Las exigencias ambientales de la Unión Europea van más allá de las leyes nacionales porque podrían generar trabas arancelarias y no arancelarias al comercio del bloque del Mercado Común del Sur (Mercosur), según indicó el presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo.
“Existe una amenaza real para Paraguay, una ley europea quieren aplicar en nuestro territorio sin respetar las nuestras. Nosotros sostenemos el principio de que los convenios o normativas que lleguemos a suscribir tienen que estar basados en conocimiento y ciencia”, sostuvo y agregó que de aceptarse la medida se puede estar comprometiendo el futuro económico del país.
Cristaldo indicó que a nivel nacional el proceso de sostenibilidad presenta una tendencia positiva, por lo cual no somos los causantes del cambio climático, sino que “somos víctimas del fenómeno”. Señaló además que la estabilización de los gases de efecto invernadero se debe hacer sin perjudicar la producción de alimentos ni el desarrollo de los países.
Lea más: Reconocen a Hacienda por gestión presupuestaria y transparencia en rendiciones
“Esta normativa va a perjudicarnos en la producción y el desarrollo. El Chaco es el 60 % de nuestro territorio y está poblado por el 2,7 % de la población, hay mucho para crecer”, expresó. A su vez, ratificó que así como en los años 70 el crecimiento fue hacia el Este, la zona chaqueña tiene un potencial agrícola enorme apenas vislumbrado.
El representante del sector manifestó que mantiene contacto con sus pares de los vecinos países, los cuales están en la misma sintonía. “Se percibe la misma amenaza, bajo el precepto del medio ambiente no podemos crear barreras no arancelarias porque están disfrazadas de multas. Es complicado el escenario, tenemos que trabajar con mucha inteligencia, seriedad y patriotismo por nuestro Paraguay”, agregó.
Mediante el Pacto Verde europeo siete tipos de productos legales o ilegales, no podrán ser comercializados en dicha región si están vinculados a la deforestación y es una medida paraarancelaria que sobrepasa las leyes nacionales, según reclama la UGP. “El 44 % de la superficie total del país tiene cobertura forestal y si vamos por la Ley que exige el 25 % de los bosques originales nosotros estamos con el 70 % de los bosques con cobertura”, remarcó el titular del gremio tras la reunión mantenida ayer lunes en la Cancillería nacional.
Lea más: Cartera renegociada sigue en aumento, pero pierde dinamismo en el primer semestre
Dejanos tu comentario
Porcentaje de mezcla de biocombustibles brindará previsibilidad al sector agrícola
Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) señalaron que la decisión de mantener el porcentaje de mezcla de biocombustibles en 7 % brinda previsibilidad a los productores en un momento clave del calendario agrícola, marcado por la cosecha del maíz zafriña y el inicio de la siembra de soja.
Así lo explicó el titular del gremio, Héctor Cristaldo, quien valoró la apertura y predisposición del ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, y su equipo para el diálogo ante el pedido de los sectores productivos.
Así también, indicó que desde el gremio apoyarán el desarrollo de los biocombustibles como una alternativa para generar mayor valor agregado a la producción nacional y considerar la compatibilidad con la diversidad de maquinarias agrícolas, camiones y equipos que operan en el país, de acuerdo a las recomendaciones técnicas.
La semana pasada, el MIC dispuso mediante una resolución que el porcentaje de mezcla de biocombustible apto para la utilización en motores diésel para el gasoil tipo III o el que lo sustituya, será mínimo de 7 % hasta el 31 de diciembre del presente año.
En tanto, a partir del día 1 de enero de 2027, el porcentaje de mezcla de biocombustible apto para la utilización en motores diésel para el gasoil tipo III o el que lo sustituya será mínimo 8 %.
Con esta decisión, la cartera abrogó la Resolución n.º 472, del 19 de junio de 2026, mediante la cual se había establecido la mezcla obligatoria de entre 8 % y 10 % de biodiésel para el gasoil tipo 3, que pasará a ser implementada desde el año que viene.
