Agroindustrias solicitan al Gobierno herramientas para ser más competitivas
Compartir en redes
El sector sojero sigue experimentando un panorama bastante desafiante atendiendo a las diferentes coyunturas respecto a la disponibilidad de soja para su procesamiento. Es por eso que solicitan al Gobierno herramientas para lograr mayor competitividad y generar más trabajo.
Desde la Cámara Paraguaya de Procesadores de Cereales y Oleaginosas (Cappro) solicitaron al Gobierno que apruebe el régimen de admisión temporaria para la importación de soja a fin de evitar experimentar la misma situación que el año anterior con la necesidad de materia prima suficiente.
En comunicación con Valor Agrícola, el presidente del gremio, Enrique Ohaco, aseguró que las aceiteras del país requieren de una medida legislativa para que Paraguay pueda traer soja originada en países de la región y que sean molidas en las fábricas locales, a modo de lograr que el valor agregado de estos productos quede en el país, generando un esquema positivo para las industrias.
El año anterior se registró una caída importante en la cosecha de la soja producto de la prolongada sequía. Foto: Archivo.
Durante el año anterior, las industrias enfrentaron una de las peores situaciones debido al quiebre de la cosecha de soja en torno al 80% lo que derivó en una faltante importante de la materia prima. Varias industrias aceiteras del país tuvieron que quedar paradas ante esta situación lo que también repercutió en la mano de obra en este rubro.
“Es urgente que las autoridades nacionales reaccionen ante este escenario, lo ideal sería que se haga a través de una ley, porque al ser de carácter legislativo, las fábricas de molienda que están ubicadas en distintos puntos del país estarán avaladas en un marco legal, y eso les impulsará a aumentar su capacidad y generar inversiones”, apuntó.
Por su parte, la gerente de la Cappro, Sandra Noguera, indicó a través de sus redes sociales que en otros países productores la admisión temporaria es una herramienta útil para importar soja y agregó que de ella depende el abastecimiento durante todo el año. Explicó que desde el año anterior las agroindustrias solicitan al Gobierno esa herramienta para ser más competitivas.
Una nueva campaña sojera llega al campo fortalecida y sabiendo que detrás de cada cosecha existe una industria que busca convertir esa materia prima en más alimentos, energía y productos capaces de conquistar nuevos mercados. En el Día de la Industria Nacional, celebrado ayer, Raúl Valdez, presidente de la Cappro, pone sobre la mesa la discusión de cuánto más valor puede generar el país a partir de lo que ya produce
“Después de veinte años de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales, la discusión debe evolucionar. Ya no corresponde preguntarnos si Paraguay debe industrializarse, sino cómo construimos una estrategia que nos permita hacerlo a la escala que el país necesita”, reflexionó Raúl Valdez, presidente de la Cappro, en entrevista con FOCO Business.
Raúl Valdez, presidente de Cappro.
Mencionó que la industria ya tiene escala para dar ese salto y que esto se ve reflejado en la capacidad instalada de procesamiento superior a 4,8 millones de toneladas anuales y más de USD 1.000 millones invertidos en infraestructura por parte de las empresas asociadas a la Cappro.
En el primer semestre de 2026 se procesaron más de 1,85 millones de toneladas de soja, el mejor registro desde 2018, lo cual muestra una cadena que, pese a sequías, volatilidad internacional y dificultades logísticas, mantuvo sus inversiones y recuperó capacidad. También revela el espacio que todavía existe para crecer. “Una gran cosecha es una excelente noticia. Una gran cosecha que además se industrializa localmente es aún una mejor”, afirmó.
Si bien la soja continúa siendo el corazón de la industria, con cerca del 98 % del procesamiento de oleaginosas de las empresas asociadas a Cappro, la diversificación comienza a abrir nuevas posibilidades.
La canola y el girasol presentan oportunidades para desarrollar cadenas de aceites y subproductos a mayor escala, mientras el maíz y el trigo forman parte de otras cadenas agroindustriales con potencial de expansión.
