Vendedoras del Mercado de Abasto de Asunción aseguraron que el precio del tomate por kilo se encuentra entre G. 10.000 a G. 13.000; esto obedece a un repunte de la producción nacional. También otras verduras y productos hortícolas tienen precios accesibles.
Por ejemplo, la zanahoria está a G. 6.000 el kilo, el zapallo a G. 4.000 el kilo y la lechuga a G. 2.000 el mazo. La remolacha se encuentra a G. 10.000. Cabe recordar que, el tomate fue uno de los productos cuyo precio impactó duramente a la economía y la canasta familiar meses atrás cuando su precio llegó a los G. 20.000.
“El tomate bajó muchísimo porque estamos teniendo buena entrada de productos nacionales, con precios de primera. Tienen que aprovechar”, dijo una vendedora del Abasto a la 780 AM. Hizo hincapié en que Paraguay está al nivel de otros países por la calidad de lo que produce.
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Antecedentes
Entre febrero y marzo, los productores de tomate vieron comprometida la cosecha que debía realizarse para abril y mayo, por las altas temperaturas. El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) realizó un monitoreo in situ en abril, donde se constató un fuerte impacto a 170 productores, de los 2.000 que son asistidos por el MAG, ya que el 90 % de la cosecha se vio afectada.
En mayo se esperaba cosechar 1.800.000 kilos de lo que se tenía previsto, y solo se cosecharon 180.000 kilos, es decir, el 10 %. En palabras del ministro de Agricultura, Carlos Giménez, se debe trabajar mucho más en la infraestructura empleada por los productos, como invernaderos, ya que no cuenta con la capacidad necesaria para producir todo el año.
Costo
El costo de producción por kilo bajo invernadero es de G. 2.500, bajo casetas es de G. 3.000, bajo media sombra es de G. 3.500, y bajo cielo abierto G. 5.000 por cada kilo incluso. Es decir, a menor tecnología, el costo de producción es mayor, que es otra de las problemáticas históricas.
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El maní busca su lugar en la élite exportadora
Por: Adelaida Alcaraz
Los suelos arenosos de Paraguay resultan ideales para el desarrollo del maní, con rendimientos que superan al de otros cultivos tradicionales como la soja, lo que lo convierte en una opción altamente competitiva.
La industria del maní en Paraguay atraviesa un momento de transformación silenciosa, pero estratégica. Lo que durante años fue considerado un cultivo secundario hoy empieza a perfilarse como un nuevo motor agroexportador, impulsado por inversiones industriales, expansión agrícola y una creciente apuesta por la sostenibilidad productiva.
En ese contexto nació la Cámara Paraguaya de Procesadores y Exportadores de Maní (CAPPEM), una organización que busca ordenar y proyectar el crecimiento de un sector con fuerte potencial económico y ambiental.
El presidente Hans Karl Janz Janzen, sostuvo que la creación de la cámara responde a una necesidad concreta derivada del rápido crecimiento que experimentó el rubro en los últimos años. “El aumento del área de siembra y la instalación de nuevas plantas de procesamiento hicieron indispensable que el sector se organizara para trabajar de manera coordinada”, explicó.
Actualmente, Paraguay cuenta con unas 22.000 hectáreas sembradas de maní, con una proyección exportable cercana a las 45.000 toneladas y un valor estimado de USD 50 millones. Sin embargo, las expectativas son mucho más ambiciosas ya que el sector proyecta alcanzar en la próxima década unas 100.000 hectáreas cultivadas y exportaciones por hasta USD 250 millones.
El crecimiento no es casual. Paraguay posee una ventaja natural clave: sus suelos arenosos, históricamente considerados marginales para otros cultivos, resultan ideales para el desarrollo del maní. “El rendimiento del maní en esas tierras supera al de alternativas tradicionales como la soja, lo que convierte al cultivo en una opción altamente competitiva”, señaló Hans Karl.
Pero el verdadero desafío ya no está solo en producir más, sino en generar valor agregado y posicionar al maní paraguayo en mercados de alta exigencia. Para competir en Europa, por ejemplo, la industria debe garantizar niveles mínimos de aflatoxinas, bajas trazas de agroquímicos y procesos industriales avanzados como el blancheado del producto.
Hoy, entre el 70 % y el 80 % del valor del negocio sigue concentrado en la producción primaria. Sin embargo, la industrialización y la exportación diferenciada son vistas como la llave para consolidar un perfil premium. “Queremos que Paraguay sea reconocido por la calidad y la seriedad de su industria”, afirma el titular de CAPPEM.
