Las agroindustrias generaron la mayor IED de los últimos diez años, sostienen
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Las agroindustrias paraguayas dedicadas al procesamiento de semillas oleaginosas, que producen desde aceites crudos y refinados, harinas y cascarilla de soja, u otros procesos conexos como el envasado de aceites comestibles, producción de grasas, margarinas y balanceados, fueron las que mayor inversión extranjera directa (IED) generaron en los últimos diez años.
Con ello, se logró repuntar el nivel de procesamientos de antes de la última década, de 1,5 millones a 4,5 millones de toneladas, según lo que manifiesta la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).
“Las agroindustrias realizaron las mayores inversiones del país, en términos de saldo de inversión extranjera directa en los últimos diez años”, expresa el gremio, que aglutina a las industrias aceiteras más dinamizadoras de la economía nacional.
En la última década, las industrias repuntaron el nivel de procesamiento de de 1,5 millones a 4,5 millones de toneladas. Foto: Archivo
Según el reporte de la Cappro, las apuestas de capital extranjero realizadas en el sector, superaron los US$ 700 millones en el periodo indicado, además de la capacidad de procesamiento que se logró incrementar, generando más mano de obra formal para los paraguayos, así como ingresos de divisas por las exportaciones concretadas.
El recuento de la cámara resalta que la industria aceitera se consolidó como la actividad más importante desde principios de la década en cuestión, pero durante el primer semestre de este 2023, enfrentó una caída en el nivel de procesamiento, que recién hasta el último reporte a agosto de este año, logró repuntar un 14 %, aunque todavía por debajo del crecimiento conseguido en lo que se refiere a la producción de esta oleaginosa.
Es por ello que el gremio viene reiterando la necesidad de políticas públicas que puedan fomentar la industrialización dentro del país, son las que determinan la tendencia negativa. Plantean la creación de mesas de diálogo con las autoridades competentes, a modo de evaluar qué medidas deben adoptarse para agregar valor dentro del país en lugar de estar exportando materias primas agrícolas
Molienda de soja sigue creciendo y apunta a cerrar el año con nivel histórico
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El informe de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) actualizado al mes de agosto del presente ejercicio indica que en el acumulado se registró un incremento de 12,3 % y el desempeño apunta a alcanzar un nivel considerado histórico.
Entre enero y agosto se procesaron 2.607.810 toneladas de soja, el mayor acumulado para ese período desde 2016. El valor representa el aumento citado anteriormente de 12,3 % con respecto al mismo periodo del año pasado.
De acuerdo a los datos del gremio, de seguir a un ritmo similar en lo que queda del año, la molienda de la soja podría superar su mejor registro anual histórico de unos 3,7 millones de toneladas, conseguido en 2017.
Datos del procesamiento local. Foto: Captura
Desempeño de agosto
En el mes de agosto, el procesamiento trepó hasta 373.090 toneladas, unas 33 mil toneladas por encima de lo que se registró en el octavo mes de 2025, consolidando el séptimo mes consecutivo en el que se registra una mejora en esta comparativa.
En cuanto al procesamiento acumulado de girasol y canola, se situó en 31.678 toneladas, una caída interanual del 14,4 %. A pesar de dicho resultado negativo, la agroindustria de procesamiento de granos oleaginosos creció en su conjunto 12 % interanual hasta el momento.
En lo que va del año, la utilización de capacidad instalada alcanzó un 82 % a agosto. Este porcentaje representa un incremento con respecto a lo que se había conseguido al mes de julio, y, en este caso, también frente al resultado del mismo periodo del año pasado. En ambos casos la mejora fue de 2 puntos porcentuales, según el reporte.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
Resultados económicos y energía consolidan a Paraguay como destino de inversiones, afirman
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Paraguay se encuentra atravesando un momento de gran poder de atracción de inversiones, considerando el buen desempeño a nivel económico, como así también la gran productividad demostrada en ciertos rubros. Un reciente análisis da cuenta del potencial que tiene el país para consolidarse como un destino de capitales del exterior.
“Paraguay atraviesa una transformación de su perfil económico y comienza a posicionarse como un destino cada vez más atractivo para la inversión extranjera”, según destacó Daniel Núñez Martínez, abogado, asesor estratégico de inversiones y CEO de Lealtis Consultora Estratégica.
“La combinación de energía hidroeléctrica abundante, crecimiento económico, estabilidad macroeconómica, una estructura tributaria competitiva y el acceso al grado de inversión está generando condiciones favorables para la llegada de capitales internacionales”, citó en su análisis.
Otro de los puntos destacados hace referencia al régimen de maquila, el cual está siendo un poderoso imán de proyectos productivos a nival local.
Mayor valor agregado
Sobre la cuestión relacionada a la energía disponible, dijo que se trata de una ventaja que ahora debe ser capitalizada con actividades de mayor valor agregado, como inteligencia artificial y servicios tecnológicos, a partir del memorando suscripto con Taiwán para impulsar un Centro de Cómputo de Inteligencia Artificial Soberana.
Entre otras cosas, también habló de los bajos impuestos, de la creciente inversión extranjera directa y hasta el incremento en la radicación de foráneos, cuestiones a tener en cuenta en la evaluación.
“La combinación de energía, estabilidad, competitividad fiscal, acceso regional y nuevas oportunidades tecnológicas demuestra que Paraguay dejó de ser solamente una promesa de bajo costo y comenzó a consolidarse como un destino concreto para el capital internacional”, concluyó.