El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) señaló un nuevo descenso considerable en el área destinada a trigo, según el informe de superficie sembrada durante la campaña agrícola de invierno 2023. En el año 2022 este cultivo había tenido un repunte luego de tres años de sostenido descenso.
En este periodo se lograron sembrar unas 416.951 hectáreas de trigo, lo cual significó unas 34.479 hectáreas menos que el año anterior cuando el área había alcanzado las 451.430 hectáreas, representando una caída del 7,6 %, mencionaron. En el lapso pasado este cereal registró un leve incremento luego de haberse dado varios años sostenidos de disminución.
El 2018 fue el de mayor área destinada al cultivo, alcanzando las 485.574 hectáreas de acuerdo a los últimos seis años. Con respecto a la canola, mencionaron que en este 2023 el área de siembra llegó a 91.993 hectáreas, unas 13.805 hectáreas más que el año pasado, cuando se sembraron 78.189 hectáreas.
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“El periodo de invierno tiene una gran importancia en el sistema productivo nacional, ya que es la ventana que más se utiliza para mejorar las condiciones del suelo y preparar las parcelas para la zafra, es época productiva por excelencia”, resaltaron. En tanto, el área de cobertura seca a lo largo de este año sumó unas 1.324.713 hectáreas.
Por último, mencionaron que el área destinada a los abonos verdes alcanzó unas 1.293.647 hectáreas, unas 234.391 hectáreas menos que el año anterior cuando se habían alcanzado las 1.528.038 hectáreas. En ese sentido, desde el Inbio recordaron a los productores que estas plantaciones mejoran las condiciones del suelo mediante sistemas radiculares eficientes, lo cual permite infiltrar tanto nutrientes, humedad y aire a mayores profundidades del suelo.
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Soja, principales polos productivos del país y rendimientos
Un análisis del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), basado en 35 años de datos (1990–2025), confirma el peso estructural de la soja en Paraguay, y permite identificar con precisión dónde están los mejores rendimientos y las zonas más consistentes de producción.
El estudio muestra que los principales polos productivos se concentran en Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y Caazapá. En estos departamentos, más del 50 % de las campañas superan los 2.500 kg/ha, mientras que en rendimientos por encima de 2.000 kg/ha alcanzan una participación superior al 74 %, sumándose también Amambay en este grupo.
En el rango más alto, campañas con más de 3.000 kg/ha, destacan Cordillera, Paraguarí, Caaguazú y Alto Paraná, que en al menos el 20 % de los ciclos analizados lograron ubicarse en ese nivel de productividad, según el boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El comportamiento del cultivo no es uniforme. Mientras las zonas históricamente sojeras muestran rendimientos más estables, otros departamentos presentan mayor variabilidad, con picos elevados en años puntuales.
Esta dinámica también se refleja en la presencia del cultivo: departamentos como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, San Pedro, Caazapá, Concepción y Canindeyú registran más de 30 campañas con soja. Mientras que Paraguarí, Central, Ñeembucú y Presidente Hayes tienen menor participación.
A nivel general, la mayoría de los departamentos supera los 2.000 kg/ha en promedio, y en sus mejores campañas logran romper el umbral de los 3.000 kg/ha. El análisis también pone foco en la toma de decisiones productivas.
“En sitios donde se tiene más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que te brindan mayores rendimientos, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas”, explicó el Ing. Omar Paredes, del INBIO.
El comportamiento climático sigue siendo un factor determinante, por lo que en las zonas más vulnerables se vuelve clave la adopción de prácticas sostenibles y tecnologías adaptadas.
El resultado es una radiografía clara, Paraguay no solo mantiene a la soja como pilar productivo, sino que consolida territorios con alto desempeño y otros con potencial, donde la estrategia productiva marca la diferencia.
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Exportaciones de trigo registran crecimiento del 12 % al arranque del año
Las exportaciones de trigo correspondientes a la zafra del año pasado, cuyo periodo de desalijo se contabiliza desde octubre de 2025, muestran un desempeño positivo. Entre el décimo mes del año pasado y enero de 2026, se embarcaron 228.775 toneladas del cereal, lo que implica un crecimiento de 25.112 toneladas, que representa un aumento de 12 % en comparación con el mismo período de la campaña 2024.
Este avance refleja una recuperación sostenida del comercio del cereal, considerando que en igual período de la campaña pasada se habían exportado 203.663 toneladas. De acuerdo con el informe de comercio exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), el incremento consolida una tendencia favorable para el sector triguero en el arranque de la campaña 2025.
En cuanto a destinos, Brasil se mantiene como principal mercado. Al respecto, la asesora de comercio exterior del gremio, Sonia Tomassone, explicó que, si bien durante los meses de enero y febrero la concentración de los productores se encuentra en la cosecha de soja, así como en el avance de la siembra de maíz y soja de entrezafra, a pesar de la baja de los precios internacionales, los envíos a Brasil siguen fluyendo.
