Según el informe sobre perspectivas agroclimáticas de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) para nuestro país se pronostican temperaturas mínimas de entre 0 y 5 °C, con riesgo de heladas localizadas que corresponden a la región chaqueña. Asimismo, se prevé que en gran parte de Paraguay se produzcan precipitaciones moderadas con más de 25 mm, con focos de valores abundantes.
Al respecto, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) indicó este viernes a La Nación/Nación Media que estarán expectantes a que esto no ocurra porque no solo afectaría a los cultivos de maíz tardíos. “Esperemos que no llegue, pero si son intensas pueden dañar a cultivos frutihortícolas seguro, caña dulce, pasturas que son los que están más expuestos”, sostuvo.
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Siembra avanzada
El representante del sector manifestó que desde el rubro aguardan a que no se llegue a las temperaturas extremas porque “va a complicar a mucha gente” teniendo en cuenta que gran parte de la siembra del maíz se encuentra bastante avanzada. En ese sentido, hay que recordar que la zafra del año pasado registró una producción récord de 6,4 millones de toneladas que ayudó a generar flujo de caja para el productor que arrancaba la campaña siguiente, por lo cual esperan que no llegue a impactar de sobremanera en las plantaciones.
El boletín de la Capeco detalla que del 13 al 19 de julio, junto con las precipitaciones arribará una masa de aire polar de gran vigor, la cual causará un descenso térmico que dará varios días de tiempo frío y provocará heladas puntuales sobre parte del área agrícola, a excepción de su extremo norte. No obstante, el oeste de Paraguay observará temperaturas máximas superiores a 15 °C, con focos con valores superiores a 20 y 25 °C hacia el norte.
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Lluvias previstas impulsan la recuperación de la soja y el maíz zafriña
La Unión de Gremios de la Producción (UGP) reportó que el avance de la campaña de los cultivos de soja y maíz zafriña se mantiene marcado por las variaciones climáticas, por lo que se prevé un impacto disparejo en las distintas zonas productivas. Se espera que las lluvias ayuden a recuperar las plantas que fueron sembradas de forma tardía.
“La falta de agua y las altas temperaturas durante la etapa de desarrollo vegetativo tuvieron un fuerte impacto en los cultivos de soja, que no alcanzaron el crecimiento esperado, por lo que se prevé una merma en los rendimientos”, indicaron en su más reciente informe.
Se espera que el pronóstico de lluvias para este fin de semana y las próximas contribuya a mejorar las condiciones, pero se proyecta una zafriña por debajo de los niveles normales, pues la campaña presenta una mala germinación; sin embargo, los cultivos continúan en proceso de recuperación. Para esta zafra la meta de los productores es alcanzar una siembra de 3,6 millones de hectáreas y superar las 11 millones de toneladas de producción.
Detallaron que en la zona de Alto Paraná la etapa de desarrollo varía según la fecha de siembra, con algunas parcelas que ya están iniciando la maduración de los granos, pero se verá como evolucionan hasta fin de mes cuando inicie la cosecha, aunque se registra ya muy poco margen para el crecimiento.
Igualmente en Colonia Yguazú, los cultivos no cumplieron con las expectativas iniciales, y señalaron que incluso hay productores que analizan la posibilidad de trillar parcelas muy dañadas y prepararlas para la siembra de trigo, teniendo en cuenta que las lluvias de las últimas semanas fueron muy variables según la zona y los niveles de agua.
Maíz y sorgo
Sobre el maíz, indicaron que las plantaciones también fueron afectadas, aunque en distinta medida, pero debido al estrés hídrico en etapas clave de desarrollo, el rendimiento se verá comprometido, principalmente en las siembras más tempranas.
“Actualmente, hay áreas con cultivos en etapa de llenado, otras en floración y algunas aún en crecimiento, según la fecha de siembra”, agregaron. A su vez, se registraron dificultades con insectos, pero los productores lograron controlarlos y actualmente enfocan sus esfuerzos en alcanzar el mejor rendimiento posible.
