La Semana Santa además de ser una de las principales conmemoraciones del calendario cristiano, también representa una gran oportunidad comercial para diversos sectores, y en especial para el de alimentos debido a la elaboración de la chipa, entre otros platos tradicionales.
Y efectivamente la venta de los principales ingredientes como para la chipa, o las especialidades culinarias paraguayas ya sea para los asados, la sopa o la chipa guasu son los más demandados, por lo que los centros comerciales de abastecimiento registran un gran movimiento, según los reportes.
Para conocer los precios de estos productos imprescindibles, el móvil del canal Gen y Universo 970 AM/Nación Media realizó un recorrido por el Mercado Central de Abasto, donde existe una gran variedad de ofertas para todos los bolsillos, específicamente en el bloque C con los precios más accesibles.
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Buenos precios
En el lugar se encuentra que el huevo tiene un precio de G. 30.000 la plancha junto con otras 2 variedades más entre G. 31.000 y 32.000, grasa a partir de G. 8.000, el queso Paraguay desde G. 35.000 el Kilo o G. 38.000 un tipo especial, el almidón se obtiene en G. 7.000 el Kilo, entre productos. Un aspecto interesante para facilidad de los compradores, es que los comerciantes del Abasto también cuentan con diversidad de medios pagos, pues ya están adheridos a las transferencias bancarias o billeteras electrónicas.
En cuanto al horario de atención para los que todavía tienen que realizar sus compras, este miércoles estarán hasta las 16:00, mientras que mañana jueves desde muy temprano, 3:00 hasta el mediodía para retornar luego el sábado. Asimismo, otro de los centros más populosos de la capital, el Mercado Municipal N.° 4, atrae igualmente a centenar de personas en los puestos de ventas de los productos alimenticios como los ya citados anteriormente, para las compras de la Semana Santa ya sea para la chipa u otros platos con alta demanda en estas fechas.
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La guerra llegó al supermercado: hoy falta tinta, mañana alimentos
La guerra en Medio Oriente empezó afectando al petróleo y al transporte marítimo. Ahora ya golpea algo mucho más cotidiano: las bolsas de papas fritas. ¿Qué decisión tomó una empresa japonesa ante la escasez de insumos?
Japón acaba de convertirse en el primer gran ejemplo visible de cómo un conflicto geopolítico puede alterar cadenas de suministro globales aparentemente lejanas. La empresa Calbee, líder japonés en snacks y papas fritas, anunció que desde el 25 de mayo comenzará a vender 14 de sus productos en envases blanco y negro por escasez de tinta industrial derivada del conflicto con Irán.
La razón parece insólita, pero revela una realidad mucho más profunda: muchas tintas industriales utilizan resinas derivadas de la nafta, un subproducto petroquímico cuya disponibilidad quedó afectada por la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
Lo ocurrido con Calbee podría ser apenas el comienzo ya que la guerra y la incertidumbre logística están tensionando toda la cadena petroquímica global. Y eso implica impactos directos sobre envases, fertilizantes, plásticos, agroquímicos, cosméticos, pinturas, componentes tecnológicos e incluso medicamentos.
El problema es que el petróleo ya no es únicamente combustible: es materia prima industrial. Y es que cuando se encarece o se interrumpe el flujo de derivados petroquímicos, el efecto dominó alcanza prácticamente todo lo que consume una economía moderna.
La propia industria japonesa ya comenzó a advertir dificultades para sostener importaciones de materiales plásticos y químicos. Algunas compañías incluso suspendieron pedidos mientras buscan proveedores alternativos fuera de Medio Oriente.
La decisión de Calbee tuvo un fuerte impacto en Japón porque la marca es casi un símbolo cultural. Sus tradicionales paquetes coloridos desaparecerán temporalmente de las góndolas para priorizar el abastecimiento y ahorrar insumos críticos.
La empresa explicó que el contenido seguirá siendo el mismo, pero admitió que el cambio responde a la necesidad de adaptarse a “condiciones geopolíticas cambiantes”.
Detrás de una simple bolsa en blanco y negro aparece una señal mucho más seria, la economía mundial vuelve a descubrir cuán dependiente es de cadenas logísticas extremadamente frágiles.
Si el conflicto escala, el impacto podría multiplicarse. Expertos y medios internacionales ya advierten que el problema podría expandirse mucho más allá del packaging.
