A unas dos semanas de realizar el tradicional lanzamiento de la siembra de soja, para la campaña agrícola 2023-2024, los principales referentes del sector reafirman la estimación de llegar a sembrar en una superficie de 3.600.000 hectáreas, cifra que ya habían adelantado a La Nación-Nación Media desde la a Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod).
“El inicio de la siembra lo vamos a realizar el 14 de setiembre a las 10:00 en la Cooperativa Multiactiva Koga Poty de la colonia Andrés Barbero, en el departamento de San Pedro, una región emblemática por la inseguridad en la zona norte del país, como muestra del fortalecimiento que queremos transmitir a los pequeños productores”, expresó Alfred Fast, presidente de Fecoprod.
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Ya está confirmada la asistencia de autoridades nacionales, con probabilidades de contar con la presencia del presidente de la República, así como presidentes de gremios, cooperativistas y productores por sobre todo, teniendo en cuenta los periodos anteriores de sequía que atravesaron y a pesar de ello lograron hacer buen trabajo.
Mejores resultados
Fast auguró para esta nueva campaña mejores resultados, por los pronósticos de lluvias que ya son auspiciosos, con lo que buscarán superar 10 millones de toneladas para la próxima cosecha de la oleaginosa, y aseveró que el sector productivo está muy animado, haciendo extensiva la invitación para todo aquel que quiera participar del ya tradicional evento del inicio de siembra.
Con relación a la cadena de valor de la soja, remarcó que el cultivo de este rubro repercute en la generación de divisas al país, además de ser la actividad de renta más importante para el pequeño productor, con el 33 % de la superficie de siembra en parcelas de menos de 20 hectáreas, estimando más del 50 % de participación para este segmento a diferencia de los medianos y grandes productores.
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Alfred Fast: “Queremos que las cooperativas sean cada vez más fuertes y que todo el país prospere”
- Por Camila Gabaglio
El presidente de la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), Alfred Fast, destaca el aporte del cooperativismo al desarrollo económico y social del Paraguay. Con una trayectoria ligada a la producción agropecuaria, apuesta por la innovación, la formación de nuevos líderes y el trabajo conjunto para fortalecer al sector.
En conversación con La Nación/Nación Media para Hacedores LN, habló sobre el impacto de las cooperativas en el mercado local, los desafíos de la competitividad y las oportunidades de diversificación productiva.
- ¿Cómo comenzó su historia en el sector productivo y qué lo llevó a la dirigencia cooperativa?
Crecí en el campo, en un ambiente vinculado a la producción y al cooperativismo. Mi padre era socio y administrador de una cooperativa. Estudié Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional de Asunción y luego trabajé en asistencia técnica con pequeños y medianos productores en la zona de San Pedro.
Más adelante, me involucré en la Cooperativa Friesland, donde integré el Consejo de Administración desde 2006 y ocupé distintos cargos durante 16 años. Después llegué a Fecoprod y asumí la presidencia en 2021.
- ¿Qué representa para usted liderar una organización que reúne a cooperativas de distintas zonas y escalas?
Es una gran responsabilidad. Queremos que las cooperativas sean cada vez más fuertes y que todo el país prospere. No podemos mirar solamente el bienestar de nuestras instituciones. De nada nos sirve que como cooperativas estemos muy bien, pero que el país no esté bien. Tenemos que contribuir al desarrollo nacional y generar oportunidades para que las familias y las comunidades también puedan crecer. Fecoprod reúne a 35 cooperativas, con alrededor de 200.000 socios y unos 43.000 productores agrícolas.
- ¿Cuál es el aporte de las cooperativas a la economía paraguaya?
Tenemos una participación importante en distintas cadenas. Entre el 35 % y el 40 % de la soja pasa por silos cooperativos, al igual que cerca del 40 % del trigo y el 20 % del maíz. Aproximadamente el 90 % de la leche industrializada proviene de cooperativas, mientras que los frigoríficos cooperativos representan cerca del 30 % de las exportaciones de carne.
Además de los números, está el impacto en las comunidades, porque generamos empleo y oportunidades para personas que no necesariamente son socias de las cooperativas.
- ¿Qué oportunidades de diversificación observa para el sector?
