Desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) alertaron sobre ciertas enfermedades en los cultivos del trigo en la zafra 2023. Se trata de la aparición de roya de la hoja y manchas foliares en las hojas bajeras en las plantas, por lo cual recomendaron hacer la primera aplicación de fungicidas para controlar estas enfermedades.
El doctor Mohan Kohli, consultor del gremio y coordinador del Programa Nacional de Investigación de Trigo, refirió que si bien hay plantaciones que se encuentran en distintos estados, la aparición de estas condiciones causó preocupación. “El pedido para los productores es que vayan hasta sus campos para poder analizar lo que está pasando porque nosotros encontramos inicio de la roya y también mucha mancha foliar”, enfatizó.
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Los cultivos de trigo actualmente están llegando a tener espigazón, pero la mayoría se halla aún en estado de macollamiento o elongamiento. El experto recomendó que en el caso de que se den lluvias esta semana o la próxima, también será importante aplicar otro fungicida que controle el pyricularia y fusarium. Alegó que no se debe aplicar cualquier producto con estrobirulina, sino solo triazoles porque podrían ocasionar mayor cantidad de toxina dentro de los granos.
Instó a que los productores vayan a sus campos y observen las hojas de las plantas porque pueden tener un inicio del hongo, puesto que pocos son los que ya están espigados y señaló que las variedades brasileras son las más susceptibles a estas enfermedades. Para este año el sector espera obtener una producción de un millón de toneladas del grano tras la siembra realizada en abril y se encuentra expectante a la cosecha que sería entre octubre y noviembre.
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Sector productivo alerta ante exigencia de la UE que pone en riesgo el principal rubro de exportación
El canciller Rubén Ramírez Lezcano recibió a las comitivas directivas de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), quienes transmitieron la preocupación del sector ante las nuevas restricciones que se impulsan desde la Unión Europea (UE).
El origen de la inquietud radica en la normativa denominada ILUC (por sus siglas en inglés, Indirect Land Use Change o Cambio Indirecto en el Uso de la Tierra), un proyecto de reglamentación en desarrollo dentro de la UE que pretende catalogar al aceite de soja como un biocombustible no sostenible.
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Alerta por descalificación arbitraria
Al concluir la audiencia en la Cancillería Nacional, el presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, manifestó que existe un panorama de alta preocupación en toda la cadena de valor, debido a que el impacto de la medida no se limitará únicamente al subproducto industrial, sino que amenaza con salpicar negativamente a la reputación y colocación de todo el complejo sojero del país.
“Sin conocer la realidad paraguaya están poniendo a Paraguay como un país de alto riesgo y que hace mal las cosas. Eso genera preocupación porque podría derivar en una descalificación arbitraria y sin base científica de nuestra producción”, aseveró el dirigente gremial.
Acciones diplomáticas y distorsión de acuerdos
Ante este escenario, el sector productivo formalizó su postura enviando una nota técnica de reclamo directamente a las autoridades de la UE. Cristaldo enfatizó el valor del trabajo coordinado que se viene ejecutando con el equipo técnico de la Cancillería para blindar la previsibilidad y la seguridad jurídica que requieren las operaciones de comercio exterior.
Asimismo, los representantes agropecuarios advirtieron que este tipo de reglamentaciones unilaterales por parte del bloque europeo “distorsionan” el espíritu original de los acuerdos comerciales y de cooperación alcanzados con la región, introduciendo factores de incertidumbre y trabas en los mercados internacionales.
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Milei anuncia reducción de impuestos a exportaciones de trigo, cebada y soja
El presidente de Argentina, Javier Milei, anunció el jueves una reducción de los impuestos a las exportaciones de trigo y cebada a partir del mes que viene, y de soja a partir de enero, en un discurso ante empresarios rurales en Buenos Aires. La medida es una nueva señal del mandatario ultraliberal al sector agropecuario, que en 2025 representó más del 60 % de las exportaciones del país, según datos del instituto estatal de estadísticas Indec.
"Vamos a bajar las retenciones de trigo y cebada del 7,5 a 5,5 % a partir de junio de 2026“, dijo Milei. “Pero no solo eso, sería injusto si nos olvidamos de la soja. Y a partir de enero del 2027, según venga la recaudación, vamos a bajar entre un cuarto de punto y medio punto por mes de manera continuada hasta el año 2028”, agregó, e indicó que este esquema dependería de la continuidad de su gestión, en referencia a su eventual reelección en 2027.
Además, anunció que también bajará retenciones a la industria automotriz, la petroquímica y las maquinarias. Milei mencionó estos beneficios un día después de que el Indec publicara que en abril las exportaciones argentinas alcanzaron un “récord histórico” de 8.914 millones de dólares. El Indec también informó el jueves que la actividad económica argentina creció un 5,5 % interanual en marzo.
Desde su llegada a la presidencia en diciembre de 2023, Milei sostiene una política de duros recortes que le permitió terminar con superávit en las cuentas públicas en sus primeros dos años de gobierno.
