Intercambian experiencias en manejo de producción de cítricos
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Productores de la zona de Caacupé, departamento de Cordillera, dedicados preferentemente a la citricultura, recibieron la visita de directivos de la Cooperativa Citricoop, quienes se interiorizaron respecto a los trabajos que vienen realizando. La actividad fue organizada y acompañada por los técnicos locales del programa MiPYME COMPITE – FECOPROD.
Específicamente, por un lado, recorrieron las instalaciones de producción de mudas de cítricos de los pequeños productores de la compañía, ocasión en la que pudieron intercambiar las experiencias aplicadas en el manejo de la producción.
La exploración de los expertos se centró, además, en conocer la producción de lixiviado (líquido residual) y humus de lombriz, o cuando esta digiere material orgánico, técnica que se implementó con otro grupo mediante el programa de Economía Circular de la Asociación de Citricultores de Cabañas.
El lixiviado obtenido en el proceso de lombricompostaje es un líquido de excelente calidad para mejorar, corregir y aumentar la fertilidad en suelos agrícolas. Foto: Gentileza
Técnicas empleadas
Hay que mencionar que el lixiviado obtenido en el proceso de lombricompostaje es un líquido de excelente calidad para mejorar, corregir y aumentar la fertilidad en suelos agrícolas, debido a su alto contenido de humatos o ácidos húmicos y fúlvicos, altamente asimilables y aprovechables por las raíces de los cultivos.
Dichas técnicas señaladas se emplean en las instalaciones para un mejor aprovechamiento de los suelos y lograr una mayor eficiencia productiva de los cítricos abarcados. Desde la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod), destacaron que estos espacios fortalecen el compromiso con el crecimiento del sector cooperativo productivo.
Asimismo, mencionaron que ambos grupos son asistidos por el programa MiPYME COMPITE, consistente en una cooperación de la Unión Europea que nace con el objetivo de apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas en la mejora de su competitividad, a través de la calidad, innovación y gestión ambiental responsable.
Pequeños productores de Maracaná encaran con optimismo la nueva campaña agrícola
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Los pequeños productores afrontan la nueva campaña agrícola con renovadas expectativas, luego de superar dificultades marcadas por la sequía y las pérdidas económicas. La recuperación de la producción, el acompañamiento de la UGP y los buenos resultados obtenidos en la campaña anterior devolvieron el optimismo a las familias agricultoras, que vuelven a mirar a la tierra como una fuente de nuevas oportunidades.
La sequía había golpeado a los agricultores de la zona; sin embargo, los productores lograron recuperarse y retomar la apuesta por sus cultivos. Actualmente, en Maracaná, Canindeyú, muchos trabajan superficies de entre 5 y 20 hectáreas y encuentran en la soja, el maíz y la chía sus principales alternativas de renta. La buena cosecha obtenida el año pasado fortaleció la confianza en la producción.
Los pequeños productores reciben apoyo y capacitación por parte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), con el objetivo de que puedan obtener una mayor rentabilidad de sus productos. El presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, destacó el optimismo y el entusiasmo de los agricultores a pesar de las adversidades: “A pesar de las deudas, el productor sigue trabajando. Desde hace un tiempo, el escenario es positivo en esta zona y cada vez más productores diversifican su producción. Hay que mirar para adelante”, alentó.
La variedad de cultivo permite a las familias contar con diferentes fuentes de ingresos durante el año. Foto: Gentileza
La expectativa también está puesta en la diversificación de las actividades productivas. En las pequeñas fincas de Maracaná conviven cultivos de soja, maíz, chía, piña y hortalizas, además de la ganadería y la producción lechera. Esta variedad permite a las familias contar con diferentes fuentes de ingresos durante el año y enfrentar con mayor fortaleza las dificultades que puedan presentarse en cada campaña agrícola, destacó el presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod), Alfred Fast.
Las mujeres que hacen crecer a la comunidad
Las mujeres cumplen un papel fundamental en esta recuperación, organizaciones como el “Comité Mujeres Unidas 7mo Encuadre” reúnen a unas 50 productoras que trabajan en la producción y comercialización de leche, hortalizas y animales menores. Sus productos son vendidos en ferias de la comunidad y parte de la producción llega al programa Hambre Cero. Para las mujeres, estas actividades representan una fuente de ingresos propios y una herramienta para fortalecer la economía de sus familias.
