El presidente de la Federación Paraguaya de Micro Pequeñas y Medianas Empresas (Fedemipymes), Luis Tavella, como referente de este sector considerado como motor de la economía, valoró la calificación crediticia obtenida por Paraguay, de parte de la calificadora internacional de riesgos Moody’s.
Auguró la llegada de más inversiones importantes, de modo a que puedan incrementarse las operaciones en un mercado que, hay que reconocer, es pequeño como el de Paraguay. Auguró así la generación de más fuentes de trabajo con mano de obra capacitada y formada.
“Este sello creo que nos va a facilitar bastante para que vengan sobre todo inversiones grandes e importantes, ya no solo las inmobiliarias que son las que marcaron presencia en los últimos años, y que estas nuevas ayuden a crecer y a diversificar nuestro mercado”, expresó a la 920 AM.
Fortalecer mano de obra
En este sentido, recordó que el rubro inmobiliario generó un aporte importante, con un crecimiento en el orden del 30 %, que posibilita al sector de la construcción generar importantes fuentes de empleo, lo cual es sumamente positivo, enfatizó Tavella.
El titular del gremio, remarcó que, si bien entre las bondades de Paraguay se habla siempre de mano de obra joven, se precisa fortalecerlo, y por más de que el sistema tributario del país sea uno de los más atractivos con impuestos bajos, el mercado es pequeño.
Esto, teniendo en cuenta que ante los grandes vecinos, que por más de no contar con la calificación crediticia que avale el grado de inversión, al Paraguay siempre le cuesta más al ser un mercado minoritario, en términos de productividad. Es así que, desde todo punto de vista, la puntuación obtenida es un plus.
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Grado de inversión: la confirmación refleja la solidez de la economía paraguaya, sostienen
La ratificación del grado de inversión de Paraguay por parte de Moody’s refleja la solidez de la economía nacional y la confianza en la capacidad para cumplir con los compromisos financieros, afirmó el economista Aníbal Insfrán, quien valoró el informe de la calificadora por reconocer los principales fundamentos macroeconómicos del país.
En comunicación con La Nación/Nación Media, el especialista señaló que el informe contiene varios puntos positivos, destacándose la estabilidad y el crecimiento. “Lo que se hizo acá es reconocer la fortaleza global de la economía paraguaya y su capacidad de hacer frente a sus compromisos”, expresó.
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Insfrán sostuvo que se valoró la estabilidad inflacionaria, el manejo de la política monetaria y el nivel relativamente bajo de la deuda pública. “En general destaca los elementos ya conocidos y positivos de la estabilidad y el crecimiento de la economía paraguaya. Eso lo han señalado, indicando el sólido crecimiento que se tuvo el año pasado y las proyecciones de crecimiento para este año”, mencionó.
Identifican desafíos
A su vez, indicó que el informe también identifica desafíos, entre ellos los atrasos en los pagos a proveedores del sector público, que representan el 2,1 % del producto interno bruto (PIB). Según explicó, la calificadora considera que este aspecto debe corregirse en los próximos años, y mantuvo la calificación porque “cree que un riesgo de no pago es muy limitado, muy bajo de los compromisos del país para con los acreedores”.
Moody’s puso énfasis en la necesidad de avanzar en reformas institucionales para fortalecer las instituciones, combatir la corrupción y generar un mejor clima de negocios. “Si no se hacen reformas apropiadas y no se profundiza en la mejora de las instituciones, el rating puede caer”, remarcó.
En ese contexto, recordó que el informe también menciona las importantes inversiones que se están desarrollando en el país, aunque advirtió que si existe una falta de avances en estas áreas podría impactar en la valoración en un futuro.
Por último, concluyó en que la evaluación de la calificadora transmite un mensaje de confianza en la economía nacional. “Están viendo algunos problemas, pero creen que esos problemas son manejables y esperan que en general el tema fiscal esté resuelto para el ejercicio 2028”, apuntó.
Recomendó consolidar estos aspectos y evitar que la situación se deteriore, ya que de lo contrario, la calificación podría verse afectada. Sin embargo, si se avanza en la dirección correcta, Paraguay tiene un horizonte razonable para seguir trabajando con estabilidad.
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Moody’s ratifica la calificación del país en grado de inversión
En materia fiscal, Moody’s destaca como una fortaleza el nivel relativamente bajo y estable de la deuda pública.
La agencia calificadora Moody’s confirmó la calificación soberana de Paraguay en Baa3 dentro del grado de inversión, con perspectiva estable, respaldada por el sólido desempeño del crecimiento económico, una deuda pública relativamente baja y estable y la continuidad del marco de responsabilidad fiscal de mediano plazo.
