El complejo sojero registró números más que auspiciosos en cuanto a las exportaciones de la oleaginosa, ya que al octavo mes del año lograron superar el récord histórico de 6,5 millones de toneladas (Tn), alcanzando los 6,8 millones de toneladas en lo que va del 2024, según los registros de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Con esta cifra, Paraguay alcanza un nuevo récord en exportación de soja, con una cifra histórica para el país en términos de desalijo, ya que hasta agosto se embarcó 2 millones de toneladas más que el mismo período de 2023. De esta manera, se logró superar al récord establecido en la zafra 2019/2020 de las 6,5 millones de toneladas.
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En términos monetarios, estos envíos generaron ingresos de divisas por valor de USD 2.731 millones, unos USD 172 millones más que el mismo período de 2023. “Aquí observamos la influencia negativa de la baja de los precios internacionales, donde a mayor volumen se cuenta con menores ingresos”, expresó Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior del gremio.
Poco saldo exportable
Con relación a la industrialización de la soja, Tomassone mencionó que continúa en ascenso, aunque como sucede con las exportaciones del grano, al haber poco remanente, los envíos de los subproductos también irían disminuyendo en los próximos meses.
Esto, teniendo en cuenta que, si bien se observa una mejora en la salida del grano durante el segundo cuatrimestre del año respecto al mismo período de 2023, para los siguientes meses se prevé una disminución de los envíos al contar ya con poco saldo exportable.
En cuanto a las principales mercados, la Capeco indica que persiste la alta concentración en tres destinos que acaparan el 96 % del total enviado, como lo son Argentina, Brasil y Rusia, de entre los cuales el primero sigue siendo el principal comprador con el 81 % del total exportado.
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De la soja a la carne: el desafío de integrar toda la cadena productiva
Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, destacó el potencial de la soja y el maíz para impulsar la producción de proteína animal y planteó la necesidad de fortalecer la infraestructura y el acceso a tecnología.
El desafío de la industrialización. La soja paraguaya tiene un desafío que va más allá de las toneladas cosechadas, y es la transformación de su producción en mayor valor dentro del país. Para Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el camino también pasa por una mayor integración entre la producción agrícola y las cadenas de proteína animal.
El desarrollo de la actividad agropecuaria en el Chaco abre nuevas oportunidades en este sentido. Hugo destacó la habilitación de la planta de Industria Pioneros en la región y señaló que, en una zona donde la ganadería tiene un peso importante, existe espacio para conectar la producción de proteína vegetal, como la soja, con la producción de proteína animal, incluyendo carne porcina, aviar y vacuna.
A su criterio, es justamente en esa integración donde se encuentra una de las principales oportunidades de agregación de valor para Paraguay. Sostuvo que el pequeño y mediano productor cuenta con conocimiento y capacidad para desarrollar actividades vinculadas a la producción de carne, pero requiere condiciones que faciliten su incorporación a las cadenas productivas.
Logros y la inversión en la infraestructura. El movimiento también está acompañado por inversiones internacionales. Hugo mencionó la llegada de grupos como JBS y de inversores españoles vinculados a la producción de carne, como parte de un proceso que, según sostuvo, debe seguir consolidándose.
Desde Capeco, la meta trazada es llevar la producción de soja hasta 15 millones de toneladas y la de maíz hasta 10 millones de toneladas. En el caso del maíz, además, observa un crecimiento de la demanda interna, impulsada por la producción de carne y una industria de etanol que suma nuevas plantas a su capacidad instalada.
Pero para que el campo siga creciendo, la infraestructura deberá acompañar el ritmo. Sobre el punto, señaló como desafíos el fortalecimiento de la logística, el mantenimiento de la hidrovía y una navegación eficiente para las exportaciones, además de mejorar las conexiones terrestres con Brasil.
