Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) confirmaron que los rindes de la zafriña de maíz estarán por debajo de lo esperado, con un panorama más claro para finales de agosto, pero no será una cosecha “normal”.
Mientras que, para la soja, que sigue en plena cosecha, se esperan números actualizados para fines de junio tras la pausa fitosanitaria, según explicó Héctor Cristaldo, presidente del gremio, a La Nación/Nación Media.
Sostuvo que en el caso del maíz, hay parcelas todavía en camino, pero muchas de ellas fueron atacadas por plagas y el efecto del calor, lo cual apunta a no alcanzar las expectativas de 6.000 kilos/ha a raíz de las pérdidas.
“Para el maíz la expectativa es intermedia, ya con todas las dificultades que hubo mientras se estaba desarrollando la planta”, comentó.
Con respecto a la soja, dijo que la cosecha terminará en las siguientes semanas y se esperan aproximadamente unos rindes en torno a los 1.200 y 1.500 kilos por hectárea. Recordó que la zafriña se encuentra dentro de este rango porque es mayormente utilizada para semillas y el excedente va como grano.
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Dificultades
Principalmente, en el sur de la Región Oriental se reportaron frecuentes lloviznas y cielo nublado, con algunos casos de escarcha que afectaron a las condiciones de suelo.
Los productores igualmente adaptaron sus prácticas para intentar aplacar los daños, pero en otros casos más severos, ya no pasaron la cosechadora e iniciaron la siembra de cultivos de invierno.
Estas resiembras o aplicaciones extras de defensivos, así como las pérdidas de cultivos, generan sobrecostos y pérdidas que preocupan a los productores, quienes solo empatan o incluso no cubren sus gastos de producción, aseguró.
No obstante, aguardan que las condiciones climáticas acompañen a las parcelas para obtener mejores rendimientos y contribuyan con la siembra de los siguientes granos de la temporada que son el trigo y la canola.
Datos claves
- Los rindes de la zafriña de maíz estarán por debajo de lo esperado.
- Para la soja se esperan números actualizados para fines de junio.
- Los productores igualmente adaptan sus prácticas agrícolas para intentar aplacar los daños ocasionados por el clima.
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El sector agro se posiciona como pilar de la economía tras buena campaña de soja
La campaña de soja dejó números positivos, alcanzando volúmenes de producción y exportación importantes que contribuyeron a dinamizar la economía paraguaya. Este buen desempeño confirma que el sector agrícola sigue siendo uno de los pilares del desarrollo económico del país, señala el informe semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
“La soja vuelve a demostrar por qué es el principal cultivo de exportación del Paraguay. Gracias a la campaña 2025/2026 marcada por buenos rendimientos y condiciones climáticas favorables” con una producción aproximada de 12.500.000 toneladas, menciona el reporte.
La producción de la oleaginosa superó las expectativas y generó una demanda sostenida en el mercado internacional. Esto hace que los productores mantengan el optimismo, aunque con cierta cautela ante el panorama que se podría presentar con el fenómeno de El Niño, mientras ya empiezan a planificar la próxima campaña.
“Estos resultados son el reflejo del trabajo de miles de productores que, campaña tras campaña, apuestan por la innovación, el uso de tecnologías y las buenas prácticas agrícolas para mejorar la productividad y responder a las exigencias de los mercados internacionales. Además de fortalecer la balanza comercial, la soja dinamiza toda la cadena agroindustrial, desde el transporte y la logística hasta la industria aceitera y los servicios vinculados al sector”, destaca.
En números
Al cierre del primer semestre Paraguay embarcó 5.894.301 toneladas de soja en grano, número que representa un aumento de 1.788.188 toneladas más que la zafra pasada. Esta misma tendencia se observó en los derivados de la oleaginosa, las exportaciones de aceite alcanzaron 319.020, mientras que los pellets de soja 1.150.237 toneladas.
En cuanto a ingresos, hasta junio los envíos del complejo de la soja alcanzaron USD 2.978 millones; de esta cifra, USD 2.273 millones corresponden a la oleaginosa en grano, USD 354 al aceite y USD 349 a pellets, según datos de comercio exterior del Banco Central del Paraguay (BCP).
