Del 26 al 28 de junio se lleva a cabo en nuestro país el foro global sobre transparencia e intercambio de información para fines fiscales con la presencia del ministro de Hacienda, Óscar Llamosas, el viceministro de Tributación, Óscar Orué, y autoridades de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Durante la intervención, el titular de Hacienda expresó que la evasión fiscal y otros flujos financieros ilícitos no solo privan a los gobiernos de ingresos necesarios para prestar servicios públicos, sino que también socavan la confianza de los ciudadanos.
Ante esta realidad, aseguró que es necesario aprovechar todas las herramientas que se requieran para hacer frente a los obstáculos que impiden el desarrollo del país. “Y una de esas herramientas, y muy poderosa, es nuestra colaboración internacional en materia de transparencia fiscal e intercambio de información. Más aún entre nosotros, en la región de Latinoamérica”, sostuvo Llamosas.
Por su parte, Óscar Orué, quien es además presidente de la Declaración de Punta del Este, dijo que el intercambio de información entre las administraciones tributarias de la región permite promover la transparencia fiscal a nivel internacional.
“La iniciativa permitirá a los países crear sinergias interinstitucionales internas y regionales; y considerando la vinculación existente entre la evasión tributaria y otros delitos, colaborar todos juntos en impulsar decididamente el potencial del intercambio de información no solo en la lucha contra la evasión tributaria, sino también contra los flujos financieros ilícitos, otras faltas y delitos conexos, tal como lo permiten las disposiciones legales de nuestros países”, precisó Orué.
Es importante recordar que la Declaración de Punta del Este nació con el fin de hacer frente a la evasión fiscal y otros flujos financieros ilícitos, y para movilizar recursos domésticos en América Latina. Son parte de la misma: Paraguay, Uruguay, Argentina y Panamá.
Te puede interesar: Inauguraron obras de ampliación en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi
Dejanos tu comentario
OCDE pone foco en la IA empresarial
La inteligencia artificial ya no es solo una apuesta tecnológica, es una decisión estratégica, y en ese terreno, la confianza empieza a pesar tanto como la innovación.
Las compañías que adoptan prácticas responsables en IA (inteligencia artificial) no solo reducen contingencias legales o reputacionales, también fortalecen su relación con inversionistas, clientes y reguladores.
Así lo plantea la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su nueva Guía de debida diligencia para una IA responsable, un documento que aterriza la conversación ética en el lenguaje que las empresas entienden: gestión de riesgos, gobernanza y acceso a mercados.
El mensaje es claro, y lo comparten en un contexto en el que la regulación avanza y la supervisión pública aumenta, por lo que anticiparse es una ventaja competitiva, así que invitan a pasar del discurso a la gestión.
La guía propone aplicar a la IA el mismo marco de Conducta Empresarial Responsable (RBC) que la OCDE recomienda para operaciones globales, con un esquema que se resume en seis pasos:
-Integrar principios de IA responsable en políticas y sistemas internos.
-Establecer mecanismos de remediación cuando sea necesario.
-Identificar y evaluar impactos adversos potenciales.
-Comunicar acciones con transparencia.
-Prevenir o mitigar riesgos.
-Monitorear resultados.
No se trata solo de evitar sesgos algorítmicos, ya que la debida diligencia abarca derechos humanos, laborales, gobernanza de datos y hasta impacto ambiental. Pero, qué significa esto en la práctica, lo que para empresas que desarrollan, integran o usan sistemas de IA, la guía sugiere acciones concretas que se detallan a continuación:
-Participación activa de trabajadores y partes interesadas.
-Documentación técnica que permita auditorías.
-Despliegues graduales con monitoreo continuo.
-Revisiones de calidad y trazabilidad de datos.
-Transparencia en decisiones automatizadas.
-Pruebas independientes de resultados.
El enfoque es transversal, pues aplica tanto a proveedores tecnológicos como a compañías que incorporan IA en logística, manufactura, salud o administración, por lo que se considera a la IA como activo confiable y reputacional.
La OCDE subraya que la IA puede aumentar productividad y generar valor económico significativo. Pero ese potencial depende de su aceptación social y regulatoria. Y eso, en última instancia, se construye con procesos claros y responsabilidad demostrable.
En un escenario donde la inteligencia artificial redefine modelos de negocio, la pregunta ya no es si las empresas deben usar IA, sino cómo hacerlo sin comprometer su sostenibilidad a largo plazo. La conclusión es empresarial, no filosófica: en la economía de los algoritmos, la gobernanza también es innovación.
Dejanos tu comentario
Paraguay y EE.UU.: una alianza renovada basada en valores democráticos y seguridad hemisférica
El presidente de la República, Santiago Peña, destacó la importancia de una alianza renovada con Estados Unidos, impulsada en valores compartidos como la democracia, la seguridad y la cooperación en el hemisferio sur.
