La consultora StoneX realizó una actualización sobre la producción de soja en Paraguay, donde sumando la zafra y la zafriña se esperan 10.003.375 de toneladas para la campaña 2023/24. Los ajustes en el este y sur de la Región Oriental permitieron ganancias en productividad.
En cuanto a la soja, las estimaciones mostraron un crecimiento de 1,4 % en comparación al valor de mayo pasado, alcanzando así los 8,95 millones de toneladas. Para la Región Oriental, la principal productora de granos en el país, se revisó al alza la productividad para los departamentos de Itapúa y Caazapá.
“El segundo mayor productor de la oleaginosa aumentó el rendimiento esperado de 2,70 ton/ha para 2,95 ton/ha, dejando a la producción itapuense en el nivel cercano al de los departamentos más productivos, que sobrepasan las 3 toneladas por hectárea”, indicaron.
El Chaco registró nuevos ajustes a la baja, pese a haber tenido relevancia para el final de la zafra. Esto, debido a la falta de humedad en el suelo, donde algunas zonas informaron que incluso no cosecharían la producción, principalmente en Boquerón. “De esta forma, a pesar de saber que la Región Occidental representa la nueva frontera agrícola en el país son también grandes los desafíos para los cultivos como la soja”, sostuvieron.
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Comercialización
La consultora mencionó que la comercialización ya se encuentra en un 74 %. “Actualmente, habiendo alcanzado el basis en Asunción un valor de USD -34 por tonelada, se indica el mejor momento de los precios, pues en enero, con la cosecha de la zafra, ese valor llegó a ubicarse por debajo de USD -60 por tonelada”, explicaron. Con esto se trataría de un buen momento para la liquidación de los negocios y se espera que en las próximas semanas el nivel de ventas continúe aumentando.
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Productores de soja deberán cumplir medidas ante el inicio de la pausa fitosanitaria
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) dispuso que ante el inicio del periodo de pausa fitosanitaria para el cultivo de soja los propietarios o arrendatarios de parcelas de soja deberán cumplir ciertas medidas como la obligación de eliminar las plantas vivas, inclusive las que hubiera alrededor de sus depósitos, silos, bordes de caminos internos o áreas de dominio de la propiedad.
Asimismo, también deberán estar libres de plantas vivas de soja todas las instituciones responsables, concesionarias o administradoras de ferrovías, puertos fluviales, aeropuertos, caminos públicos, rutas nacionales, así como silos y depósitos.
Mediante la Resolución Nº 303/26, el Senave estableció el periodo de pausa fitosanitaria para el cultivo de soja, que rige desde este 15 de junio al 15 de setiembre en la Región Occidental y, excepcionalmente este año, del 20 de junio al 30 de agosto en la Región Oriental.
La pausa consiste en el lapso en el cual todas las áreas de cultivo para producción de granos y semillas de soja, sojas guachas y hospedantes alternativos de la enfermedad, deben mantenerse libres, a fin de minimizar los efectos de la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi).
“Cabe recordar que el patógeno Phakopsora pachyrhizi, causante de la roya asiática, no sobrevive en los residuos de cosecha infectados, pero sí, por unos 50 días en las plantas voluntarias que nacen después de la cosecha, y que puede desarrollarse muy rápidamente si se presentan condiciones ambientales favorables, infectando rápidamente al hospedante”, recordaron.
De esta manera, la institución instó a los productores a respetar los plazos establecidos y mantener las parcelas sin presencia de soja durante el periodo indicado, en el marco de las acciones de prevención fitosanitaria impulsadas a nivel nacional.
La estimación de la zafra principal de soja para esta campaña fue elevada 10,94 millones de toneladas, según el más reciente de la Consultora StoneX; y considerando además una zafriña de 1,40 millones de toneladas. La producción total paraguaya de soja para el ciclo 2025/26 se situó en 12,34 millones de toneladas.
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La soja que puede mover al Paraguay
Por: Adelaida Alcaraz
Con cosechas récord y capacidad industrial disponible, Paraguay busca transformar más aceite de soja en biodiésel para reducir su dependencia del gasoil importado. El sector ve una oportunidad histórica para generar valor agregado, atraer inversiones y posicionar al país como exportador de energía renovable.