En el tablero global, Paraguay todavía juega un rol emergente. Argentina lidera ampliamente el mercado internacional del maní, con una industria consolidada que genera alrededor de USD 1.500 millones anuales. Brasil y Guatemala también aparecen como competidores regionales fuertes en destinos de gran volumen como Rusia, China e India.
Aun así, el sector paraguayo cree que tiene espacio para construir una identidad propia. Más allá del negocio exportador, el maní también ofrece ventajas vinculadas a la sostenibilidad agrícola. Su incorporación en esquemas de rotación mejora la fertilidad del suelo y aporta diversidad productiva, un aspecto cada vez más valorado en los mercados internacionales.
El componente nutricional del producto también abre nuevas oportunidades. El maní forma parte de programas globales de asistencia alimentaria y CAPPEM no descarta, en el futuro, participar en licitaciones internacionales vinculadas a organismos multilaterales.
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Mandioca registra mejora en producción y calidad gracias a condiciones climáticas favorables
La producción de mandioca en Paraguay muestra señales alentadoras durante la presente campaña, con un aumento en el volumen y una mejora en la calidad del producto en varias zonas del país, favorecida por condiciones climáticas oportunas y un mejor manejo técnico de los cultivos, según explicó a La Nación/Nación Media el ingeniero Moisés Vega, técnico especialista en mandioca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Vega señaló que la mandioca, considerada uno de los principales rubros de la agricultura familiar, es una especie originaria del trópico que completa su primer ciclo productivo entre los 9 y 12 meses después de la plantación, coincidiendo con la época de bajas temperaturas y heladas en Paraguay.
“En ese momento, la planta entra en una etapa de reposo fisiológico, caracterizada por el desprendimiento de hojas y la disponibilidad de ramas semilla para nuevas plantaciones”, explicó.
El especialista indicó que uno de los factores determinantes para mejorar la productividad del rubro es la utilización de material de siembra de calidad. En ese sentido, enfatizó que los productores deben disponer de ramas que hayan alcanzado la madurez fisiológica, con sanidad interna y externa verificada y sin mezcla de variedades.
Para la plantación de una hectárea, detalló, se requieren entre 2.000 y 2.500 ramas o varas, de las cuales se obtienen estacas cortadas en segmentos de cinco a siete yemas sanas.
Asimismo, comentó que en los últimos años algunos productores han adelantado la plantación de ramas de mandioca, asumiendo los riesgos asociados al otoño e invierno. No obstante, explicó que cuando las condiciones climáticas acompañan, esta práctica permite obtener cosechas tempranas de mandio pyahú, destinadas al mercado hacia finales de año.
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Condiciones climáticas y manejo adecuado
Según precisó, las plantaciones realizadas entre julio y octubre son cosechadas desde mayo en adelante, lo que incrementa la disponibilidad del producto en los mercados nacionales. En esta campaña, se observa una mejora importante en la producción y calidad de la mandioca, aunque con diferencias según las zonas.
El técnico atribuyó estos resultados al buen tiempo, lluvias oportunas y al manejo aplicado por los productores, como la preparación del suelo, el control de malezas, plagas y enfermedades.
Las principales zonas de producción comercial de mandioca se concentran en los departamentos de San Pedro, Canindeyú, Caaguazú, Caazapá, Alto Paraná e Itapúa, donde se encuentra la mayor superficie cultivada y el mayor volumen de producción del país.
Desafíos en el cultivo
No obstante, el sector aún enfrenta desafíos importantes. Entre ellos, Vega mencionó la necesidad de avanzar hacia un incremento gradual de la productividad, mejorar la calidad de las raíces para distintos usos y ampliar la oferta de materia prima destinada a la industria.
En ese contexto, afirmó que el MAG continúa brindando acompañamiento técnico a productores y organizaciones mandioqueras mediante la difusión y aplicación de tecnologías orientadas al fortalecimiento del rubro.
“Estamos desarrollando experiencias con organizaciones de productores en diversas zonas del país, lo que permitió avanzar en la adopción de prácticas tecnológicas y alcanzar rendimientos de hasta 40 toneladas por hectárea en cultivos de primer ciclo, con cosechas entre ocho y nueve meses, además de mejoras en la calidad de la mandioca para consumo”, concluyó.
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Reportan récord de exportación de stevia al cierre de mayo
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) informó que al cierre del quinto mes del año se reportó el mayor registro de exportación de stevia en el quimestre de los últimos años. En dicho periodo, las estadísticas de envíos evidenciaron un fuerte repunte en comparación con ejercicios anteriores.
La stevia, tradicionalmente conocida como ka’a he’ẽ, al igual que tres variedades de poroto registraron un importante crecimiento en el volumen de exportaciones durante los primeros cinco meses de 2026. Estas registraron 142 toneladas en comparación con las 23 toneladas registradas en el mismo periodo del 2025, equivalente a un crecimiento del 518 %, conforme a los datos de la Ventanilla Única del Exportación (VUE).
