Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) auguraron un buen 2024 en términos de producción de soja, debido a que las perspectivas iniciales son favorables para el segmento, más allá de las dificultares de las siembras tempraneras.
“A esta altura, en el inicio de año tenemos un buen desarrollo de la planta, lo que nos da una perspectiva favorable para llegar a una buena cosecha este año”, expresó el presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, según difundió el gremio tras declaraciones para Mega TV.
Si bien, el referente del sector fue conciso en mencionar que todavía falta un tramo, al menos dos o tres lluvias más para que las condiciones de humedad san las ideales, de modo de garantizar una buena cosecha, aunque algunos productores ya se están anticipando, dijo.
Expectativa de buen año económico
Cristaldo señaló que los rendimientos son alentadores, más aún teniendo en cuenta las dificultades para las siembras tempraneras. Pero dentro de todo, la expectativa apunta a cumplir la meta de generar una cosecha en torno a las 10 millones de toneladas de soja.
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“Ojalá lleguemos a esa expectativa, porque con esos números va a ser un buen año para la economía paraguaya, al tener una buena cosecha siempre es un buen año económico”, subrayó el titular del gremio de productores. La UGP ya había remarcado el impacto de la producción agrícola durante el 2023, considerada como fundamental para dinamizar la economía y con un cierre exitoso y con perspectivas de mayor crecimiento para este 2024.
Un aspecto fundamental de este segmento económico es la generación de divisas al país, que el año pasado ingresó por la exportación de más de 6 millones de toneladas de soja USD 3.271 millones, USD 2.000 millones más en relación al mismo periodo de 2022.
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Un guaraní fuerte contiene la inflación en Paraguay
Itaú mantiene su proyección de inflación bajo control para este 2026 al igual que la estimación de crecimiento. El primero gracias al guaraní fuerte, aunque advierte riesgos al alza debido al entorno externo más incierto, y lo segundo en base a la cosecha récord de soja.
La economía paraguaya mantiene una dinámica positiva, pero el nuevo foco de riesgo ya no es interno. Según el último informe macro de Itaú, el shock del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, empieza a trasladarse a la inflación y podría tensionar el escenario en los próximos meses.
En marzo, el IPC subió 0,8 % mensual, con los combustibles como principal factor, que aumentaron 9,8 % y explicaron 0,6 puntos porcentuales de la inflación. Los alimentos también presionaron, con una suba de 0,6 %, especialmente por frutas y verduras.
Aun así, el dato de fondo sigue siendo positivo, según la entidad, ya que la inflación interanual se desaceleró a 1,9 %, mientras que la inflación subyacente se mantiene contenida, lo que refuerza la credibilidad del proceso desinflacionario.
De esta manera, el Banco Itaú mantiene su proyección de inflación en 3,5 % para 2026, aunque advierte que los riesgos están al alza por el escenario internacional.
En este contexto, el Banco Central del Paraguay (BCP), decidió pausar los recortes y mantener la tasa en 5,50 %, en una señal de cautela frente a la incertidumbre externa, especialmente por la evolución del petróleo y su impacto en precios.
Del lado de la actividad, el país parte de una base fuerte. El PIB creció 6,6 % en 2025, impulsado principalmente por la agricultura (+20,8%) y la generación eléctrica (+13,2%). Para 2026, Itaú proyecta una expansión de 4,0 %, sostenida por una cosecha récord de soja y el consumo privado.
Sin embargo, el frente externo aparece como el principal punto de atención, y que al ser Paraguay importador neto de combustibles, con compras por unos USD 1.800 millones en 2025, queda expuesto a un petróleo más caro. En ese escenario, el déficit comercial podría ampliarse a USD 1.400 millones en 2026, incluso con el impulso del agro.
En paralelo, las cuentas fiscales muestran cierta estabilidad, con un déficit de 2,0 % del PIB, mientras que el presupuesto apunta a converger a 1,5 %, en línea con la regla fiscal.
Por lo tanto, la macro local se mantiene ordenada, pero el riesgo viene de afuera. Si los precios del petróleo se sostienen elevados, el impacto no solo se verá en los surtidores, sino también en el consumo, la inflación y el frente externo.
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Lluvias previstas impulsan la recuperación de la soja y el maíz zafriña
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) reportó que el avance de la campaña de los cultivos de soja y maíz zafriña se mantiene marcado por las variaciones climáticas, por lo que se prevé un impacto disparejo en las distintas zonas productivas. Se espera que las lluvias ayuden a recuperar las plantas que fueron sembradas de forma tardía.