En cuanto al sorgo, este sufrió un fuerte ataque de plagas en Itapúa, lo que ocasionó resiembras y una inversión adicional en su manejo. Su desarrollo varía según las condiciones de cada parcela y si bien las lluvias recientes y previstas podrían favorecer una recuperación parcial en siembras tardías, el escenario general apunta a rendimientos por debajo de lo normal, puntualizaron desde el gremio.
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Producción de arroz muestra signo de mayor reactivación
El sector arrocero paraguayo comienza a mostrar signos de mayor reactivación, tanto en el avance de la cosecha como en la recuperación gradual de los precios internacionales, según reporte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
El avance de la cosecha se sitúa en torno al 70 %. Si bien los rendimientos no alcanzan los niveles excepcionales del año pasado —favorecidos por condiciones climáticas óptimas—, los resultados se mantienen en márgenes positivos y dentro del promedio habitual.
Las proyecciones iniciales apuntan a un rendimiento nacional en torno a los 6.400 kg/ha, con una marcada variabilidad entre productores, según comentó Reinero Franco, representante de la Federación Paraguaya de Arroceros. Mientras algunos lotes alcanzan hasta 9.000 kg/ha, otros se sitúan en torno a los 5.000 kg/ha, reflejando la heterogeneidad propia de la campaña y de las condiciones productivas.
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Uno de los factores más alentadores proviene del mercado externo. Los precios internacionales, particularmente en Brasil (principal destino del arroz paraguayo), comenzaron a mostrar una leve recuperación. Si bien aún se mantienen por debajo de los picos registrados en el 2025, los valores actuales se aproximan a niveles más sostenibles frente a los costos de producción.
Durante enero, el mercado operó con escaso volumen de exportaciones y precios deprimidos, incluso por debajo de los 200 dólares por tonelada en arroz en cáscara. Sin embargo, hacia marzo se observa un mayor dinamismo, con el cierre de operaciones que se espera permitan sostener un flujo relevante de embarques entre marzo y abril.
Este repunte responde, en parte, a una menor producción esperada en Brasil que impacta en los stocks y genera condiciones más favorables para la recuperación de precios en la región.
Desafíos del sector
La UGP señala que el crecimiento del sector enfrenta desafíos estructurales. Uno de los principales es el desarrollo genético, clave para mejorar la productividad y competitividad. En los últimos años se lograron avances significativos, con la incorporación de nuevas variedades adaptadas a las condiciones locales y el acompañamiento de instituciones de investigación de la región.
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Asimismo, los altos costos de transporte hacia puertos de ultramar continúan afectando la competitividad del arroz paraguayo en mercados distantes, lo que obliga a optimizar la infraestructura y los procesos de exportación.
A pesar de estas limitaciones, las perspectivas son positivas. Se espera una mejora gradual en la productividad a nivel país, así como una expansión del área sembrada, impulsada por inversiones y los proyectos de largo plazo.
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Producción de soja crece con mayores rindes y consolida nuevos polos agrícolas
El cultivo de la soja en Paraguay sigue consolidándose como uno de los pilares de la producción agrícola, tanto por su impacto económico como por su relevancia en la seguridad alimentaria. Este año, la zafra 2025/26, ya finalizada a nivel nacional, se perfila como una de las más importantes gracias a los buenos rendimientos registrados.
En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se observaron promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tuvieron una presencia histórica del cultivo, mientras que los departamentos con tradición en este rubro mantuvieron un promedio regular.
El estudio mostró que los departamentos con mayor tradición sojera como Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú y Canindeyú mantienen una presencia constante del cultivo y niveles de rendimiento relativamente estables. En contraste, otras zonas con menor historial de siembra, como Paraguarí o Cordillera, presentan en algunos casos promedios elevados, aunque condicionados por una menor cantidad de años analizados y superficies más reducidas.
En términos generales, la mayoría de los departamentos superó los 2.000 kilos por hectárea en promedio histórico. Sin embargo, también se identificaron campañas con resultados por debajo de los 1.500 kilos por hectárea, reflejo de periodos adversos que afectaron especialmente a las zonas menos productivas.