Cabe destacar que, como parte del acompañamiento a los pequeños productores, el programa Avatiky, impulsado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), brinda semillas de maíz de alta calidad a organizaciones de agricultores de la zona. Para la nueva campaña está prevista la entrega de semillas al Comité de Productores de Maracaná, destinadas a cubrir unas 500 hectáreas.
Soja, la semilla con la que Paraguay construyó la base de su economía
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¿Sabías que la soja llegó a Paraguay en 1921 de la mano del médico e investigador paraguayo Pedro Nicolás Ciancio? Hoy, más de 100 años después, este producto representa cerca del 50 % de las exportaciones y generó USD 3.513 millones en divisas hasta julio de 2026. El desafío, según Santiago Bertoni, asesor de la UGP, es transformar ese volumen en más valor dentro del país.
Un gran descubrimiento. En 1921, cuando Paraguay todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que tendría su agricultura, Pedro Nicolás Ciancio introdujo la soja al país. Médico e investigador formado en Italia, vio en aquella leguminosa la posibilidad para alimentar a la población y, al mismo tiempo, generar una oportunidad económica para las familias rurales.
Más de un siglo después, aquella visión adquirió una dimensión extraordinaria ya que la soja se convirtió en uno de los grandes motores de la economía paraguaya y en el principal generador de divisas del sector agroexportador.
“Ciancio fue un visionario”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) dejando entrever que su mirada no se limitaba solo a las propiedades como alimento. “Él veía que podía ser una alternativa para las familias rurales, una forma de generar ingresos y desarrollar una actividad productiva”, precisó.
Así, lo que comenzó como una experiencia de adaptación y difusión en Caazapá fue adquiriendo otra escala con el paso de las décadas. La soja encontró condiciones para crecer, incorporó conocimiento, tecnología y nuevas formas de producción, y terminó construyendo una de las cadenas de valor más importantes del Paraguay.
“Cuando hablamos de soja, muchas veces pensamos solamente en el productor o en la exportación. Pero detrás hay una enorme cadena”, explicó Santiago. Están los proveedores de semillas e insumos, la maquinaria, los talleres, los silos, el transporte, los puertos, las industrias y los servicios. También miles de pequeñas y medianas empresas que encuentran en esta actividad una fuente de movimiento económico.
El otro cambio profundo, indicó, está en quiénes participan de esa transformación. La agricultura tecnificada dejó de ser exclusivamente una herramienta asociada a los grandes establecimientos. Alrededor de 900.000 hectáreas de soja son cultivadas por pequeños productores, que mediante el acceso a tecnología y conocimiento pudieron incorporarse a cadenas de valor y mejorar sus resultados económicos.
Para el asesor de la UGP, ese punto es fundamental, pues “la tecnología no tiene por qué ser patrimonio de los grandes productores. Es una herramienta que permite producir mejor, ser más eficiente y mantenerse competitivo, independientemente de la escala”.
La soja, entonces, puede leerse como mucho más que un producto de exportación. Es una historia de productividad, innovación y generación de oportunidades que conecta al pequeño productor con los mercados internacionales y al campo con una extensa red de empresas y servicios.
Y allí vuelve a aparecer Ciancio. Más de cien años después de aquella primera apuesta, la dimensión alcanzada por el cultivo permite entender la magnitud de su visión. “Lo interesante de esta historia es que demuestra que una idea puede tardar décadas en mostrar todo su potencial”, reflexionó Santiago. Agregó que “Ciancio introdujo la soja pensando en una necesidad concreta de su tiempo. Hoy vemos que esa misma planta terminó siendo parte fundamental de la economía paraguaya”.
El desafío ahora es que esa historia no se detenga y que el siguiente capítulo pase por seguir incorporando tecnología, aumentar la productividad, generar mayor valor agregado y lograr que los beneficios de la actividad alcancen a más productores y territorios.
La soja que Ciancio llevó al Paraguay hace más de un siglo ya no es solamente una semilla. Es producción, industria, logística, empleo, tecnología y divisas. Y también una lección sobre el desarrollo: las grandes transformaciones económicas pueden comenzar con alguien que, mucho antes que los demás, es capaz de ver una oportunidad donde todavía nadie la ve.
