Desde la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP) destacaron las grandes expectativas que se generan en el sector tras la obtención del grado de inversión. Si bien aseguran que el impacto será gradual, desde el gremio auguran mayores niveles de inversión de cara a seguir impulsando el desarrollo de las marcas y el país, en general.
Ulisses Cabral, vicepresidente de la CAP, destacó a La Nación/Nación Media que, desde el gremio, ya se está analizando y trabajando en acciones puntuales para amplificar y consolidar la inversión que pueda desembarcar en Paraguay tras la reciente obtención del grado de inversión.
“Se tiene que buscar consolidar recursos para que sea un momento de expansión y crecimiento económico. Nosotros estamos muy expectantes y contentos y esperamos que se genere un impacto positivo para el país”, añadió a LN/NM.
El vicepresidente de la CAP resaltó que si bien hay grandes expectativas, los beneficios serán graduales, por lo que la nueva calificación país también supone una serie de desafíos que se deben enfrentar por medio del trabajo coordinado entre el sector público y el privado.
“Nuestras expectativas son grandes. Queremos que el grado de inversión tenga una relevancia. Para eso, tenemos que trabajar en conjunto, no solamente a nivel público, sino también a nivel privado. Se debe buscar complementar que todas las condiciones sigan dándose de manera correcta para mantener la calificación y que las oportunidades puedan capitalizarse en el país”, explicó.
Respecto al balance del 2024, Cabral señaló que el gremio se viene desarrollando favorablemente, por lo que hay grandes expectativas de un buen cierre de año. “Es un año que va siendo relevante, aunque cada categoría y cada rubro tiene su propia situación, pero lo vemos positivo, estable y con crecimiento para muchas marcas”, refirió.
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Desafiados a más
- Emilio Agüero Esgaib
- Pastor
El apóstol Pablo decía: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:10).
Cumplimos 25 años como iglesia. La historia de Más que Vencedores es una historia de gracia, favor y regalo, pero así también hemos trabajado mucho, pero aun eso no es para gloria nuestra, sino por la gracia de Dios.
Cómo hemos pasado de una etapa a otra está llena de testimonios de milagros que Dios hacía.
Empezó con siete jóvenes que no tenían experiencia, estudios ni conocimiento de cómo hacer iglesia, solo teníamos una fe sencilla y sincera y deseos de compartir lo que estábamos experimentando. Ese fundamento se inició sobre chicos con una edad promedio de 19 a 20 años. En pocos meses fue creciendo y la mayoría de esos jóvenes que asistían venían de hogares disfuncionales, heridos, sin padres, metidos en vicios, sin identidad, como diría el apóstol Pablo “sin Dios y sin esperanza en medio del mundo” (Efesios 2:12).
Y así Dios usó lo desechado, lo que no tiene sabiduría y lo débil para levantar esta obra. Y esto no es falsa modestia o falta de autoestima, es la verdad, y así Dios nos mostró que Él puede hacer mucho más de lo que nos imaginamos, de lo que creemos y de lo que merecemos.
Así también, hemos trabajo mucho. Siempre estábamos evangelizando, orando, estudiando, haciendo muchas cosas para que la gente se acerque a Dios. Pero entendimos que aún esto era una gracia de Dios, ya que él nos daba las fuerzas y el entusiasmo para hacer todo lo que estábamos haciendo.
Esta es una iglesia que busca fundamentarse en la Palabra de Dios. De nada sirven las experiencias espirituales, el crecimiento y la influencia si estas no están fundamentadas en la Biblia.
De hecho, nuestra misión desde un principio fue “Alcanzar a las personas a través de la Palabra de Dios y un testimonio real de vida en Cristo Jesús. Prepararlas con una enseñanza profunda y práctica de la Biblia, para así servir con su llamado a su Creador y a la humanidad”.
Creo yo que la determinación es fundamental para avanzar en todas las áreas de la vida. La primera reflexión que se hizo en aquellas reuniones fue 1 Pedro 4:3-5 “para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos”.
Este versículo decía a esos primeros siete jóvenes “basta ya de seguir viviendo como lo están haciendo, ahora ya a otra cosa, a cosas más elevadas, más trascendentes, más importantes. No importa todo lo que se burlen de ustedes o lo que creen que pierden, hay cosas mucho más elevadas. Tomen una decisión”. Sentí que era así y tomamos esa decisión y con entusiasmo confiamos y trabajamos en lo que creíamos Dios nos estaba pidiendo.