En su evaluación, Moody’s señala además que el perfil crediticio del país se encuentra respaldado por una política monetaria creíble, con una trayectoria de estabilidad de precios y externa, así como por la estabilidad política. La calificadora considera que estos factores contribuyen a mantener una baja exposición general a riesgos que puedan afectar significativamente la capacidad de pago del país.
La agencia destaca el desempeño reciente de la economía paraguaya y señala que el crecimiento continúa siendo uno de los principales fundamentos de la calificación. Moody’s estima un crecimiento económico de alrededor de 4,5 % para 2026 y señala que la continuidad de la inversión en infraestructura pública, junto con importantes proyectos de inversión privada, contribuirá a impulsar actividades de mayor valor agregado y una mayor diversificación de la economía.
La perspectiva estable refleja la evaluación de Moody’s de que los riesgos para la calificación se encuentran equilibrados. La creciente diversificación de la economía, las inversiones públicas y privadas y la efectividad de las políticas fiscal y monetaria aportan capacidad de respuesta frente a posibles shocks. Al mismo tiempo, la agencia identifica como factores de riesgo la exposición de la economía a eventos climáticos, dada la importancia de la agricultura y la generación hidroeléctrica.
DEUDA PÚBLICA
En materia fiscal, Moody’s destaca como una fortaleza el nivel relativamente bajo y estable de la deuda pública. A su vez, identifica como desafíos la limitada base de ingresos del Gobierno y la proporción de deuda denominada en moneda extranjera. La calificadora también señala la necesidad de continuar fortaleciendo la gestión financiera pública y las instituciones del país.
Moody’s también considera en su evaluación las medidas previstas por el Gobierno para regularizar las obligaciones pendientes reconocidas en 2026 y fortalecer la gestión financiera pública, mediante una mejor articulación entre el presupuesto y la programación financiera, así como mayores mecanismos de seguimiento y control del gasto.
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Moody’s ratifica a Paraguay en grado de inversión con perspectiva estable
La agencia calificadora Moody’s confirmó la calificación soberana de Paraguay en Baa3, dentro del grado de inversión, con perspectiva estable.
La decisión se sustenta en el sólido desempeño de la economía, el bajo y estable nivel de deuda pública y la continuidad del marco de responsabilidad fiscal de mediano plazo, según informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
En su evaluación, la firma destacó que el perfil crediticio del país también está respaldado por una política monetaria creíble, una trayectoria de estabilidad de precios y del sector externo, además de la estabilidad política, factores que contribuyen a mantener una baja exposición a riesgos que puedan afectar la capacidad de pago del Estado.
Moody’s señaló que el crecimiento económico continúa siendo uno de los principales pilares de la calificación y proyectó una expansión del 4,5 % para 2026.
La agencia considera que las inversiones en infraestructura pública y los proyectos privados en ejecución favorecerán actividades de mayor valor agregado y una mayor diversificación de la economía paraguaya.
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Equilibrio entre los factores positivos y los riesgos
La perspectiva estable responde a que la calificadora observa un equilibrio entre los factores positivos y los riesgos.
Entre las fortalezas mencionó la diversificación gradual de la economía, las inversiones públicas y privadas y la efectividad de las políticas fiscal y monetaria.
No obstante, advirtió que la dependencia de la agricultura y de la generación hidroeléctrica mantiene al país expuesto a eventos climáticos.
En el ámbito fiscal, Moody’s resaltó el nivel relativamente bajo y estable de la deuda pública, aunque señaló como desafíos la limitada base de ingresos del Gobierno y la proporción de obligaciones denominadas en moneda extranjera.
Asimismo, recomendó continuar fortaleciendo la gestión financiera pública y las instituciones.
Medidas para regularizar las obligaciones
La calificadora también valoró las medidas impulsadas por el Gobierno para regularizar las obligaciones pendientes reconocidas en 2026 y mejorar la administración de las finanzas públicas mediante una mayor articulación entre el presupuesto y la programación financiera, así como un seguimiento más estricto del gasto.
Con esta decisión, Paraguay conserva el grado de inversión otorgado por Moody’s. Actualmente, el país también cuenta con la calificación BBB- con perspectiva estable de Standard & Poor’s, mientras que Fitch Ratings mantiene la nota BB+ con perspectiva positiva.
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El pacto que cambió el destino económico de Paraguay
Hace 122 años, Paraguay comprendió que ninguna economía puede crecer sin estabilidad y confianza. El Pacto del Pilcomayo marcó el inicio de esa recuperación y dejó una enseñanza que hoy vuelve a cobrar fuerza con la obtención del grado de inversión.
