La Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS) llevará a cabo el lanzamiento de la nueva zafra de soja 2024/25 el próximo jueves 5 de septiembre, con la expectativa de alcanzar las 10 millones de toneladas.
Claus Escher, titular del gremio, comentó a La Nación/Nación Media que esperan producir más para que la campaña de este año los impulse económicamente, pese a la baja en los precios de la oleaginosa. “Nuestra expectativa de plantíos está como el año anterior, ojalá sea un poquitito más”, puntualizó.
El acto oficial se realizará en las instalaciones de la IVP Hacienda de Alto Paraná y se celebrará en el marco de los 25 años del gremio. Escher aseguró que si el clima acompaña se alcanzará el volumen esperado, pues los productores cuentan con la tecnología óptima. “Si tenemos abundantes lluvias llegaremos a las 10 millones e incluso podemos pasar también”, expresó.
Además, aseguró que muchos ganaderos se están volviendo agricultores, así como pequeños agricultores familiares aumentan día a día su producción y pese a la coyuntura de caída de precios están motivados. Se esperan que los rindes vayan de 2.800 a 4.000 kilos por hectárea y el área de siembra es de unas 3.500.000 hectáreas.
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El representante de la APS mencionó que los insumos ya se compraron alrededor de marzo y abril, por lo que el productor sembrará teniendo en cuenta que se deben cubrir las deudas contraídas anteriormente en la época de sequía.
“Por más mínimo que sea el precio sabemos manejar. Yo creo que el maíz es lo que se va a plantar bastante poco”, acotó, añadiendo que si bien la alternativa a la soja es el maíz, el precio de los productos se encuentra más elevado y las enfermedades perjudican mucho a los cultivos.
Datos claves
- Los sojeros esperan producir más este año para que la nueva campaña los impulse económicamente.
- El área de siembra es de unas 3.500.000 hectáreas.
- Se apuntará a lograr 10 millones de toneladas.
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Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
La mejor zafra de la historia
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
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Primera estimación para la campaña sojera 2025/26 apunta a 10,5 millones de toneladas
El inicio de una nueva campaña agrícola está en curso y la proyección para el nuevo ciclo de zafra de la soja apunta a las 10,5 millones de toneladas con la zafriña. Además, no se descarta una posible transición hacia una fase del fenómeno La Niña, aunque de carácter débil a moderado.
Según la consultora StoneX para el principal cultivo de Paraguay, de partirse del supuesto de una campaña climáticamente favorable, la productividad óptima por hectárea permitiría superar los 9,29 millones de toneladas en el primer ciclo, mientras que para la zafriña 1,24 millones de toneladas.
Señalaron que se espera mantener el área plantada ya consolidada en la región Oriental, con poco más de 3 millones de hectáreas y como ocurre al inicio de cada nuevo ciclo agrícola, la principal variable que definirá la productividad será el clima.
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Por otra parte, se esperan variaciones en el Chaco, que fue considerada como la nueva frontera agrícola del país, y debido a resultados inferiores a lo esperado en las últimas siembras, se estima una posible migración de áreas actualmente destinadas a algodón, chía y sésamo hacia la soja.
En cuanto a la extensión definitiva de las hectáreas aún está por definirse. “Inicialmente, se proyecta que de las 100.000 hectáreas actuales se podría pasar a unas 120.000 hectáreas en el próximo ciclo”, indicaron en el informe.
Factor climático
Señalaron que para lo que resta de 2025, se prevé que agosto esté marcado por lluvias tempranas e irregulares, especialmente en las regiones centro y sur del país. También existe la posibilidad de heladas puntuales en zonas más frías durante los primeros días de agosto y hacia mediados de mes, algo que “debe tenerse en cuenta para los cultivos de invierno o la implantación temprana del maíz”.
Para el verano de 2026, es decir, entre enero y febrero, los modelos actuales indican buenas condiciones de humedad y un retorno efectivo de las lluvias en todo el país. Este comportamiento favorecería el desarrollo de los cultivos implantados en primavera, contribuyendo a una perspectiva positiva para la campaña de verano.
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“Desde una perspectiva climática más amplia, se observa un enfriamiento en curso de las aguas del Pacífico, lo que sugiere una posible transición hacia una fase tipo La Niña”, agregaron. Este fenómeno podría condicionar especialmente la primavera, reduciendo las lluvias durante su segunda mitad, pero este escenario aún es incierto y requerirá un monitoreo constante.
En resumen, agregaron que el segundo semestre de 2025 presenta condiciones generalmente favorables para el inicio de la campaña agrícola. Asimismo, la vigilancia constante de las condiciones oceánicas y atmosféricas será clave para ajustar las decisiones agronómicas y reducir los riesgos climáticos.