Tenemos que seguir fortaleciendo los rubros tradicionales, pero también mirar otras posibilidades, como la producción porcina, avícola, piscícola, hortícola y frutícola. Hay oportunidades en cultivos como cítricos, aguacate y dátiles.
Desde Fecoprod también trabajamos con familias de pequeños productores que no son socias de las cooperativas. En más de 20 años, llegamos a más de 20.000 familias en doce departamentos, mediante cadenas de valor y proyectos de cooperación internacional.
- ¿Cómo está cambia la tecnología la producción agropecuaria?
Hoy contamos con herramientas como GPS, imágenes satelitales y estaciones meteorológicas que permiten tomar mejores decisiones. También impulsamos sistemas de información para sectores como la producción lechera y cárnica.
La inteligencia artificial ofrece oportunidades, pero debemos aprender a utilizarla con criterio. La tecnología ayuda, aunque el conocimiento y la capacidad de analizar la información siguen siendo fundamentales.
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- ¿Cuáles son los principales desafíos para mejorar la competitividad del Paraguay?
Nuestra ubicación geográfica y los costos de transporte representan desafíos importantes. Necesitamos infraestructura, mejores vías de comunicación y una logística más eficiente, incluyendo el aprovechamiento de las hidrovías.
También son fundamentales la previsibilidad, la seguridad jurídica, el respeto a la propiedad privada y la disciplina fiscal. El desarrollo requiere un trabajo conjunto entre el sector público y el privado.
- ¿Qué valores considera esenciales para ejercer un liderazgo cooperativo?
La integridad, la transparencia, la honestidad y la capacidad de trabajar en equipo. También debemos preparar a los jóvenes para asumir responsabilidades. Desde hace más de diez años impulsamos una academia de liderazgo para formar nuevos dirigentes y combinar la experiencia de quienes ya están con las ideas de las nuevas generaciones.
- ¿Qué legado le gustaría dejar al frente de Fecoprod?
Me gustaría dejar cooperativas más fuertes, con mayor capacidad de invertir en su gente y con jóvenes preparados para continuar el trabajo. La unidad es fundamental, pero debe construirse sobre los principios cooperativos y el compromiso con el desarrollo del país.
- ¿Cómo imagina al sector cooperativo paraguayo dentro de diez años?
Lo imagino creciendo, incorporando innovación y fortaleciendo la formación de sus recursos humanos. Tenemos que estar abiertos a las nuevas herramientas, evaluar cuáles realmente nos sirven y utilizarlas para mejorar la productividad y la calidad de vida de las personas.
Perfil
- Alfred Fast es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).
- Se desempeña como productor ganadero y cooperativista.
- Actualmente preside el Consejo de Administración de la Fecoprod.
- Trabajó en proyectos de desarrollo con pequeños y medianos productores en la zona de Friesland y San Pedro, realizó investigaciones sobre forestación y reforestación en el Chaco Central y ejerció la docencia en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNA.
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La soja registra un desarrollo más lento
El desarrollo inicial de la soja avanza a un ritmo más lento en zonas productivas de Alto Paraná y Caaguazú, debido a las lluvias persistentes, las bajas temperaturas y la escasa radiación solar.
Estas condiciones climáticas están limitando el crecimiento de las plantas y generan preocupación entre los productores, que aguardan días más soleados para favorecer su desarrollo.
Aurio Frighetto, representante de productores de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) en Alto Paraná, explicó que el principal inconveniente no es solo la cantidad de precipitaciones, sino la falta de horas de sol necesarias para la fotosíntesis.
Según indicó, algunos lotes sembrados a comienzos de setiembre aún no presentan el crecimiento esperado. El productor también señaló que las temperaturas mínimas están por debajo de los niveles habituales para esta época del año.
Explicó que lo ideal sería registrar mínimas promedio de 20 °C, pero que algunos días las temperaturas descienden más, lo que suma dificultades para el desarrollo de los cultivos.
En Caaguazú, el panorama es similar. Flaminio Núñez, representante de la CAP en el departamento, afirmó que el exceso de humedad está frenando el crecimiento de las plantas y que la soja no se está desarrollando como debería.
Por su parte, Mario Cuba, responsable del Programa de Mejoramiento Genético del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), coincidió en que las bajas temperaturas y los numerosos días nublados están condicionando el desarrollo inicial de la oleaginosa.