El estrecho de Ormuz mueve cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier bloqueo prolongado afecta combustibles, seguros marítimos, transporte internacional y producción industrial.
Y el impacto no sería uniforme: países importadores y economías dependientes de insumos externos serían los más vulnerables.
En América Latina, por ejemplo, una suba sostenida del petróleo impactaría rápidamente en alimentos, logística, fertilizantes, producción agrícola, plásticos, tecnología, construcción, productos importados.
Incluso sectores aparentemente alejados de la guerra podrían verse afectados por aumentos de costos o faltantes parciales.
Del petróleo a los chips. El temor ya no gira solamente alrededor de la energía. Algunos análisis internacionales también empiezan a mencionar riesgos sobre helio industrial, semiconductores y componentes tecnológicos críticos si persisten las interrupciones logísticas en la región.
La guerra podría terminar acelerando una nueva ola inflacionaria global impulsada no por demanda, sino por escasez de insumos estratégicos.
La pandemia había dejado una lección: el mundo depende demasiado de pocas rutas y pocos proveedores.
Ahora, la crisis en Medio Oriente vuelve a mostrar que un conflicto regional puede modificar desde el precio del combustible hasta el diseño de una bolsa de snacks en Tokio.
Y si hoy faltan colores para imprimir envases, mañana podrían faltar otros componentes mucho más sensibles para la economía mundial.
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José Berea: “Tenemos que apuntar a producir 15 millones de toneladas de soja”
Melissa Palacios
melissa.palacios@nacionmedia.com.py
El sector agrícola paraguayo atraviesa un momento favorable impulsado por buenas cosechas y una amplia apertura de mercados internacionales. En esta edición de Hacedores, La Nación/Nación Media conversó con José Berea, titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), acerca del escenario que enfrenta el rubro y los desafíos para uno de los pilares de la economía nacional.
Aumentar la producción nacional, apuntando a alcanzar 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz, además de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país, son algunas de las metas.
En tanto, los altos costos de fertilizantes y combustibles, la volatilidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por mercados como la Unión Europea son puntos que más preocupan a los productores.
- ¿Cómo evalúa el momento actual del sector en términos de competitividad, productividad y acceso a mercados?
El sector agrícola sigue siendo uno de los pilares de la economía paraguaya, actualmente tenemos 52 mercados habilitados para la soja, 32 en trigo y 65 mercados con el maíz.
Nosotros evaluamos como un buen momento porque tenemos buenas cosechas y colocación de nuestros productos, el maíz en Brasil, y en el consumo interno; la soja, tenemos también la colocación que está yendo a Argentina, que está yendo a Brasil, y estamos buscando nuevos mercados como el de Taiwán.
El arroz que viene en pleno auge, es un buen momento y hemos crecido comparativamente con años anteriores, así que por ese lado creemos que estamos en buena senda. Tenemos muchos mercados abiertos, lo cual facilita también las exportaciones. Igualmente queremos abrir mercados de los más importantes, en el caso mencionado de la soja y lograr reabrir la República de China (Taiwán).
- Como presidente de la Capeco, ¿cómo logra equilibrar la representación gremial con su vida laboral y personal?
Es fundamental el trabajo en equipo, tanto en el aspecto gremial como también en mis ocupaciones particulares. El apoyo y comprensión de la familia es imprescindible, ya que las actividades gremiales demandan muchísimo tiempo y dedicación.
- ¿Qué prioridades ha definido para su gestión dentro de Capeco?
Uno de los objetivos más importantes es continuar apoyando desde nuestro lugar al sector productivo de manera a aumentar la producción, tanto de soja como de maíz. Hace varios años estamos en una suerte de meseta en aproximadamente 10 a 11 millones de toneladas de soja y entre 5 y 6 millones de toneladas de maíz.
Tenemos que llegar a las 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz. Un factor fundamental para lograr este objetivo es continuar incorporando campesinos a las cadenas productivas y que se vuelvan realmente productores.
- ¿Qué desafíos implica liderar un gremio en un sector tan estratégico para la economía del país?
El sector agrícola y en particular la cadena de soja, maíz, trigo, es el motor de la economía nacional. Nuestro rol en el área de comercialización interna y exportación, con las connotaciones en aspectos logísticos, regulatorios, de contacto permanente con diferentes instituciones públicas, de tener la mayor cantidad posible de mercados abiertos para nuestra producción, permiten mantener y mejorar la competitividad de la producción paraguaya.