Maíz zafriña
En cuanto al maíz zafriña, se señaló que la principal variable para el próximo ciclo será el nivel de precios y su influencia en la decisión final del productor sobre qué cultivo elegir. En tanto, el avance de otros cultivos como el sorgo vendría consolidándose como una opción adicional dentro de ese ciclo.
Respecto al ciclo actual, los rendimientos sorprendieron positivamente a nivel país, indicaron. Tanto en Alto Paraná como en Canindeyú, el promedio por hectárea pasó de 6 a 6,5 toneladas. En algunas regiones específicas, algunos productores incluso reportaron rendimientos de hasta 7 toneladas por hectárea, marcando uno de los mejores desempeños registrados en la historia del maíz nacional.
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En abril continuó la merma en las exportaciones zafrales de maíz
La Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) reportó que en el mes de abril continuó la merma en las exportaciones zafrales del maíz nacional, debido a la menor producción registrada en la zafra 2024. No obstante, los envíos de la zafra nueva 2025 se iniciarían en el mes de junio próximo y con ello se tendrán los números finales de la campaña anterior.
Según el informe elaborado que va desde junio de 2024 a abril de este año, Paraguay exportó 1,9 millones de toneladas, mientras que en el mismo periodo de la zafra pasada se habían embarcado 3,2 millones toneladas, según la Capeco.
La asesora de Comercio Exterior, Sonia Tomassone, mencionó que la menor producción del grano explicó las mermas en las salidas zafrales. En contrapartida, reportó que si se observan las exportaciones del grano por año calendario, de enero a abril de este periodo, hubo un aumento de 119.832 toneladas, en comparación con el primer cuatrimestre de 2024.
Los envíos representaron un ingreso de divisas de USD 81 millones, unos USD 23 millones más que frente a abril del lapso anterior. “Esta mejora se debe a una mayor demanda por parte del mercado brasileño, que se encuentra corto de stock, según la Conab y a una mejora en los precios pagados en ese mercado hasta el mes de marzo, aunque se observa una reducción en los precios a partir de abril”, explicó.
En cuanto a los mercados, Brasil se mantuvo como el principal mercado del maíz paraguayo con el 91 % de participación en el total enviado, seguido por Uruguay con el 7 %, Senegal, Camerún y Chile con el 2 %, por parte de 71 empresas que fueron responsables de las exportaciones del grano.
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La zafra sojera de la campaña 2024/25 se mantiene en 10 millones de toneladas
Las estimaciones para la zafra total de la campaña 2024/25 se mantienen en 10 millones de toneladas, según las estimaciones del mes de mayo de la consultora StoneX. Sin variaciones en la zafriña, el país se encuentra en el inicio de la cosecha de este ciclo complementario, con aproximadamente un 20 % del área ya recolectada.
Sin embargo, como la superficie sembrada (zafriña) es considerablemente menor que en la campaña principal, se espera que los trabajos concluyan a un ritmo mucho más acelerado. La zafra principal quedó en 8,67 millones de toneladas, mientras que la secundaria en 1,33 millones de toneladas.
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En cuanto a los rendimientos, el promedio nacional se mantuvo en 2 toneladas por hectárea, aunque algunos municipios del Alto Paraná que ya comenzaron la cosecha se reportaron resultados superiores a esa media.
”En la franja que se extiende desde Hernandarias hacia el Norte, las lluvias han sido más constantes, lo cual favoreció el desarrollo de los cultivos”, mencionó el informe, agregando que solo unas pocas zonas presentan condiciones más comprometidas y por eso, en líneas generales la mayoría de las parcelas muestran rendimientos dentro del promedio o incluso superiores.
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Maíz
Sobre el maíz en específico, el inicio de la recolección está previsto para finales de mayo, con un avance significativo esperado hacia mediados de junio. Hasta ahora, la proyección de producción se mantiene en 4,96 millones de toneladas, sustentada principalmente en las buenas condiciones observadas durante la floración con lluvias y temperaturas dentro de los parámetros óptimos, por lo cual estiman buenos niveles de productividad.
Respecto a la zafriña de soja y maíz, señalaron que algunas zonas del Sur en Alto Paraná, Itapúa, partes de Caazapá y sectores de Misiones, recibieron precipitaciones muy irregulares. En consecuencia, los rendimientos en esas regiones no alcanzaron los niveles esperados en comparación con el centro y norte del país, donde el clima resultó más propicio para el desarrollo agrícola.
Asimismo, se registró una expansión significativa cultivada hacia el Norte de Alto Paraná y en el departamento de Canindeyú. Estas localidades se beneficiaron especialmente de las lluvias, lo que generó buenas expectativas de cosecha para ambos cultivos.