El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) compartió su nuevo boletín de precipitaciones semanales, el cual indica una disminución en la cantidad de lluvia caída hasta la próxima semana, con lo que las condiciones estarían ideales para la maduración de los granos de los diferentes cultivos.
Así lo indica el pronóstico de precipitaciones acumuladas de la institución, correspondiente al periodo desde el 2 de enero hasta el martes 9 de enero para el territorio nacional. El mismo revela un cambio importante en las condiciones respecto a la semana anterior, señalan.
De esta manera, es que se prevé una disminución en la distribución y acumulados de lluvias en los próximos días, propiciando un escenario de déficit pluviométrico o comportamiento de las lluvias a lo largo del año reducido. Esto se traduce en una perspectiva positiva para los cultivos.
Temperaturas acordes
Con dichas previsiones se considera que el entorno será ideal para la fase de maduración de granos, especialmente en aquellos sectores donde los cultivos alcanzaron esta etapa fenológica o lo que sería la concreción del ciclo de vida, en este caso, de los organismos vegetales.
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Esto estaría acompañado por unas temperaturas acordes, pues las más altas se estarían registrando en ciertas áreas de la región Occidental, alcanzando valores entre 41 °C y 42 °C, conforme el pronóstico de temperatura máxima extrema del Inbio.
En tanto que las demás zonas del territorio nacional se prevén niveles térmicos más bajos, que se conjugan a las condiciones proyectadas propicias para impulsar un desarrollo óptimo de los cultivos. Esto, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría se encuentra en etapas fenológicas críticas, según se explica.
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Soja, principales polos productivos del país y rendimientos
Un análisis del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), basado en 35 años de datos (1990–2025), confirma el peso estructural de la soja en Paraguay, y permite identificar con precisión dónde están los mejores rendimientos y las zonas más consistentes de producción.
El estudio muestra que los principales polos productivos se concentran en Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y Caazapá. En estos departamentos, más del 50 % de las campañas superan los 2.500 kg/ha, mientras que en rendimientos por encima de 2.000 kg/ha alcanzan una participación superior al 74 %, sumándose también Amambay en este grupo.
En el rango más alto, campañas con más de 3.000 kg/ha, destacan Cordillera, Paraguarí, Caaguazú y Alto Paraná, que en al menos el 20 % de los ciclos analizados lograron ubicarse en ese nivel de productividad, según el boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El comportamiento del cultivo no es uniforme. Mientras las zonas históricamente sojeras muestran rendimientos más estables, otros departamentos presentan mayor variabilidad, con picos elevados en años puntuales.
Esta dinámica también se refleja en la presencia del cultivo: departamentos como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, San Pedro, Caazapá, Concepción y Canindeyú registran más de 30 campañas con soja. Mientras que Paraguarí, Central, Ñeembucú y Presidente Hayes tienen menor participación.
A nivel general, la mayoría de los departamentos supera los 2.000 kg/ha en promedio, y en sus mejores campañas logran romper el umbral de los 3.000 kg/ha. El análisis también pone foco en la toma de decisiones productivas.
“En sitios donde se tiene más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que te brindan mayores rendimientos, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas”, explicó el Ing. Omar Paredes, del INBIO.
El comportamiento climático sigue siendo un factor determinante, por lo que en las zonas más vulnerables se vuelve clave la adopción de prácticas sostenibles y tecnologías adaptadas.
El resultado es una radiografía clara, Paraguay no solo mantiene a la soja como pilar productivo, sino que consolida territorios con alto desempeño y otros con potencial, donde la estrategia productiva marca la diferencia.
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Análisis de suelo: una herramienta fundamental para potenciar los cultivos y su rendimiento
A la hora de sembrar, existen muchas variables que deben ser tenidas en cuenta y entre ellas está la calidad del suelo con el que se cuenta, ya que de esto depende directamente el rendimiento que podrían llegar a tener los cultivos y, entendiendo a esto, desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), se encuentran fortaleciendo el asesoramiento técnico para la realización de esta práctica.
En conversación con La Nación/Nación Media, el ingeniero Ken Moriya, del Departamento de Suelo del MAG, destacó que esta es una práctica necesaria, pero que es fundamental contar con el asesoramiento correcto para la lectura adecuada de los resultados que este procedimiento arroje.
“El análisis de suelo hay que considerarlo como una herramienta fundamental por el tema de los resultados que se pueden obtener a futuro, porque lo que te permite el análisis es tener un diagnóstico y saber en qué estado está el suelo y saber cómo conviene tratarlo”, indicó Moriya.
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El mismo explicó además que el costo del análisis no es el único determinante a la hora de que el productor acceda a contar con este servicio, sino que también se debe tener en cuenta el costo de los insumos como fertilizantes y otros sustratos que pueden llegar a necesitarse para potenciar el suelo y, por ende, la cosecha.
“Como tiene un costo en el laboratorio, muchas veces está limitado a aquel que, por un lado, esté concientizado y, por el otro, que cuente con el capital; entonces es más común en la producción extensiva como la soja, el maíz y en los rubros de alta rentabilidad, como el tomate, la papa, la frutilla”, comentó Moriya.
Destacó que, por el costo que genera este procedimiento, en muchos casos los productores, en especial los más pequeños, no lo realizan, pero también existe otro factor, que es la falta de costumbre de contar con un estudio que respalde la condición del suelo en el que planean trabajar.
Remarcó igualmente que, si bien el análisis de suelo es una herramienta fundamental a la que todos los productores deberían tener acceso, también es necesario entender la importancia de contar con técnicos capacitados, no solo para la extracción de la muestra, sino para el correcto asesoramiento en el uso de los productos y su impacto en los diferentes cultivos.