Paraguay atraviesa un momento singular con cosechas récord, abundante energía renovable y, al mismo tiempo, una fuerte dependencia del gasoil importado. En medio de esa contradicción, el biodiésel empieza a posicionarse no solo como una alternativa energética, sino también como una oportunidad económica e industrial capaz de redefinir el papel del país en la región.
Para Massimiliano Corsi, presidente de Biocap, el debate ya no pasa únicamente por producir más soja, sino por decidir qué hacer con ella. “Cuando exportamos solamente aceite, no le estamos dando el máximo valor agregado a nuestra producción”, sostuvo. La diferencia, explicó, aparece cuando ese aceite se transforma localmente en biodiésel, el país retiene divisas, sustituye importaciones de combustibles fósiles y fortalece toda la cadena agroindustrial.
La discusión cobra relevancia en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética y las tensiones geopolíticas. Paraguay importa gran parte del gasoil que consume, pese a contar con capacidad industrial ociosa para producir biodiésel. Según Massimiliano, durante años el análisis estuvo demasiado concentrado en comparar el precio directo entre ambos combustibles, dejando de lado un componente estratégico mucho más amplio.
“El biodiésel no debería analizarse solo como un combustible más barato o más caro, sino como una herramienta de seguridad energética, industrialización y generación de valor agregado nacional”, afirmó.
La reciente promulgación de la Ley 7365 marca un punto de inflexión para el sector. La normativa elimina el techo histórico del 5 % de mezcla obligatoria y habilita un rango de entre 5 % y 20 %, abriendo un escenario completamente distinto para las inversiones. El cambio, aseguró Massimiliano, modifica la lógica de la industria puesto que antes existía un límite que frenaba proyectos de expansión, pero ahora aparece una perspectiva de crecimiento gradual y sostenido.
Si Paraguay avanzara hacia mezclas cercanas al 15 % o 20 %, el impacto sobre la demanda interna de aceite de soja sería significativo. Se consolidaría un mercado doméstico más fuerte y estable, mientras parte de los recursos que hoy salen del país para importar combustibles permanecerían circulando dentro de la economía nacional.
El escenario también despierta interés regional. Históricamente Paraguay fue percibido como un exportador agrícola, pero esa visión empieza a transformarse. “Hoy comienza a consolidarse la idea de un país capaz de convertir recursos agrícolas en energía renovable competitiva”, señaló el titular de Biocap.
Las ventajas competitivas existen: estabilidad macroeconómica, energía renovable abundante, materia prima disponible y un sistema fiscal atractivo para inversores. De hecho, cada vez más capitales extranjeros -principalmente brasileños- observan al país como un destino estratégico para nuevos desarrollos industriales vinculados a los biocombustibles.
Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar reglas claras y previsibilidad de largo plazo. Para Massimiliano, el principal cuello de botella históricamente fue regulatorio. Sin un mercado con posibilidades reales de expansión, la industria difícilmente podía escalar.
El potencial exportador también empieza a ganar protagonismo. Paraguay ya exportó más de 27 millones de litros de biodiésel el último año, y el acuerdo Mercosur-Unión Europea podría abrir nuevas oportunidades comerciales en un mundo cada vez más enfocado en la descarbonización y las energías renovables.
En ese contexto, Biocap trabaja en la generación de conexiones internacionales y en posicionar al biodiésel paraguayo en nuevos mercados. La apuesta apunta a algo más ambicioso que vender soja: convertir al país en un exportador de energía renovable con sello industrial propio.
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El complejo sojero sumó ingresos por alrededor de USD 23.000 millones en 6 años
Sin dudas que la soja y la industria a su alrededor son motores fundamentales de la economía local, en términos de captación de ingresos por exportaciones e inversiones. De acuerdo con los datos de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro), son casi USD 23.000 millones los generados por los envíos del producto agrícola en estado natural y sus derivados.
La cifra mencionada corresponde a la suma de las divisas generadas por exportaciones entre los años 2020 y 2025, significando una variación de entre el 30 % y 40 %, del total generado por todas las exportaciones de Paraguay, posicionado al rubro sojero como el principal complejo de envíos a nivel local, con una incidencia de gran preponderancia en la balanza comercial y en la estabilidad macroeconómica.
