Está en marcha el proyecto de creación de un espacio que pretende reunir a iniciativas que practiquen la economía circular, con la premisa de forjar una red que fomente el interés de los consumidores y los vuelva cada vez más responsables en reducir desperdicios. Para ello se creará una base de datos.
Se trata de “Circular red”, un espacio pionero en Paraguay que tendrá la capacidad de reunir a iniciativas como empresas grandes o pequeñas y organizaciones comprometidas con las prácticas circulares. La idea es “unir a los protagonistas de la Economía Circular en Paraguay”.
Circular Red es un documento que actuará como un punto de encuentro para promover y fomentar la economía circular en el país, cuyo objetivo principal es el de facilitar la unión de los consumidores responsables con los actores que compartan el interés de reducir desperdicio, fomentar la reutilización y reciclaje de recursos, y adoptar prácticas más sostenibles en sus operaciones.
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Visibilizar productos
Es una iniciativa del proyecto Asunción Circular en el marco de “Iniciativas por la Economía Circular”, que sería la primera base de datos virtual de empresas y organizaciones comprometidas con prácticas circulares en Paraguay, con el fin de visibilizar sus productos o servicios en un solo lugar.
A la vez, es una oportunidad única dirigida a todas las empresas, emprendimientos u organizaciones que incorporaron a la economía circular como parte de sus operaciones, plataforma en la que podrán destacar sus esfuerzos en materia de sostenibilidad a más de obtener ese reconocimiento.
Es importante mencionar que las interesadas deberán registrarse, y solo aquellas que sean seleccionadas para formar parte de la red, recibirán un sello de distinción que demuestra su compromiso con la economía circular. Además de esto, sus datos de contacto estarán disponibles en una página web que facilitará a los consumidores acceder a ellos de manera sencilla y rápida.
Para ser parte de Circular Red, se deberá acceder al link de registro e inscribirse a través de un formulario disponible en la página web https: //forms.gle/dcsNmnMbZ3ofoyCM6, y la fecha tope es hasta el próximo 20 de noviembre.
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De residuo a recurso: la industria que busca expandirse
Lo que para algunos termina en un contenedor, para otros puede volver a entrar en el circuito productivo. En Paraguay, la recuperación y el reciclaje avanzan como parte de una economía circular que busca reincorporar materiales y reducir el desperdicio.
Conectar con actores vinculados. En este escenario se desarrolló BuildGreen 2026, una propuesta impulsada por el Paraguay Green Building Council, la Cámara de Comercio e Industria Paraguayo-Alemana (AHK Paraguay) y el Circular Economy Innovation Hub Paraguay, con la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y la Cispy como aliados estratégicos.
Para Carlos Mangabeira, presidente de Cispy, la participación en la organización del encuentro fue una oportunidad para conectar a los distintos actores vinculados con la sostenibilidad.
“Para nosotros, la participación y también poder conectarnos, generar lazos con los diferentes actores es fundamental en todo lo que se refiere a sostenibilidad y sustentabilidad”, señaló Mangabeira.
La conversación no se queda solamente en las grandes industrias. Para el presidente de la Cispy, también es fundamental generar conciencia entre quienes producen los residuos, incluyendo a las personas, las industrias, las empresas, las construcciones y las obras.
Una cadena que mueve empleos e inversiones. Detrás de esta transformación existe también una actividad económica que genera miles de empleos y exportaciones por más de USD 200 millones al año. En los últimos cinco años, las inversiones del sector totalizan cerca de USD 170 millones.
La capacidad productiva también muestra el avance de esta industria, ya que actualmente, el sector recupera más de 200.000 toneladas de materiales reciclables al año. A esto se suma la participación de más de 25.000 recicladores de base, que forman parte de la cadena.
Para las industrias que integran Cispy, este proceso forma parte de un crecimiento que viene acompañado por la recuperación y el reciclaje de productos. En ese camino, espacios como BuildGreen 2026 buscan reunir a quienes pueden impulsar nuevas conexiones y fortalecer la mirada sobre sostenibilidad y sustentabilidad.
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Sostenibilidad y eficiencia marcan la agenda del BuildGreen 2026
El encuentro se desarrolla del 21 al 25 de septiembre, con una agenda que aborda la circularidad, la eficiencia de recursos y las oportunidades de la sostenibilidad para el desarrollo empresarial.
Apertura del acto. El Foro Internacional BuildGreen 2026 reúne a representantes del sector público, privado y organizaciones vinculadas con la sostenibilidad. El programa comenzó ayer con el conversatorio “Construcción sostenible, circularidad y eficiencia de recursos”, y continua hoy en el Club Centenario, con una agenda prevista de 08:00 a 20:00.