Con ellos se pueden fabricar un universo mucho más amplio que el aceite y la harina. Proteínas, alimentos, ingredientes industriales, lubricantes, adhesivos, plásticos ybiocombustibles. “No tenemos que inventar la oportunidad, pues ya la tenemos. Debemos organizarla y desarrollarla”, acotó el presidente.
Aceite, harina y cascarilla generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026.
El biodiésel ocupa un lugar estratégico. Paraguay produce materias primas agrícolas y, al mismo tiempo, importa combustibles fósiles. Una mayor incorporación de biocombustibles permitiría conectar dos sectores que hasta ahora muchas veces se analizan por separado: agro e industria energética.
“Los biocombustibles permiten vincular agricultura, industria y energía. No son solo una alternativa ambiental, también constituyen una oportunidad económica, energética y estratégica”, señaló Raúl.
El próximo salto estará en la decisión de siembra, la gestión de cultivos, la agricultura de precisión, genética, datos e inteligencia artificial que pueden mejorar productividad, anticipar riesgos y optimizar el uso de insumos.
Ese desafío exige también talento preparado para los nuevos requerimientos del agro. Esto implica técnicos, ingenieros, especialistas en datos, profesionales capaces de interpretar nuevas tecnologías y equipos preparados para trabajar con estándares internacionales.
Trazabilidad. Europa y otros destinos exigen cada vez más información sobre el origen de los productos, su trazabilidad y su impacto ambiental. Para Paraguay, esto implica costos y adaptación, pero también una posibilidad de diferenciación.
La entrada en aplicación del Reglamento europeo contra la deforestación -EUDR- coloca a la soja paraguaya frente a la exigencia de demostrar que la producción cumple determinados criterios ambientales y de trazabilidad. “Las nuevas regulaciones están modificando las condiciones de acceso a los mercados, y más que una amenaza en Cappro lo vemos como gran oportunidad”, adelantó.
En este sentido, aseguró que el reto será demostrar con información, trazabilidad y tecnología aquello que Paraguay ya tiene como ventaja: una producción capaz de competir globalmente.
Los biocombustibles representan una oportunidad para conectar agricultura, industria y energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Hidrovía y competitividad. Para una economía mediterránea como la nuestra, la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa siendo una pieza crítica para que los productos puedan llegar eficientemente al mundo.
“En los mercados internacionales, donde cada dólar cuenta, esos sobrecostos pueden definir si un producto paraguayo es competitivo o queda fuera del mercado”, advirtió.
Para la Cappro, la discusión ya no pasa únicamente por cuánto cuesta navegar, sino por qué servicio recibe el país a cambio de ese costo. Navegabilidad, infraestructura, previsibilidad y eficiencia son variables directamente vinculadas a la capacidad de competir.
Los productos industrializados paraguayos -aceite, harina y cascarilla- generaron más de USD 870 millones en exportaciones entre enero y julio de 2026. Llegan a más de 40 países y abren una vía para reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
Ahí aparece uno de los grandes desafíos de la próxima década que consiste en encontrar nuevos compradores, pero también nuevos productos para venderles. “Imagino un Paraguay en el que la discusión ya no sea solo cuántas toneladas de soja producimos, sino cuántos productos generamos a partir de cada tonelada”, proyectó.
Para concluir, Raúl, dijo que el país ya tiene productores eficientes, infraestructura industrial, tecnología, capital privado y una base agrícola de escala internacional. Ahora lo que está en juego es cómo conectar esas fortalezas. “Un país no se desarrolla solamente por lo que produce sino por lo que es capaz de transformar”, puntualizó.
Rendimiento de la soja será importante, pero inferior a la campaña pasada, según especialista
Compartir en redes
La campaña sojera 2026/2027 fue lanzada recientemente y se espera que el rendimiento nuevamente sea importante. En el periodo se espera el embate del fenómeno El Niño, lo que puede impactar directamente en la producción, sin embargo, la merma no sería tan significativa, de acuerdo a las estimaciones.
