Sequía: falta de lluvias desafía a la producción rural y pone en riesgo a la economía
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El largo periodo de escasez de agua genera preocupación para el desarrollo de los cultivos agrícolas. A pesar de los esfuerzos, todos los sectores están siendo afectados en distintos niveles, según señalaron desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
Los pronósticos de lluvias aisladas y la ola de calor están causando importantes desafíos para los productores, quienes a pesar de sus esfuerzos por racionalizar el agua y gestionar el impacto de plagas y enfermedades, vieron bajas en su producción de zafra, y ahora se les complica el desarrollo de los cultivos de temporada.
Para el sur de la Región Oriental se estima la llegada de lluvias, con variabilidad en la intensidad, que permitirían la recarga adecuada de humedad, según el monitoreo meteorológico del Instituto de Biotecnología Agrícola. Sin embargo, seguirán las dificultades para la zona norte.
La situación también afecta al sector frutihortícola, cuya producción se pudre antes de madurar como consecuencia de las plagas y pierde calidad (tamaño, apariencia, sabor) por la falta de agua. “Algunos cultivos experimentan una merma, lo que se debe a la alternancia de la productividad. Este fenómeno natural es común en la fruticultura”, explicó el ingeniero Francisco Galeano, experto en el área, en contacto con radio La Clave.
La situación afecta al sector frutihortícola, cuya producción se pudre antes de madurar como consecuencia de las plagas y pierde calidad. Foto: Archivo
Sector ganadero
El sector ganadero también recibe el impacto del clima, además de incendios forestales, siendo afectados en la falta de pastura, baja reserva de agua, entre otros; principalmente en la Región Occidental, de donde proviene el mayor porcentaje de ganado para las faenas.
Si las condiciones adversas continúan, a nivel general, se esperan mermas importantes en la producción rural, lo que podría tener un impacto negativo en la economía nacional.
Soja, la semilla con la que Paraguay construyó la base de su economía
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¿Sabías que la soja llegó a Paraguay en 1921 de la mano del médico e investigador paraguayo Pedro Nicolás Ciancio? Hoy, más de 100 años después, este producto representa cerca del 50 % de las exportaciones y generó USD 3.513 millones en divisas hasta julio de 2026. El desafío, según Santiago Bertoni, asesor de la UGP, es transformar ese volumen en más valor dentro del país.
Un gran descubrimiento. En 1921, cuando Paraguay todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que tendría su agricultura, Pedro Nicolás Ciancio introdujo la soja al país. Médico e investigador formado en Italia, vio en aquella leguminosa la posibilidad para alimentar a la población y, al mismo tiempo, generar una oportunidad económica para las familias rurales.
Más de un siglo después, aquella visión adquirió una dimensión extraordinaria ya que la soja se convirtió en uno de los grandes motores de la economía paraguaya y en el principal generador de divisas del sector agroexportador.
“Ciancio fue un visionario”, señaló Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) dejando entrever que su mirada no se limitaba solo a las propiedades como alimento. “Él veía que podía ser una alternativa para las familias rurales, una forma de generar ingresos y desarrollar una actividad productiva”, precisó.
Así, lo que comenzó como una experiencia de adaptación y difusión en Caazapá fue adquiriendo otra escala con el paso de las décadas. La soja encontró condiciones para crecer, incorporó conocimiento, tecnología y nuevas formas de producción, y terminó construyendo una de las cadenas de valor más importantes del Paraguay.
“Cuando hablamos de soja, muchas veces pensamos solamente en el productor o en la exportación. Pero detrás hay una enorme cadena”, explicó Santiago. Están los proveedores de semillas e insumos, la maquinaria, los talleres, los silos, el transporte, los puertos, las industrias y los servicios. También miles de pequeñas y medianas empresas que encuentran en esta actividad una fuente de movimiento económico.
El otro cambio profundo, indicó, está en quiénes participan de esa transformación. La agricultura tecnificada dejó de ser exclusivamente una herramienta asociada a los grandes establecimientos. Alrededor de 900.000 hectáreas de soja son cultivadas por pequeños productores, que mediante el acceso a tecnología y conocimiento pudieron incorporarse a cadenas de valor y mejorar sus resultados económicos.