Sector sojero proyecta 12 millones de toneladas para la campaña 2026
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La UGP dio inicio a la siembra de soja 2026 en Canindeyú, con una superficie estimada de 3,6 millones de hectáreas. El sector espera repetir una producción cercana a 12 millones de toneladas y apunta a alcanzar 15 millones a mediano plazo.
Con expectativas de una campaña favorable, el sector productivo dio inicio a la siembra de soja 2026 en Canindeyú, durante un lanzamiento organizado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Productores, cooperativistas, autoridades y representantes gremiales participaron del encuentro.
El presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, destacó la importancia de la integración entre productores, empresas, cooperativas y el sector público para garantizar acceso a tecnología, conocimiento, financiamiento y mercados. Señaló que el objetivo es que la actividad productiva genere rentabilidad y arraigo rural.
Para la campaña actual, el sector estima una superficie de 3,6 millones de hectáreas y una producción de aproximadamente 12 millones de toneladas, con la expectativa de avanzar hacia las 15 millones de toneladas en los próximos años.
Héctor Cristaldo, presidente de la UGP. Foto: Mariana Díaz.
Preocupaciones del sector. Héctor señaló que el clima continúa siendo uno de los principales desafíos, aunque consideró que el escenario de El Niño es más favorable para la agricultura que La Niña. También expresó preocupación por el bajo nivel del dólar y su impacto en los ingresos de los productores, principalmente los pequeños, por lo que planteó la necesidad de buscar mayor previsibilidad cambiaria.
Por su parte, el presidente de Fecoprod, Alfred Fast, destacó que la soja dejó de ser un cultivo exclusivo de grandes productores. Según explicó, existen más de 40.000 parcelas de menos de 20 hectáreas donde se cultiva soja y actualmente cerca del 20% de la producción está en manos de pequeños productores.
Alfred resaltó además el aporte de la siembra directa y el potencial para ampliar la producción mediante la recuperación de áreas degradadas y el desarrollo de nuevas zonas.
Alfred Fast, presidente de Fecoprod. Foto: Mariana Díaz.
Rechazo a un aumento de impuestos. Ambos dirigentes coincidieron en que Paraguay debe priorizar la racionalización del gasto público y aumentar la producción antes que elevar la presión tributaria. “Si el campo produce, Paraguay crece”, sostuvo Héctor, al marcar la expectativa con la que el sector encara la nueva campaña.
Los productores también recibieron medicamentos veterinarios, entre ellos antiparasitarios y reconstituyentes, destinados al cuidado y bienestar de los animales. Foto: Archivo
MAG brinda asistencia técnica a comunidades rurales e indígenas para la producción porcina
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El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), a través del Viceministerio de Ganadería, fortalece la producción porcina en distintos puntos del país mediante jornadas de asistencia técnica, capacitación y entrega de insumos veterinarios, con el objetivo de mejorar el manejo de los animales y elevar la eficiencia de los sistemas productivos.
En Alto Paraná, técnicos especializados del VMG llegaron hasta la comunidad indígena Puerto Barra, ubicada en el distrito de Naranjal, donde acompañaron a productores porcinos y verificaron los avances en la construcción de un galpón destinado al engorde de cerdos.
Durante la jornada, los productores también recibieron medicamentos veterinarios, entre ellos antiparasitarios y reconstituyentes, destinados al cuidado y bienestar de los animales. La asistencia incluyó además orientaciones sobre el manejo adecuado de los porcinos y la correcta aplicación de los productos entregados.
El acompañamiento técnico también se extendió al departamento de Caaguazú, donde el MAG desarrolló una jornada de capacitación dirigida a integrantes de la Asociación Paraguaya de Productores de Cerdo (APPC).
En este caso, los técnicos abordaron aspectos considerados fundamentales para fortalecer la actividad, como las medidas de bioseguridad, el manejo de los animales y las prácticas de alimentación y nutrición porcina.
Desde el sector productivo se busca que estas herramientas permitan mejorar las condiciones de crianza, prevenir enfermedades y optimizar el rendimiento de los animales, especialmente entre pequeños productores y organizaciones que trabajan en comunidades rurales.
Las acciones forman parte del acompañamiento permanente que brinda el MAG al sector porcino, con la incorporación de conocimientos, asistencia especializada e insumos que contribuyan a consolidar una producción más eficiente, saludable y sostenible.