Pocas efemérides nacionales permiten explicar con tanta claridad uno de los pilares del desarrollo económico como el Pacto del Pilcomayo. Aunque prácticamente ha desaparecido de la memoria de las nuevas generaciones, el acuerdo firmado el 12 de julio de 1904 a bordo del cañonero argentino El Plata, fondeado frente a Asunción, representó mucho más que el cierre de un conflicto interno: devolvió al país las condiciones necesarias para recuperar la actividad económica y reconstruir la confianza.
A comienzos del siglo XX, Paraguay enfrentaba un escenario de profunda incertidumbre que afectaba la producción, el comercio, las finanzas públicas y las inversiones. Sin previsibilidad era imposible impulsar el crecimiento, generar empleo o atraer capitales.
El Pacto del Pilcomayo fue un acuerdo firmado en Paraguay en el que el principal objetivo fue poner fin a la guerra civil que enfrentaba al gobierno y a las fuerzas revolucionarias, iniciando una etapa de mayor estabilidad institucional que permitió al país recuperar la normalidad económica y administrativa.
Aunque suele estudiarse como un acontecimiento político, su trascendencia también fue económica, ya que contribuyó a restablecer la confianza necesaria para reactivar la producción, el comercio y las finanzas públicas.
La firma del acuerdo permitió iniciar un proceso de normalización que favoreció la recuperación de la economía. Con mayor estabilidad, comenzaron a fortalecerse el comercio, la actividad agropecuaria, la administración pública y las relaciones económicas con el exterior, en un país que todavía buscaba dejar atrás las consecuencias de la Guerra de la Triple Alianza.
Más de un siglo después, aquella enseñanza mantiene plena vigencia. El reciente acceso de Paraguay al grado de inversión no fue producto de un hecho aislado, sino del reconocimiento internacional a un largo proceso de estabilidad macroeconómica, disciplina fiscal, instituciones económicas sólidas y reglas previsibles para quienes producen e invierten. Precisamente esos factores fueron destacados por las agencias calificadoras al mejorar la nota soberana del país.
Aunque separados por más de un siglo, ambos acontecimientos comparten un mismo denominador: la confianza. En 1904 fue el activo que permitió reactivar una economía golpeada por la incertidumbre; en 2025 y 2026, esa confianza se refleja en un menor riesgo país, mejores condiciones de financiamiento y mayores oportunidades para captar inversiones.
Hoy, cuando Paraguay busca consolidarse como un destino competitivo para proyectos industriales, energéticos, logísticos y de infraestructura, la principal lección del Pacto del Pilcomayo conserva una sorprendente actualidad: las grandes transformaciones económicas no comienzan con una inversión millonaria, sino con la construcción de un entorno estable, previsible y confiable.
Más de un siglo después, ese sigue siendo el principal capital del país y uno de los fundamentos sobre los que Paraguay aspira a sostener su crecimiento en los próximos años. Estas son las cinco lecciones económicas que dejó el Pacto del Pilcomayo:
1. La estabilidad es el primer requisito para crecer: sin un entorno previsible es difícil que prosperen las inversiones, aumente la producción o se generen nuevos empleos. La recuperación económica de Paraguay comenzó cuando disminuyó la incertidumbre.
2. La confianza es un activo económico: los mercados, los empresarios y los inversionistas toman decisiones basándose en la confianza. Cuando un país demuestra capacidad para resolver sus diferencias mediante acuerdos, mejora su credibilidad dentro y fuera de sus fronteras.
3. Las instituciones fuertes generan desarrollo: el acuerdo permitió restablecer el funcionamiento normal del Estado y de sus instituciones. Hoy, las calificadoras de riesgo siguen considerando la fortaleza institucional como uno de los principales factores para evaluar la solvencia de un país.
4. La seguridad jurídica impulsa las inversiones: los proyectos de largo plazo necesitan reglas claras y previsibles. Esa necesidad era válida en 1904 y continúa siendo uno de los principales requisitos para atraer capitales nacionales y extranjeros.
5. La historia demuestra que la estabilidad tiene premio: más de un siglo después, Paraguay alcanzó el grado de inversión gracias a una combinación de disciplina macroeconómica, responsabilidad fiscal y estabilidad institucional. Aunque pertenecen a contextos históricos distintos, tanto el Pacto del Pilcomayo como ese reconocimiento internacional reflejan una misma enseñanza: la confianza es uno de los activos más valiosos para el desarrollo económico de un país.