- ¿Cuáles son los granos con mayor potencial actualmente y que pueden ser aprovechados por los productores según su parecer?
Maíz, soja y arroz. Lo que vemos es que tienen mejor colocación en el mercado internacional. Estamos sufriendo un poco con el trigo, que tenemos que ajustar las variedades a variedades más tempraneras para no caer en menor área de producción.
Sin embargo, vemos estos potenciales realmente que estamos teniendo en este momento, que van a mover la aguja del ingreso de divisas que son la soja, maíz y arroz en este año y, por supuesto, esperamos superar en el 2027.
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- ¿Qué resultados esperan lograr en esta campaña sojera 2025/26 en cuanto a volúmenes, área de siembra e ingresos de divisas?
Soja entre 11,5 y 12 millones de toneladas, con un área de siembra 3,4 millones hectáreas, más la zafriña y estaríamos con un ingreso divisas aproximadamente de USD 4.500 millones.
En maíz esperamos alcanzar un rinde similar al año anterior o mayor, es decir, esperamos más de 6 millones de toneladas de soja de esta zafriña. Estamos teniendo mejores rendimientos, esto se debió básicamente al clima y a los buenos cuidados de los agricultores del suelo y de sus culturas agrícolas.
Es un poco de todo, si hacés bien los deberes y también llueve bien, bueno, estás en un año bueno, que es lo que nos está sucediendo este año.
- ¿Qué desafíos considera que actualmente enfrentan los productores y exportadores de soja?
Altos costos de fertilizantes, precio combustible, fluctuación del dólar, variabilidad de los precios internacionales, nuevas exigencias de trazabilidad, el Reglamento 1115. El desafío es apuntar a más producción, a siempre lograr más proteína animal en base a la proteína vegetal que producimos, tratar de que cada vez tengamos más proteína animal dentro de nuestro país.
Además, tener más industrialización de pollos y de cerdos. Esos son los desafíos que creo que hoy tiene nuestro país y nuestra economía por delante. Los factores externos hoy son un desafío, son un riesgo, porque sin duda tenés los altos costos que estamos teniendo en los insumos, que pueden llegar a perjudicar o que haya una escasez de estos debido a los conflictos internacionales.
Esperemos que eso se solucione y tengamos la provisión normal, y con eso aspiramos a que con el buen trabajo de nuestro productores y buenas lluvias mediante, vamos a alcanzar nuestros objetivos.
- ¿Cómo ve al sector en cuanto a trazabilidad, sostenibilidad y certificaciones ambientales que exigen los mercados como la UE?
Contamos actualmente con la plataforma SISE donde seguimos realizando ajustes y reuniones tanto con los compradores como las autoridades competentes de la Unión Europea. El sector cuenta con herramientas para probar que contamos con una producción sustentable y regenerativa. Sigue preocupando los altos de costos de segregación que aún no vemos compensados en los precios a pagar por Europa.
Los cupos, en cuanto al acuerdo Unión Europea-Mercosur, son los grandes desafíos que tenemos con el bloque, y que nuestros vecinos consideren a Paraguay como una cuarta parte del todo. En todos los productos nosotros queremos ser una cuarta parte, 25 % de ese total. Queremos que a lo largo de estos cinco años el resultado sea para todos los países por igual. Ese es un desafío grande que tenemos.
Hoy sabemos que tenemos que negociar por debajo de esos cupos que pretendemos en el futuro, pero queremos en ese plazo de cinco años lograr que Paraguay tenga el 25 % de cada producto que es capaz de exportar.
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- ¿Qué tipo de apoyo o articulación con el Estado consideran necesarios para que el sector siga creciendo?
Necesitamos apoyo en la apertura y mantenimiento de los mercados de exportación, defensa de la producción nacional a nivel internacional contando con herramientas fiables, seguridad jurídica, reglas claras, logística fluvial y terrestre.
- ¿Qué oportunidades concretas ven como sector con el acuerdo Mercosur-UE?
El acuerdo abre oportunidades con preferencias arancelarias tanto para los cereales como las oleaginosas y sus subproductos. Preocupa la aparición de nuevas reglamentaciones que podrían impedir el uso de estas preferencias como el Reglamento 1.115, incluir a la soja al maíz como de alto riesgo para los biocombustibles.
No obstante, el sector productivo debe seguir trabajando unido. Unidos somos más fuertes y de esta manera lograremos los objetivos propuestos, en un entorno local e internacional de permanentes desafíos.