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En el reciente reporte de comercio exterior a mayo, el Banco Central del Paraguay (BCP) informó que la soja sigue teniendo un excelente desempeño, ya que los envíos alcanzaron USD 1.941,9 millones, lo que representa un incremento de 48,4 %, con respecto al acumulado de los primeros cinco meses del año pasado. En cuanto al aceite de soja, se puede ver que sumó ventas al exterior por USD 279,4 millones, lo indica una expansión de 25,5 %. Por otro lado, la harina de soja llegó a USD 270,9 millones, es decir, un aumento de 16,9 %.
Industria
La agroindustria en el septenio ingresó al país divisas por valor de más de USD 7.397,87 millones, que en términos porcentuales significa 32,25 % del complejo soja. En ese sentido, se agrega que la inversión acumulada en la agroindustria refleja un proceso sostenido de crecimiento. Se estima que el sector ha superado los USD 1.000 millones en inversiones, considerando plantas industriales, infraestructura logística, puertos y tecnología.
Este proceso incluye desarrollos recientes de gran envergadura, como la planta de Pioneros del Chaco, que ha contribuido a ampliar la capacidad instalada y fortalecer el perfil industrial del país en 4,77 millones de toneladas por año.
La agroindustria genera, además, beneficios adicionales que potencian el desarrollo económico: promueve la transferencia de tecnología, impulsa la capacitación de capital humano, fomenta la formalización de la economía y fortalece las cadenas de valor a nivel local y regional.
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Lluvias fortalecen los cultivos y mejoran las perspectivas para la próxima campaña
Las lluvias generalizadas benefician a los cultivos en desarrollo y a la recarga de humedad en los suelos, sin embargo también empieza a generar dificultades para la cosecha de los cultivos en etapa final, según informó la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Aunque el escenario de avances es diferente a nivel país, las precipitaciones registradas en los últimos días en distintas zonas productivas contribuyen a la recarga de humedad en los suelos.
“Las lluvias registradas en las regiones agrícolas permiten recomponer la humedad del suelo y favorecen el desarrollo de los cultivos de invierno, mientras continúan las tareas de cierre de la campaña de soja zafriña y maíz zafriña y se preparan las próximas etapas de producción”, explicaron.
Con relación al maíz, se señaló que si bien la cosecha aún no comenzó algunos productores ya iniciaron las labores de ensilaje de planta entera y posteriormente avanzarán con el ensilaje de grano húmedo. La cosecha de grano se prevé para fines de junio e inicios de julio.
Si bien los rendimientos de la soja zafriña podrían ser en general inferiores a los esperados, indicaron que se destaca la calidad obtenida, lo que permite disponer de semillas de buena calidad con miras a la campaña 2026/2027.
Respecto a los cultivos de invierno, la siembra de trigo inició en mayo y avanza con una buena implantación. “La secuencia entre la cosecha de soja y la siembra del cereal se realiza prácticamente de manera inmediata. Algunos lotes continúan con un desarrollo más tardío y que también se trabaja con avena para abono verde”, aseguró el informe.
En departamentos como San Pedro las labores de cosecha se encuentran detenidas debido a las lluvias constantes. Sin embargo, la UGP destacó que existe una importante superficie de chía en crecimiento en la zona. A su vez, Caaguazú tuvo acumulados de alrededor de 40 milímetros, lo que está ayudando a la chía, esperando una cosecha que se realizaría dentro de aproximadamente un mes.
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El Chaco impulsa la zafra
En el mes de mayo, la estimación de la zafra principal de soja se elevó a 10,94 millones de toneladas, considerando además una zafriña de 1,40 millones de toneladas, por lo tanto la producción total paraguaya de soja para este ciclo 2025/26 se situó en 12,34 millones de toneladas.
Esto, debido a la producción en el Chaco, que pasó de 150 mil a casi 157 mil hectáreas. Sumado al incremento de la productividad en la región chaqueña, la producción esperada aumentó de 331 mil toneladas a más de 376 mil toneladas.