Paraguay debe aprovechar las oportunidades que ofrece el hidrógeno verde, atendiendo el auge de este tipo de energía renovable, según explicó el doctor José Antonio Bogarín, director ejecutivo del Parque Tecnológico Itaipú (PTI). Acotó que el país podría potenciar sus ingresos incursionando en este mercado, pues en Europa es comercializado entre 5 y 7 dólares el euro, mientras que la producción nacional puede hacerlo a 1,2 dólares el euro.
En ese sentido, refirió que si se utiliza todo el excedente de la energía vendida a otros países como Argentina o Brasil se duplicaría la producción mundial del insumo. “Nosotros podemos duplicar la producción mundial del hidrógeno verde, ese es el potencial que tiene nuestro país con la energía hidroeléctrica que produce”, manifestó.
Hasta este momento son seis las empresas extranjeras que se interesaron en el rubro y firmaron un memorándum con la Administración Nacional de Electricidad (Ande) para el suministro de energía eléctrica, de las cuales dos ya se encuentran construyendo plantas industriales. “Son plantas muy costosas para llegar a una escala mundial, para tener una idea las de Europa son de 20 megavatios (MW), pero las que se van a instalar acá son de 300 MW”, detalló Bogarín a la 780 AM.
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En cuanto a la utilidad, el director del PTI dijo que el gas aportaría una gran autonomía a la movilidad eléctrica y las industrias porque en el proceso incluso pueden producirse fertilizantes; no obstante, manifestó que faltaría mayor promoción de Paraguay. “Cuando uno ve la cartera de Chile o Uruguay, que también están en la carrera del hidrógeno verde, el marketing país es mejor que el nuestro”, advirtió y señaló que son más agresivos para la venta, por lo cual se necesitan más vendedores que salgan a promocionar el insumo.
“Tenemos una ventaja competitiva porque el insumo principal lo tenemos todavía disponible. El lago de Itaipú puede generar el equivalente a 8 centrales de energía solar”, agregó Bogarín. Según se había estimado en marzo pasado, una sola turbina de Itaipú genera 170 millones de dólares al año, y la misma podría producir 133.000 toneladas de hidrógeno verde al año, que con la demanda existente en la actualidad podría representar el ingreso de unos 400 millones de dólares.
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La soja que puede mover al Paraguay
Por: Adelaida Alcaraz
Con cosechas récord y capacidad industrial disponible, Paraguay busca transformar más aceite de soja en biodiésel para reducir su dependencia del gasoil importado. El sector ve una oportunidad histórica para generar valor agregado, atraer inversiones y posicionar al país como exportador de energía renovable.
Paraguay atraviesa un momento singular con cosechas récord, abundante energía renovable y, al mismo tiempo, una fuerte dependencia del gasoil importado. En medio de esa contradicción, el biodiésel empieza a posicionarse no solo como una alternativa energética, sino también como una oportunidad económica e industrial capaz de redefinir el papel del país en la región.
Para Massimiliano Corsi, presidente de Biocap, el debate ya no pasa únicamente por producir más soja, sino por decidir qué hacer con ella. “Cuando exportamos solamente aceite, no le estamos dando el máximo valor agregado a nuestra producción”, sostuvo. La diferencia, explicó, aparece cuando ese aceite se transforma localmente en biodiésel, el país retiene divisas, sustituye importaciones de combustibles fósiles y fortalece toda la cadena agroindustrial.
La discusión cobra relevancia en un contexto internacional marcado por la volatilidad energética y las tensiones geopolíticas. Paraguay importa gran parte del gasoil que consume, pese a contar con capacidad industrial ociosa para producir biodiésel. Según Massimiliano, durante años el análisis estuvo demasiado concentrado en comparar el precio directo entre ambos combustibles, dejando de lado un componente estratégico mucho más amplio.
“El biodiésel no debería analizarse solo como un combustible más barato o más caro, sino como una herramienta de seguridad energética, industrialización y generación de valor agregado nacional”, afirmó.