Para el asesor de la UGP, ese punto es fundamental, pues “la tecnología no tiene por qué ser patrimonio de los grandes productores. Es una herramienta que permite producir mejor, ser más eficiente y mantenerse competitivo, independientemente de la escala”.
La soja, entonces, puede leerse como mucho más que un producto de exportación. Es una historia de productividad, innovación y generación de oportunidades que conecta al pequeño productor con los mercados internacionales y al campo con una extensa red de empresas y servicios.
Y allí vuelve a aparecer Ciancio. Más de cien años después de aquella primera apuesta, la dimensión alcanzada por el cultivo permite entender la magnitud de su visión. “Lo interesante de esta historia es que demuestra que una idea puede tardar décadas en mostrar todo su potencial”, reflexionó Santiago. Agregó que “Ciancio introdujo la soja pensando en una necesidad concreta de su tiempo. Hoy vemos que esa misma planta terminó siendo parte fundamental de la economía paraguaya”.
El desafío ahora es que esa historia no se detenga y que el siguiente capítulo pase por seguir incorporando tecnología, aumentar la productividad, generar mayor valor agregado y lograr que los beneficios de la actividad alcancen a más productores y territorios.
La soja que Ciancio llevó al Paraguay hace más de un siglo ya no es solamente una semilla. Es producción, industria, logística, empleo, tecnología y divisas. Y también una lección sobre el desarrollo: las grandes transformaciones económicas pueden comenzar con alguien que, mucho antes que los demás, es capaz de ver una oportunidad donde todavía nadie la ve.
Paraguay expone sus fortalezas competitivas en Uruguay
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Autoridades de Paraguay expusieron acerca de las ventajas competitivas del país en el marco del encuentro “Conectando Oportunidades Paraguay-Uruguay”, organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM).
Potenciar las alianzas e inversiones con Uruguay. Con el objetivo de atraer inversiones, desarrollar el sector industrial y fortalecer el encadenamiento productivo regional, el ministro Marco Riquelme y el viceministro de Rediex, Eduardo Gustale, presentaron las ventajas competitivas del país.
La actividad congregó a cerca de 350 empresarios uruguayos, quienes exploraron el potencial de Paraguay como destino y plataforma de proyección internacional.
Las autoridades del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) asistieron invitados por el Club de Ejecutivos del Paraguay, integrando una misión empresarial junto con 40 empresarios. Foto: Gentileza
Durante su intervención, Marco expuso las condiciones económicas del país e instrumentos clave como el Régimen de Maquila, Zona Franca, la Ley de Atracción de Inversiones, el Régimen de Materia Prima y la Ley de Producción y Ensamblaje. Asimismo, resaltó la ubicación geográfica estratégica y la conectividad a través de la hidrovía y el corredor bioceánico como motores de competitividad.
Potencial del Mercosur y acuerdos internacionales. El titular del MIC instó a mirar más allá de los mercados individuales y aprovechar el potencial del Mercosur para integrar las cadenas productivas y comerciales, ponderando la complementariedad entre Paraguay y Uruguay. En ese contexto, destacó los acuerdos internacionales vigentes, como el tratado con Taiwán que beneficia a 115 productos con arancel cero para las empresas radicadas en suelo nacional.
El ministro Marco Riquelme durante la presentación. Foto: Gentileza
A su vez, identificó tres sectores clave para la radicación de capitales, en primer lugar la desmonopolización de la generación de energía eléctrica, el desarrollo del sector forestal y las industrias de mano de obra intensiva favorecidas por el Régimen de Materia Prima para insumos extra Mercosur. Paralelamente, presentó los lineamientos del Plan Paraguay 2X, iniciativa que apunta a duplicar la economía impulsando rubros como alimentos, bebidas, textil y metalmecánica.
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur abre una de las mayores oportunidades comerciales para la soja paraguaya. Pero, para Santiago Bertoni, asesor de la UGP, el desafío, además de acceder a los mercados, es demostrar con evidencia científica cómo produce el país y convertir esa producción en más industria y empleo.
La nueva campaña sojera comienza en un contexto diferente al de décadas anteriores. Hoy, además de clima, tecnología y mercados, los productores deben mirar con atención un escenario donde las exigencias ambientales, los sistemas de trazabilidad y las regulaciones internacionales adquieren cada vez más peso en el comercio global.