En una entrevista con Bloomberg Televisión en Washington, el mandatario afirmó que el mayor involucramiento del presidente estadounidense, Donald Trump, en los asuntos de América Latina representa una oportunidad para fortalecer la estabilidad regional y consolidar una asociación estratégica sólida entre ambos países.
“Somos completamente diferentes, y el tipo de alianza que hemos construido es distinto ahora, es más fuerte y nos vemos como aliados. Así que no es que Estados Unidos vaya a colonizar a los países del hemisferio occidental”, dijo Peña.
Leé más: Comenzó la encuesta para definir a la candidata para la Intendencia de Asunción
En cuanto a lo acontecido en Venezuela con la salida de Nicolás Maduro de la presidencia, el jefe de Estado paraguayo consideró que fue la mejor opción y ahora se inició un proceso que llevará su tiempo para retomar el camino de la democracia en el país caribeño.
“Si vemos mi propia experiencia en Paraguay, tomó alrededor de tres a cuatro años, así que espero que sea antes, pero será más o menos en ese tiempo”, expresó el titular del Poder Ejecutivo en la entrevista.
Relaciones con Taiwán
Peña reafirmó que Paraguay mantendrá sus lazos diplomáticos con la República de China (Taiwán). “Somos el único país en Sudamérica que aún mantiene una relación con Taiwán. Esto no es un tema menor cuando se piensa en la influencia de China en el hemisferio occidental”, expresó.
En ese sentido, añadió que la relación entre Paraguay y Taiwán no sufrirá cambios. “No bajo mi mandato”, afirmó.
Visita oficial
Durante su visita oficial a Estados Unidos, en el marco de la reunión inaugural de la Junta de Paz, Peña mantuvo un encuentro con el secretario de Estado del país norteamericano, Marco Rubio, con quien conversó sobre los principales desafíos de la región.
También se reunió con el ex primer ministro del Reino Unido, Tony Blair. En la ocasión, abordó sobre las iniciativas que impulsa el bloque internacional encabezado por Donald Trump. Otro encuentro fue con miembros de la organización Americas Society, a quienes presentó las bondades del Paraguay como destino confiable para la inversión y el desarrollo.
Dejanos tu comentario
EE. UU. niega que acuerdos sobre tierras raras sean una represalia contra China
Las alianzas de Estados Unidos para desarrollar la explotación de tierras raras en América Latina “no son una represalia” contra China, que cuenta con grandes inversiones en la región con el mismo objetivo, declaró este miércoles el subsecretario de Estado para Asuntos Energéticos, Caleb Orr. Estados Unidos reunió a 54 países la semana pasada para una conferencia ministerial sobre tierras raras, uno de los recursos naturales más apreciados en el mundo por su papel clave en diversos sectores.
Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá, República Dominicana, Ecuador, México, Paraguay y Perú participaron en la cita. Washington anunció al término del encuentro alianzas estratégicas con Argentina, Ecuador, México, Paraguay y Perú, así como con la Unión Europea y Japón. “No se trata de una represalia contra China”, aseguró Orr en una teleconferencia de prensa.
El objetivo es “la diversificación y la reducción de riesgos para nuestras cadenas de suministro”, dijo. Las tierras raras, 17 metales difíciles de extraer de la corteza terrestre, tienen multitud de aplicaciones: desde vehículos eléctricos hasta discos duros, turbinas eólicas y misiles. Las empresas chinas son las principales inversoras en proyectos de litio en Argentina, y de otros minerales “críticos” en Ecuador y Perú.
Frente a la estrategia paraestatal de China, con recursos de empresas públicas o estrechamente vinculadas al régimen comunista, Estados Unidos ofrece “una zona comercial preferencial para los países que quieran adherirse a altos estándares de libre mercado”, añadió Orr.
Consultado sobre si Estados Unidos negocia con Venezuela, un país que pasó de estar sometido a sanciones a ser un socio petrolero, el subsecretario contestó que ese país cuenta con yacimientos de “bauxita, níquel, oro o tierras raras que suponen una gran oportunidad para el pueblo venezolano”. Estados Unidos espera aliarse con Caracas para explotar esos recursos y encaminar los beneficios “al pueblo, y no a grupos ilícitos”, afirmó.
Fuente: AFP.
Dejanos tu comentario
India: una oportunidad estratégica para América Latina
Rafael Pampillón Profesor de Economía del IE Business School
Durante años, el mapa económico mundial giró alrededor de los mismos puntos cardinales: Estados Unidos, Europa y, más recientemente, China. El debate parecía condenado a moverse dentro de ese triángulo, como si no existieran otros polos capaces de alterar el equilibrio mundial. Y, sin embargo, mientras las grandes potencias intentaban resolver sus propios problemas —deuda, estancamiento, envejecimiento—, una economía fue acelerando silenciosamente, sin hacer demasiado ruido, hasta que ya resultó imposible no verla. India que se ha convertido en una realidad contundente, llamada a situarse como la cuarta economía del planeta en 2026.
