espera que las exportaciones continúen dinámicas. “Julio fue el mes más fuerte del año y la primera quincena de agosto confirma que los embarques siguen teniendo un ritmo relevante”, sostuvo.
En materia de precios también podrían aparecer señales de recuperación, ya que el arroz pulido destinado a Brasil subió, registrándose incluso operaciones superiores a USD 400 por tonelada, y el arroz integral pasó de USD 229 por tonelada en enero a USD 269 en julio. Por ello, consideró razonable esperar mejores precios y una mayor facturación en el segundo semestre.
Principales mercados y potenciales
De acuerdo al más reciente informe del gremio, entre enero y julio, Paraguay exportó arroz a 27 destinos. Brasil continuó siendo el principal mercado, con 722.602 toneladas base cáscara, equivalentes a una participación aproximada del 84 %.
Le siguió Chile con 62.387 toneladas, Costa Rica con 20.401 toneladas, Gambia con 8.125 toneladas, y Honduras, con 6.775 toneladas. “Brasil y Chile juntos concentran más del 91 % del volumen, por lo que la diversificación sigue siendo uno de los principales desafíos para el sector”, aseveró a LN/NM.
Entre las oportunidades más claras para nuevos mercados, Franco indicó que se encuentran Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala, principalmente para arroz pulido; Europa con Polonia, Portugal, Países Bajos, Reino Unido, España y Lituania, con mayor presencia de arroz integral y quebrado, y Medio Oriente, particularmente Israel y Turquía, para arroz pulido.
También existen oportunidades en África, con Gambia, Senegal, Sierra Leona y Sudáfrica, donde existe demanda de arroz quebrado, mientras que en Norteamérica, Estados Unidos y México todavía presentan volúmenes pequeños, pero con posibilidades de crecimiento.
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Evalúan apoyo financiero al sector arrocero ante el fenómeno El Niño
La situación genera preocupación entre los productores y plantea nuevos desafíos para la actividad.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) informó que evalúa medidas de apoyo financiero y de contingencia para el sector arrocero ante los efectos del fenómeno El Niño y la sostenida caída de los precios internacionales del producto. La situación genera preocupación entre los productores y plantea nuevos desafíos para la actividad arrocera.
En ese marco, el ministro de la cartera, Carlos Giménez, recibió ayer al vicepresidente de la Federación Paraguaya de Arroceros (Feparroz), Reinerio Franco, para analizar la situación y coordinar posibles acciones. Durante el encuentro, el titular del MAG manifestó su apertura para atender las inquietudes del gremio y avanzar en alternativas que permitan acompañar a los productores frente a la compleja coyuntura que atraviesa el rubro, tanto por las condiciones climáticas como por el escenario financiero.
En la ocasión la comitiva de la Feparroz expuso la compleja coyuntura que atraviesa el rubro, debido a la combinación de una baja sostenida en los precios internacionales desde hace un año y los impactos actuales de un fuerte fenómeno de El Niño.
Por su parte, Franco explicó que para proteger los cultivos frente al exceso de lluvias, los productores necesitan realizar inversiones urgentes en infraestructura vial y de mitigación, tales como canales, muros de protección y sistemas de bombeo.
INTERMEDIACIÓN DEL GOBIERNO
En ese sentido, el gremio solicitó la intermediación del Gobierno para gestionar ante el Banco Central del Paraguay (BCP) medidas especiales de refinanciamiento, líneas de capital operativo adaptadas y plazos diferenciados para la inversión. “Ante este escenario se acordaron canalizar estas propuestas ante los organismos financieros competentes”, mencionaron desde el MAG. Igualmente señalaron que el Gobierno de esta manera ratifica su respaldo al sector arrocero, buscando mecanismos flexibles que permitan proteger los esquemas de producción, sostener el empleo rural y garantizar la resiliencia del campo ante las adversidades climáticas.