Todo lo que vale la pena en esta vida cuesta. Eso aprendí. Si queremos algo que valga la pena en nuestra familia, matrimonio, trabajo, vocación o espiritualidad vamos a tener que sacrificarnos, no se logra nada que valga la pena en esta vida sin esfuerzo, renuncias y sacrificios. Mientras más rápido admitamos esta realidad es mejor. Pero Dios no se detiene, aún hay mucho por delante, estamos desafiados a más.
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Los que pretenden cambiar la regla fiscal están lejos y en contra del pueblo
A medida que avanza la gestión del actual gobierno que logró más que importantes logros como el doble grado de inversión, la reducción del déficit y la inflación, al igual que bajar el riesgo país acompañado de inversiones en varios sectores de la economía, en este momento a algunos se les viene ocurriendo elevar el déficit fiscal al 2,5 por ciento con relación al producto interno bruto (PIB) violando la regla institucional más importante con el que cuenta el país establecido para un déficit de no más del 1,5 por ciento del PIB.
En efecto, la Ley de Responsabilidad Fiscal aprobada en el año 2013 durante el exitoso gobierno del presidente Horacio Cartes para frenar el aumento descontrolado del gasto público, es una regla institucional que recibió halagos incluso de orden internacional y es nombrado en conferencias y foros de estudios en la materia, dado que con la misma se consolida lo que todo país necesita y desea, esto es, la estabilidad macro económica, propiciadora del ahorro y la inversión privada.
La misma es el principal incentivo que tienen las inversiones tanto nacionales como extranjeras para colocar sus capitales en cualquier lugar del planeta; pero para ello debe existir certidumbre institucional y que nuestro país ha logrado forjar.
De hecho, con la Ley de Responsabilidad Fiscal se fueron logrando consecuencias nunca antes vistas, como el hecho cierto de contar en Paraguay con un modelo económico envidiable.
Un logro económico envidiable, decíamos, porque aquella regla fiscal es una de las causantes de lo que bien podríamos denominar como milagro económico en atención a que el Paraguay logró lo que muchos países desearía. En estos años, la Ley de Responsabilidad Fiscal ha venido ofreciendo ese escenario de seguridad que llevó al país a quintuplicar su producto interno bruto, pasando de ocho (8) mil millones de dólares a más de cincuenta (50) mil millones de la misma moneda en las últimas décadas.
Y como decíamos, una de las causales es la seguridad expresada en sus reglas de juego institucionales que hicieron de las finanzas públicas una fuente de confianza que, como también sabemos, hizo que por ejemplo se redujera la pobreza monetaria el año pasado, ubicándose en dieciséis (16 %) por ciento, lo que representa que más de 213 mil paraguayos lograron salir de la precariedad para mejorar sus condiciones de vida.
Sin embargo, y tal como venimos escuchando con cada vez más reiteración, se pretende cambiar aquella regla fiscal para que la misma supere su límite para situarse a más del 2,5 por ciento del PIB. Los que están detrás de esta malsana intención desde luego desconsideran algo fundamental que al no tomarlo en cuenta les hace ver tal como son: están lejos y en contra del pueblo.
Están lejos y en contra del pueblo porque; primero, un cambio en aquella regla de carácter institucional emitiría una señal de alerta roja para las inversiones. Sería como si alguien esté haciendo bien sus deberes y por un contratiempo se le ocurre volverse desordenado y poco serio con tal de pasar el problema circunstancial que tiene.
Esto, de darse, demostraría que todo lo que se estaba haciendo dependía de los vientos favorables y ahora que se tiene que cumplir con ciertas deudas (como sin duda sucede con las empresas constructoras a las que el gobierno dijo les pagaría) entonces se puede apelar a cualquier solución aunque ello implique llevar al país hacia una tormenta de la que no saldrá ileso.
Segundo, los que plantean el cambio de la regla fiscal, por lo visto, no toman en cuenta que la ampliación del déficit fiscal significa inexorablemente preparar el camino para aprobar y/ o crear nuevos impuestos, gravámenes a ser pagados por las familias paraguayas. Tercero, el aumento del déficit significará una señal interna, como un nefasto antecedente de que en cualquier otro momento se puede hacer lo mismo, es decir, aumentar el déficit para solucionar un inconveniente específico o lo que es lo mismo pan para hoy, hambre para mañana.
Y cuarto, es de destacarse y dejamos aquí expresa mención en este editorial que no estamos de acuerdo con las soluciones cortoplacistas como sería cambiar la regla fiscal con la que contamos. Si se diera tal decisión, las consecuencias serán sumamente dañinas para el país y no nos referimos a las arcas fiscales, sino que sobre todo al bolsillo de los ciudadanos dado que serán los que tendrán que pagar aquella “solución parche” con el desmejoramiento de sus ingresos y menos puestos de trabajo.