“Tener el análisis de suelo es como tener una radiografía del suelo y no solo ayuda a saber en qué condición se encuentra; no se limita a eso, también ayuda a conocer cuál es el mejor manejo de ese suelo y saber qué cultivos pueden sembrarse en la zona y tendrán mejor rendimiento”, aseguró.
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Emiten alerta meteorológica para cultivos ante pronóstico de temperaturas elevadas
Una alerta dirigida a productores y técnicos agrícolas fue emitida por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que informó sobre un escenario agroclimático adverso previsto para los próximos cinco a seis días, marcado por temperaturas extremadamente elevadas, déficit hídrico y alta demanda evaporativa, que podrían afectar el desarrollo de los cultivos estivales en distintas regiones del país.
En ese sentido, indicaron que, de acuerdo con el análisis de alertas climáticas, las zonas Norte y Sur del territorio nacional registrarán las condiciones más severas, con temperaturas máximas persistentes entre 34 y 40 °C, y varios días consecutivos superando los 35 °C.
“La elevada humedad del ambiente incrementará la sensación térmica, generando estrés fisiológico en los cultivos, especialmente durante etapas críticas como la floración y el llenado”, indicaron desde la cartera agraria este lunes. Los productores que precisen asistencia técnica para las fincas podrán solicitarlo a través de los Centros de Desarrollo Agropecuario.
Como consecuencia dicho escenario podría derivar en un incremento de la demanda hídrica, mayor riesgo de pérdidas productivas en cultivos sin riego y dificultades en la eficacia de aplicaciones fitosanitarias realizadas bajo condiciones de calor extremo.
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“La cartera recomienda a los productores monitorear de manera permanente la humedad del suelo y el estado fenológico de los cultivos, reprogramar siembras de zafriña y otros rubros dependientes de lluvias, y evitar labores agrícolas y aplicaciones en las horas de mayor temperatura”, afirmaron. A su vez, se recomendó mantener un seguimiento constante de las actualizaciones climáticas de corto plazo, considerando posibles variaciones en la distribución de las lluvias.
Lluvias escasas
En cuanto a las precipitaciones, mencionaron que se prevén lluvias escasas e irregulares, con acumulados aproximados de 2,2 mm en la zona Norte y 4,3 mm en la zona Sur que serían volúmenes insuficientes para la reposición de la humedad del suelo.
“Si bien existe una probabilidad cercana al 75 % de tormentas, estas serían de carácter aislado y localizado, sin garantizar un alivio hídrico generalizado”, indicaron. Además, se esperan vientos moderados a activos con velocidades de entre 29 y 31 km/h, lo que contribuirá a un aumento de la evapotranspiración y a una mayor pérdida de humedad del suelo.
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Producción de trigo se expande en superficie, pero enfrenta presión de costos y precios
La producción de trigo en Paraguay mantiene su capacidad de autoabastecimiento y genera excedentes para la exportación, principalmente al Brasil, aunque el cultivo continúa condicionado por factores climáticos, sanitarios y de rentabilidad, explicó Rubén Sanabria, productor y vicepresidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), en conversación con La Nación/Nación Media.
Asimismo, recordó que el impulso inicial del trigo se dio con el Programa Nacional del Trigo, durante la gestión del exministro Hernando Bertoni, logrando adaptar un cultivo propio de climas templados a condiciones tropicales y subtropicales, con fuerte apoyo tecnológico regional, especialmente de Brasil. Este proceso permitió el desarrollo de variedades nacionales, como las originadas en Itapúa y Canindeyú, y sentó las bases del crecimiento del rubro.
Actualmente, la producción nacional oscila entre 1 y 1,3 millones de toneladas, volumen que permite cubrir el consumo interno estimado entre 800.000 y 1 millón de toneladas y exportar el excedente al mercado brasileño. Este escenario contrasta con décadas anteriores, cuando el país dependía de importaciones de trigo y harina.
Superficie triguera creció 3,9 % en la campaña 2025
De acuerdo con datos del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio), la superficie cultivada de trigo en la Región Oriental alcanzó 392.890 hectáreas en la campaña 2025, lo que representa un aumento de 14.687 hectáreas respecto a 2024, cuando se habían sembrado 378.203 hectáreas.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por departamentos como Caazapá, que registró un incremento de 11.579 hectáreas, Amambay con 5.332 hectáreas adicionales, Caaguazú con 3.350 hectáreas e Itapúa, que sumó 3.797 hectáreas. También se observaron avances en San Pedro y Misiones.
En contrapartida, se registraron reducciones en Alto Paraná, que sigue siendo el principal productor del país pero recortó 5.686 hectáreas, así como en Canindeyú, con una caída de 7.667 hectáreas, reflejando la cautela de algunos productores ante los riesgos climáticos y económicos.
Costos elevados y precios desincentiva al productor
El vicepresidente de la CAP advirtió que, pese a su importancia, el trigo es un cultivo altamente vulnerable a heladas y enfermedades, debido a las altas temperaturas y humedad del clima subtropical, lo que eleva los costos de producción por el mayor uso de tecnología y control sanitario.
Asimismo, señaló que uno de los principales reclamos del sector está vinculado a los precios que reciben los productores. Indicó que los molinos suelen ajustar los valores a la baja cuando cuentan con elevados stocks, una práctica que desincentiva la expansión del cultivo y afecta la rentabilidad, situación comparable a lo que ocurre en la cadena cárnica.
Finalmente, resaltó que el trigo no solo cumple un rol económico, sino también estratégico dentro del sistema productivo, al ser un cultivo clave para la rotación agrícola y para el desarrollo industrial de varias localidades del interior, donde la actividad molinera se convirtió en motor de crecimiento y empleo.