“Vamos a seguir achicando el tamaño del gasto público para poder devolverle a los argentinos de bien el dinero que les corresponde, que se achique el Estado, que se agrande el mercado”, afirmó el jueves en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. En búsqueda del equilibrio fiscal, Milei hizo un ajuste profundo en áreas como la salud, la educación y la ciencia.
Fuente: AFP.
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José Berea: “Tenemos que apuntar a producir 15 millones de toneladas de soja”
Melissa Palacios
melissa.palacios@nacionmedia.com.py
El sector agrícola paraguayo atraviesa un momento favorable impulsado por buenas cosechas y una amplia apertura de mercados internacionales. En esta edición de Hacedores, La Nación/Nación Media conversó con José Berea, titular de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), acerca del escenario que enfrenta el rubro y los desafíos para uno de los pilares de la economía nacional.
Aumentar la producción nacional, apuntando a alcanzar 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz, además de fortalecer la industrialización y la generación de mayor valor agregado dentro del país, son algunas de las metas.
En tanto, los altos costos de fertilizantes y combustibles, la volatilidad de los mercados internacionales y las nuevas exigencias ambientales y de trazabilidad impuestas por mercados como la Unión Europea son puntos que más preocupan a los productores.
- ¿Cómo evalúa el momento actual del sector en términos de competitividad, productividad y acceso a mercados?
El sector agrícola sigue siendo uno de los pilares de la economía paraguaya, actualmente tenemos 52 mercados habilitados para la soja, 32 en trigo y 65 mercados con el maíz.
Nosotros evaluamos como un buen momento porque tenemos buenas cosechas y colocación de nuestros productos, el maíz en Brasil, y en el consumo interno; la soja, tenemos también la colocación que está yendo a Argentina, que está yendo a Brasil, y estamos buscando nuevos mercados como el de Taiwán.
El arroz que viene en pleno auge, es un buen momento y hemos crecido comparativamente con años anteriores, así que por ese lado creemos que estamos en buena senda. Tenemos muchos mercados abiertos, lo cual facilita también las exportaciones. Igualmente queremos abrir mercados de los más importantes, en el caso mencionado de la soja y lograr reabrir la República de China (Taiwán).
- Como presidente de la Capeco, ¿cómo logra equilibrar la representación gremial con su vida laboral y personal?
Es fundamental el trabajo en equipo, tanto en el aspecto gremial como también en mis ocupaciones particulares. El apoyo y comprensión de la familia es imprescindible, ya que las actividades gremiales demandan muchísimo tiempo y dedicación.
- ¿Qué prioridades ha definido para su gestión dentro de Capeco?
Uno de los objetivos más importantes es continuar apoyando desde nuestro lugar al sector productivo de manera a aumentar la producción, tanto de soja como de maíz. Hace varios años estamos en una suerte de meseta en aproximadamente 10 a 11 millones de toneladas de soja y entre 5 y 6 millones de toneladas de maíz.
Tenemos que llegar a las 15 millones de toneladas de soja y 10 millones de toneladas de maíz. Un factor fundamental para lograr este objetivo es continuar incorporando campesinos a las cadenas productivas y que se vuelvan realmente productores.
- ¿Qué desafíos implica liderar un gremio en un sector tan estratégico para la economía del país?
El sector agrícola y en particular la cadena de soja, maíz, trigo, es el motor de la economía nacional. Nuestro rol en el área de comercialización interna y exportación, con las connotaciones en aspectos logísticos, regulatorios, de contacto permanente con diferentes instituciones públicas, de tener la mayor cantidad posible de mercados abiertos para nuestra producción, permiten mantener y mejorar la competitividad de la producción paraguaya.
- ¿Cuáles son los granos con mayor potencial actualmente y que pueden ser aprovechados por los productores según su parecer?
Maíz, soja y arroz. Lo que vemos es que tienen mejor colocación en el mercado internacional. Estamos sufriendo un poco con el trigo, que tenemos que ajustar las variedades a variedades más tempraneras para no caer en menor área de producción.
Sin embargo, vemos estos potenciales realmente que estamos teniendo en este momento, que van a mover la aguja del ingreso de divisas que son la soja, maíz y arroz en este año y, por supuesto, esperamos superar en el 2027.
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- ¿Qué resultados esperan lograr en esta campaña sojera 2025/26 en cuanto a volúmenes, área de siembra e ingresos de divisas?
Soja entre 11,5 y 12 millones de toneladas, con un área de siembra 3,4 millones hectáreas, más la zafriña y estaríamos con un ingreso divisas aproximadamente de USD 4.500 millones.
En maíz esperamos alcanzar un rinde similar al año anterior o mayor, es decir, esperamos más de 6 millones de toneladas de soja de esta zafriña. Estamos teniendo mejores rendimientos, esto se debió básicamente al clima y a los buenos cuidados de los agricultores del suelo y de sus culturas agrícolas.