De manera que, y para finalizar, decimos enfáticamente que el gobierno del presidente Santiago Peña tiene toda la razón cuando dice que no se prestará a subir el déficit fiscal cuando que, precisamente, es la actual administración la que está reduciéndolo al punto de su consolidación, luego del cierre del año pasado que llegó al dos (2) por ciento del PIB.
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Nuevo titular de la CAP pone foco en la formalidad y gestión basada en datos
El presidente de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), Gustavo Egüez, asume el liderazgo del gremio con un enfoque marcadamente empresarial, centrado en fortalecer la previsibilidad, promover la formalidad y consolidar el uso de datos como eje de gestión.
En conversación con Universo 970 AM/Nación Media, Egüez contó que tiene 27 años de trayectoria dentro de la Cámara y apuesta por dar continuidad al trabajo institucional, pero con una hoja de ruta clara basada en tres pilares; institucionalidad, formalidad y datos.
Según explicó, estos ejes buscan generar un entorno más estable para el desarrollo del sector y de la economía en general.
En materia de institucionalidad, el nuevo titular del gremio sostiene que Paraguay necesita reglas claras y sostenidas en el tiempo. Advierte que los constantes cambios ante cada transición de gobierno afectan la confianza y frenan las inversiones. En ese contexto, remarcó la necesidad de fortalecer las instituciones para evitar retrocesos y construir un marco de previsibilidad.
Como ejemplo, destacó el rol del Banco Central del Paraguay (BCP) al que considera un caso de continuidad y consistencia en la conducción económica, independientemente de los cambios políticos. A su criterio, este tipo de institucionalidad debe replicarse en otros ámbitos del Estado.
El segundo eje de su gestión será la formalidad, un aspecto que el gremio viene impulsando desde hace años, especialmente en la lucha contra el contrabando. En este punto, Egüez señaló que se observa una mejora en el escenario regional, particularmente por la reducción del contrabando desde Argentina, impulsada más por condiciones económicas que por controles directos.
No obstante, advirtió que el problema no está completamente resuelto y que aún persisten focos, especialmente en la frontera con Brasil, por lo que el trabajo conjunto con las autoridades seguirá siendo clave.
El tercer pilar es el uso de datos como herramienta central para la toma de decisiones. Egüez enfatizó que el análisis basado en información permite elevar la calidad del debate y diseñar políticas más efectivas. “Sin datos, no se puede construir nada”, resumió.
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Gustavo Egüez: “Mi motivación es clara: aportar a la construcción de un entorno previsible y competitivo”
- Por Antonella Mateu
El fortalecimiento de la institucionalidad, la formalización y el uso estratégico de datos se posicionan hoy como factores determinantes para la competitividad del sector empresarial paraguayo, en un contexto en el que la economía convive con desafíos en el consumo y la previsibilidad. Así lo afirmó Gustavo Egüez, presidente de la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP), en una nueva entrega de Hacedores de La Nación/Nación Media.
-¿Qué lo motivó a asumir la presidencia de la CAP?
Asumir la presidencia de la CAP es la continuidad de un compromiso de más de 27 años con la institución y con el país. Desde joven tuve la convicción de que las instituciones son el camino más sólido para generar impacto real, y por eso me involucré en la CAP desde muy temprano.
Hoy asumo esta responsabilidad con la certeza de que la CAP puede jugar un rol decisivo en un momento en el que Paraguay necesita más articulación, visión de largo plazo y capacidad de ejecución. Mi motivación es clara: generar propuestas y aportar a la construcción de un entorno más previsible y competitivo.
-Habla de institucionalidad, formalidad y datos, ¿cuál de estos pilares cree que hoy está más débil en Paraguay?
Los tres pilares son fundamentales y funcionan como un sistema: cuando uno se debilita, los otros también se resienten.
Hoy diría que la institucionalidad es el punto más sensible, porque es la base sobre la cual se construyen reglas claras, confianza y previsibilidad. Sin una institucionalidad sólida, la formalidad se vuelve más difícil de sostener y los datos pierden peso como herramienta de decisión. Paraguay tiene una oportunidad enorme, pero para capitalizarla necesita fortalecer sus instituciones y dar señales claras.
-¿Qué le falta hoy al mercado publicitario paraguayo para ser más competitivo a nivel regional?
