El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, aseguró que Paraguay, en los últimos años, fue uno de los países más atractivos para capitales importantes. Sin embargo, resaltó que el capital humano es una materia pendiente. Aunque existe mano de obra, la calificada requiere de un trabajo específico, de acuerdo a las áreas demandantes.
“Nosotros tenemos muchos trabajadores industriales, como por ejemplo, en la maquila. Hay mucha mano de obra, pero trabajadores calificados muy poco”, indicó Duarte durante el programa El Péndulo. Además, recordó que Paraguay está apostando mucho en la bioenergía, sea en hidrógeno o amonio, pero que los empresarios no se dan cuenta de que eso requiere un trabajo especializado con personal capacitado.
“Nosotros tenemos que trabajar en lo que es la formación, en personas que trabajen sobre sistemas de gases y transporte de gases. Y no tenemos nada. Nosotros estamos apostando a algo sobre lo cual no tenemos recursos humanos. No tenemos formación, y tenemos una incapacidad de ver globalmente el problema del tema”, lamentó.
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2024
Sostuvo que nuestro país tiene muchas bondades para tener capital humano a la altura de las inversiones y que a futuro se verán los resultados. A continuación, habló sobre lo que la industria proyecta para el sector este año y cómo esperan que se comporte la economía.
“Según nuestro análisis, la UIP proyecta para la industria manufacturera un crecimiento del 4% para el 2024, sobre todo, soportado no por grandes inversiones aparte de las que ya hay, sino por la inversión que se realizará a través del régimen de maquila que está recibiendo mucho interés y mucha inversión de capital en Paraguay”, manifestó.
En ese marco, mencionó que los números de crecimiento económico para el país se encuentran en un 3,7%, entre 3,8%, según lo proyectado por el Banco Central del Paraguay (BCP). Aunque es menos que el 2023, (4,5%), desde la UIP, avizoran un gran año económico local.
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UIP cumple 90 años con la mirada puesta en una industria más competitiva
Paraguay tiene energía, estabilidad y una base productiva diversificada. El desafío ahora es convertir esas ventajas en inversión, tecnología, valor agregado y empleo para acelerar el desarrollo industrial. Así lo señaló el titular del gremio, Enrique Duarte.
La industria paraguaya celebró una historia de 90 años, pero también puso sobre la mesa una pregunta que define buena parte de su futuro: ¿cómo transformar las ventajas del país en una economía con mayor capacidad productiva, tecnológica y competitiva?
La respuesta estuvo en el centro de la cena aniversario de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), realizada en Talleyrand Costanera, que reunió a autoridades nacionales, empresarios y referentes del sector para conmemorar nueve décadas de vida institucional y reflexionar sobre el papel de la industria en el desarrollo del Paraguay.
En su intervención, el presidente del gremio, Enrique Duarte, repasó la evolución de una institución que nació en 1936 con una misión esencialmente gremial y que, a lo largo del tiempo, amplió sus responsabilidades para acompañar las transformaciones del país y de su estructura productiva.
El aniversario encontró a la UIP con una agenda que trasciende la representación empresarial y abarca la formación de capacidades, la generación de información económica, el acompañamiento a las micro, pequeñas y medianas empresas, la apertura de mercados, la innovación, la eficiencia energética y la economía circular.
El desafío de convertir ventajas en desarrollo. En su análisis del escenario nacional, Enrique destacó las condiciones que posicionan al Paraguay ante oportunidades de crecimiento: la estabilidad macroeconómica, la disponibilidad de energía, una base productiva diversificada y una población joven.
Sin embargo, también señaló que esas fortalezas deben acompañarse de avances en educación, salud, infraestructura e institucionalidad para consolidar un entorno que permita ampliar la producción y atraer nuevas inversiones.
En ese contexto, el titular de la UIP sostuvo que la industria puede desempeñar un papel central en la construcción de nuevas capacidades nacionales, especialmente mediante la transformación de materias primas, la incorporación de tecnología y la generación de oportunidades laborales.
“En el escenario actual, la industria representa una clara oportunidad para transformar nuestras ventajas en nuevas capacidades productivas, atraer inversiones, agregar valor a la producción primaria y ampliar las oportunidades para el empleo”, mencionó.
La apuesta por una mayor industrialización adquiere así una dimensión estratégica para el país: ampliar el valor que se genera localmente, fortalecer las cadenas productivas y diversificar las oportunidades de crecimiento.
