Luego de que el Poder Ejecutivo aprobara la nueva “política energética del Paraguay”, con proyección hasta el 2050, desde el Viceministerio de Minas y Energía se dio a conocer que se busca crear las condiciones para seguir atrayendo inversión privada destinada al desarrollo de grandes proyectos energéticos como el gasoducto y otra planta de energía solar fotovoltaica, que buscan diversificar la matriz energética, ante el inminente aumento de la demanda de la población.
El titular de la cartera, Mauricio Bejarano, detalló que la nueva política está enfocada en la generación de nuevas fuentes de energía renovable, buscando diversificar la matriz energética, aprovechando proyectos de energía solar, biogas o biomasa. De hecho, según las proyecciones que recordó el viceministro, para el 2030 el país estará consumiendo toda la potencia instalada de energía eléctrica proveniente de sus centrales hidroeléctricas, por lo que ya se está trabajando en alternativas para responder a la demanda creciente.
Bejarano destacó que uno de los puntos principales discutidos fue el reacondicionamiento de las veinte turbinas de la represa de Itaipú. “Se habla de ampliar su capacidad cambiando las turbinas de 700 a 1.000 megavatios. Se puede tratar en el marco la renegociación del ‘Anexo C’”, explicó Bejarano a GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
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El viceministro de Minas y Energía resaltó igualmente el rol del sector privado y las inversiones que pueda realizar en grandes proyectos como el gasoducto y la plata de energía solar fotovoltaica en el Chaco. “En el caso de la esta planta, será la primera vez que el capital privado va a vender energía a la Administración Nacional de Electricidades (Ande) e implica un cambio de paradigmas en el sistema eléctrico”, refirió.
Lo mismo sucede con el gasoducto, cuya construcción está prevista en parte del Chaco paraguayo con una inversión de casi USD 2 billones, aseguró Bejarano. “Todas las inversiones de generación están previstas que vengan del sector privado. Entonces, la Ande será un comprador de energía para que no haya desgaste (de inversión) y ponga su foco en el desarrollo de infraestructura eléctrica acorde tanto al crecimiento de la población y la expansión industrial.
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Buscan crear un ente regulador del sector energético
El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, impulsa un proyecto de ley que busca crear un ente regulador del sector energético.
Explicó que el alcance de la iniciativa y dijo que la necesidad es imperiosa por varios motivos.
“Lo principal que nos impulsa para llevar esto es generar a partir del gasoducto bioceánico, que requiere de la implantación de estos ductos que requieren de nuevas leyes”, señaló al canal GEN y Universo 970 AM/Nación Media.
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Se precisa de un ente regulador que pueda dirimir los conflictos que puedan existir entre quienes instalan ese gasoducto y las condiciones técnicas dentro de las cuales se deben instalar.
“Entonces, esto nos llevó a que nosotros estemos en un proceso de reconversión de toda la ley de hidrocarburos. Eso lo venimos trabajando desde hace un buen tiempo y está financiado con la CAF como para poder generar una nueva ley de hidrocarburos y con su respectiva creación de ente regulatorio”, subrayó.
Dijo que se quiere dar tranquilidad a quienes inviertan en ese ducto.
“Y por otro lado, está el sector eléctrico, que genera una última ley que todos conocemos que se llama fomento de energías renovables en donde un espectro diferente y nuevo a lo que nosotros estamos acostumbrados. A partir de esta ley se abre la posibilidad de una compra de energía por parte de la Ande”, puntualizó.
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Paraguay acelera el rediseño de su matriz energética con la mirada puesta en 2030
Por: Sofía Céspedes
En 2025 el sector privado junto al público, celebró el primer Foro Energético Nacional, donde se expuso la realidad energética paraguaya y sobre todo, qué pasará en un futuro si no se toman medidas ni acciones claras ante la demanda de energía que crece año tras año.
En conversación con La Nación/Nación Media, el presidente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), Félix Sosa, precisó que a través del Plan Maestro de Obras se han trazado horizontes hacia el 2033 con la transmisión y distribución de energía y al 2043 con la generación de la misma.
Explicó que todo esto se centra en tres pilares estratégicos. Primero, la soberanía energética, para garantizar la capacidad técnica para retirar y distribuir el 100 % de la energía que corresponde al país en las binacionales Itaipú y Yacyretá.