La reciente promulgación de la Ley 7365 marca un punto de inflexión para el sector. La normativa elimina el techo histórico del 5 % de mezcla obligatoria y habilita un rango de entre 5 % y 20 %, abriendo un escenario completamente distinto para las inversiones. El cambio, aseguró Massimiliano, modifica la lógica de la industria puesto que antes existía un límite que frenaba proyectos de expansión, pero ahora aparece una perspectiva de crecimiento gradual y sostenido.
Si Paraguay avanzara hacia mezclas cercanas al 15 % o 20 %, el impacto sobre la demanda interna de aceite de soja sería significativo. Se consolidaría un mercado doméstico más fuerte y estable, mientras parte de los recursos que hoy salen del país para importar combustibles permanecerían circulando dentro de la economía nacional.
El escenario también despierta interés regional. Históricamente Paraguay fue percibido como un exportador agrícola, pero esa visión empieza a transformarse. “Hoy comienza a consolidarse la idea de un país capaz de convertir recursos agrícolas en energía renovable competitiva”, señaló el titular de Biocap.
Las ventajas competitivas existen: estabilidad macroeconómica, energía renovable abundante, materia prima disponible y un sistema fiscal atractivo para inversores. De hecho, cada vez más capitales extranjeros -principalmente brasileños- observan al país como un destino estratégico para nuevos desarrollos industriales vinculados a los biocombustibles.
Sin embargo, el desafío sigue siendo consolidar reglas claras y previsibilidad de largo plazo. Para Massimiliano, el principal cuello de botella históricamente fue regulatorio. Sin un mercado con posibilidades reales de expansión, la industria difícilmente podía escalar.
El potencial exportador también empieza a ganar protagonismo. Paraguay ya exportó más de 27 millones de litros de biodiésel el último año, y el acuerdo Mercosur-Unión Europea podría abrir nuevas oportunidades comerciales en un mundo cada vez más enfocado en la descarbonización y las energías renovables.
En ese contexto, Biocap trabaja en la generación de conexiones internacionales y en posicionar al biodiésel paraguayo en nuevos mercados. La apuesta apunta a algo más ambicioso que vender soja: convertir al país en un exportador de energía renovable con sello industrial propio.
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Gigante brasileño trasladó producción de Argentina a Paraguay atraído por ventajas de la maquila
El grupo brasileño Dass, uno de los mayores fabricantes de calzado e indumentaria deportiva de la región, trasladó casi toda su producción desde Argentina hacia Paraguay, donde opera desde el mes de marzo en una nueva planta industrial enfocada en abastecer a mercados regionales. La compañía produce para marcas globales (Adidas, Nike y Fila), y decidió aterrizar en nuestro país atraída por las ventajas del régimen de maquila y los menores costos operativos.
Según destacó el periódico digital argentino La política online, la firma comenzó a producir mediante el régimen de maquila a través de la fusión Dasstex, una alianza con el grupo también brasileño Texcin con una inversión estimada en USD 40 millones.
El desembarco se dio luego del cierre de su fábrica en Coronel Suárez, provincia bonaraense, y en medio de un proceso de reducción de operaciones en dicho país. Esta semana, la empresa abrió un plan de retiro voluntario en la planta que aún mantiene en Misiones, Argentina, confirmando el avance de su reestructuración regional.
Desde la nueva planta ubicada en la ciudad de Mariano Roque Alonso, dentro del Parque Industrial Almasol, la empresa apunta a fortalecer su capacidad exportadora desde Paraguay hacia Argentina, así como a otros mercados sudamericanos, aprovechando los incentivos fiscales y logísticos que ofrece el mercado paraguayo.
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Detallaron que si bien aún se cuenta con la fábrica en Misiones que concentra lo que queda de producción, en nuestro país ya emplea a 600 personas y apunta a la expansión. Así también, recordaron que a finales de abril, el ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, realizó una visita oficial a dicho país, y se reunió con un grupo de empresarios en Buenos Aires, visitando el laboratorio, ELEA que también manifestó su interés en invertir en Paraguay.
“Paraguay ofrece un sistema tributario simple y menor al 15 % de Impuesto a la Renta Personal, 10 % de IVA y 8 % al dividendo, y el régimen de maquila grava apenas 1 % el valor agregado para exportación”, destacaron.