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Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
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“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
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Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
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En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
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Dinamismo comercial: soja zafriña ingresó sin presiones y con precios estables
El ingreso al mercado de la oferta de soja zafriña no generó cambios en el comportamiento de los precios. Lejos de las presiones a la baja, el escenario actual muestra una dinámica interesante y sostenida, de acuerdo con el último informe de la consultora Stonex.
El reporte de julio indica una mejora en las últimas semanas en el basis, lo que marcó un repunte en torno a los USD 15 por tonelada. Destaca además que este valor se posiciona por encima de los niveles observados meses atrás y mantiene margen para más repuntes.
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Según el informe, la proyección de producción de soja en el país se mantiene sin cambios. Paraguay podría alcanzar una cifra récord en la producción de soja en la campaña 2025/26, llegando a 12,34 millones de toneladas. La estimación de la consultora para la zafra principal es de 10,94 millones de toneladas, a esta cifra se suma la zafriña con 1,40 millones de toneladas.
Comercialización
En cuanto a la comercialización de la oleaginosa, señala que mantiene un ritmo sostenido en esta campaña. “Actualmente, cerca del 90 % de la producción de soja ya fue negociada, confirmando el fuerte dinamismo comercial observado desde el inicio de la cosecha y reflejando una estrategia activa de ventas por parte de los productores paraguayos”, añade.
Crecimiento
Al cierre de mayo de 2026, Paraguay embarcó 5.047.373 toneladas de soja en grano, cifra que representa un incremento de 1.483.357 toneladas con respecto al mismo periodo del año pasado, cuando alcanzó 3.564.016 toneladas, según el boletín de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Los envíos hasta el quinto mes del año generaron ingresos por un monto de USD 1.941 millones frente a los 1.308 millones registrados en la zafra pasada. La diferencia positiva asciende a USD 633 millones. La misma tendencia se observa para los derivados (aceites y pellets), ya que también registraron un crecimiento en cuanto a volumen e ingresos.
En la categoría de destinos, Argentina se mantuvo como el principal mercado, mientras que Brasil aumentó su nivel de adquisición y Corea del Sur reanudó sus compras.
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Industrializar la madera: desafío que podría multiplicar la economía del sector forestal
El sector forestal paraguayo enfrenta una nueva etapa de desarrollo. Si bien, el país logró consolidarse como un productor competitivo de materia prima, el próximo desafío pasa por avanzar en la industrialización de la madera para generar mayor valor agregado, atraer inversiones y ampliar la generación de empleo.
En su informe semanal, la Unión de Gremios de la Producción (UGP), menciona que Ramón González, gerente general de SilviPar, durante el foro “Acuerdos Mercosur–Unión Europea: Impactos y oportunidades para Paraguay”, donde destacó que el potencial económico de la actividad no radica únicamente en aumentar la producción forestal, sino en transformar localmente esa materia prima en productos industriales.
Según explicó, Paraguay cuenta con ventajas competitivas importantes para el desarrollo forestal gracias a sus condiciones naturales y a las inversiones realizadas durante años en investigación y desarrollo. Esto permite obtener madera a costos significativamente inferiores a los de otros países productores.
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De acuerdo con las estimaciones presentadas, la materia prima representa entre el 40 % y el 50 % del costo total de la industria forestal. En ese contexto, producir madera con costos hasta un 30 % menores que otros competidores se traduce en una ventaja que puede extenderse a toda la cadena de valor.
Aunque reconoció que la condición mediterránea de Paraguay implica desafíos logísticos, sostuvo que la eficiencia alcanzada en la producción forestal compensa en gran medida esa desventaja y posiciona al país como un destino atractivo para nuevas inversiones industriales.
La propuesta planteada apunta al desarrollo de dos grandes clústeres forestales, cada uno impulsado por una empresa ancla capaz de atraer industrias complementarias dedicadas a la elaboración de productos derivados de la madera.
El primer polo industrial se proyecta para el sur del país. La iniciativa contempla una planta de celulosa acompañada por industrias asociadas, con un impacto económico estimado en alrededor de USD 3.000 millones anuales.
A este proyecto se sumaría un segundo clúster en el departamento de Concepción, cuyo desarrollo registra un mayor grado de avance. Según las proyecciones presentadas, este complejo podría alcanzar un impacto cercano a USD 7.000 millones por año.
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