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En segundo lugar, para diversificar y acompañar el crecimiento del consumo, integrando fuentes renovables no convencionales, con énfasis en energía solar, para reducir la vulnerabilidad ante la variabilidad del régimen hidrológico.
La seguridad y robustez es el tercer punto, porque busca fortalecer el sistema interconectado nacional mediante la expansión de la red de 500 y 220 KV.
Marco normativo
Sosa abordó un tema crucial para que el plan maestro pueda llevarse a cabo: nuevas leyes. Mencionó que hoy Paraguay está comenzado su transición hacia una matriz mixta.
La ley 7452, que moderniza el régimen de Alianza Público-Privada (APP) y la recientemente promulgada ley 7599/25, de Modernización del Régimen de Generación de Energía Eléctrica a partir de Fuentes Renovables No Convencionales, buscan dinamizar la inversión en infraestructura, siendo probablemente esta última, el marco legal más transformador para el sector energético paraguayo en las últimas décadas.
“Acompañar el rápido crecimiento de la demanda eléctrica mediante un sistema modernizado y diversificado, garantizando la confiabilidad del suministro y tarifas competitivas, sin comprometer la sostenibilidad financiera del sector”, manifestó el titular de la Ande.
Dijo que para ello es fundamental continuar invirtiendo de manera sostenida en los sistemas de transmisión y distribución, con el objetivo de fortalecer la infraestructura, mejorar la calidad del servicio y reducir las pérdidas eléctricas.
“Resulta prioritario diversificar la matriz de generación de energía eléctrica para disminuir la exposición a riesgos climáticos y aumentar la resiliencia del sistema. Es necesario incrementar la capacidad de generación, para acompañar el crecimiento sostenido del consumo de energía eléctrica en Paraguay y asegurar el abastecimiento futuro”, finalizó.
Alternativas
Por su parte, el viceministerio de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, sostuvo en contacto con La Nación que este 2026 será un año clave desde el punto de vista regulatorio. El eje central estará puesto en ajustar y completar las normativas necesarias para acelerar la incorporación de nueva generación eléctrica, especialmente a partir de fuentes renovables no hídricas.
Entre ellas, se encuentra en etapa final la reglamentación de la ley de Fomento a las Energías Renovables no Hídricas, que permitiría dinamizar inversiones en solar fotovoltaica, así como la reglamentación de las pequeñas centrales hidroeléctricas y los permisos para productores de autoconsumo y cogeneración.
Explicó que el objetivo es claro, facilitar la rápida instalación de nuevos megavatios, tanto para autoconsumo como para inyección de excedentes a la red, y acompañar los procesos licitatorios que llevará adelante la Ande. “Esto responde a una realidad concreta, la demanda eléctrica continúa batiendo récords y obliga a trabajar no solo sobre la oferta de energía, sino también sobre la gestión de la demanda”, expresó.
En ese contexto, Bejarano identificó a la energía solar fotovoltaica como la tecnología con mayor potencial de crecimiento en el corto plazo, por las condiciones climáticas del país, la facilidad de instalación y el costo relativo de la tierra.
Dijo que la experiencia ya se extiende incluso a proyectos sobre embalses, como en Itaipú. No obstante, remarcó que todas las fuentes de generación serán necesarias para responder a una demanda que seguirá creciendo de manera sostenida.
Autoconsumo
Otro eje central que mencionó es el autoconsumo y la generación distribuida, que muestra un fuerte impulso, especialmente en el Chaco. Industrias y comunidades ya instalan capacidad propia, utilizan residuos para cogeneración y venden excedentes a la red.
A esto se suma el potencial de los techos solares en hogares, comercios e industrias. Para acelerar este proceso, el viceministerio trabaja en créditos blandos, ajustes tarifarios y mecanismos que permitan repagos en plazos de seis a siete años, haciendo del autoconsumo una inversión atractiva y, al mismo tiempo, un alivio para el sistema interconectado nacional.
Bioenergía
En materia de biomasa y bioenergías, el foco está en la implementación plena de la certificación de biomasa, obligatoria desde este año. El objetivo es garantizar trazabilidad, uso de biomasa reforestada y protección de los bosques nativos.