Pero el desafío, según Enrique, ya no consiste únicamente en industrializar, sino en desarrollar empresas capaces de competir en mercados cada vez más exigentes, incorporar tecnología y mejorar sus procesos productivos.
“No nos preguntamos ¿cómo industrializar? Sino ¿cómo generar industrias competitivas y tecnológicamente avanzadas?”, sostuvo.
Nueve décadas de evolución institucional. La historia de la UIP refleja también los cambios de la industria paraguaya. Desde sus orígenes como organización gremial, el gremio incorporó herramientas y servicios destinados a fortalecer las capacidades empresariales y responder a nuevas necesidades productivas.
Entre los hitos de ese recorrido se encuentran la creación de la Universidad Paraguayo-Alemana (UPA), la participación en programas de cooperación internacional y el desarrollo de servicios especializados para las empresas.
Más recientemente, la institución obtuvo la certificación internacional ISO 9001:2015 y fortaleció iniciativas vinculadas con la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia energética.
En esa línea se inscriben POC 2.0, orientado a promover oportunidades de economía circular, y ConEEcta, que busca convertir oportunidades de eficiencia energética en proyectos de inversión financiables.
Estas iniciativas forman parte de una agenda que apunta a acompañar a las empresas en los desafíos de productividad, innovación y desarrollo sostenible.
Para Enrique, ejercer la presidencia de la UIP durante el año de su 90° aniversario representa una responsabilidad que trasciende una gestión particular.
“Cada gestión forma parte de una historia mucho mayor, a la que corresponde aportar con responsabilidad y sentido de continuidad.”
Aceros del 36, un reconocimiento a las trayectorias. La celebración también tuvo como uno de sus momentos centrales la entrega de los reconocimientos Aceros del 36, creados en el marco de los 90 años de la institución para distinguir a personas que proyectaron los valores y aprendizajes de la vida gremial en sus trayectorias profesionales y públicas.
En esta edición fueron reconocidos Marco Riquelme, Eduardo Felippo, Lorena Méndez, Carina Daher, Alberto Sborovsky, Javier Viveros, Cristina Goralewski, Javier Giménez y Ramiro Samaniego.
Las trayectorias distinguidas reflejan la presencia de referentes vinculados a la UIP en distintos ámbitos del desarrollo nacional, desde la actividad empresarial y gremial hasta la gestión pública y la formación académica.
A nueve décadas de su fundación, la UIP celebra el camino recorrido y plantea una agenda que mira hacia adelante. El desafío para el Paraguay será convertir sus condiciones favorables en una industria con mayor capacidad tecnológica, más valor agregado y nuevas oportunidades para el empleo y la inversión.
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El Gobierno y el sector empresarial apuestan a la transición del país hacia una potencia industrial
Paraguay atraviesa un proceso decisivo de consolidación industrial sustentado en la previsibilidad macroeconómica, la planificación de políticas públicas a largo plazo y la atracción de capitales internacionales. En un esfuerzo coordinado entre el Gobierno nacional y el sector empresarial, el país busca transformar su matriz productiva primaria para dar paso a un modelo diversificado de manufactura y generación de valor agregado con proyección global.
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), remarcó que el escenario productivo actual demanda consensos sólidos y continuidad en las reglas de juego. “El desarrollo requiere planificación, políticas públicas claras y coherentes en materia de atracción de inversiones y, sobre todo, la previsibilidad que debería haber en el país. Hoy estamos teniendo un trabajo fantástico que potencia el área económica”, aseveró el referente gremial durante su intervención en el programa “Fuego cruzado”, emitido por el canal GEN/Nación Media.
Por su parte, el viceministro de Industria del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Javier Viveros, sostuvo que la política industrial impulsada por el Ejecutivo apunta a crear las condiciones estructurales para que el capital privado lidere el crecimiento económico. “Nosotros tenemos que generar las condiciones públicas; tenemos que marcar la cancha y ellos tienen que jugar el partido. Paraguay está viviendo un momento dorado en términos de industrialización”, destacó el funcionario.
Crecimiento exportador
Las cifras del comercio exterior confirman la gradual transformación del perfil productivo paraguayo. Según datos oficiales del MIC, las manufacturas de origen industrial y la agroindustria ya representan el 52 % del total de los envíos al mercado internacional, registrando un ingreso de divisas que superó los 1.000 millones de dólares al cierre del último mes.