En marzo pasado, desde el MIC detallaron que este proyecto industrial apunta a fortalecer la capacidad de producción de la industria textil en nuestro país y la exportación de indumentaria, mientras contempla una mayor presencia en el mercado local. El ministro Riquelme había realizado una visita a las instalaciones de la compañía y señaló que el desembarco de inversionistas en el rubro posiciona a Paraguay como centro regional de la manufactura textil.
“Representa un paso significativo para la industria nacional, al integrar inversión extranjera, transferencia tecnológica y generación de empleo, consolidando al país como un nuevo polo regional para la producción de indumentaria deportiva”, explicó Riquelme.
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Uruguay y Argentina avanzan millonario proyecto de planta de hidrógeno verde
Los cancilleres de Uruguay y Argentina dijeron el martes que avanzan en el diálogo para atender los reparos de Buenos Aires a un millonario proyecto de una planta de hidrógeno verde del lado uruguayo de un río limítrofe. El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, y su par argentino, Pablo Quirno, se reunieron en Montevideo por segunda vez en seis meses para dialogar sobre el proyecto de la multinacional HIF, que prevé una inversión de más de 5.000 millones de dólares.
"Esta reunión puede tener solamente el signo de más, el signo positivo, el signo de un avance sustancial de un proceso que todavía tiene que dar unos cuantos pasos más para poder concretarse", dijo en rueda de prensa el jefe de la diplomacia uruguaya luego de la reunión.
Uruguay informó a Argentina que evalúa el estudio de impacto ambiental del proyecto. También analiza ubicaciones alternativas para una posible relocalización de la planta, uno de los pedidos de Buenos Aires.
La ubicación inicial proyectada es en el departamento de Paysandú (norte), a pocos kilómetros del río Uruguay, frontera natural de ambos países. El proyecto mantiene en vilo a la ciudad argentina de Colón por el posible impacto en el medioambiente y en el turismo de la zona.
Quirno celebró que Uruguay tomara en cuenta los apuntes a nivel ambiental que hizo Argentina a la hora de estudiar el impacto de la planta.
Además, resaltó que su vecino “tiene todo el derecho de aceptar las inversiones que cumplan con sus requisitos”, pero que su apertura al diálogo sirve para “evitar conflictos”.
Si bien la relocalización de la planta aún no está decidida, lo más probable es que sea trasladada a otra zona del mismo departamento, según medios locales.
Montevideo y Buenos Aires tuvieron roces diplomáticos en el pasado por la instalación de plantas de producción cerca del río Uruguay.
En 2010, ambos países pusieron fin a un conflicto por instalación de una planta de celulosa en Uruguay, cerca del río compartido. El presidente uruguayo en esa época, Tabaré Vázquez (2005-2010), dijo, cuando ya no estaba al frente del gobierno, que incluso consideró la posibilidad de un conflicto armado con el país vecino.
Fuente: AFP.
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El momento de Paraguay ante el capital global
Por: Alba Delvalle
En un mano a mano, el representante del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Paraguay, Alonso Chaverri-Suárez, analiza el impacto de las Reuniones Anuales del Grupo, el interés del capital internacional y los sectores que hoy concentran las principales oportunidades de inversión.
¿Qué calificación pondría a las Reuniones Anuales de la Asamblea de Gobernadores en Paraguay?
Diría que la calificación fue muy alta, incluso que fue sobresaliente. Las Asambleas en Asunción reunieron a cerca de 4.000 participantes de 53 países, con alrededor de 1.700 representantes del sector privado, casi 400 CEOs y 700 ejecutivos alto nivel. El Grupo BID logró articular al menos 600 reuniones con el sector privado a través de una opción sencilla en la aplicación móvil del evento que permitía conectar no solo a interesados con BID Invest – nuestro brazo del sector privado – sino también entre ellos, lo que refleja una operación compleja ejecutada con solidez.
¿Que dejaron estos encuentros?