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La profesional señaló que al cierre del primer mes del 2026 las exportaciones al país vecino acapararon el 99 % del trigo embarcado, seguido por Bolivia y Uruguay con 0,3 %.
El reporte indica que si consideran los envíos por año calendario (enero de 2026), también se registran mejoras con relación a lo enviado en enero del año pasado, hecho que permitió un ingreso de divisas por valor de USD 9,7 millones frente a los USD 3,2 millones registrados en el mismo periodo del 2025.
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Trigo: un rubro clave en la agricultura y con una producción que mueve 1,2 millones de toneladas
- Por Antonella Mateu
El cultivo de trigo en Paraguay mantiene una posición estratégica dentro del sistema agrícola nacional, con niveles productivos estables, autosuficiencia consolidada y perspectivas de crecimiento condicionadas principalmente por factores de mercado, clima y tecnología, así lo señaló el ingeniero agrónomo Alcides Villalba, coordinador del Programa de Investigación de Trigo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), en conversación con La Nación/Nación Media.
Siembra y calendario agrícola
La ventana tradicional de siembra del trigo en Paraguay se concentra entre abril y mayo, coincidiendo con temperaturas más bajas que favorecen la germinación, macollamiento y llenado de granos. Las fechas varían según región, puesto que en el norte suele iniciarse a fines de abril, en el centro a principios de mayo y en el sur puede extenderse hasta mediados de mayo o más, dependiendo del clima y la variedad utilizada.
Superficie
Paraguay mantiene una superficie aproximada de 350.000 hectáreas de trigo, con rendimientos promedio a 3.000 kilogramos por hectárea. La producción nacional ronda 1,2 millones de toneladas, reflejando recuperación tras campañas afectadas por clima o sanidad vegetal. La calidad del grano sigue siendo competitiva, aunque la industria plantea mejorar parámetros como proteína y gluten.
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Zonas con mayor producción
En cuanto a las zonas, se concentra mayoritariamente en la región Oriental del país, en los departamentos:
- Alto Paraná: unas 127.000 hectáreas
- Itapúa: cerca de 114.000 hectáreas
- Caaguazú: más de 53.000 hectáreas
- Canindeyú: alrededor de 13.000 hectáreas
El liderazgo responde a mejores suelos, clima favorable, tecnificación y tradición cerealera.
Expansión moderada e impacto climático
Villalba señaló que no hay un crecimiento explosivo del área triguera. Explicó que los productores adoptan decisiones más técnicas, evaluando costos, clima y mercado. Reveló que el trigo sigue siendo clave en la rotación agrícola, aportando estabilidad productiva y conservación del suelo.
La última campaña registró condiciones mayormente favorables. Tras algunos déficits hídricos iniciales, las lluvias acompañaron el ciclo y permitieron buenos rendimientos, incluso récords puntuales en zonas productoras.
Con relación a los eventos climáticos, las heladas, sequías y calor extremo siguen siendo riesgos relevantes, especialmente en etapas sensibles del cultivo. “Sin embargo, mejores variedades y manejo agronómico redujeron el impacto”, agregó el técnico.
Rentabilidad
El coordinador del IPTA sostuvo que el trigo puede ser rentable con buen manejo tecnológico. Además, cumple funciones estratégicas en rotación con soja y otros cultivos, mejorando suelos y reduciendo presión de malezas, lo que impacta positivamente en costos a mediano plazo, según explicó.
Exportaciones y demanda local
Paraguay produce más trigo del que consume. Con un consumo interno cercano a 700.000 toneladas, el excedente exportable supera 500.000 toneladas. Brasil es el principal destino, seguido en menor escala por Bolivia y Vietnam.
La industria molinera mantiene una demanda estable cercana a 700.000 toneladas anuales, destinadas principalmente a harina para panificados y pastas. El desafío sigue siendo sostener calidad industrial consistente.
Innovación genética
Villalba destacó que existen programas de mejoramiento públicos y privados, y a través de ellos lograron variedades adaptadas al clima subtropical, con mayor tolerancia al calor, enfermedades y estabilidad productiva.
En cuanto a la mayores amenazas sanitarias, sostuvo que provienen de enfermedades fúngicas como royas, manchas foliares, fusariosis y la pyricularia, considerada una de las más agresivas. “Las plagas suelen ser puntuales, principalmente pulgones y orugas”, agregó.
Potencial de crecimiento
El técnico subrayó que el cultivo tiene margen para expandirse, dependiendo de precios, costos y demanda. “Nuevas variedades adaptadas podrían impulsar productividad y competitividad en los próximos años”, destacó.
