El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) compartió su nuevo boletín de precipitaciones semanales, el cual indica una disminución en la cantidad de lluvia caída hasta la próxima semana, con lo que las condiciones estarían ideales para la maduración de los granos de los diferentes cultivos.
Así lo indica el pronóstico de precipitaciones acumuladas de la institución, correspondiente al periodo desde el 2 de enero hasta el martes 9 de enero para el territorio nacional. El mismo revela un cambio importante en las condiciones respecto a la semana anterior, señalan.
De esta manera, es que se prevé una disminución en la distribución y acumulados de lluvias en los próximos días, propiciando un escenario de déficit pluviométrico o comportamiento de las lluvias a lo largo del año reducido. Esto se traduce en una perspectiva positiva para los cultivos.
Temperaturas acordes
Con dichas previsiones se considera que el entorno será ideal para la fase de maduración de granos, especialmente en aquellos sectores donde los cultivos alcanzaron esta etapa fenológica o lo que sería la concreción del ciclo de vida, en este caso, de los organismos vegetales.
Lea también: Crecimiento alcanzará a más sectores de la economía durante este año, según experto
Esto estaría acompañado por unas temperaturas acordes, pues las más altas se estarían registrando en ciertas áreas de la región Occidental, alcanzando valores entre 41 °C y 42 °C, conforme el pronóstico de temperatura máxima extrema del Inbio.
En tanto que las demás zonas del territorio nacional se prevén niveles térmicos más bajos, que se conjugan a las condiciones proyectadas propicias para impulsar un desarrollo óptimo de los cultivos. Esto, especialmente teniendo en cuenta que la mayoría se encuentra en etapas fenológicas críticas, según se explica.
Puede interesarle: Precios de commodities agrícolas se mostraron al alza a finales del año anterior
Dejanos tu comentario
Batata morada vuelve a cultivarse en Caaguazú y apunta al mercado local
Unas 10 familias indígenas Mbya Guaraní del departamento de Caaguazú retomaron el cultivo de la batata morada o Jety Karau, una variedad nativa ancestral que forma parte de la alimentación tradicional de estas comunidades y que actualmente busca recuperar espacio tanto en el consumo cotidiano como en el mercado nacional. Como parte de estas iniciativas de recuperación de cultivos tradicionales, las comunidades también impulsan el cultivo de maíz morado.
Existe un renovado interés en torno a esta variedad de batata, considerada de alto valor nutricional y utilizada en la alimentación, explicó Jarýi Sara Benítez, quien vive y trabaja en la mencionada comunidad, en conversación con La Nación/Nación Media.
Benítez señaló que el Jety Karau fue perdiendo presencia con el paso del tiempo debido al reemplazo por otros cultivos y alimentos. Indicó que el proceso de recuperación de semillas llevó tiempo y que actualmente unas 10 familias indígenas ya lo producen.
“Es un cultivo ancestral. Solo que con el tiempo ha ido desapareciendo al ser reemplazado por otro tipo de cultivos o alimentos. Recuperar la semilla llevó su tiempo y hoy día unas 10 familias indígenas ya lo están produciendo con mucho entusiasmo, esperamos que el interés aumente y con ella el área de siembra”, expresó.
Uso alimentario y propiedades tradicionales
Explicó que las mujeres gestantes la consumen asada bajo cenizas con el objetivo de aumentar la leche materna, mientras que personas con diabetes la consumen cocinada al vapor y enfriada. Asimismo, indicó que las hojas son utilizadas para aplacar la acidez estomacal.
Añadió que su uso culinario es amplio y puede consumirse hervida, al vapor, asada, con miel, en dulces, salsas o en preparaciones como ñoquis.
“Es un alimento muy completo y ha sostenido por generaciones los hogares indígenas. Las comunidades sienten la necesidad de recuperar su patrimonio alimentario autóctono y esta es una de las iniciativas”, manifestó.
Primeras experiencias de comercialización
En cuanto a la comercialización, Benítez indicó que actualmente el objetivo principal es reincorporar el Jety Karau a la alimentación cotidiana de las familias indígenas, al tiempo de fortalecer una producción con capacidad para generar excedentes destinados a la venta.