La exigencia comenzará con un 30 % de uso de biomasa certificada y avanzará gradualmente hasta el 100 %. En paralelo, se impulsa el uso de biocombustibles, aumentando las mezclas y fortaleciendo la seguridad energética, al tiempo que se promueve la expansión de la masa forestal como nuevo motor económico.
Finalmente, el gas natural aparece como pieza estratégica de mediano plazo. Bejarano recordó que hoy se prioriza el impulso a los proyectos de gasoductos, oceánico y sur, como incentivo a la exploración local y como fuente energética para la industria y eventualmente para la generación eléctrica.
“Esto se complementa con el trabajo en la integración gasífera regional con el Mercosur y Chile y con la preparación de un marco normativo específico”, expuso.
Igualmente, hizo énfasis en que este entramado regulatorio apunta a un objetivo transversal: brindar estabilidad, previsibilidad y reglas claras para atraer capital privado. La actualización constante de leyes, decretos y reglamentaciones, sumada a las licitaciones de la Ande como comprador garantizado de energía, busca posicionar a Paraguay como un destino competitivo para la inversión energética de cara al 2030.
Momento decisivo
Desde el sector privado advierten que Paraguay atraviesa una ventana decisiva para sostener su crecimiento económico más allá del 2030. Así lo planteó el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, a La Nación. Enfatizó que las proyecciones coinciden en un punto crítico, si no se toman decisiones en el corto plazo, el excedente eléctrico podría agotarse entre 2030 y 2032.
Desde la óptica industrial el desafío ya no pasa solo por la disponibilidad de energía limpia, sino por asegurar nuevas fuentes de generación, transmisión y distribución que acompañen la transformación de la demanda.
“Paraguay está viviendo un cambio estructural, con menor peso relativo de la criptominería y mayor protagonismo de la industria, los centros de datos, la inteligencia artificial y la economía digital, sectores altamente intensivos en energía”, dijo Duarte.
Entre los principales cuellos de botella, el titular de la UIP identificó la falta de certezas sobre la futura generación, la necesidad de seguir invirtiendo en redes eléctricas y la urgencia de diversificar la matriz, hoy fuertemente dependiente de la hidroelectricidad y expuesta a riesgos climáticos y altos costos de implementación.
A esto se suma la necesidad de un marco regulatorio moderno, con un organismo regulador y un operador del sistema que generen transparencia y atraigan capital privado.
Inversiones privadas
En cuanto a los proyectos a acelerar, el sector privado apuesta por energía solar a gran escala, por su rápida implementación y complementariedad con las hidroeléctricas, además de avanzar en acuerdos para el acceso al gas natural, reactivar pequeñas centrales hidroeléctricas, evaluar sistemas de bombeo e, incluso, analizar opciones de reactores nucleares modulares.
Duarte advirtió que la demora en las decisiones es costosa: algunos equipos para centrales a gas hoy tienen plazos de entrega globales de hasta siete años.
De cara a 2026, la UIP espera que el Estado consolide este impulso con políticas de largo plazo, cumplimiento del plan maestro de la Ande, tarifas que hagan viables las inversiones, esquemas de financiamiento y una definición clara sobre el uso del excedente eléctrico, priorizando industrias que generen empleo, tecnología y valor agregado.
Para el sector privado, la energía puede convertirse en la principal plataforma de desarrollo industrial del Paraguay, siempre que las decisiones lleguen a tiempo.
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El subsuelo paraguayo despierta interés mundial por titanio y uranio
Paraguay comienza a posicionarse en el radar de las grandes ligas de la minería mundial. Empresas internacionales, principalmente norteamericanas, están disputando el acceso a yacimientos de titanio y uranio, dos minerales estratégicos para la industria, la energía y la transición tecnológica global.
Así lo confirmó el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, al señalar que nuestro país cuenta con recursos de escala internacional que hoy despiertan un fuerte interés privado, según menciona el medio El Prisma.
En el caso del titanio, Bejarano destacó que la mina ubicada en el departamento de Alto Paraná sería, por volumen y concentración, la más grande del mundo. Si bien una empresa estadounidense ya viene realizando exploraciones desde el año 2011, el potencial del yacimiento abrió una competencia creciente entre actores internacionales.
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El viceministro indicó que la mina más grande actualmente en operación se encuentra en Mozambique y presenta una concentración promedio del 3 %, mientras que la de Alto Paraná alcanza el 7 % de titanio, un diferencial clave en términos de rentabilidad y eficiencia productiva.