Al respecto, Cristaldo señaló que la UGP considera importante este paso para construir una solución de largo plazo basada en evidencia técnica y en el consenso entre el sector público y privado.
En la misma línea, la Cámara Paraguaya de Biocombustibles (Biocap), se pronunció, indicando que la nueva medida mantiene una hoja de ruta clara para el sector, señalando que acompañarán el proceso de implementación gradual, basado en el diálogo, la previsibilidad y el fortalecimiento de la producción nacional de biocombustibles.
Lea más: Boquerón reúne el mayor hato ganadero del Chaco, revela Encuesta Agropecuaria
Dejanos tu comentario
Lluvias frenan la cosecha de maíz y genera preocupación por la calidad de la producción
En varias de las principales zonas productoras del país, el exceso de humedad impidió el ingreso de las cosechadoras a los cultivos y dejó en pausa la recolección de maíz, generando preocupación entre los productores por el posible impacto sobre la calidad del grano y el cumplimiento del calendario agrícola.
De acuerdo con el informe semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), representantes de las Coordinadoras Agrícolas del Paraguay (CAP) señalaron que las precipitaciones no solo mantienen saturados los lotes de cultivo, sino también los caminos de acceso, dificultando el movimiento de la maquinaria y retrasando las tareas de cosecha. El problema trasciende la demora operativa. Los agricultores advierten que, si las condiciones climáticas persisten, la producción podría sufrir un deterioro en su calidad.
Leé también: Expo Paraguay impulsa la genética ganadera y fortalece los negocios del sector
El presidente de la CAP regional Caaguazú, Flaminio Núñez, explicó que varios días consecutivos de lluvias y escasa radiación solar crean un ambiente propicio para el desarrollo de hongos en las espigas de maíz, situación que podría reducir la calidad comercial del cereal y afectar su valor en el mercado.
La preocupación también alcanza a otros cultivos. La representante de la CAP regional Itapúa, Blanca Saiki, indicó que el sorgo, utilizado tanto como cultivo comercial como de rotación y abono verde antes de la siembra de soja, también podría verse afectado por el exceso de humedad.
Señaló que en la zona de Colonias Unidas todavía queda una importante superficie de maíz y sorgo por levantar y expresó la expectativa de que las condiciones climáticas mejoren para concluir la cosecha.
Asimismo, recordó que las proyecciones climáticas anticipan un período influenciado por el fenómeno de El Niño, lo que podría mantener un patrón de lluvias frecuentes durante los próximos meses.
En Caaguazú, uno de los principales departamentos productores de maíz, la cosecha había alcanzado cerca del 50 % del área sembrada antes de las últimas precipitaciones. Sin embargo, el técnico de la UGP, Manuel Ocampos, advirtió que nuevos episodios de lluvia podrían prolongar los retrasos y afectar la planificación de las labores agrícolas posteriores.
Te puede interesar: Cifarma avanza con la cesión de créditos mientras Capaco busca otra alternativa
Dejanos tu comentario
El sector agro se posiciona como pilar de la economía tras buena campaña de soja
La campaña de soja dejó números positivos, alcanzando volúmenes de producción y exportación importantes que contribuyeron a dinamizar la economía paraguaya. Este buen desempeño confirma que el sector agrícola sigue siendo uno de los pilares del desarrollo económico del país, señala el informe semanal de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
“La soja vuelve a demostrar por qué es el principal cultivo de exportación del Paraguay. Gracias a la campaña 2025/2026 marcada por buenos rendimientos y condiciones climáticas favorables” con una producción aproximada de 12.500.000 toneladas, menciona el reporte.
La producción de la oleaginosa superó las expectativas y generó una demanda sostenida en el mercado internacional. Esto hace que los productores mantengan el optimismo, aunque con cierta cautela ante el panorama que se podría presentar con el fenómeno de El Niño, mientras ya empiezan a planificar la próxima campaña.