Es un poco de todo, si hacés bien los deberes y también llueve bien, bueno, estás en un año bueno, que es lo que nos está sucediendo este año.
- ¿Qué desafíos considera que actualmente enfrentan los productores y exportadores de soja?
Altos costos de fertilizantes, precio combustible, fluctuación del dólar, variabilidad de los precios internacionales, nuevas exigencias de trazabilidad, el Reglamento 1115. El desafío es apuntar a más producción, a siempre lograr más proteína animal en base a la proteína vegetal que producimos, tratar de que cada vez tengamos más proteína animal dentro de nuestro país.
Además, tener más industrialización de pollos y de cerdos. Esos son los desafíos que creo que hoy tiene nuestro país y nuestra economía por delante. Los factores externos hoy son un desafío, son un riesgo, porque sin duda tenés los altos costos que estamos teniendo en los insumos, que pueden llegar a perjudicar o que haya una escasez de estos debido a los conflictos internacionales.
Esperemos que eso se solucione y tengamos la provisión normal, y con eso aspiramos a que con el buen trabajo de nuestro productores y buenas lluvias mediante, vamos a alcanzar nuestros objetivos.
- ¿Cómo ve al sector en cuanto a trazabilidad, sostenibilidad y certificaciones ambientales que exigen los mercados como la UE?
Contamos actualmente con la plataforma SISE donde seguimos realizando ajustes y reuniones tanto con los compradores como las autoridades competentes de la Unión Europea. El sector cuenta con herramientas para probar que contamos con una producción sustentable y regenerativa. Sigue preocupando los altos de costos de segregación que aún no vemos compensados en los precios a pagar por Europa.
Los cupos, en cuanto al acuerdo Unión Europea-Mercosur, son los grandes desafíos que tenemos con el bloque, y que nuestros vecinos consideren a Paraguay como una cuarta parte del todo. En todos los productos nosotros queremos ser una cuarta parte, 25 % de ese total. Queremos que a lo largo de estos cinco años el resultado sea para todos los países por igual. Ese es un desafío grande que tenemos.
Hoy sabemos que tenemos que negociar por debajo de esos cupos que pretendemos en el futuro, pero queremos en ese plazo de cinco años lograr que Paraguay tenga el 25 % de cada producto que es capaz de exportar.
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- ¿Qué tipo de apoyo o articulación con el Estado consideran necesarios para que el sector siga creciendo?
Necesitamos apoyo en la apertura y mantenimiento de los mercados de exportación, defensa de la producción nacional a nivel internacional contando con herramientas fiables, seguridad jurídica, reglas claras, logística fluvial y terrestre.
- ¿Qué oportunidades concretas ven como sector con el acuerdo Mercosur-UE?
El acuerdo abre oportunidades con preferencias arancelarias tanto para los cereales como las oleaginosas y sus subproductos. Preocupa la aparición de nuevas reglamentaciones que podrían impedir el uso de estas preferencias como el Reglamento 1.115, incluir a la soja al maíz como de alto riesgo para los biocombustibles.
No obstante, el sector productivo debe seguir trabajando unido. Unidos somos más fuertes y de esta manera lograremos los objetivos propuestos, en un entorno local e internacional de permanentes desafíos.
Ficha técnica
- Presidente presidente de la Capeco y actual vicepresidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP)
- Es director titular de Cámara Paraguaya de Terminales y Puertos Privados (Catterpa)
- Es miembro Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP)
- Miembro del Consejo Empresarial del Ministerio de Industria y Comercio
- Director del Grupo CICSA y Produpar S.A.
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Molinos de Argentina buscan trigo paraguayo
El trigo paraguayo comienza a posicionarse como una alternativa competitiva para la industria molinera argentina, en un escenario marcado por problemas de oferta y calidad del cereal en el país vecino. Un artículo de La Nación Argentina expresa que tras haber alcanzado una cosecha récord de 29,5 millones de toneladas, Molinos Argentinos ya inició gestiones para importar trigo desde Paraguay, abriendo una oportunidad comercial relevante para la producción nacional.
La información fue dada a conocer por la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), cuyo presidente, Diego Cifarelli, explicó que actualmente existen dificultades para conseguir trigo con determinadas condiciones de calidad panadera en el mercado argentino.
AUTORIZACIÓN
Según detalló el dirigente, algunas industrias ya obtuvieron la Autorización Fitosanitaria de Importación (Afidi) otorgada por el Senasa argentino, lo que habilita formalmente las negociaciones para el ingreso de trigo paraguayo.
Señaló que el cereal de Paraguay tendría mejores condiciones de calidad y podría ingresar al mercado argentino a valores competitivos, incluso por debajo de algunos precios registrados actualmente en Rosario.
Para Paraguay, el movimiento representa una señal positiva dentro del mercado regional de granos, considerando que Argentina históricamente fue uno de los grandes exportadores mundiales de trigo y rara vez recurrió a importaciones para abastecer a su industria molinera.
La situación también refleja el avance gradual del cereal paraguayo en términos de calidad y competitividad logística.