Actualmente, el sector manufacturero representa el 19,6 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, cifra que se eleva a casi el 26 % si se incorpora el rubro de la construcción. La meta del Gobierno y el sector privado es que la actividad industrial llegue a constituir al menos un tercio de la economía en los próximos años, acompañando el ritmo de expansión estimado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
Herramientas para inversores
Para ordenar territorialmente el radicado de capitales, el MIC puso a disposición una plataforma interactiva que permite mapear la infraestructura y capacidad de los 263 distritos del país. “Lanzamos un mapa en donde cualquier persona de cualquier lugar del globo terráqueo puede investigar sobre localizaciones, formación de capital humano, energía y ordenamiento ambiental”, resaltó Viveros sobre esta iniciativa de acceso público.
En relación a la competencia entre la producción local y las inversiones foráneas, el titular de la UIP aclaró que el marco normativo paraguayo garantiza condiciones de igualdad para todos los actores del mercado. “Las reglas acá son iguales para todos. Nuestra ley de inversiones, de zonas francas, de maquila y de incentivos al ensamblaje son comunes a todos. Lo que queremos es generar actividad económica para llegar al desarrollo”, enfatizó.
Uno de los principales desafíos identificados para potenciar las industrias locales radica en la adaptación del sistema bancario a esquemas de financiamiento a largo plazo. Al respecto, Viveros adelantó que la cartera de Estado trabaja junto con la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) y el Banco Nacional de Fomento (BNF) en herramientas crediticias especiales que permitan al industrial nacional proyectar inversiones a 30 años y competir en escala con los mercados vecinos.
El desafío energético
El abastecimiento de energía eléctrica y la ampliación de la red de distribución representan ejes críticos dentro del plan de desarrollo. A través de un convenio con la Administración Nacional de Electricidad (Ande), las autoridades incorporaron al mapa industrial la disponibilidad de potencia y las proyecciones de inversión eléctrica, buscando transparencia para que las autoridades departamentales y los inversores identifiquen las zonas aptas para el establecimiento de plantas.
Respecto a las brechas en infraestructura física y transporte, los voceros coincidieron en la urgencia de fortalecer la logística nacional por la condición de mediterraneidad del país. Duarte subrayó la necesidad de cuidar la estabilidad macroeconómica y el estatus de grado de inversión, al tiempo de explorar esquemas donde el sector privado pueda participar activamente en proyectos de conectividad y generación energética.
Perspectivas regionales
Con el objetivo de articular la oferta de potencia eléctrica con la demanda fabril, la UIP planteó la integración de los organismos rectores del sector energético bajo la línea de planificación del Ministerio de Industria y Comercio. “Lo que proponemos concretamente es que el Viceministerio de Minas y Energía pase a formar parte de la estructura del MIC, porque ahí se maneja todo el concepto de desarrollo”, puntualizó Duarte.
Finalmente, los representantes del sector público y privado coincidieron en que Paraguay cuenta con una ventana de oportunidad única en el contexto regional para posicionarse como una plataforma confiable de producción y exportación. La combinación de incentivos fiscales, costos competitivos, estabilidad cambiaria y diálogo público-privado se consolida como el motor central para sostener el proceso de modernización económica en el mediano plazo.
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La tecnología se compra, pero la transformación se construye con personas
El factor humano se posiciona como una pieza estratégica para que las empresas puedan adaptarse a la inteligencia artificial, la automatización y los nuevos perfiles laborales.
El capital humano y la era de la IA. La velocidad con la que avanzan la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías está modificando el mundo del trabajo, pero el principal desafío para las organizaciones no pasa solamente por incorporar herramientas, sino por preparar a las personas para utilizarlas. Esta fue una de las principales conclusiones del panel “El factor humano en la era exponencial”, desarrollado durante el Customer Experience & Innovation Congress, en el Centro de Eventos del Paseo La Galería.
Del encuentro participaron Mónica Recalde, ministra de Trabajo; Juan Pablo Ovando, Country Manager de Apex Paraguay; Alessandra Zanotti, Business Professionals Manager de ManpowerGroup; Nicole Agramont, directora de BM Group Paraguay; Melva de Gracia Han, coordinadora de Concepción Técnica y Fortalecimiento de Pymes de la UIP, y Catherine Vargas, gerente general de Nextar.
Mónica señaló que la tecnología avanza, en muchos casos, más rápido que la preparación humana. Por ello, consideró clave capacitar a los colaboradores y fortalecer las habilidades blandas, especialmente la capacidad de adaptación, el trabajo bajo presión y la toma de decisiones.
