Este martes Paraguay y EEUU firmaron un memorándum de entendimiento para la elaboración de un plan maestro para la navegación del río Paraguay, que incluye la formulación, evaluación, comparación y selección de alternativas económicamente viables, social y ambientalmente sostenibles, así como técnicamente sólidas para la navegabilidad en el tramo que comprende la confluencia con el río Apa hasta el Pilcomayo.
Según informaron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE), el acuerdo contempla estudios en la vía navegable y no prevé la realización de obras. “Es necesario realizar estudios para facilitar la navegación y el transporte comercial fluvial, favorecer el desarrollo, modernizar y dar eficiencia a dichas operaciones y así asegurar el acceso en condiciones competitivas a los mercados de ultramar”, manifestaron.
Los estudios previstos serán diseñados y ejecutados por instancias nacionales competentes con el apoyo técnico del Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos de América (Usace). Esto, considerando que el río es uno de los componentes principales de la hidrovía Paraguay-Paraná, que constituye un factor fundamental para el desempeño del comercio exterior nacional, y cuyo volumen transportado representa alrededor del 80% de las importaciones y salidas que realizan los sectores económicos.
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El documento fue suscrito por el canciller nacional, Julio César Arriola, y el embajador Marc Ostfield. Se trata de un ejercicio de colaboración bilateral con un plan de ejecución que contempla el fortalecimiento de la capacidad instalada en la gestión de vías navegables, el intercambio de información con los demás países ribereños por mecanismos formales y regionales, además de un componente social teniendo en cuenta las condiciones del entorno, como aquellas comunidades que estén en condiciones de vulnerabilidad.
Necesidad del contrato
Desde el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym) habían mencionado a este diario que el sector naviero ve necesario que se lleve a cabo un contrato con el Usace para desarrollar las propuestas y transferir a nuestro país todo el conocimiento técnico, teniendo en cuenta que tras los 3 años de bajante se demostró la necesidad de contar con un verdadero plan de manejo sustentable de los ríos. Por su parte, el Ministerio de Obras Públicas (MOPC) había explicado que el proyecto costaría unos US$ 20 millones.
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Bajante del río Paraguay obliga a reducir carga de embarcaciones, según Cafym
La tendencia a la baja en el nivel del río Paraguay está reduciendo la capacidad de carga de las embarcaciones, confirmó el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (Cafym), Bernd Gunther. Aclaró que por el momento no hay mayores problemas en la navegación; sin embargo, dijo que esperan que el nivel suba con la ayuda de las lluvias que pueda traer el fenómeno El Niño.
“Los niveles del río están bajando, como es de esperar en esta época del año; a partir de julio a agosto tiende siempre a tener una tendencia decreciente hasta fines de año”, explicó en conversación con La Nación/Nación Media.
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“La navegación en el tramo de Asunción al norte está limitada a 9 pies y medio de calado de embarcaciones, y en el sur está a 11 pies y medio. Entonces, en el tramo sur estamos relativamente bien, sin mayores limitaciones. En el tramo norte sí ya se observa una limitación; al acercarnos a 9 pies, ya vemos que está más limitada la capacidad de carga de los barcos”, precisó.
Aclaró que hasta el momento no hay ningún tipo de corte en la navegación, pero “ya se ve una capacidad reducida en el tramo al norte de Asunción. Al haber 9 pies y medio, quiere decir que ya se reduce la capacidad de carga de las embarcaciones en la barca”.
Aguardan lluvias de El Niño
Con relación a la tendencia, indicó que se está dando a la baja, considerando que no se observa ningún tipo de efecto con el ingreso del fenómeno El Niño. Agregó, además, que el caudal depende mucho de ciertas precipitaciones en zonas puntuales, una de ellas en el Pantanal brasileño.
Si el panorama se mantiene como en la actualidad, citó que se llegaría con un calado menor ya en diciembre, pero “en esa época debieran venir ya las lluvias para que vuelva a repuntar de vuelta”, según sus previsiones.
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Paraguay plantea instalar planta de fertilizantes en Carmelo Peralta
La propuesta apunta a aprovechar el gas de la cuenca argentina de Neuquén y la Ruta Bioceánica para atender la alta demanda regional de insumos agrícolas, especialmente en Brasil.