“La falta de agua y las altas temperaturas durante la etapa de desarrollo vegetativo tuvieron un fuerte impacto en los cultivos de soja, que no alcanzaron el crecimiento esperado, por lo que se prevé una merma en los rendimientos”, indicaron en su más reciente informe.
Se espera que el pronóstico de lluvias para este fin de semana y las próximas contribuya a mejorar las condiciones, pero se proyecta una zafriña por debajo de los niveles normales, pues la campaña presenta una mala germinación; sin embargo, los cultivos continúan en proceso de recuperación. Para esta zafra la meta de los productores es alcanzar una siembra de 3,6 millones de hectáreas y superar las 11 millones de toneladas de producción.
Detallaron que en la zona de Alto Paraná la etapa de desarrollo varía según la fecha de siembra, con algunas parcelas que ya están iniciando la maduración de los granos, pero se verá como evolucionan hasta fin de mes cuando inicie la cosecha, aunque se registra ya muy poco margen para el crecimiento.
Igualmente en Colonia Yguazú, los cultivos no cumplieron con las expectativas iniciales, y señalaron que incluso hay productores que analizan la posibilidad de trillar parcelas muy dañadas y prepararlas para la siembra de trigo, teniendo en cuenta que las lluvias de las últimas semanas fueron muy variables según la zona y los niveles de agua.
Maíz y sorgo
Sobre el maíz, indicaron que las plantaciones también fueron afectadas, aunque en distinta medida, pero debido al estrés hídrico en etapas clave de desarrollo, el rendimiento se verá comprometido, principalmente en las siembras más tempranas.
“Actualmente, hay áreas con cultivos en etapa de llenado, otras en floración y algunas aún en crecimiento, según la fecha de siembra”, agregaron. A su vez, se registraron dificultades con insectos, pero los productores lograron controlarlos y actualmente enfocan sus esfuerzos en alcanzar el mejor rendimiento posible.
En cuanto al sorgo, este sufrió un fuerte ataque de plagas en Itapúa, lo que ocasionó resiembras y una inversión adicional en su manejo. Su desarrollo varía según las condiciones de cada parcela y si bien las lluvias recientes y previstas podrían favorecer una recuperación parcial en siembras tardías, el escenario general apunta a rendimientos por debajo de lo normal, puntualizaron desde el gremio.
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Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
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Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
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Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.
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Agricultura fue motor del crecimiento del PIB en 2025
El sector agrícola volvió a posicionarse como uno de los principales motores del crecimiento económico de Paraguay en 2025. Según el informe de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el buen desempeño del campo fue determinante para la expansión del producto interno bruto (PIB), especialmente en el tramo final del año.
De acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP), el PIB registró un crecimiento interanual de 6,2 % en el cuarto trimestre de 2025, impulsado en gran medida por la actividad agrícola, que incluso superó el promedio general de la economía. Este resultado confirma el peso estructural del agro dentro del modelo económico paraguayo.
El dinamismo del sector estuvo estrechamente vinculado a la campaña agrícola 2024/2025, que mostró resultados positivos en varios rubros clave. En particular, se destacó una producción récord de maíz, junto con mayores niveles de cosecha en cultivos como trigo, arroz y algodón, lo que contribuyó a elevar los niveles de actividad.
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La agricultura registró un crecimiento interanual de 20,8 % en el cuarto trimestre del año, acumulando una expansión de 10,5 % al cierre de 2025, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Este desempeño explica en gran medida el impulso que tuvo la economía en su conjunto.
No obstante, el informe también advierte que el crecimiento no fue uniforme en todos los segmentos. La soja mostró un comportamiento más moderado, mientras que la ganadería tuvo un desempeño dispar, lo que refleja que el resultado positivo estuvo concentrado en ciertos rubros específicos.
En el caso de las actividades ganaderas, forestales, pesqueras y mineras, se registró un crecimiento interanual de 3,9 % en el cuarto trimestre, acumulando un aumento de 6 % en el año. Dentro de este grupo, la ganadería presentó un resultado positivo impulsado por el mayor nivel de faena de cerdos y aves, así como por el aumento en la producción de leche y huevos. Sin embargo, este avance fue parcialmente compensado por una menor faena de bovinos.
Para la UGP, estos datos refuerzan la necesidad de seguir fortaleciendo las condiciones para el desarrollo productivo y comercial del sector primario.
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