La mejor zafra de la historia
El socio director y expresidente de la Asociación Paraguaya de Productores de Soja (APS), Karsten Friedrichsen, indicó a La Nación/Nación Media que este año se registraron puntualmente resultados muy positivos y se espera que sea la mejor zafra de soja de la historia del Paraguay.
“Eso está prácticamente ya confirmado. Tuvimos un verano no extremadamente caluroso hasta el mes de febrero, o sea con un diciembre y enero con temperaturas no extremadamente elevadas y lluvias en todos los departamentos, esa fue la principal causa”, señaló.
A esto se le sumaron las inversiones en tecnología, en fertilizantes, pero lo principal es que a diferencia de años anteriores, el clima se mostró más amigable para el ciclo de la soja en los distintos puntos donde se cultiva.
En ese sentido, la estrategia será seguir invirtiendo en buenas semillas e insumos, para mantener los buenos resultados. No obstante, existe una preocupación sobre el conflicto en Medio Oriente, donde el combustible se está encareciendo y los precios de los fertilizantes están aumentando, lo cual podría significar un problema para la próxima campaña, ya que existe una incertidumbre sobre el valor de los fertilizantes que están directamente conectados a la cotización del petróleo.
Promedio a nivel país
Por su parte, Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), mencionó que en esta campaña en líneas generales se registran muy buenos rendimientos con pocas excepciones. “Nuestros números se encuentran en general entre 3.350 y 3.400 kilos por hectárea en promedio a nivel país. Hay zonas menores y otras mayores”, sostuvo a LN/NM.
Aseguró que pese a que algunas regiones presentaron solo aguaceros en sus cultivos, de todos modos tuvieron resultados aceptables y satisfactorios. “Si vemos los números macro vamos a superar las 11 millones de toneladas de producción ya con la zafriña”, indicó Pastore.
Departamentos como Cordillera o Ñeembucú que aún no tienen una historia muy larga van perfilándose como una opción productiva para los productores, al igual que al norte de Caaguazú, donde también se está notando un crecimiento en pequeños productores que hoy representan más del 20 % de la producción nacional de soja.
El representante del gremio señaló que Paraguay tiene ventajas actualmente en cuanto a su clima idóneo para la producción del rubro, el suelo, horas de luz, consiguiendo sacar hasta cinco cosechas en dos años, por lo cual es una producción muy eficiente para el agricultor.
Apoyo a productores
Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el titular de la institución, Carlos Giménez, dijo que si bien la soja no forma parte de la agricultura familiar en gran medida, el año pasado y el anterior se inició con un plan para el apoyo a los agricultores, a fin de paliar la sequía de la zona del norte del país.
“Canindeyú, San Pedro, fueron beneficiados con insumos y semillas, y también con financiación, ya que tenían problemas de atrasos en los créditos, se hizo reestructuración de créditos como Sistema MAG”, indicó, resaltando que instituciones como el Crédito Agrícola de Habilitación o el Banco Nacional de Fomento ayudaron a financiar los proyectos productivos del año o eventualmente pidieron activación de préstamos.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector y ya este año como se tuvo buenas lluvias se registra un récord de producción de soja no se precisó de dicha modalidad.
Sostuvo que este plan fue de auxilio para los integrantes del sector. Sin embargo, este año, gracias a las buenas lluvias y al récord de producción de soja, no fue necesario recurrir a dicha modalidad. “Alto Paraná e Itapúa deberían ser los mayores productores, pero están apareciendo otros como Misiones o Caazapá, donde se está trabajando para tener mayor productividad”, remarcó a LN/NM.
De acuerdo con las recomendaciones del Inbio, en los sitios donde los productores registran más frecuencia de rendimientos de más de 2.500 kg/ha se puede apostar a variedades que brindan mayores producciones, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como la sequía.
En tanto, en departamentos más frágiles en rendimientos, se recomienda realizar manejos y prácticas sostenibles para poder obtener el máximo provecho a los diferentes ambientes y lograr una estabilidad productiva.