Lo veo más como una oportunidad que como una falta. El mercado publicitario paraguayo ha evolucionado mucho y hoy cuenta con talento, creatividad y marcas cada vez más sólidas. El siguiente paso es profundizar ese proceso: integrar mejor estrategia, datos y ejecución, y elevar los estándares de medición y planificación. La competitividad pasa por entender mejor al consumidor y construir marcas consistentes en el tiempo.
-La macroeconomía muestra estabilidad, pero no siempre se siente en el consumo: ¿cómo impacta eso en las decisiones de inversión de las marcas?
Impacta directamente, porque hay una brecha entre los indicadores macro y la realidad cotidiana. Las marcas operan en un entorno más exigente, donde cada inversión debe estar mejor justificada. Eso implica mayor precisión, foco en resultados y comprensión profunda del consumidor. Cuando la estabilidad no se traduce en la vida diaria, el consumo se vuelve más selectivo y las marcas deben ser más relevantes.
-¿Dónde están hoy las mayores oportunidades de crecimiento para las marcas en Paraguay?
Las oportunidades están en varios frentes, pero el diferencial está en cómo se combinan. El mundo digital es clave para entender al cliente, el retail tiene potencial en la experiencia y los datos, y los servicios están ganando complejidad y valor. Las marcas que crecerán serán las que logren integrar inteligencia comercial, adaptación y conexión real con el consumidor.
-Si tuviera que dejar un legado al final de su gestión, ¿cuál sería?
Me gustaría dejar una CAP más influyente, técnica y relevante en la conversación nacional. Una institución que represente a sus asociados y que aporte con seriedad a los grandes temas del desarrollo. El objetivo es consolidarla como referente en buenas prácticas y en una agenda que conecte marcas, inversión y realidad país.
-¿Cómo empezó su camino en el mundo empresarial?
Comencé a los 18 años en compañías como IBM y HP, y luego en Xerox, donde asumí el desafío de ser el CEO más joven en liderar una afiliada. Esa etapa me formó en entornos de alta exigencia, con estándares globales y disciplina operativa.
Luego, en Teisa, ya desde una lógica más emprendedora, pude construir y posicionar una compañía en un mercado competitivo. El camino estuvo marcado por decisiones cruciales: salir de la zona cómoda, asumir responsabilidades temprano y apostar por el aprendizaje constante.
-¿Qué diferencia a un empresario que construye valor en el tiempo?
La diferencia está en la visión de largo plazo y la disciplina para sostenerla. El empresario promedio reacciona a la coyuntura; el que construye valor invierte en cultura, equipo, procesos y reputación. Construir valor es construir confianza, y eso requiere coherencia y consistencia.
-¿Cómo equilibra crecimiento, riesgo y presión financiera?
El equilibrio está en la claridad estratégica y la disciplina operativa. No todo crecimiento es bueno si no está respaldado por una estructura sólida. Se trata de saber cuándo acelerar, cuándo ser conservador y cómo proteger la sostenibilidad del negocio.
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-¿Qué significa hoy el éxito para usted?
Hoy el éxito es construir algo que tenga impacto real y deje una huella positiva. Tiene que ver con coherencia, con valores y con formar equipos que crezcan. También con reconocer que uno no llega solo. En lo personal, tengo la convicción de que Dios ha guiado mi camino, y que muchas de las oportunidades, decisiones y aprendizajes que me trajeron hasta acá también tienen que ver con Él.
-Si pudiera volver atrás, ¿hay algo que haría completamente distinto en su carrera?
No cambiaría el camino en términos estructurales, porque incluso los errores y las etapas más complejas fueron parte fundamental del aprendizaje. Lo que sí cambia con el tiempo es la capacidad de lectura. Probablemente aceleraría algunas decisiones, confiaría antes en ciertas intuiciones y sería más selectivo en dónde poner el tiempo y la energía.
Uno aprende que el tiempo es un activo crítico y que no todas las oportunidades merecen ser tomadas. Pero no lo veo desde el arrepentimiento, sino desde la evolución. Cada etapa dejó herramientas que hoy me permiten tener una mirada más completa, más estratégica y consciente a la hora de liderar.
Perfil
- Director de Teisa y Ceo de Interactiva S.A.
- Presidente del Directorio de Ufinet Paraguay
- Estudió Derecho en la Universidad Católica de Asunción y Administración de Empresas en la Universidad Columbia del Paraguay
- Cuenta con especialización en Dirección de Empresas con énfasis en alta dirección, del IAE en Pilar, Argentina
- Exgerente de Productos HP
- ExCEO de Xerox Paraguay
- Miembro destacado de Vistage Paraguay