“De momento buscamos que las familias de las comunidades lo vuelvan a incluir en su alimentación cotidiana y apuntamos a producir con capacidad para excedente y comercializarlo. Estamos haciendo una primera experiencia con la confitería Karu que incluye en su menú como ñoquis. El único modo de volver sostenible algo es haciendo que a la sociedad le guste, agrade y convenga”, dijo.
Disminución de superficies cultivadas
Según el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), la baja productividad y la escasa información del cultivo son algunas de las causas de la disminución de las superficies sembradas y de su rendimiento.
De acuerdo con datos del Censo Agropecuario Nacional 2022, comparados con los del Censo Agropecuario Nacional 2008, la superficie cultivada de batata ronda entre 20.000 y 25.000 hectáreas aproximadamente.
Benítez señaló además que no existen políticas de protección o recuperación de especies agrícolas alimentarias y mencionó que situaciones similares afectan a variedades de mandioca y maíz utilizadas tradicionalmente en el país.
“Las variedades de mandioca, que al tener unas 60 variedades hoy día no sobrepasan ni seis las variedades que se conocen y usan. Los maíces han corrido con la misma suerte. Y así, el verdadero patrimonio sostén de la esencia identitaria del Paraguay va desapareciendo lentamente”, afirmó.
Dejanos tu comentario
Senave advierte que uso de semillas no certificadas puede generar pérdidas económicas y sanciones
El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave) alertó sobre los riesgos económicos y productivos del uso de semillas no certificadas ni registradas, señalando que esta práctica puede afectar el rendimiento de los cultivos y derivar en sanciones previstas por ley, incluyendo multas de hasta 10.000 jornales mínimos.
Según explicó la institución, este tipo de semillas no ofrece garantías sobre aspectos fundamentales como identidad varietal, calidad, pureza genética, poder germinativo ni condiciones fitosanitarias.
Además, el Senave advirtió que el uso de materiales sin certificación puede favorecer la aparición de problemas fitosanitarios y dificultar los procesos de trazabilidad dentro de la cadena agrícola.
Ley contempla sanciones económicas
La institución recordó que la Ley n.º 385/94 “De Semillas y Protección de Cultivares” establece infracciones y sanciones para quienes produzcan semillas no registradas, así como para comerciantes que operen sin estar inscriptos en los registros oficiales del organismo.
Entre las medidas contempladas se encuentran apercibimientos, decomiso de productos en infracción y multas económicas que pueden variar entre 5 y hasta 10.000 jornales mínimos vigentes, dependiendo de la gravedad del caso.
Fiscalización y trazabilidad
La institución informó además que continuará desarrollando acciones de fiscalización, monitoreo y concienciación orientadas a fortalecer el uso de semillas de calidad y mejorar los sistemas de control y trazabilidad.
Dejanos tu comentario
Fruticultura se eleva a mercados premium
Por: Alba Delvalle
Una nueva era se está dando para la fruticultura paraguaya, con cultivos de alto valor agregado, modelos productivos ecoamigables, tecnología y trazabilidad para competir en los destinos más exigentes del mundo.
Paraguay comienza a abrirse paso en un rubro poco tradicional para el país, pero con enorme potencial de crecimiento, con la fruticultura tropical y subtropical orientada a mercados premium. Para Aldo Fanego, director de Grupo Misionero, la combinación de condiciones agroclimáticas, disponibilidad hídrica y ubicación estratégica posiciona al país frente a una oportunidad única para ser un nuevo origen competitivo de frutas de alto valor agregado.
Luego de más de dos décadas trabajando en producción, acopio, empaque y exportación de banana y piña, el grupo decidió avanzar hacia cultivos como la pitahaya y el aguacate de la variedad Hass, impulsados por una demanda internacional creciente y una fuerte valorización comercial.
“Estamos convencidos de que el aguacate Hass será el cultivo frutal de mayor crecimiento del país en los próximos años. También apostamos a una nueva era de la fruticultura paraguaya, con la premisa de conquistar los mercados premium con la pitahaya”, expresa el productor.