“Estos resultados son el reflejo del trabajo de miles de productores que, campaña tras campaña, apuestan por la innovación, el uso de tecnologías y las buenas prácticas agrícolas para mejorar la productividad y responder a las exigencias de los mercados internacionales. Además de fortalecer la balanza comercial, la soja dinamiza toda la cadena agroindustrial, desde el transporte y la logística hasta la industria aceitera y los servicios vinculados al sector”, destaca.
En números
Al cierre del primer semestre Paraguay embarcó 5.894.301 toneladas de soja en grano, número que representa un aumento de 1.788.188 toneladas más que la zafra pasada. Esta misma tendencia se observó en los derivados de la oleaginosa, las exportaciones de aceite alcanzaron 319.020, mientras que los pellets de soja 1.150.237 toneladas.
En cuanto a ingresos, hasta junio los envíos del complejo de la soja alcanzaron USD 2.978 millones; de esta cifra, USD 2.273 millones corresponden a la oleaginosa en grano, USD 354 al aceite y USD 349 a pellets, según datos de comercio exterior del Banco Central del Paraguay (BCP).
Dejanos tu comentario
Tecnología en el campo: la apuesta del agro para producir más y mejor
- Por Sofía Céspedes
La tecnología dejó de ser un complemento dentro del agro para convertirse en una herramienta central de competitividad. En un contexto marcado por la variabilidad climática, el aumento de los costos de producción y la necesidad de mantener rendimientos sostenibles, los productores paraguayos incorporan cada vez más herramientas digitales para optimizar sus decisiones y mejorar la eficiencia en el campo.
Hoy, conceptos como agricultura de precisión, monitoreo satelital, drones, sensores e inteligencia artificial forman parte de un proceso de transformación que avanza tanto en la agricultura extensiva como en otros rubros productivos. El objetivo es claro: producir más, utilizar mejor los recursos y reducir riesgos.
Según Santiago Bertoni, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG) y actual asesor de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso tiene sus raíces en la incorporación masiva de la biotecnología a comienzos de este siglo.
Te puede interesar: La aviación y el turismo buscan transformar la conectividad del país
“Fue el uso de la biotecnología lo que permitió el despegue de la agricultura paraguaya. Pasamos de producir aproximadamente 3 millones de toneladas (hace dos décadas) a cerca de 10 millones de toneladas en la actualidad”, afirmó en conversación con La Nación/Nación Media.
A partir de entonces, la adopción de nuevas tecnologías permitió consolidar sistemas como la siembra directa y la rotación de cultivos, impulsando una mayor productividad en rubros como soja, maíz y trigo.
Agricultura de precisión
La evolución tecnológica del agro paraguayo ya no se limita a la maquinaria tradicional. Actualmente, numerosos productores utilizan sistemas GPS y autoguiado de tractores, monitores de rendimiento instalados en cosechadoras y herramientas que permiten aplicar fertilizantes o semillas de manera diferenciada según las características de cada parcela.
Estas tecnologías generan información en tiempo real y permiten realizar intervenciones más precisas, reduciendo desperdicios y optimizando recursos. “La eficiencia productiva es fundamental para Paraguay. Y esa eficiencia solamente se logra con conocimiento y con el uso de tecnología”, sostuvo Bertoni.
A ello se suman drones y sistemas de monitoreo satelital que permiten observar el comportamiento de los cultivos, medir humedad del suelo, evaluar la cobertura vegetal y detectar problemas antes de que se traduzcan en pérdidas económicas.
La disponibilidad de datos climáticos también se convirtió en una herramienta estratégica para planificar siembras, cosechas y selección de variedades, especialmente en un escenario donde los eventos climáticos extremos tienen cada vez mayor incidencia sobre la producción.
Drones, sensores y monitoreo
En la horticultura, el avance tecnológico se observa principalmente en la automatización de sistemas de riego y en el uso de sensores para medir variables ambientales.
Edgar Frutos, especialista de la Dirección de Extensión Agraria (DEAg) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), explicó que cada vez más productores incorporan sistemas automatizados controlados por sensores.