“El sector demanda apoyo sostenido en investigación genética, previsibilidad de mercado, financiamiento, seguros agrícolas y mecanismos que reconozcan económicamente la calidad del trigo producido“, concluyó.
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Trigo: rubro clave en la agricultura que produce 1,2 millones de toneladas
- Por Antonella Mateu
El cultivo de trigo en Paraguay mantiene una posición estratégica dentro del sistema agrícola nacional, con niveles productivos estables, autosuficiencia consolidada y perspectivas de crecimiento condicionadas principalmente por factores de mercado, clima y tecnología, así lo señaló el ingeniero agrónomo Alcides Villalba, coordinador del Programa de Investigación de Trigo del Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), en conversación con La Nación/Nación Media.
SIEMBRA Y CALENDARIO
La ventana tradicional de siembra del trigo en Paraguay se concentra entre abril y mayo, coincidiendo con temperaturas más bajas que favorecen la germinación, macollamiento y llenado de granos. Las fechas varían según región, puesto que en el norte suele iniciarse a fines de abril, en el centro a principios de mayo y en el sur puede extenderse hasta mediados de mayo o más, dependiendo del clima y la variedad utilizada.
SUPERFICIE
Paraguay mantiene una superficie aproximada de 350.000 hectáreas de trigo, con rendimientos promedio a 3.000 kilogramos por hectárea. La producción nacional ronda 1,2 millones de toneladas, reflejando recuperación tras campañas afectadas por clima o sanidad vegetal. La calidad del grano sigue siendo competitiva, aunque la industria plantea mejorar parámetros como proteína y gluten.
ZONAS CON MAYOR PRODUCCIÓN
En cuanto a las zonas, se concentra mayoritariamente en la región Oriental del país, se pueden citar 4 departamentos. Lidera Alto Paraná con la producción de unas 127.000 hectáreas, Itapúa cultiva cerca de 114.000 hectáreas, le sigue Caaguazú, con más de 53.000 hectáreas y por último Canindeyú, con alrededor de 13.000 hectáreas.
El liderazgo responde a mejores suelos, clima favorable, tecnificación y tradición cerealera.
EXPANSIÓN MODERADA E IMPACTO CLIMÁTICO
Villalba señaló que no hay un crecimiento explosivo del área triguera. Explicó que los productores adoptan decisiones más técnicas, evaluando costos, clima y mercado. Reveló que el trigo sigue siendo clave en la rotación agrícola, aportando estabilidad productiva y conservación del suelo.
La última campaña registró condiciones mayormente favorables. Tras algunos déficits hídricos iniciales, las lluvias acompañaron el ciclo y permitieron buenos rendimientos, incluso récords puntuales en zonas productoras.
Con relación a los eventos climáticos, las heladas, sequías y calor extremo siguen siendo riesgos relevantes, especialmente en etapas sensibles del cultivo. “Sin embargo, mejores variedades y manejo agronómico redujeron el impacto”, agregó el técnico.
RENTABILIDAD
El coordinador del IPTA sostuvo que el trigo puede ser rentable con buen manejo tecnológico. Además, cumple funciones estratégicas en rotación con soja y otros cultivos, mejorando suelos y reduciendo presión de malezas, lo que impacta positivamente en costos a mediano plazo, según explicó.
EXPORTACIONES Y DEMANDA LOCAL
Paraguay produce más trigo del que consume. Con un consumo interno cercano a 700.000 toneladas, el excedente exportable supera 500.000 toneladas. Brasil es el principal destino, seguido en menor escala por Bolivia y Vietnam.
La industria molinera mantiene una demanda estable cercana a 700.000 toneladas anuales, destinadas principalmente a harina para panificados y pastas. El desafío sigue siendo sostener calidad industrial consistente.
INNOVACIÓN GENÉTICA
Villalba destacó que existen programas de mejoramiento públicos y privados, y a través de ellos lograron variedades adaptadas al clima subtropical, con mayor tolerancia al calor, enfermedades y estabilidad productiva.
En cuanto a la mayores amenazas sanitarias, sostuvo que provienen de enfermedades fúngicas como royas, manchas foliares, fusariosis y la pyricularia, considerada una de las más agresivas. “Las plagas suelen ser puntuales, principalmente pulgones y orugas”, agregó.
POTENCIAL DE CRECIMIENTO
El técnico subrayó que el cultivo tiene margen para expandirse, dependiendo de precios, costos y demanda. “Nuevas variedades adaptadas podrían impulsar productividad y competitividad en los próximos años”, destacó.
“El sector demanda apoyo sostenido en investigación genética, previsibilidad de mercado, financiamiento, seguros agrícolas y mecanismos que reconozcan económicamente la calidad del trigo producido“, concluyó.