Según explica, el Hass reúne características que hoy lo convierten en uno de los productos más atractivos para la exportación, pues tiene un alto valor comercial por hectárea, larga vida postcosecha y capacidad de transporte a larga distancia. Para sostener esa expansión, Grupo Misionero desarrolla un vivero propio de plantas de alta calidad, combinando portainjertos criollos e israelíes con la variedad Hass.
En paralelo, la pitahaya se consolida como otra de las apuestas estratégicas del grupo. Su producción requiere una alta tecnificación basada en selección genética, fertirriego, manejo nutricional, podas estratégicas y monitoreo sanitario para alcanzar estándares premium.
El modelo productivo también pone foco en sostenibilidad y eficiencia ambiental. La empresa implementa riego tecnificado, fertirrigación de precisión, monitoreo climático y aplicaciones fitosanitarias basadas en necesidad real, además de fortalecer la biología del suelo mediante el uso intensivo de materia orgánica. “Nuestro modelo de sostenibilidad no es un discurso”, sostiene Aldo.
La estructura agroecológica del grupo incluye la producción anual de 7.000 toneladas de compost, 1.300 toneladas de humus sólido de lombriz y 300 m³ de lixiviado, reduciendo la dependencia de fertilizantes externos y mejorando la retención hídrica y sanidad vegetal.
A esto se suma una biofábrica de propagación meristemática de banana con capacidad para 600.000 plantas anuales, orientada a garantizar trazabilidad y calidad desde el origen. Para el empresario, los mercados internacionales ya no compran solamente fruta. “Compran confianza”, resume. Por eso, sostiene que la trazabilidad, la inocuidad, la sostenibilidad y la responsabilidad social se convirtieron en requisitos indispensables para competir globalmente.
En ese escenario, el referente en producción frutícola considera que la pitahaya y el aguacate forman parte de una nueva canasta exportadora para Paraguay, aportando diversificación, innovación y nuevas oportunidades de desarrollo rural y generación de empleo técnico.
Dejanos tu comentario
Clima y costos impactan en la rentabilidad del maíz zafriña, advierte gremio
La campaña de maíz zafriña atraviesa un escenario complejo en Paraguay, marcado por rindes por debajo de lo esperado, altos costos de producción y una creciente incertidumbre sobre la rentabilidad del cultivo. Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) advierten que los márgenes para el productor serán muy ajustados este año, principalmente por el impacto climático y el aumento de los costos operativos.
Según referentes del sector agrícola, la falta de lluvias durante la etapa inicial del desarrollo de los cultivos redujo el potencial productivo del maíz, lo que anticipa cosechas inferiores a las registradas en la campaña pasada. A esto se suman condiciones climáticas menos favorables en la etapa final, con menor luminosidad, noches más largas y temperaturas más bajas, factores que limitan el desarrollo normal de las plantas.
Aurio Frighetto, presidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP), filial del departamento de Alto Paraná, explicó que actualmente los productores necesitan obtener rendimientos mucho más altos para cubrir sus costos. Señaló que, dependiendo de cada situación productiva, el punto de equilibrio se ubica entre 5.800 y 6.000 kilos por hectárea.
Leé también: MEF y MOPC coordinan calendario de desembolsos y afinan cesión de deuda para vialeras
Volatilidad de los precios
“El productor hizo inversiones importantes para proteger el cultivo y mantener la sanidad de la producción, utilizando insumos de alto costo. Pero el clima terminó limitando el potencial esperado”, afirmó. El dirigente sostuvo que el panorama financiero continúa siendo incierto debido a la volatilidad de los precios internacionales y al desempeño final de los cultivos en el campo.
Desde la UGP indicaron que esta situación obliga a los productores a tomar decisiones técnicas y financieras cada vez más cuidadosas, buscando reducir riesgos y preservar capital para las próximas campañas agrícolas. El maíz zafriña representa uno de los principales cultivos de rotación en Paraguay y tiene un peso importante dentro de la economía agrícola nacional.
Te puede interesar: Por cuarto mes consecutivo BCP mantiene tasa de interés en 5,5 %