La Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) informó que al cierre de junio se registró un crecimiento positivo de 14,3 % en recaudaciones, entre efectivos y créditos fiscales, superando a lo acumulado en el mismo periodo de 2022.
Tributación recaudó G. 1.325.448 millones en efectivo y G. 25.880 millones en compensaciones por créditos fiscales, sumando un total de G. 1.351.438 millones. A parte de la variación interanual de 14,3 %, se registró un crecimiento de 15 % en recaudación de efectivos.
Desde la SET destacan que este crecimiento se da mediante el apoyo del sector privado, además de una buena gestión en la administración tributaria, otorgando herramientas necesarias para el fortalecimiento de la actividad económica a lo ancho del territorio nacional.
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Con estos números, Tributación alcanza una recaudación acumulada de 6,1 % por encima de lo recaudado en el mismo periodo de 2022. Destacan además que con la recaudación total acumulada de los primeros seis meses, se muestra que la contribución de los impuestos al valor agregado (IVA), Renta Personal, selectivo al consumo, explican en mayor medida la variación interanual positiva.
Normativas
Es importante recordar que la SET emitió la resolución general 132/23 en la que se implementa el registro electrónico de los comprobantes y además dispone medidas administrativas relacionadas a la confirmación del talón de presentación del mencionado registro, con el objetivo de facilitar el cumplimiento tributario.
Una de las disposiciones es que los contribuyentes obligados a registrar sus comprobantes mensualmente tendrán como vencimiento para la confirmación del registro hasta el mes subsiguiente del periodo fiscal a declarar conforme al calendario de vencimiento de declaraciones informativas, a partir del mes de junio de 2023.
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DNIT recuerda vigencia del impuesto a dividendos y señala reglas de su aplicación
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) recordó a los contribuyentes la vigencia del Impuesto a los Dividendos y Utilidades (IDU), que grava la distribución de ganancias a socios, accionistas o propietarios de empresas, en el marco del fortalecimiento del sistema fiscal.
Según explicó la DNIT, el tributo aplica a personas físicas, jurídicas y otras entidades, tanto residentes como no residentes, que perciban dividendos, utilidades o rendimientos. La tasa es del 8 % para residentes y del 15 % para no residentes.
El impuesto fue establecido por la Ley N.° 6380/2019, como parte de la reforma de modernización tributaria, y su aplicación varía según el tipo de contribuyente. En las sociedades anónimas, la obligación surge conforme a lo resuelto en asamblea; en las sociedades de responsabilidad limitada, según sus estatutos o en el cuarto mes posterior al cierre del ejercicio; mientras que en empresas unipersonales se genera en ese mismo plazo, salvo reinversión de utilidades.
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Para garantizar el cumplimiento, la normativa establece que las Entidades Generadoras de Dividendos, Utilidades y Rendimientos (Egdur) actúen como agentes de retención. Estas incluyen empresas unipersonales bajo el régimen general, sociedades, consorcios de obras públicas y entidades extranjeras con presencia en el país.
El pago del impuesto se realiza mediante retención a través del sistema Marangatu, y las entidades deben emitir el comprobante correspondiente dentro del plazo que se extiende hasta el último día del mes en que se genera la obligación o se realiza el pago.
La DNIT también recordó que las empresas deben actualizar sus datos en el Registro Único de Contribuyentes (RUC) e incorporar la obligación “Retención del IDU” (código 726), además de gestionar el timbrado de comprobantes.
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Aumentar el déficit fiscal y los impuestos es una trampa económica y política
A efectos de contradecir sin argumentos al Poder Ejecutivo, algunos medios y sectores con “analistas” claramente estatistas, vienen insistiendo sobre la necesidad de aumentar el déficit fiscal e incluso subir los impuestos, sin tomar en cuenta lo que ello significa. Sin el adecuado análisis acerca de las consecuencias que acarrearía tal decisión apelan a una trampa que significará la caída no solo de las finanzas publicas, sino que también afectará a la política, sumado a un golpe mortal a la economía del país.