También indicó que la incorporación de tecnología a los pequeños productores es otro desafío, en esa línea destacó que la integración mediante cooperativas puede facilitar el acceso a asistencia técnica, innovación y mejores condiciones de comercialización, permitiendo que el crecimiento de la agricultura se traduzca también en oportunidades para los productores de menor escala.
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Soja: un nuevo ciclo con tecnología, mercados y valor agregado
La campaña 2026/27 proyecta 3,6 millones de hectáreas sembradas con una producción que podría superar los 12 millones de toneladas, entre los desafíos se identifica la soberanía del agricultor, el acceso a mercados y una mayor industrialización.
Un nuevo ciclo. Este viernes 4 de septiembre, Paraguay dará inicio a una nueva campaña de siembra de soja, en un momento que también marca el comienzo de una nueva etapa para FOCO, con el lanzamiento de FOCO Agro, un espacio que buscará acercar las principales informaciones, tendencias y datos de primera mano del sector productivo.
En esta primera entrega, conversamos con el asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) y exministro de Agricultura y Ganadería, Santiago Bertoni, quien señaló que el inicio de la campaña 2026/27 trae consigo expectativas renovadas y nuevos desafíos.
“Miles de productores volverán a poner en la tierra semillas, tecnología, capital y trabajo, con la expectativa de una buena cosecha, mientras se reactiva una de las principales cadenas de generación de empleo, inversión y divisas del país”, expresó.
La campaña parte con expectativas de unas 3,6 millones de hectáreas de soja y una producción que podría superar los 12 millones de toneladas. El desafío, según Santiago, no pasa únicamente por ampliar el área sembrada, sino por producir más y mejor mediante genética, biotecnología, siembra directa, manejo de suelos y agricultura de precisión.
El peso económico del complejo soja. Hasta julio de 2026, la soja generó alrededor de USD 3.513 millones en divisas y representa cerca de la mitad de las exportaciones. Su impacto, sin embargo, trasciende al campo e involucra a transportistas, silos, puertos, industrias, proveedores de insumos, maquinaria, talleres, servicios y miles de mipymes vinculadas directa o indirectamente a la actividad.
El lanzamiento se realizará en una finca de pequeños productores de Maracaná, Canindeyú, como muestra de que la agricultura tecnificada no es exclusiva de grandes empresas. Santiago señaló que cerca de 900.000 hectáreas de soja son cultivadas por pequeños productores que, mediante el acceso a tecnología, pudieron incorporarse a cadenas de valor y mejorar sus resultados económicos.
En este escenario, plantea defender la “soberanía del agricultor”, entendida como la capacidad de decidir qué y cómo producir y qué tecnologías utilizar, dentro de la legislación y con respaldo científico. Esto cobra importancia ante mayores exigencias internacionales de trazabilidad, sostenibilidad, residuos y emisiones.
Paraguay, sostuvo, debe cumplir sus compromisos y demostrar cómo produce, pero evitando que las exigencias se conviertan en barreras comerciales. Más del 80 % del área de soja es libre de deforestación tomando 2005 como referencia, mientras que la siembra directa supera el 90 % de la superficie.
El siguiente salto está en agregar valor. Más procesamiento de soja implica oportunidades para producir aceite, harina proteica y biocombustibles, además de fortalecer las cadenas porcina, aviar, láctea y de otros alimentos.
Finalmente, el asesor de la UGP recalcó que este 4 de septiembre no solo comienza una nueva siembra, sino también se abre otro ciclo de inversión, tecnología y trabajo, con productores que vuelven a apostar su capital y su futuro en la tierra paraguaya.
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Japón pone la mirada en Paraguay para producir colágeno, gelatina y alimentos
Paraguay busca pasar de ser proveedor de materias primas a convertirse en un país capaz de transformar, agregar valor y exportar productos industrializados.
Fines industriales y comerciales. En esa dirección, dos empresas japonesas analizan las oportunidades de inversión relacionadas a alimentos, colágeno y gelatina durante una reunión con autoridades del Ministerio de Industria y Comercio.