Las Reuniones Anuales en Paraguay marcaron un hito para el país y para el propio Grupo BID. Si bien, se trató de la 66ª Reunión Anual del BID y la 40ª de la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), fueron las primeras Asambleas Anuales que presentaron al Grupo BID como una unidad. Se presentó una visión articulada, con un énfasis sin precedentes en el sector privado como motor del desarrollo. Durante las Asambleas, el presidente del Grupo BID, Ilan Goldfajn, hizo un anuncio importante que se centra en una ambiciosa visión de futuro que prevé financiamientos para toda la región por US$ 500.000 millones durante los próximos diez años.
¿Qué cambió para Paraguay a partir de esta edición?
Desde la mirada de Paraguay, el balance es altamente positivo. El país no solo albergó con éxito un evento de escala regional y global, sino que aprovechó la ocasión para posicionarse como una plataforma confiable para la inversión, el crecimiento y la articulación público-privada. Y en cuanto a los cambios, el Grupo BID anunció la ampliación de su oficina física en Paraguay y una cartera estimada en US$ 2.700 millones para los próximos dos años, con aproximadamente US$ 2.000 millones canalizados por BID Invest para el sector privado y cerca de US$ 700 millones para proyectos con el sector público.
También se reforzó la capacidad operativa del Grupo en el país y se consolidó a Paraguay como un lugar donde hoy se discuten proyectos de escala con una lógica mucho más cercana al capital privado. Se aceleró la visibilidad del país.
¿Qué oportunidades concretas de inversión quedaron abiertas?
En el ámbito privado, BID Invest avanzó con hitos relevantes para Paraguay, como son el financiamiento para la ampliación de la Ruta 2, el apoyo al primer proyecto de fertilizantes con hidrógeno verde, un programa de crédito para microemprendedores por medio de billetera digital, y el financiamiento de un polo forestal sostenible.
En el ámbito público, el BID firmó el acuerdo para la construcción del tramo dos de la Ruta Bioceánica en el Chaco paraguayo, con financiamiento de US$ 200 millones, y también un contrato de préstamo de US$ 70 millones para la ampliación del sistema de transmisión y el fortalecimiento institucional de la ANDE. Esto, complementado por un préstamo por el mismo monto del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y una donación de US$ 10 millones de la Unión Europea.
¿Qué tipo de inversores y de qué origen mostraron más interés en Paraguay durante esos días?
El interés vino de una mezcla muy valiosa de actores como líderes empresariales, banca privada, organismos multilaterales, agencias de desarrollo y ejecutivos del sector privado. Paraguay estuvo expuesto no solo a interlocutores de la región, sino también a socios internacionales con capacidad real de financiamiento, asociación y movilización de capital. Por ejemplo, BID Invest ha anunciado la aprobación de un financiamiento de hasta US$ 165 millones para Paracel, destinado a desarrollar un polo industrial forestal sostenible en Paraguay. El proyecto prevé generar alrededor de 7.000 empleos directos e indirectos.
¿El interés se centró más en financiamiento público o en inversión privada, en qué sectores?
El sesgo fue claramente hacia la inversión privada y su movilización. Esta edición puso explícitamente al sector privado en el centro y, además, el paquete anunciado para Paraguay proyecta aproximadamente tres veces más recursos para el frente privado que para el público. Unos US$ 2.000 millones vía BID Invest frente a cerca de US$ 700 millones para operaciones públicas. Los sectores más visibles fueron energía, infraestructura y conectividad, agronegocios y forestal, servicios financieros para pymes, transporte fluvial y manufactura.
¿Como Grupo BID, en qué segmentos ven las mayores oportunidades de inversión en Paraguay?
Como Grupo BID, vemos una primera línea de oportunidades en infraestructura, transporte, conectividad, energía y mercados financieros, porque entendemos que allí se centra buena parte de la capacidad del Paraguay para sostener crecimiento, atraer capital y ganar competitividad.
La Estrategia del Grupo BID con Paraguay para el periodo 2025-2029 pone justamente el acento en una economía impulsada por el sector privado, con más productividad, mejor integración y una base financiera más profunda, y reconoce ventajas comparativas especialmente claras en transporte, mercados financieros y agronegocios. Son los sectores con mayor capacidad de movilizar inversión a escala y de generar efectos transversales sobre el resto de la economía.
¿Y otros que sean emergentes o igualmente potenciales?
