A julio, el peaje en la hidrovía representó sobrecosto de USD 11 millones a las agroindustrias
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La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) estimó que hasta el séptimo mes del año, el sobrecosto que representó para el sector el cobro del peaje en la Hidrovía Paraguay-Paraná, se ubicó en torno a los USD 11 millones. En el caso de la industria aceitera, la inestabilidad en el flujo de los envíos podría llevar incluso a que las fábricas tengan que parar, indicaron.
Mencionaron que, incluso, más allá del impacto directo económico para toda la cadena de valor agrícola, debido a los constantes y arbitrarios controles que se implementaron en los últimos meses a causa de las discusiones generadas por la medida, se están observando importantes demoras en el tráfico de las mercaderías.
“Esto genera sobrecostos e ineficiencias y podría, incluso, poner en riesgo los planes de exportadores e importadores, generando incumplimientos de los compromisos asumidos”, refirieron a través de una misiva. La capacidad de almacenamiento de aceites podría verse superada si no llegan las barcazas, poniendo en una situación todavía más complicada al sector que ya está operando por debajo de su capacidad instalada, debido a la falta de condiciones de competitividad.
El peaje en la hidrovía genera sobrecostos e ineficiencias para diversos sectores y podría poner en riesgo los planes de exportadores e importadores, señaló la Cappro. Foto: Archivo
Para el cálculo se consideraron los volúmenes de exportación de productos del complejo soja, maíz y trigo de enero a julio de este año y la cifra de lo que transita por la vía fluvial. En el caso de la soja, el volumen afectado fue de 4,1 millones de toneladas que equivale a un costo estimado USD 8,3 millones, el maíz en 192.067 toneladas por USD 384.135, el aceite de soja en 253.085 toneladas por USD 506.170, mientras que la harina de soja 902.623 toneladas por USD 1,8 millones.
El gremio instó a que el Gobierno y los demás estados parte del Tratado de la Hidrovía sigan trabajando coordinadamente para “poner un alto a las medidas extorsivas” activando todos los mecanismos o instancias de solución de controversias, para buscar de forma urgente soluciones que garanticen la libre navegabilidad. Así también, apoyaron la decisión tomada ayer viernes de recurrir al Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur por la violación de un tratado.
El documento agrega que las aceiteras argentinas también fueron afectadas, pues las mismas ya importaron soja por un valor superior a los USD 2 mil millones hasta julio y se le suma el impacto de lo que generan las cargas paraguayas de granos, harina y aceite que se transbordan al vecino país con destinos a otros mercados alrededor del mundo.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
Paraguay plantea instalar planta de fertilizantes en Carmelo Peralta
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La propuesta apunta a aprovechar el gas de la cuenca argentina de Neuquén y la Ruta Bioceánica para atender la alta demanda regional de insumos agrícolas, especialmente en Brasil.
Un estudio presentado dimensionó el desafío. El Cono Sur importa el 92 % de los fertilizantes nitrogenados que consume, por un valor aproximado de USD 6.500 millones al año. Solo las compras externas de urea superan los USD 4.000 millones.
El informe técnico, elaborado por Olacde junto a CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, señala que la disponibilidad de gas en campos como Vaca Muerta permitiría sustituir el 100 % de las importaciones de urea mediante producción competitiva. Para alcanzar ese objetivo serían necesarias inversiones regionales por USD 15.000 millones y un incremento diario de 12 millones de metros cúbicos de gas.
La planta utilizaría gas extraído del Chaco paraguayo. Foto: Gentileza
Planteamiento y ventajas. La propuesta oficial fue presentada el martes 2 de setiembre en Montevideo, Uruguay, durante un taller de integración gasífera convocado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde). En representación del Viceministerio de Minas y Energía (VMME), dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), participaron el director de Hidrocarburos, Ing. Julio Albertini, y el asesor técnico, Ing. Giuliano Franco.
El proyecto contempla una primera etapa con gas natural extraído de la cuenca argentina de Neuquén. En una segunda fase, la planta utilizaría gas extraído del Chaco paraguayo. La iniciativa busca responder de manera rápida, eficiente y económica a la elevada demanda de fertilizantes, priorizando el abastecimiento de los estados brasileños de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul.
Carmelo Peralta fue elegido por sus condiciones geográficas y disponibilidad de recursos. La conexión entre la hidrovía Paraguay-Paraná y la nueva Ruta Bioceánica permitiría un ahorro logístico significativo, mientras que la disponibilidad de tierra y agua abre la posibilidad de desarrollar en el país un rubro industrial con potencial económico aún no explotado.
Soja: molienda sigue con altos niveles, superiores al 12 %
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El procesamiento llegó a julio a aproximadamente 382.000 toneladas de granos.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer los datos actualizados al mes de julio sobre la actividad del sector, la cual sigue demostrando gran dinamismo.
Durante julio se industrializaron aproximadamente 382.000 toneladas de soja. Se trata del segundo mayor volumen mensual registrado por la industria, solo por debajo de las más de 385.000 toneladas procesadas en marzo de 2017.
El procesamiento acumulado entre enero y julio llegó a 2.234.720 toneladas, más de 252.000 toneladas más que en el mismo periodo de 2025. La variación interanual fue de 12,7 %. Para encontrar un acumulado entre enero y julio superior hay que remontarse a 2018, cuando la molienda al séptimo mes alcanzó 2,25 millones de toneladas.
Desde la Cappro se valora que una mayor molienda también dinamiza la actividad de proveedores de bienes y servicios y amplía la disponibilidad de derivados, como el aceite, harina y cascarilla para la ganadería, la industria alimentaria y los biocombustibles.
OTROS PRODUCTOS
Por otro lado, el procesamiento de oleaginosas y cereales distintos de la soja alcanzó 31.678 toneladas acumuladas a julio, frente a 36.999 toneladas en el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 5.321 toneladas, equivalente al 14,4 %.
Al cierre de julio, la utilización de la capacidad instalada para industrializar soja alcanzó el 80 %, impulsada por el buen ritmo de procesamiento de los últimos meses. El indicador mejoró 2 puntos porcentuales frente al cierre del primer semestre y se mantuvo en el mismo nivel observado en julio de 2025.