Ficha técnica
- Presidente presidente de la Capeco y actual vicepresidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP)
- Es director titular de Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Catterpa)
- Es miembro Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP)
- Miembro del Consejo Empresarial del Ministerio de Industria y Comercio
- Director del Grupo CICSA y Produpar S.A.
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La inflación en Brasil cede en abril pese a presión por guerra en Oriente Medio
La inflación de Brasil se desaceleró en abril, pese al impacto de la guerra en Oriente Medio, que sigue presionando los precios de los combustibles en un año electoral clave.
El índice oficial de precios al consumidor (IPCA) acumula 4,39 % a doce meses en la mayor economía latinoamericana, informó este martes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). La variación mensual fue de 0,67 %, por debajo del 0,88 % de marzo.
Los mercados energéticos globales siguen convulsionados por el cierre del estrecho de Ormuz -estratégico en el comercio mundial de petróleo- a raíz del conflicto que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel.
El gobierno del presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva respondió con un paquete de subsidios y exenciones fiscales que cubre el diésel, el gas de cocina y el combustible de aviación.
El aumento del precio de la gasolina pasó de 4,59 % en marzo a 1,86% en abril, pero el del diésel se disparó 4,46 %, un rubro esencial para el transporte de carga en Brasil.
Los alimentos y bebidas subieron 1,34 %, en parte debido al alza de los combustibles, que encarece el costo del flete, explicó José Fernando Gonçalves, gerente del IPCA en el IBGE.
En sentido contrario, los pasajes aéreos cayeron con fuerza en abril, luego del paquete de medidas del gobierno para contener la presión de los combustibles sobre las tarifas.
El aumento del costo de vida es una de las principales preocupaciones de los brasileños, y todo apunta a que la inflación será uno de los temas centrales de la campaña para los comicios de octubre, en los que Lula buscará la reelección.
Los sondeos recientes muestran un empate técnico en segunda vuelta entre el mandatario y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, preso por golpismo.
- Fuente: AFP
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Empresarios paraguayos exploran industrias tecnológicas y alimentarias en Taiwán
La delegación de 40 empresarios paraguayos que acompaña al presidente Santiago Peña en la República de China (Taiwán) desarrolló una serie de visitas técnicas a industrias estratégicas vinculadas a electromovilidad, alimentos y tecnología, con el objetivo de fortalecer vínculos comerciales y explorar oportunidades de inversión y cooperación.
Durante el banquete de bienvenida a la misión paraguaya, el ministro taiwanés Chia Lung destacó el interés de profundizar la cooperación bilateral en áreas como tecnología, salud, educación e inversión.
En el marco de la Misión de Industrias Estratégicas Taiwán–Paraguay 2026, la delegación visitó la firma Master Transportation Bus Manufacturing Ltd., una de las principales fabricantes taiwanesas de buses eléctricos.
Los empresarios paraguayos conocieron las capacidades tecnológicas y productivas de la compañía, así como sus avances en movilidad sostenible, autonomía de vehículos eléctricos y sistemas de carga rápida.
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La empresa taiwanesa fue la encargada de proveer los 30 buses eléctricos que actualmente operan en Paraguay, convirtiéndose en un actor dentro del proceso de modernización del transporte público nacional.
Uno de los aspectos que despertó mayor interés fue la utilización de baterías de Óxido de Titanato de Litio (LTO), reconocidas por su seguridad y velocidad de carga. Según explicaron durante la presentación, los buses pueden cargar del 20 % al 80 % en aproximadamente 15 minutos.
Intercambio de experiencias en el rubro de alimentos
La misión empresarial también incluyó una visita a ANKO Food Machine Co., Ltd., empresa especializada en soluciones automatizadas para la industria alimentaria y considerada una de las líderes del sector en Taiwán.
Durante el recorrido, la delegación encabezada por el viceministro de Mipymes, Gustavo Giménez, observó maquinarias capaces de producir alimentos típicos latinoamericanos como empanadas, pastas rellenas, coxinhas y productos derivados de tapioca.
Asimismo, representantes de ANKO señalaron que la firma ya concretó ventas al mercado paraguayo, reflejando el potencial de expansión comercial y cooperación tecnológica entre ambos países.
Uno de los principales objetivos de la misión es que las empresas paraguayas conozcan directamente las capacidades industriales taiwanesas, generen alianzas estratégicas y abran nuevos canales de negocios.
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