Su ascenso no solo reordena el tablero mundial, también abre una ventana de oportunidad para regiones que necesitan diversificar sus estrategias de inserción internacional. América Latina, en particular, tiene ante sí un socio potencial que puede abrir nuevos caminos en un contexto global crecientemente fragmentado.
La historia reciente ayuda a comprender por qué India se ha vuelto tan relevante. Mientras Japón, la economía a la que está a punto de adelantar, apenas crece alrededor del 1 %, India lleva años moviéndose alrededor del 7 % anual, y las previsiones apuntan a que mantendrá ese ritmo. Lo extraordinario es que no lo hace impulsada por un boom manufacturero clásico, sino por un sector de servicios sofisticado, donde conviven centros de datos, servicios financieros, consultorías globales y un ecosistema tecnológico que ha sobrevivido y prosperado en medio de las turbulencias internacionales.
Pero más allá del dinamismo económico, India juega con una ventaja difícil de replicar: la escala. Con más de 1.400 millones de habitantes, cualquier innovación, cualquier avance productivo, cualquier aumento de la demanda interna tiene una magnitud continental. Esa dimensión funciona como un blindaje frente a los vaivenes externos: cuando el comercio mundial se ralentiza, su impresionante mercado doméstico sostiene el crecimiento. Es una diferencia crucial con respecto a Europa o Japón, cuyas poblaciones envejecen. India, por el contrario, es joven, urbana, con un sistema político democrático y angloparlante.
Diversificar: una lección para América Latina
Este escenario se vuelve especialmente relevante para América Latina, una región que en los últimos veinte años apostó casi todo al mismo socio: China. Esa relación, sin duda, permitió a América Latina aprovechar el ciclo alcista de las materias primas, pero dejó al continente expuesto a una dependencia que hoy se percibe con mucho riesgo. India aparece, entonces, no como sustituto, sino como contrapeso, como un destino alternativo que permite diversificar geográficamente sus exportaciones.
Las afinidades no terminan ahí. Aunque la distancia geográfica sea considerable, India y América Latina comparten desafíos estructurales: economías grandes pero desiguales, infraestructuras que necesitan modernización y la aspiración de crecer sin perder autonomía política. Esa coincidencia de trayectorias crea un terreno fértil para relaciones más profundas.
Oportunidades para América Latina
Y las oportunidades, vistas desde la región, tienen nombres concretos. La primera, inevitable, es la alimentación. India necesita importar aceites vegetales, legumbres, frutas, carne procesada y otros productos agroindustriales. Es una demanda estructural, no coyuntural. América Latina, con su capacidad de producción y su competitividad, puede situarse como proveedor estratégico de una clase media india que crece a gran velocidad.
La segunda oportunidad se abre en sectores vinculados a la transición energética. El litio, del que la región posee algunas de las mayores reservas mundiales, se ha vuelto pieza crítica en la electrificación del transporte. India, en plena expansión de su sector automotriz eléctrico y de servicios tecnológicos necesita asegurar suministros estables.
Incluso el turismo podría convertirse en un sector atractivo. A medida que la renta per cápita india aumenta, también lo hace el número de viajeros internacionales. Hoy, Europa y el sudeste asiático absorben la mayor parte, pero nada impide a América Latina posicionarse como destino emergente si trabaja en conectividad y promoción.
No obstante, sería ingenuo imaginar que el desembarco en India será sencillo. El país sigue marcado por un proteccionismo selectivo y un entramado regulatorio que puede desconcertar incluso a empresas experimentadas. Exportar a India requiere paciencia.
El auge indio también se explica desde la política. El Estado ha invertido de forma masiva en infraestructuras —puertos, carreteras, ferrocarriles— y, quizá más importante aún, en arquitectura digital: identidad biométrica, pagos electrónicos instantáneos, plataformas gubernamentales simplificadas. Es un salto silencioso, pero transformador.
En este escenario, América Latina tiene la oportunidad de mirar hacia Nueva Delhi con una estrategia más clara. No se trata solo de vender más productos, sino de construir una relación estable, de largo plazo, que combine comercio, inversión y cooperación tecnológica. La diplomacia económica y los acuerdos bilaterales pueden desempeñar un papel decisivo.
India no solucionará los problemas estructurales de América Latina. Pero sí puede ayudar a equilibrar dependencias, ampliar mercados y ofrecer una alternativa en un mundo donde la globalización se está fragmentando. Y en ese nuevo mapa, mirar hacia India no es una moda pasajera: es una decisión estratégica cuyo momento parece haber llegado.