Carlos Wenz, presidente del Paraguay Green Building Council y titular de la Cámara de Comercio e Industria Paraguayo-Alemana, destacó la importancia de generar alianzas estratégicas para impulsar la construcción sostenible y la economía circular en Paraguay.
Durante su intervención, agradeció la presencia de autoridades, empresas, aliados estratégicos y patrocinadores, y señaló que el encuentro contempla conferencias internacionales, experiencias regionales y casos nacionales.
La agenda incluye la participación de especialistas de Brasil, Colombia y Chile, además de representantes paraguayos, así como visitas a industrias y obras sostenibles durante la semana.
Trabajo sector público-privado. Entre las autoridades presentes estuvo el ministro del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES),Rolando de Barros Barreto, quien resaltó la necesidad de fortalecer la cooperación entre el sector público y privado.
En su intervención, sostuvo que la sostenibilidad debe contemplarse desde el primer ladrillo de una obra hasta su etapa final, incorporando criterios de eficiencia energética, aprovechamiento de recursos naturales y economía circular.
El titular del Mades señaló que la selección adecuada de materias primas puede contribuir a reducir el consumo de agua y energía. También destacó que la inversión en sostenibilidad representa una oportunidad para las empresas, al favorecer su imagen y facilitar el acceso a mercados internacionales, donde los consumidores exigen cada vez mayor información sobre los productos y sus procesos de elaboración.
En ese contexto, mencionó el trabajo del Ministerio del Ambiente junto con la UIP en una certificación para empresas sostenibles. Asimismo, remarcó el potencial de Paraguay, considerando sus recursos naturales y la necesidad de adaptar la producción a las exigencias de los mercados internacionales.
El foro propone un espacio de intercambio de conocimientos y experiencias para abordar soluciones sostenibles aplicables a la construcción, la industria y los emprendimientos circulares y eficientes.
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¿Telas paraguayas hechas de mango?
La investigadora Claudia Vargas busca convertir los residuos de una fruta de estación en fibras textiles, llevando la economía circular del descarte a una nueva frontera de innovación.
En Paraguay, el mango está a punto de ser nuevamente protagonista. Faltan apenas tres meses para que comience la temporada y miles de frutas vuelvan a llenar árboles, patios y calles. Muchas terminarán en la mesa; otras, en el suelo. Sin embargo, una investigadora paraguaya está mirando ese escenario desde otro ángulo: ¿y si el mango que hoy se descarta pudiera convertirse en tela, fibra o un nuevo biomaterial?
Esa es la pregunta que llevó a la ciencia a poner el mango bajo la lupa y explorar el potencial de sus residuos como materia prima para desarrollar materiales con valor agregado. Claudia Violeta Vargas Benítez, docente e investigadora de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Arte de la Universidad Nacional de Asunción (FADA-UNA), investiga las propiedades textiles de los residuos del mango y su potencial para desarrollar nuevos biomateriales.
La propuesta cambia la mirada sobre una fruta que forma parte del paisaje cotidiano del país. Ya no se trata solamente de aprovechar el mango como alimento, sino de preguntarse qué más puede producirse a partir de él y cuánto valor puede generarse antes de que aquello que sobra termine convertido en desperdicio. “Esa inquietud me llevó a investigar fibras textiles obtenidas del mango y, posteriormente, a profundizar el estudio gracias al financiamiento de proyectos de investigación”, explicó Claudia.
¿Cómo se transforma? El proceso comienza con algo tan simple como separar y preparar los residuos. La materia prima se lava y seca para luego analizar sus características. A partir de allí, la investigación busca modificar las fibras mediante tratamientos que permitan extraer o reducir componentes que dificultan su procesamiento.
Después llega una etapa clave: convertir esas fibras en un material que pueda trabajarse. Ahí se evalúan variables, realizan pruebas, desarrollan prototipos y registran los resultados para determinar qué combinación ofrece mejores características.
Es justamente ese recorrido -de residuo a material- el que convierte la investigación en una propuesta de biotecnología aplicada al diseño. La propia UNA destaca que el trabajo combina revisión bibliográfica, experimentación de laboratorio, prototipado y validación sistemática.
Paraguay ya está probando el negocio. La investigación académica tiene además un correlato empresarial. Maigotex, emprendimiento paraguayo impulsado por Verónica Alegre y Maura Martí, desarrolla un cuero vegetal a partir de residuos de mango. Según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), el proceso parte de mangos recolectados durante la temporada, que son deshidratados, convertidos en polvo y posteriormente mezclados con polímeros naturales.
Tras casi un año de investigación y más de 1.500 pruebas, el emprendimiento logró desarrollar un material flexible, resistente, impermeable y biodegradable, pensado para productos como billeteras, carteras, calzados, tapizados y decoración. Actualmente se encuentra en etapa piloto y proyecta escalar su producción.