El gobierno del presidente Santiago Peña es claro con referencia a esta situación. Es preciso seguir reduciendo el déficit fiscal dada su importancia para el presente y el futuro del país. Pero, y como dijimos, existen sectores que desean pan para hoy y hambre para mañana. No les interesa mantener el equilibrio financiero ni monetario Para ellos, hay que subir el déficit fiscal sin correspondencia alguna con la realidad económica y si hay que aumentar los impuestos habría que hacerlo sin titubear.
Si fuera por ellos, subirán el déficit fiscal al punto de salir de la la Ley de Responsabilidad Fiscal para llegar a más del 3 por ciento mediante una ley especial que le daría carta blanca al Estado para elevar los topes de gastos establecidos durante el presente gobierno.
Esta es una trampa. Al respecto, estamos seguros que el Gobierno no pisará el palito como se dice coloquialmente. La expresión trampa tiene absoluto sentido. Ninguna persona de bien con conocimientos básicos de finanzas y economía estaría de acuerdo con elevar el déficit fiscal porque se sabe que termina en el más absoluto desquicio de las finanzas y en la inestabilidad monetaria. Más allá de lo que establece la ley respectiva, en el corto plazo no se podrán soportar los nuevos egresos, lo que supone un escenario dantesco del que ningún país desearía encontrarse y sucederá en este gobierno, situación que algunos desean ocurra.
Gastar más de lo que se recauda como propuesta y, peor aún, llevarla a la práctica desde el poder público es un acto antipatriótico. Es iniciar un camino hacia el infierno por el cual se podrá saber cuándo empieza pero nunca cuándo termina, como en efecto la experiencia muestra en otros países que han padecido largas décadas soportando los alucinantes desvaríos populistas del estatismo. Habiéndose ingresado en aquel escenario, se exacerbarán los ánimos políticos. En cualquier momento podrían formarse nuevas mayorías en el Congreso que tendrán la llave de aumentar los ingresos sin que el poder Ejecutivo pueda hacer algo, excepto vetar esas nuevas leyes, lo que supondría agotar la confianza entre ambos poderes, precisamente la ante sala de situaciones que los adversarios del Gobierno desean que suceda.
El Presupuesto de Gastos es una herramienta que no está disponible para su uso únicamente por el Poder Ejecutivo. El Congreso es el que decide finalmente con su aprobación los gastos estatales y se ha visto que Ejecutivo tuvo que poner frenos a esas multimillonarias erogaciones mediante la fijación de topes presupuestarios con la revisión de la debida disponibilidad financiera, el monitoreo del flujo de caja y otros mecanismos buscando equilibrar ingresos y egresos.
Ese equilibrio que en este momento le permite al país su crecimiento y haber obtenido sus dos grados de inversión, ocurre porque el Ejecutivo lleva a cabo bien su tarea, acompañado por el Congreso, especialmente con el bloque afín al Gobierno. Pero no siempre puede darse de ese modo. Es más, hasta puede ocurrir una diferencia entre los miembros de un mismo sector, como en efecto sucedió con el tratamiento de las cajas fiscales, donde el Ejecutivo propuso un proyecto y luego fue modificado en el Senado. Los escenarios son cambiantes en la política, como sabemos ocurre en todas partes.
En relación al déficit fiscal y los gastos, en este momento el Ejecutivo ha dicho dos cosas que no pueden pasar desapercibidas. Lo primero es que ante el escenario en que se encuentran las finanzas públicas debido a la merma en la recaudación se hace imperativo reducir los gastos para cumplir con el déficit programado, esto es, volver cuanto antes a no más del 2,5 por ciento del déficit con relación al producto interno bruto (PIB). Y segundo, que ante esta situación, el Gobierno no está dispuesto a elevar los impuestos aunque ello implique soportar el asedio populista de algunos sectores y “analistas” que desean se incremente el déficit para luego ver qué hacer con la economía. Insistimos, esta es una trampa. Hay que evitarla y ni siguiera considerarla. De ocurrir significaría ingresar a una espiral inflacionaria junto con el exponencial aumento del endeudamiento y más gastos que terminará por debilitar al gobierno hasta dirigirlo a su fracaso, como precisamente algunos desean y demasiado. Aumentar el déficit fiscal y los impuestos es una trampa económica y política.