Los agronegocios, cadenas productivas, financiamiento a pymes, forestal e innovación, porque son claves para diversificar la matriz productiva y capturar más valor agregado. Otros con alto potencial y una agenda de maduración más intensiva, como agua y saneamiento, transporte fluvial y esquemas de participación público-privada, donde existe espacio para ampliar la participación del capital privado.
Finalmente, vemos una oportunidad emergente muy relevante en hidrógeno verde, economía circular y otras industrias verdes. Son sectores con gran proyección, muy alineados con las ventajas energéticas del país, pero cuyo despegue dependerá de seguir fortaleciendo marcos, instrumentos y proyectos bancables en los próximos años.
¿Cuáles fueron las principales consultas o dudas de los inversionistas?
En encuentros de esta naturaleza las conversaciones suelen concentrarse en temas muy concretos como la calidad y madurez de los proyectos, la velocidad de estructuración, previsibilidad regulatoria, profundidad del mercado local y opciones de financiamiento en guaraníes.
En otras palabras, el capital privado no solo mira lo macro, sino también qué tan rápido un proyecto puede volverse financiable y ejecutable. Esa lógica estuvo muy presente en una agenda que puso el foco en el desarrollo de mercados, sinergias público-privadas y movilización de capital.
¿Paraguay está aprovechando esta ventana o la está dejando pasar?
Mi lectura es que Paraguay sí está aprovechando esta ventana. Hay señales fuertes y hay que convertir el interés hacia Paraguay en más cierres, ejecución e impacto, como ya venimos acompañando al Gobierno de Paraguay y al sector privado. En cuanto a las oportunidades, por ejemplo, el Grupo BID está acompañando a Paraguay y a los otros países del Mercosur con el histórico acuerdo firmado en enero pasado con la Unión Europea.
Esto representa la mayor expansión del acceso a mercados para el bloque regional desde su creación, con impactos previstos en los sectores de agronegocios, energía, manufactura, minerales críticos y servicios basados en el conocimiento, incluyendo la integración de pequeñas y medianas empresas en las cadenas globales de valor. Paraguay, con respaldo del BID, firmó el año pasado un programa para implementar estándares de la OCDE, fortaleciendo así sus instituciones.
¿Qué tiene que hacer Paraguay en los próximos 12 meses para capitalizar este momento?
Paraguay tiene hoy una oportunidad muy valiosa para profundizar el interés que despertó durante las Asambleas y convertir ese posicionamiento en resultados sostenibles en el tiempo. Las reuniones llegaron con una base que ya venía fortaleciéndose durante el gobierno de Santiago Peña, con estabilidad macroeconómica, compromiso con las reglas fiscales y una agenda de reformas orientada a atraer inversión y modernizar la economía. En ese marco se impulsaron y promulgaron cambios relevantes, entre ellos la actualización del régimen APP y reformas vinculadas a inversión, maquila, mercado de valores y energías renovables.
Las Asambleas ayudaron a proyectar esa señal con más fuerza ante inversionistas y socios internacionales. En los próximos 12 meses, será importante seguir fortaleciendo las condiciones que ya distinguen al país. Creemos importante sostener ese rumbo con ejecución.
¿Cómo Paraguay puede lograr la ejecución sostenida?
Ahí la integración regional puede ser decisiva. Bajo el paraguas de Conexión Sur, el Grupo BID ya acompaña iniciativas que mejoran la conectividad del país con sus vecinos, como el financiamiento de US$ 200 millones para un tramo clave del Corredor Bioceánico, el apoyo a las Rutas 2 y 7 bajo concesión privada y un programa de US$ 19 millones para fortalecer la facilitación comercial y la atracción de inversiones.
Mantener consistencia entre reformas, infraestructura e integración, puede hacer que Paraguay dé un salto importante. Creemos que existe una oportunidad real para consolidarlo como un hub logístico y energético de clase mundial, con capacidad de reducir costos, ampliar su conexión regional y generar empleos de calidad sobre una infraestructura moderna y sostenible. Desde el Grupo BID, vemos un momento auspicioso para acompañar ese proceso y para seguir trabajando junto al país en la atracción de inversiones que contribuyan al desarrollo, la productividad y la creación de oportunidades.