El titanio es un insumo esencial para la industria moderna. En su forma de dióxido de titanio (TiO₂), se utiliza principalmente como pigmento: el 94 % de su demanda global está vinculada a la coloración, especialmente en pinturas sintéticas, mientras que el resto se destina a aleaciones especiales y aplicaciones médicas.
En el ámbito de la salud, se emplea en prótesis, clavos y tornillos quirúrgicos, debido a que es uno de los pocos metales que el organismo humano acepta sin rechazo. Además, según informes técnicos de empresas interesadas como CIC Resource, no es nocivo para los animales ni para la agricultura, refirió.
En paralelo, el uranio aparece como otro recurso estratégico en disputa. Bejarano indicó que Paraguay cuenta con unas ocho millones de libras de uranio, aunque aclaró que la principal limitación es que esa reserva aún no está certificada.
Se trata de un punto sensible, considerando que el uranio es clave para la energía nuclear, utilizada para la generación de electricidad a gran escala.
Desde el sector privado subrayan su potencial: con apenas seis barriles de uranio se pueden reemplazar 220.000 barriles de petróleo, sin emisiones contaminantes, lo que lo convierte en un insumo central en la transición energética.
No obstante, el desarrollo de estos proyectos enfrenta un obstáculo estructural, la burocracia. Según los representantes empresariales, los procesos administrativos consumen cerca del 50 % del tiempo total de los proyectos.
El caso del yacimiento de uranio de Yuty es ilustrativo, ya que lleva más de 17 años en etapa de exploración y acumula retrasos significativos por la espera de resoluciones del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). A ello se suma la exigencia de certificación de reservas, un proceso complejo y costoso en fases tempranas.
El viceministro confirmó que el Gobierno trabaja en un nuevo anteproyecto de ley minera, actualmente en estudio en el Palacio de Gobierno. El texto cuenta con el respaldo del gabinete económico y propone un código minero actualizado, alineado con estándares internacionales.
El objetivo es brindar mayor previsibilidad jurídica, agilizar procesos y establecer reglas claras para concesiones que hoy se limitan a 20 años, con una prórroga adicional de 10.
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Paraguay toma la posta para impulsar interconexión eléctrica y gasífera en el Mercosur
Durante la IV Reunión de Ministros de Minas y Energía del Mercosur en Brasil, el viceministro de Minas y Energías, Mauricio Bejarano, recordó que Paraguay asumirá la presidencia pro tempore de Mercosur el próximo semestre y que será clave para impulsar una mayor integración.
Bejarano dijo que, bajo la presidencia paraguaya, los subgrupos de trabajo de Energía, Minería y Biocombustibles tendrán “una labor intensa”, con el foco puesto en la interconexión eléctrica y gasífera “para que la integración sea una realidad”.
Afirmó al respecto que esto impulsará una mayor atracción de inversiones internacionales que hoy demandan energía confiable y sostenible.
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Biocombustibles
En esa línea, comentó que otro eje central será el fortalecimiento de la producción de biocombustibles. Recordó que Paraguay y Brasil ya son potencias en este sector, pero aún cuentan con un enorme potencial por desarrollar. Mencionó además que el surgimiento de nuevos biocombustibles para la aviación y la navegación fluvial, son ámbitos en los que la región puede convertirse en proveedor estratégico para el mundo.
Sobre el punto, remarcó la importancia de los minerales críticos para la transición energética global. Indicó que el Mercosur dispone de un “potencial inmenso” en este campo y que, desde la presidencia paraguaya, se buscará profundizar el intercambio de información, atraer mayores inversiones y posicionar a la región como un actor decisivo en la oferta de estos recursos, altamente demandados a nivel internacional.
Integración
Durante la reunión en Brasilia, los ministros aprobaron la “Declaración de los Ministros de Energía y Minas de los Estados Partes del Mercosur y de Chile sobre la Integración Regional de Energía y Minerales”. El documento reconoce el rol estratégico del sector energético y minero para la integración regional, la seguridad energética, la resiliencia de los sistemas y el desarrollo sustentable.
La declaración también resalta los avances en la integración gasífera y eléctrica, la cooperación en biocombustibles y combustibles de aviación sostenibles (SAF), el diálogo sobre minerales estratégicos y la importancia de la convergencia regulatoria.