Ante este escenario, los productores mantienen el seguimiento de los lotes y esperan que mejoren las condiciones climáticas durante las próximas semanas. La evolución de las temperaturas, las precipitaciones y las horas de sol será clave para el crecimiento de los cultivos. La información fue brindada por la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
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La soja registra un desarrollo más lento por el exceso de humedad
El desarrollo inicial de la soja avanza a un ritmo más lento en zonas productivas de Alto Paraná y Caaguazú, debido a las lluvias persistentes, las bajas temperaturas y la escasa radiación solar. Estas condiciones climáticas están limitando el crecimiento de las plantas y generan preocupación entre los productores, que aguardan días más soleados para favorecer su desarrollo.
Aurio Frighetto, representante de productores de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) en Alto Paraná, explicó que el principal inconveniente no es solo la cantidad de precipitaciones, sino la falta de horas de sol necesarias para la fotosíntesis. Según indicó, algunos lotes sembrados a comienzos de septiembre todavía no presentan el crecimiento esperado.
El productor también señaló que las temperaturas mínimas están por debajo de los niveles habituales para esta época del año. Explicó que lo ideal sería registrar mínimas promedio de 20 °C, pero que algunos días las temperaturas descienden más, lo que suma dificultades para el desarrollo de los cultivos.
En Caaguazú, el panorama es similar. Flaminio Núñez, representante de la CAP en el departamento, afirmó que el exceso de humedad está frenando el crecimiento de las plantas y que la soja no se está desarrollando como debería. Por su parte, Mario Cuba, responsable del Programa de Mejoramiento Genético del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), coincidió en que las bajas temperaturas y los numerosos días nublados están condicionando el desarrollo inicial de la oleaginosa.
Ante este escenario, los productores mantienen el seguimiento de los lotes y esperan que mejoren las condiciones climáticas durante las próximas semanas. La evolución de las temperaturas, las precipitaciones y las horas de sol será clave para el crecimiento de los cultivos. La información fue brindada por la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
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El procesamiento de soja alcanza pico histórico, reporta la Cappro
Al cierre del tercer trimestre del año se molieron 2.987.136 toneladas de soja (periodo enero a setiembre), el mayor acumulado para ese periodo desde el 2016.
La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) dio a conocer su boletín con datos al cierre de setiembre, el cual indica que el nivel de procesamiento es el más alto en 10 años en el acumulado y el pico máximo histórico de manera mensual. El sector de la molienda está experimentando un auge importante, de la mano de la gran producción registrada en la campaña 2025/26.
Al cierre del tercer trimestre del año se procesaron 2.987.136 toneladas de soja (periodo enero a setiembre), el mayor acumulado para ese periodo desde el 2016, es decir en los últimos 10 años, cuando se registró unos 3,04 millones de toneladas. Este volumen implica un crecimiento del 12,5 % con relación al mismo periodo de 2025.
Puntualmente, en el mes de la primavera, el desempeño positivo, con una industrialización de soja que superó las 379.000 toneladas, el mayor volumen histórico para este periodo. Además, la cifra representa el octavo mes consecutivo de crecimiento interanual en lo que va del año, en comparación con los mismos meses de 2025.
CAPACIDAD INSTALADA
Según el boletín, la coyuntura optimista de la agroindustria en el tercer trimestre se traduce en una mayor utilización de la capacidad instalada alcanzando un nuevo récord de 83 %. De esta forma, el aprovechamiento mantiene su tendencia positiva del año, cotejando con el mes pasado como con el mismo periodo del 2025, con un crecimiento de un punto porcentual en ambas comparaciones. La capacidad instalada mejoró con respecto al 2025, impulsada por una nueva planta y la vuelta a operación de una fábrica que se encontraba fuera de operaciones. “Para el inicio del último trimestre del año se espera continuar con el ritmo de procesamiento y seguir reduciendo la capacidad ociosa, lo que consolidará los avances que la agroindustria viene registrando desde principios del año anterior”, analiza.
OTROS GRANOS
En cuanto al procesamiento de los demás granos, se muestra una retracción del 22 % en comparación al tercer trimestre del año pasado, alcanzando 35.646 toneladas, destacándose el girasol y canola. En su conjunto, el procesamiento de oleaginosas muestra un crecimiento interanual del 12 % a setiembre.