Estas herramientas permiten ajustar la cantidad de agua utilizada según las necesidades reales de los cultivos y las condiciones ambientales. “El uso de sensores permite tomar mejores decisiones y optimizar recursos. Hoy podemos determinar si es necesario regar cinco minutos o veinte minutos, según las condiciones reales del cultivo”, indicó.
Actualmente, el MAG trabaja además en proyectos que utilizan drones multiespectrales y monitoreo satelital para la detección temprana de enfermedades, permitiendo actuar antes de que los daños sean visibles a simple vista.
Podés leer: Conozca más sobre los casi 300 mercados abiertos para las carnes con sello paraguayo
Frutos señaló que la tecnología se vuelve especialmente importante ante fenómenos climáticos como El Niño, que puede generar largos períodos de lluvia y humedad, aumentando el riesgo sanitario en los cultivos. En estos casos, los sistemas de monitoreo permiten realizar un seguimiento constante y reaccionar con mayor rapidez ante posibles amenazas productivas.
Los desafíos
Aunque la transformación tecnológica avanza, todavía existen obstáculos importantes para ampliar su adopción.
El principal sigue siendo el costo inicial de inversión, especialmente para pequeños productores. Sin embargo, tanto Bertoni como Frutos coinciden en que estas herramientas tienden a amortizarse con el tiempo mediante mayores rendimientos, reducción de pérdidas y una mejor utilización de los insumos.
Además, cada vez más productores acceden a la tecnología mediante servicios tercerizados, alquiler de equipos o a través de cooperativas de producción que facilitan el acceso a herramientas avanzadas.
Otro desafío importante es la infraestructura. La falta de conectividad, energía eléctrica de calidad y caminos adecuados limita la utilización de tecnologías digitales en varias regiones productivas del país. “Hay zonas donde no se puede pensar en una utilización masiva de ciertas tecnologías por falta de internet, energía o infraestructura vial”, advirtió Bertoni.
La inteligencia artificial aparece como la próxima etapa de esta transformación. Aunque su uso todavía es incipiente, los especialistas consideran que tendrá un papel cada vez más relevante en el procesamiento de datos generados por sensores, drones e imágenes satelitales, ayudando a los productores a tomar decisiones más rápidas y precisas.
La tendencia, sin embargo, ya está en marcha. El agro local pasó de depender exclusivamente de la experiencia de campo a incorporar herramientas basadas en datos, monitoreo permanente y análisis digital.
Este sector sigue siendo uno de los principales motores de la economía nacional, y por ello, la tecnología se perfila como una de las claves para sostener la competitividad y enfrentar los desafíos de los próximos años.
Leé además: Luque se erige como polo de desarrollo inmobiliario
En conversación con La Nación, Eduardo Miyamoto, presidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asunción (Caica), explicó que la incorporación de tecnología en la producción frutihortícola avanza de manera gradual en La Colmena, aunque todavía existen limitaciones para una adopción más amplia de herramientas como los drones.
En cuanto al sistema de riego, señaló que la zona cuenta con una infraestructura que data de finales de la década de 1980, construida con apoyo de la cooperación japonesa.
El sistema utiliza agua que llega por gravedad y abastece principalmente a productores de hortalizas y frutas. Sin embargo, fue diseñado originalmente para unas 120 familias y actualmente es utilizado por más de 400, lo que genera una creciente presión sobre la disponibilidad del recurso hídrico.
Miyamoto comentó que algunos productores ya incorporan tecnologías más avanzadas, como sensores para monitorear el uso del agua y sistemas de fertirriego, que permiten aplicar nutrientes junto con el riego para mejorar la productividad de los cultivos.
Respecto al uso de drones, indicó que ya se realizaron algunas pruebas para tareas de fumigación, aunque los resultados todavía presentan limitaciones en determinados cultivos. Citó como ejemplo la producción de uva, donde las frutas se desarrollan por debajo de los parrales, dificultando que los productos aplicados desde el aire lleguen de manera uniforme a toda la planta.
Leé también: Eduardo Gustale Gill: “Duplicar la economía es un objetivo claro y ambicioso”