Competencias que cobran fuerza. En esa línea, Alessandra destacó que, mientras la tecnología gana espacio, competencias como el pensamiento crítico, la ética, la colaboración, el trabajo en equipo, la comunicación y la capacidad de desaprender para incorporar nuevos conocimientos adquieren mayor relevancia. Para los líderes, agregó, la cercanía, la inteligencia emocional y la capacidad de escuchar y dar feedback son fundamentales.
Juan Pablo puso el foco en la convivencia de distintas generaciones dentro de las empresas. Señaló que cada una tiene diferentes formas de entender el trabajo, comunicarse y relacionarse, por lo que el desafío es conocer qué motiva a cada persona y generar espacios de conversación. Para ello, consideró fundamental construir un propósito común y una cultura que se refleje en las decisiones cotidianas.
Nicole advirtió que uno de los errores más costosos es asumir que las personas se adaptarán a la velocidad de la tecnología. “La tecnología se compra, pero la transformación se construye”, fue una de las ideas centrales del panel.
Los datos para hacer cambios y los desafíos. La experiencia del colaborador también fue presentada como un factor determinante para la experiencia del cliente. Juan Pablo explicó que medir la satisfacción interna solo tiene sentido si la empresa utiliza esa información para realizar cambios concretos.
Finalmente, los panelistas coincidieron en que el desafío para Paraguay será combinar tecnología, talento y pensamiento crítico. La ministra de Trabajo remarcó que no se trata únicamente de un reto empresarial, sino también de Estado, mientras que la gerente general de Nextar destacó la necesidad de que la transformación comience desde los líderes y se extienda hacia toda la cultura organizacional.
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Paraguay se reinventa para competir a lo grande
Enrique Duarte, presidente de la UIP, institución que celebra su 90.º aniversario, mira las próximas décadas y plantea una pregunta incómoda: ¿qué quiere producir Paraguay cuando deje de hablar de su potencial y empiece a convertirlo en resultados?
Paraguay cuenta con energía, producción, ubicación, empresarios y una generación joven. Tiene, en otras palabras, buena parte de las piezas. Sin embargo, lo que todavía está en discusión es qué país quiere construir con ellas. A 90 años de la creación de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte propone correr la conversación del presente y mirar hacia una industria capaz de escalar, exportar, incorporar tecnología y dejar de vivir de promesas.
“La pregunta ya no es si la inteligencia artificial llegará a la industria paraguaya, sino qué empresas van a aprender a utilizarla primero y qué ventaja competitiva van a obtener por hacerlo”, planteó. La transformación digital, dijo, ya no es patrimonio de las grandes compañías. Puede ser, incluso, el mecanismo para que una pequeña empresa deje de serlo.
“Una empresa pequeña no necesariamente tiene que pensar pequeño”, aseguró. Detrás de esa frase aparece uno de los desafíos más profundos: que las mipymes puedan convertirse en proveedoras, luego en industrias y eventualmente en exportadoras. Para Enrique, una gran inversión no debería terminar en empleos directos. “Una gran inversión debería convertirse en una plataforma para que muchas empresas paraguayas crezcan alrededor de ella”, precisó.
Más que atracción de capital. La discusión debe girar en torno a cuánto valor paraguayo queda alrededor de la atracción de capital; cuántas empresas locales pueden certificar sus procesos, incorporar tecnología, cumplir estándares internacionales y convertirse enparte de cadenas globales.
Enrique también colocó una palabra clave sobre la mesa: escalar. Y es que una empresa que crece no solo aumenta su facturación. Contrata, compra, innova, tributa y puede exportar. “Escalar una empresa es también escalar el desarrollo del país”, señaló.
Por eso, el próximo desafío de la UIP no sería simplemente representar a la industria, sino anticipar la industria que todavía no existe. “Los próximos 90 años no pueden ser solamente una continuación de nuestra historia; tienen que ser el comienzo de una nueva etapa industrial para Paraguay”, afirmó.
Y esa etapa necesita algo más difícil que una buena coyuntura: una hoja de ruta. “La industria necesita certezas para invertir, y el país necesita una hoja de ruta para industrializarse”, sostuvo.
De allí que, quizás la pregunta decisiva sea, justamente, la que todavía no forma parte del debate cotidiano: ¿qué queremos producir dentro de 20 años? No solo cuánto crecer, sino qué fabricar, qué mercados conquistar, qué energía utilizar, qué infraestructura construir y qué talento formar.
“Industrializar Paraguay no es solamente una agenda empresarial, es una decisión de desarrollo nacional”, concluyó.