“En la campaña anterior tuvimos un rendimiento récord de 3.620 kilogramos por hectárea en la Región Oriental de lo que es la campaña principal, sin tener en cuenta la zafriña, que es la soja que se siembra después de que se cosecha la soja principal”, expresó Carlos Sanabria, analista del sector agrícola.
En la pasada campaña se presentó una distribución perfecta de las lluvias. “No es lo mismo que te lluevan 100 mm a comienzos de diciembre o 100 mm distribuidos en cuatro lluvias, una por semana”, indicó.
Dijo que, bajo un pronóstico más conservador, se podría estimar las 10 millones de toneladas para la cosecha principal, mientras que la zafriña estaría por encima del millón, totalizando más de 11 millones de toneladas, según dijo a la 1080 AM.
Sobre el fenómeno El Niño, mencionó que un exceso de precipitación podría afectar eventualmente a algunas zonas del país. Precisó que la cuestión podría ser menos nociva, si las lluvias se dan con una buena distribución a lo largo del periodo productivo.
El lanzamiento de la campaña sojera se realizó días atrás en la ciudad de Dr. Juan Eulogio Estigarribia, departamento de Caaguazú, en coincidencia con la conmemoración del 27.º aniversario de la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS). El gremio de la producción espera que el área de siembra supere los 3,6 millones de hectáreas, llegando a los 11,5 millones de toneladas.
La gran cosecha a inicios de este año está teniendo un impacto importante en la economía, considerando que al mes de julio el volumen de dinero ingresado al país por exportaciones llegó a los USD 3.513 millones.
Paraguay busca avanzar con Argentina en una solución al peaje de la Hidrovía
Compartir en redes
Paraguay y Argentina dieron un nuevo paso en el fortalecimiento de sus relaciones bilaterales con la firma de dos instrumentos de cooperación jurídica, en un contexto en el que ambos países también mantienen sobre la mesa asuntos económicos vinculados al comercio y la navegación por la Hidrovía Paraguay-Paraná.
El canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano y su homólogo argentino Pablo Quirno suscribieron este lunes acuerdos afines a una mayor previsibilidad y eficacia a los procedimientos de cooperación entre ambos países y especialmente a la intensidad de los vínculos comerciales, económicos y fronterizos.
Uno de los temas relevantes en este contexto es el esquema de cobro del peaje en el tramo del río Paraná comprendido entre Santa Fe y la Confluencia con el río Paraguay.
El planteamiento fue expuesto nuevamente en Buenos Aires por Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFyM), quien mantuvo una entrevista con el diario argentino Clarín. Según publicó ese medio, el empresario sostuvo que el cobro debería calcularse sobre la carga efectivamente transportada y no sobre la capacidad nominal de las embarcaciones.
Actualmente, el peaje establecido para el balizamiento de ese tramo es de USD 1,30 por tonelada de registro neto. Desde el sector paraguayo consideran que una tarifa cercana a USD 0,45 o USD 0,50 sería más adecuada, lo que permitiría reducir el costo anual estimado para Paraguay de unos USD 30 millones a alrededor de USD 10 millones.
Gunther explicó a Clarín que la propuesta no apunta a cuestionar la necesidad de mantener condiciones adecuadas de navegación, sino a buscar un mecanismo que guarde relación con el servicio efectivamente prestado y con la carga que circula por la vía fluvial.
El representante de los armadores también planteó la necesidad de que este tipo de decisiones sean analizadas dentro del marco del Acuerdo de la Hidrovía Paraguay-Paraná, que reúne a los países que comparten este corredor estratégico.
La discusión cobra especial importancia para Paraguay, cuya economía depende en gran medida de la hidrovía para movilizar productos de exportación e importación. Por ello, una eventual revisión del esquema de cobro podría contribuir a reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de las cargas paraguayas.
En ese sentido, el reciente acercamiento entre las cancillerías abre un espacio para que los temas pendientes puedan ser abordados mediante el diálogo y la cooperación, con el objetivo de encontrar soluciones que favorezcan el comercio y la integración regional.