A su vez, detallaron que el volumen alcanzado en 2026 fue significativo. “Como referencia en 2021 se exportaron 27 toneladas, en 2022 unas 57 toneladas, en 2023 se enviaron 69 toneladas, y en 2024 unas 118 toneladas”, destacaron.
Los principales destinos de exportación en este periodo tuvieron a Argentina, Uruguay, Chile y España, siendo este último el país que se posiciona como mayor importador de la stevia paraguaya.
Del mismo modo, señalaron que las legumbres presentaron alzas en los envíos registrados en el periodo señalado. El poroto, en las variedades mungo, negro y colorado, pasó de 853 toneladas en 2025, a 3.748 toneladas. La mayor parte fue enviada a Indonesia, Filipinas, Vietnam, Taiwán, Tailandia, Malasia, Brasil, Emiratos Árabes y España.
“Cabe destacar el esfuerzo articulado de los actores que integran la cadena de producción y comercialización, así como de los organismos públicos que intervienen en cada proceso”, resaltaron, agregando que el Senave cumple un rol clave mediante las inspecciones y certificaciones fitosanitarias, contribuyendo a garantizar que los productos paraguayos cumplan con las exigencias de los países de destino y fortalezcan su presencia en los mercados internacionales.
Buen momento
Según indicó la Unión de Gremios de la Producción, la rubro de stevia en Paraguay atraviesa un momento de crecimiento impulsado por la demanda sostenida tanto en el mercado interno como en el exterior. El desafío del rubro apunta a ampliar la producción y mejorar la productividad para aprovechar el potencial del cultivo.
En ese sentido, detallaron que existen planes de expansión que podrían llevar el cultivo hasta 50.000 hectáreas, con la participación de hasta 100.000 familias productoras, lo que convertiría al producto en un importante motor de desarrollo rural.
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Industria de confección destaca impulso de los eventos deportivos para el sector
Los acontecimientos deportivos representan un impulso para la industria paraguaya de confecciones, especialmente en la producción y comercialización de prendas y accesorios temáticos. Así lo afirmó el vicepresidente de la Asociación Industrial de Confeccionistas del Paraguay (AICP), Santiago Colombino, quien señaló a la 10O0 AM que eventos como la Copa del Mundo activan el sector productivo integrado por industrias formalizadas, talleres y emprendimientos familiares.
“Cada cuatro años tenemos este tipo de eventos que generan un sinfín de empresas que confeccionan productos oficiales y también accesorios. Muchas son empresas familiares que abastecen a una amplia red de vendedores en la calle”, expresó.
Según indicó, el impacto se concentra principalmente en zonas cercanas al departamento Central, donde estimó la participación de entre 7.000 y 8.000 costureros, además de sus familias vinculadas a la actividad y de industrias más formalizadas del sector.
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Demanda estacional y crecimiento del sector
Colombino sostuvo que este movimiento comercial se suma a otros períodos de alta demanda para la industria, como el Día del Padre, considerado uno de los momentos de mayor dinamismo para las confecciones.
En cuanto a la evolución del rubro, afirmó que el sector ha registrado un crecimiento sostenido en las últimas décadas, permitiendo la inserción de empresas paraguayas en cadenas internacionales de producción y exportación.
Recordó que hace más de dos décadas la actividad contaba con un número reducido de industrias activas, mientras que actualmente empresas paraguayas exportan a grandes cadenas internacionales.
“Esto existe desde hace 25 años. Hemos exportado de manera silenciosa a cadenas importantes como Walmart y también a marcas internacionales como Zara”, señaló.
Política industrial y atracción de inversiones
El representante de la AICP destacó la importancia de una política industrial enfocada en la atracción de inversiones y señaló avances en la articulación institucional vinculada al sector.
De acuerdo con Colombino, el arribo de nuevas industrias extranjeras al país implica también el desafío de fortalecer la capacitación de mano de obra y mejorar las condiciones de infraestructura productiva.
Descentralización como desafío
Entre los principales retos identificados por el sector, Colombino mencionó la necesidad de avanzar hacia una mayor descentralización industrial y una distribución geográfica más equilibrada de las inversiones, particularmente dentro del régimen de maquila.
“El mayor cuestionamiento es por qué no vincular las autorizaciones de maquila a una expansión más equilibrada a nivel nacional. Hay zonas como Hernandarias o el departamento Central con alta presión de confeccionistas, mientras que ciudades como Coronel Oviedo o Concepción podrían absorber nuevas industrias”, manifestó.
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