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El cultivo del aplomo
- Marcelo Pedroza
- Psicólogo y magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
Carnéades de Cirene (214 a.C. - 129 a.C.), figura central de la Academia escéptica, introduce una concepción particularmente interesante de la vida humana cuando se lo observa desde una perspectiva antropológica.
Aunque su filosofía se caracteriza por la crítica a la pretensión de alcanzar certezas absolutas, su propósito no fue conducir al ser humano a la inacción o al relativismo absoluto, sino orientar la vida hacia una forma de serenidad fundada en la prudencia del juicio.
Esta actitud filosófica puede comprenderse con mayor profundidad si se la sitúa dentro del horizonte griego de la psyché, entendida no sólo como principio vital, sino también como el centro interior desde el cual el ser humano juzga, decide y orienta su conducta.
La tradición escéptica académica sostenía que el conocimiento completamente seguro es inaccesible para la mente humana. Carnéades, quien nació en Cirene, al norte de África, y a temprana edad emigró a Atenas, desarrolló esta idea mostrando que nuestras percepciones y razonamientos pueden conducir tanto a afirmaciones plausibles como a errores.
Sin embargo, lejos de concluir que la acción humana se vuelve imposible, propuso un criterio práctico sostenido en que el ser humano puede guiar su conducta por aquello que aparece como verosímil o probable. Este criterio introduce una dimensión ética decisiva, pues invita a una forma de relación con el mundo marcada por la cautela intelectual y la reflexión.
Desde dicha óptica, esta actitud tiene consecuencias profundas en la configuración de la vida interior. La psyché que adopta una pose escéptica aprende a suspender el juicio definitivo y a reconocer los límites de su propio conocimiento.
Esta conciencia de la limitación humana produce un efecto de moderación, dado que el individuo deja de aferrarse a convicciones rígidas y se vuelve más atento a la complejidad de la realidad.
El aplomo que emerge de esta postura no es una simple tranquilidad pasiva, sino el resultado de un equilibrio interior alcanzado mediante la disciplina del pensamiento.
La moderación en los juicios constituye una de las consecuencias más visibles de este talante. Si el conocimiento absoluto no está al alcance del ser humano, entonces toda afirmación debe mantenerse abierta a revisión.
La psyché se ejercita así en una forma de autogobierno intelectual que evita el dogmatismo y su impacto tiene una dimensión ética, porque influye directamente en la manera en que el individuo se relaciona con los demás.
De esta moderación surge también la tolerancia hacia los otros. Al reconocer la fragilidad de sus propias certezas, el ser humano se vuelve más dispuesto a escuchar perspectivas diferentes. La filosofía escéptica fomenta así una disposición al diálogo y al respeto, pues nadie puede reclamar para sí la posesión definitiva de la verdad.
En este sentido, la serenidad escéptica no sólo tiene un impacto en la vida interior del individuo, sino también en la convivencia humana.
Otra consecuencia fundamental es la prudencia práctica. El individuo no actúa impulsado por convicciones absolutas, sino por aquello que aparece como más razonable en una situación concreta.
Esta forma de prudencia permite orientar la acción sin exigir una certeza imposible. La psyché se mueve entonces en el terreno de lo probable, evaluando las circunstancias y adoptando decisiones con mesura.
El escepticismo de Carnéades, quien también fue erudito de la Academia platónica, puede interpretarse como una pedagogía de la vida interior. La serenidad no proviene de la posesión de verdades indiscutibles, sino del reconocimiento lúcido de los límites del conocimiento humano.
Al aceptar esta condición, la psyché se libera de la tensión que produce el afán de certeza absoluta y aprende a habitar el mundo con una actitud reflexiva, prudente y abierta.
Por lo expuesto, la calma escéptica se convierte en una forma de equilibrio del alma. No se trata de renunciar al pensamiento ni a la acción, sino de cultivar una disposición interior que armoniza reflexión y prudencia.
En el confín antropológico griego, esta actitud representa una vida en la que el juicio moderado, la apertura al otro y la prudencia en la acción configuran el núcleo de la conducta humana.