La crítica bajante del río Paraguay sigue generando mucha preocupación, ya que en Asunción el cauce hídrico permanece a solo 3 centímetros de su mínimo histórico. El jefe del departamento de dragado de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), Benjamín Martínez, recordó que contar con condiciones buenas es fundamental para el transporte fluvial por el impacto en la economía nacional.
“Nuestro río es prácticamente nuestra una vía de comunicación con el exterior y lo más importante es que es más barato el transporte. El 80 % de nuestra economía y nuestro comercio exterior se mueve por el río Paraguay y parte también por el río Paraná”, manifestó a la 780 AM. Comentó que este año se mantuvo una baja sostenida que se “estacionó”; si bien se pudo sostener el nivel del río fuera de niveles críticos, ahora se ingresa a un periodo de sequía estacional.
“Esto está descendiendo nuevamente a razón de 2 a 4 centímetros. Las lluvias de hoy y mañana, probablemente, ralentice el descenso, pero no va ayudar a mejorar los niveles. Tampoco está pronosticado lluvias importantes en la cuenca alta del río Paraguay”, señaló el experto.
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Un punto que Martínez destacó es que nuestros ríos tienen muy poca pendiente, entonces, existe un comportamiento similar en todos los puertos. Donde más se está sintiendo la bajante es en el tramo norte, donde hay un lecho de piedra, situación en la no se pude profundizar más de lo que ya se ha alcanzado. “Cada centímetro de baja cada día le está restando al calado permitido en la zona”, expuso.
Además, el funcionario de la ANNP comentó que de Asunción a Pilar, en el departamento de Ñeembucú, se encuentra en una situación límite, porque se navega a 10 pies de calado, pero con tendencia a emitir nuevos comunicados para que la navegación esté restringida en calado.
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Expo Yguazú 2026 abrió sus puertas con más de 100 empresas
La 27.ª edición se desarrolla hasta el 30 de agosto con acceso libre y gratuito. El encuentro espera recibir entre 30.000 y 35.000 visitantes y combina producción, negocios, gastronomía, cultura y entretenimiento.
Diferentes sectores en un mismo espacio. Más de 100 empresas, cuatro jornadas y una expectativa de hasta 35.000 visitantes. Con estos números, la 27.ª edición de la Expo Yguazú abrió este jueves sus puertas en la Plaza de la Amistad, con una propuesta que busca reunir en un mismo espacio producción, cultura, gastronomía, entretenimiento y oportunidades de negocios.
El encuentro se extenderá hasta el 30 de agosto, con acceso libre y gratuito durante las cuatro jornadas. La expectativa de convocatoria se ubica entre 30.000 y 35.000 visitantes, en una edición que adquiere además un significado especial al desarrollarse en el marco de los 65 años del distrito de Yguazú y los 90 años de la inmigración japonesa en Paraguay.
Expectativas y movimiento económico. En su edición anterior, la Expo Yguazú reunió a más de 30.000 personas y generó un movimiento económico superior a USD 1 millón, consolidando su aporte al turismo y a la dinámica comercial de la región.
Uno de los principales componentes de la edición 2026 es la participación de más de 100 empresas, distribuidas en los diferentes sectores del predio.
La presencia empresarial forma parte de una propuesta que vuelve a integrar actividades comerciales con espacios dedicados a la cultura y el entretenimiento.
Entre los atractivos que regresan este año se encuentran los globos aerostáticos, que vuelven con una operación técnica renovada. La agenda también contempla el tradicional Carnaval Japonés, la Feria de Hortigranjeros y la cuarta edición del Festival del Asado.
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San Bernardino se prepara para recibir la temporada de verano
Senatur, Asotel y Pro Sanber delinearon una agenda conjunta para fortalecer los servicios, la seguridad, la infraestructura y la promoción turística de la ciudad ante el aumento de visitantes.
Turismo interno. San Bernardino comienza a preparar su agenda de cara a la temporada alta de verano, con el objetivo de fortalecer la actividad turística y mejorar las condiciones para recibir a los visitantes.
En ese marco, representantes de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), la Asociación de Hoteles y Afines (Asotel) y Pro Sanber mantuvieron una reunión encabezada por el ministro ejecutivo interino de Turismo, Javier Ramírez, para definir los principales ejes de trabajo antes del incremento en la afluencia de veraneantes.
Acciones entre el sector público y privado. Entre los puntos abordados se encuentran el fortalecimiento de la infraestructura, la seguridad y los servicios turísticos, además de acciones de promoción y posicionamiento de San Bernardino como destino.
La agenda también apunta a mejorar la calidad de los servicios y la competitividad de la denominada “Villa Veraniega”, mediante una oferta local atractiva y acorde con las expectativas de los visitantes.
El trabajo conjunto permitirá identificar necesidades y oportunidades antes del inicio de la temporada alta, así como generar mejores condiciones para responder a la llegada de turistas.
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Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
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Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
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Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.
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Avanzan hacia acuerdo de preferencias comerciales con Vietnam
Autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) participaron de la primera ronda de negociaciones comerciales entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y Vietnam. Las reuniones se desarrollaron en Buenos Aires, Argentina, del 24 hasta hoy viernes, y tuvieron el objetivo de avanzar hacia un acuerdo de preferencias comerciales.
Desde la cartera económica, indicaron que Vietnam constituye un socio de creciente relevancia para el Mercosur y representa una oportunidad para profundizar la inserción del bloque en el sudeste asiático, una de las regiones de mayor dinamismo económico y comercial a nivel mundial.
Asimismo, mencionaron que el futuro acuerdo contemplaría alrededor de 14 capítulos y disciplinas, entre ellos comercio de mercancías, reglas de origen, facilitación del comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, defensa comercial, competencia, pequeñas y medianas empresas (pymes), cooperación económica y solución de controversias.
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En esta primera ronda se avanzó en la revisión de los textos y en la discusión de las modalidades que orientarán el posterior intercambio de solicitudes y ofertas arancelarias, aspectos centrales para definir el alcance de las preferencias comerciales entre las partes. En el marco de la negociación, el MEF tiene a su cargo la coordinación nacional del Capítulo de Comercio de Mercancías.
Oportunidad de diversificar mercados
“Para Paraguay, la negociación representa una oportunidad para diversificar los mercados y la canasta exportadora, ampliar la presencia de productos agroindustriales e industriales y consolidar los rubros nacionales que actualmente acceden al mercado vietnamita”, señalaron desde el MEF.
Al mismo tiempo, la posición paraguaya apunta a que el proceso de apertura comercial se desarrolle de manera gradual, equilibrada y acorde con las sensibilidades de la estructura productiva nacional, procurando que las nuevas oportunidades de acceso a mercado sean compatibles con condiciones adecuadas para los sectores que enfrentan una mayor exposición a la competencia externa.
La negociación busca generar condiciones para que nuevas empresas y productos paraguayos puedan acceder a un mercado asiático de gran escala y dinamismo, ampliando las oportunidades de inserción internacional del país y promoviendo una integración comercial que contribuya al crecimiento, la inversión, así como la generación de empleo.
De acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP), en 2025 el comercio bilateral entre Paraguay y Vietnam alcanzó USD 296,5 millones, y las exportaciones paraguayas registraron USD 71,7 millones e importaciones por USD 224,8 millones. En comparación con 2024, las exportaciones paraguayas a ese mercado aumentaron 13 %, mientras que el intercambio comercial total creció 20 %.
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