“El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur representa una gran oportunidad, pero también nos obliga a prepararnos mejor”, sostuvo Santiago Bertoni, asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP). A su juicio, el nuevo escenario comercial estará marcado por exigencias como el Reglamento Europeo sobre Deforestación (EUDR), la trazabilidad, los límites máximos de residuos, la sostenibilidad y las emisiones de carbono.
Paraguay debe cumplir sus compromisos y responder a las exigencias legítimas de los consumidores, pero también debe defender que las reglas estén sustentadas en ciencia, sean proporcionales y no terminen funcionando como barreras comerciales encubiertas.
La ventaja es que Paraguay tiene con qué responder. Información auditada muestra que más del 80 % del área de siembra de soja es libre de deforestación, tomando como referencia 2005, año de promulgación de la Ley de Deforestación Cero. A esto se suma una agricultura que incorporó tecnología de manera acelerada: más del 90 % de la superficie de soja utiliza siembra directa.
De allí que “la respuesta no es aislarnos ni producir menos. Es producir mejor, demostrar cómo producimos y defender nuestras condiciones de producción”, resumió.
Igualmente, el asesor de la UGP dijo que la próxima gran oportunidad, está puertas adentro. El verdadero salto consiste en agregar más valor antes de exportar. Para Santiago, ese cambio multiplica el impacto económico porque transforma una materia prima en industria, empleo e inversión.
Con el inicio de la nueva campaña agrícola, miles de productores volverán a sembrar confiando en el potencial del país. “Defender la soberanía del agricultor, su libertad para producir, innovar y competir dentro de la ley es defender la seguridad alimentaria, las exportaciones y el desarrollo del Paraguay”, concluyó.
Sector sojero proyecta 12 millones de toneladas para la campaña 2026
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La UGP dio inicio a la siembra de soja 2026 en Canindeyú, con una superficie estimada de 3,6 millones de hectáreas. El sector espera repetir una producción cercana a 12 millones de toneladas y apunta a alcanzar 15 millones a mediano plazo.
Con expectativas de una campaña favorable, el sector productivo dio inicio a la siembra de soja 2026 en Canindeyú, durante un lanzamiento organizado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP). Productores, cooperativistas, autoridades y representantes gremiales participaron del encuentro.
El presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, destacó la importancia de la integración entre productores, empresas, cooperativas y el sector público para garantizar acceso a tecnología, conocimiento, financiamiento y mercados. Señaló que el objetivo es que la actividad productiva genere rentabilidad y arraigo rural.
Para la campaña actual, el sector estima una superficie de 3,6 millones de hectáreas y una producción de aproximadamente 12 millones de toneladas, con la expectativa de avanzar hacia las 15 millones de toneladas en los próximos años.
Héctor Cristaldo, presidente de la UGP. Foto: Mariana Díaz.
Preocupaciones del sector. Héctor señaló que el clima continúa siendo uno de los principales desafíos, aunque consideró que el escenario de El Niño es más favorable para la agricultura que La Niña. También expresó preocupación por el bajo nivel del dólar y su impacto en los ingresos de los productores, principalmente los pequeños, por lo que planteó la necesidad de buscar mayor previsibilidad cambiaria.
Por su parte, el presidente de Fecoprod, Alfred Fast, destacó que la soja dejó de ser un cultivo exclusivo de grandes productores. Según explicó, existen más de 40.000 parcelas de menos de 20 hectáreas donde se cultiva soja y actualmente cerca del 20% de la producción está en manos de pequeños productores.
Alfred resaltó además el aporte de la siembra directa y el potencial para ampliar la producción mediante la recuperación de áreas degradadas y el desarrollo de nuevas zonas.
Alfred Fast, presidente de Fecoprod. Foto: Mariana Díaz.
Rechazo a un aumento de impuestos. Ambos dirigentes coincidieron en que Paraguay debe priorizar la racionalización del gasto público y aumentar la producción antes que elevar la presión tributaria. “Si el campo produce, Paraguay crece”, sostuvo Héctor, al marcar la expectativa con la que el sector encara la nueva campaña.