La investigación internacional también amplía el mapa de posibilidades. Estudios recientes exploran residuos de mango para obtener bioplásticos y otros materiales biodegradables, demostrando que cáscaras y semillas pueden convertirse en fuentes de nuevos polímeros.
Del residuo al negocio. Ese es quizás el punto más interesante para Paraguay. El mango no aparece aquí solamente como una fruta de estación, sino como una plataforma de innovación.
La investigación de Claudia busca que los biomateriales puedan transferirse al sector productivo y convertirse en soluciones de mayor valor agregado. Para lograrlo, la especialista considera fundamentales el financiamiento, el trabajo interdisciplinario y la conexión entre academia y empresas.
Cuando llegue diciembre y los mangos vuelvan a llenar los árboles, también habrá una nueva forma de mirarlos. Porque detrás de una fruta que durante décadas fue parte del paisaje paraguayo puede existir una cadena completamente diferente: residuo, ciencia, biomaterial, diseño y negocio.
Y esa transformación puede ser, precisamente, una de las caras más concretas de la economía circular: hacer que el final de una cadena productiva sea el comienzo de otra.
Su trabajo fue reconocido con el tercer puesto en el área de Ciencias Sociales, categoría Estímulo, del Premio Mujeres Paraguayas en la Ciencia.
Así, cuando en diciembre vuelva la temporada de mangos, quizás valga la pena mirar esa fruta desde otra perspectiva. Porque lo que parece simplemente un fruto de estación también puede esconder una nueva materia prima, una innovación y, potencialmente, una oportunidad de negocio.
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Conacyt impulsa innovación para producir frutas liofilizadas a partir de excedentes en buen estado
La innovación tecnológica abre una nueva oportunidad para agregar valor a los productos frutícolas. Con apoyo del Conacyt, la empresa Menro S.A. incorporó maquinaria de liofilización para desarrollar alimentos de alto valor nutricional y aprovechar excedentes que antes se destinaban al descarte.
El financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) permitió a la empresa avanzar en un proyecto de innovación orientado a transformar excedentes de frutas en buen estado en nuevos productos con valor agregado. La iniciativa fue presentada a la convocatoria “Innovación Verde”, enfocada en proyectos vinculados con la economía circular.
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Julieta Méndez, directora de la empresa y del proyecto, explicó en comunicación con La Nación/Nación Media, que la idea surgió al observar los excedentes de frutas generados en los servicios de alimentación que brindan a unas 150 escuelas, donde atienden a unos 15.000 niños del departamento de Caaguazú, a través de “Hambre Cero”.
¿Qué son las frutas liofilizadas?
La empresa inicialmente pensó en el proceso tradicional de deshidratación, pero posteriormente incorporó la tecnología de liofilización, que conocieron a través de un familiar que estudia biotecnología en Taiwán. A diferencia del deshidratado convencional, que elimina el agua mediante calor, la liofilización trabaja en frío: primero congela el alimento y luego, mediante un proceso de sublimación, convierte el hielo en gas para retirar la humedad.
Este procedimiento permite conservar mejor los nutrientes, la estructura y la forma de las frutas. “Una fruta liofilizada puede conservar del 95% al 98% de sus nutrientes”, explicó Julieta, quien además destacó que esta técnica ya era utilizada hace mucho tiempo para conservar comidas nutritivas para los astronautas.
Durante las pruebas, la empresa trabajó con diferentes frutas y evaluó la aceptación de los productos entre potenciales clientes. Los que tuvieron mayor éxito fueron los chips de banana, además de la piña y la manzana roja y verde. Una de las características diferenciadoras es que la fruta no lleva conservantes, endulzantes ni otros aditivos, sino que se procesa en su estado natural. El producto final presenta una textura más crocante y, debido a la concentración de los azúcares propios de la fruta, puede percibirse más dulce pese a no tener azúcar agregada.
La maquinaria necesaria para la liofilización
La incorporación de esta tecnología representó uno de los principales desafíos para la empresa, ya que el equipamiento necesario no estaba disponible en el mercado paraguayo. Por ese motivo, Menro adquirió la maquinaria directamente de Estados Unidos. Debido a sus dimensiones y peso, el equipo fue trasladado por barco y demoró aproximadamente entre dos y tres meses en llegar al país, para posteriormente iniciar la etapa de pruebas y adaptación del proceso productivo.
Julieta Méndez destacó que el respaldo de Conacyt fue determinante para incorporar una tecnología de alto costo y avanzar en una nueva línea de producción. “Es muy importante ese financiamiento para adquirir estos equipos que son bastante costosos, innovar en las empresas y poder generar nuevos productos”, acotó.
Actualmente, la firma se encuentra a la espera del registro sanitario específico para iniciar oficialmente la comercialización de las frutas liofilizadas en el mercado nacional.