El encuentro fue liderado por Marco Riquelme, titular del MIC, junto con el embajador de Paraguay en Japón, Mario Toyotoshi, y los viceministros de Rediex, Eduardo Gustale, y de Comercio y Servicios, Alberto Sborovsky.
Entre los protagonistas estuvo Nippi Incorporated, empresa japonesa especializada en ingeniería de proteínas y con experiencia en la producción de colágeno y gelatina de origen animal. La firma analiza posibilidades para desarrollar actividades en Paraguay destinadas a distintos usos industriales y comerciales, incluyendo cosméticos, gelatinas y productos industriales.
Oportunidades para las empresas y el país. Kikkoman, reconocida internacionalmente por la producción y comercialización de salsa de soja y otros productos alimentarios, evalúa el potencial paraguayo para una eventual instalación y como plataforma para atender mercados regionales y globales.
La posibilidad de que empresas con experiencia en procesamiento de alimentos y proteínas encuentren en Paraguay una base productiva apunta a un escenario de mayor transformación de la producción local, con oportunidades para incorporar conocimiento y tecnología.
Del producto al valor agregado. El embajador Toyotoshi destacó el creciente interés de empresas japonesas en Paraguay luego de la presentación país realizada en Tokio y Osaka, donde participaron más de 150 empresarios que conocieron las oportunidades del mercado paraguayo.
Para Toyotoshi, la llegada de empresas japonesas puede contribuir al proceso de transformación industrial del país, especialmente mediante la incorporación de conocimiento y tecnología. “Con la experiencia del proceso industrial japonés existe un elemento adicional de gran beneficio para nuestro país, donde se transfiere el conocimiento y experiencia”, afirmó.
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Complejo sojero inyectó USD 3.513 millones a la economía hasta julio
Las exportaciones del complejo de la soja, que comprende los envíos de grano, aceite y pellets, generaron USD 3.513 millones en ingresos de divisas al cierre de julio, según el Informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
El resultado representa un aumento de USD 1.020 millones, equivalente a un crecimiento del 40 % frente a los USD 2.493 millones registrados en el mismo periodo de 2025.
La asesora de Comercio Exterior de Capeco, Sonia Tomassone, destacó que esta variación positiva en el ingreso de divisas repercute favorablemente en la economía nacional, debido al movimiento que genera la actividad exportadora.
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El mayor volumen de ingresos provino de la soja en grano. Hasta julio, Paraguay exportó 6,8 millones de toneladas, que generaron USD 2.648 millones.
En comparación con el mismo periodo de 2025, el volumen exportado aumentó en 1,9 millones de toneladas, mientras que los ingresos se incrementaron en USD 870 millones. De esta manera, el grano concentró la mayor parte del crecimiento registrado en el complejo durante los primeros siete meses del año.
El comportamiento positivo también alcanzó a los productos derivados de la oleaginosa. En el caso del aceite de soja, los envíos totalizaron 390.705 toneladas, frente a las 367.259 toneladas exportadas en igual periodo del año pasado. Estas operaciones generaron USD 432,3 millones.
Por su parte, los embarques de pellets de soja alcanzaron 1.418.492 toneladas, por encima de las 1.247.445 toneladas registradas hasta julio de 2025. Este producto generó ingresos por USD 432,1 millones.
Pese al mayor ingreso de divisas, uno de los aspectos que continúa caracterizando al comercio exterior del complejo es la alta concentración de los mercados de destino.
Según los datos de Capeco, Argentina concentra el 89 % de las exportaciones del complejo, mientras que Brasil representa otro 8 %. En conjunto, ambos mercados absorben el 97 % de los envíos.
El 3 % restante se distribuye entre otros destinos, entre ellos Arabia Saudita, Estados Unidos, Vietnam, Uruguay, Chile y Corea del Sur.
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