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Paraguay se perfila como el “Texas de Sudamérica” para las inversiones, según Bloomberg
Paraguay intenta posicionarse como el “Texas de Sudamérica”, dice un análisis realizado por Bloomberg. Afirman que el país posee un clima exigente, pero cada vez más atractivo para personas e inversores por sus bajos impuestos, reglas simples y costos competitivos, y lo describen cómo una economía históricamente ignorada que empieza a ganar protagonismo en la región.
“Ubicado entre gigantes como Brasil y Argentina, Paraguay fue durante años visto como un país pequeño, sin salida al mar y con escasa relevancia internacional. Sin embargo, ese escenario comenzó a cambiar. Hoy, con apenas 6,1 millones de habitantes, el país vive un momento distinto, marcado por una mayor atención de inversores y empresarios”, manifiesta el artículo.
Señalan que el atractivo principal está en su modelo económico: baja carga impositiva, estabilidad macroeconómica, energía barata y menor burocracia. Este combo ha convertido al país en un destino cada vez más interesante, especialmente para inversores de países vecinos que buscan mejores condiciones para operar.
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Según Bloomberg, Paraguay logró construir credibilidad en los mercados a partir de dos décadas de disciplina fiscal, inflación controlada y crecimiento sostenido cercano al 4 % anual. Estos factores permitieron alcanzar el grado de inversión y atraer capital internacional, incluyendo fondos que hoy miran al país como una alternativa dentro de la región.
El dinamismo también se refleja en la economía real, con mayor actividad, desarrollo inmobiliario y consumo. A esto se suma una estrategia del Gobierno para posicionar al país en el escenario global y atraer nuevas inversiones.
Sin embargo, el análisis también señala desafíos. La misma baja presión tributaria que atrae capital limita la capacidad del Estado para invertir en infraestructura, salud y educación. Persisten además niveles de desigualdad y necesidades sociales que todavía no han sido completamente resueltas.
Así, Paraguay aparece ante el mundo como una economía que pasó de ser ignorada a convertirse en un imán para los inversionistas. El reto ahora será sostener ese atractivo y lograr que el crecimiento se traduzca en beneficios más amplios para toda la población.
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Reservas facultativas: DNIT trabaja en regulación para dar mayor claridad a utilidades
El uso de las llamadas reservas facultativas por parte de algunas empresas está bajo análisis del gobierno, ante indicios de que esta figura podría estar siendo utilizada para reducir el pago de impuestos. Así explicó en Universo 970 AM/Nación Media, el director de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), Óscar Orué, quien adelantó que se trabaja en una reglamentación para ordenar su aplicación.
El director de Ingresos Tributarios indicó que las reservas facultativas son utilidades que las empresas deciden no distribuir entre sus accionistas ni capitalizar formalmente, sino mantener dentro de la firma. Esta práctica es legal y, en muchos casos, permite fortalecer la empresa o prepararse para futuras inversiones.
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Sin embargo, el problema detectado por la DNIT es que algunas compañías estarían utilizando este mecanismo de forma prolongada, sin justificar el destino de esos recursos. Al no distribuir las ganancias, evitan pagar el impuesto a los dividendos, lo que impacta en la recaudación del Estado.
“Si una empresa decide capitalizar, debe emitir acciones y registrar ese movimiento. Si distribuye, paga impuestos. Pero cuando deja las utilidades en reservas facultativas por mucho tiempo sin explicación, se genera una laguna”, precisó Orué.
Según indicó, existe la presunción de que en algunos casos las utilidades sí están siendo utilizadas, pero permanecen registradas como reservas, lo que permitiría postergar o evitar el pago de impuestos.
Por ello, la DNIT, junto con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), trabaja en una reglamentación que será presentada al Congreso, con el objetivo de dar mayor claridad y evitar posibles abusos.
Caída en recaudaciones
Este análisis se da en un contexto de menor recaudación tributaria, que responde tanto a factores internos como externos. Entre estos últimos, Orué destacó la caída del dólar, que afecta directamente los ingresos fiscales.
Esto ocurre, señaló, porque muchas operaciones, especialmente las importaciones, se realizan en dólares, pero los impuestos se pagan en guaraníes. Cuando el tipo de cambio baja, el valor en moneda local también disminuye, lo que reduce la base imponible y, en consecuencia, la recaudación, especialmente en Aduanas.