Un estudio presentado dimensionó el desafío. El Cono Sur importa el 92 % de los fertilizantes nitrogenados que consume, por un valor aproximado de USD 6.500 millones al año. Solo las compras externas de urea superan los USD 4.000 millones.
El informe técnico, elaborado por Olacde junto a CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, señala que la disponibilidad de gas en campos como Vaca Muerta permitiría sustituir el 100 % de las importaciones de urea mediante producción competitiva. Para alcanzar ese objetivo serían necesarias inversiones regionales por USD 15.000 millones y un incremento diario de 12 millones de metros cúbicos de gas.
Planteamiento y ventajas. La propuesta oficial fue presentada el martes 2 de setiembre en Montevideo, Uruguay, durante un taller de integración gasífera convocado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde). En representación del Viceministerio de Minas y Energía (VMME), dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), participaron el director de Hidrocarburos, Ing. Julio Albertini, y el asesor técnico, Ing. Giuliano Franco.
El proyecto contempla una primera etapa con gas natural extraído de la cuenca argentina de Neuquén. En una segunda fase, la planta utilizaría gas extraído del Chaco paraguayo. La iniciativa busca responder de manera rápida, eficiente y económica a la elevada demanda de fertilizantes, priorizando el abastecimiento de los estados brasileños de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul.
Carmelo Peralta fue elegido por sus condiciones geográficas y disponibilidad de recursos. La conexión entre la hidrovía Paraguay-Paraná y la nueva Ruta Bioceánica permitiría un ahorro logístico significativo, mientras que la disponibilidad de tierra y agua abre la posibilidad de desarrollar en el país un rubro industrial con potencial económico aún no explotado.
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Paraguay apunta a captar 10 % de nueva cuota de carne de EE. UU.
La apertura de una cuota adicional de 300.000 toneladas de carne vacuna por parte de Estados Unidos representa una nueva oportunidad para Paraguay, que apunta a captar hasta el 10 % de este volumen durante los próximos 90 días, según explicó el presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), el Dr. José Carlos Martin Campercholi.
El gobierno de Estados Unidos estableció que el contingente será distribuido en tres tramos de 100.000 toneladas mensuales, desde el 1 de septiembre hasta el 30 de noviembre. Martin aclaró que no se trata de una cuota única de 300.000 toneladas disponible de una sola vez, sino de volúmenes mensuales que no son acumulables ni renovables.
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“Paraguay tiene condiciones de aprovechar ese 10 % de la cuota de estas 300.000 toneladas”, señaló el titular del Senacsa, al remarcar que el país no tiene como objetivo captar la totalidad del contingente estadounidense.
Actualmente, Paraguay exporta entre 6.000 y 8.000 toneladas mensuales de carne vacuna hacia Estados Unidos, según señaló el titular del Senacsa. Al 31 de agosto, los envíos acumulados alcanzaron 35.000 toneladas y la proyección es cerrar el año con unas 60.000 toneladas exportadas a este destino.
“Paraguay está exportando entre 6.000 a 8.000 toneladas mensuales a Estados Unidos. Al 31 de agosto nosotros exportamos 35.000 toneladas y nuestro pronóstico es llegar a las 60.000 toneladas”, explicó.
De concretarse esta proyección, los envíos paraguayos al mercado estadounidense registrarían un crecimiento cercano al 20 % frente al año anterior. El nuevo espacio estaría orientado principalmente a carne para industria, destinada especialmente a la elaboración de carne molida.
Martín indicó además que ya existen frigoríficos y exportadores que manifestaron interés en aprovechar la oportunidad y estimó que los primeros embarques podrían comenzar la semana que viene. El titular del Senacsa descartó que un eventual aumento de las exportaciones genere presión sobre el abastecimiento interno. “Paraguay está produciendo más de 500.000 toneladas. No representa ningún riesgo”, afirmó.
En ese sentido, consideró que la apertura temporal del mercado estadounidense constituye una señal positiva para el sector cárnico paraguayo. “Es una noticia muy positiva para el país”, sostuvo. La medida de Estados Unidos beneficia principalmente a países que no cuentan con contingentes específicos dentro de ese mercado, entre ellos Paraguay y Brasil, mientras que Argentina y Uruguay quedaron excluidos al disponer de cuotas propias.
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Conocimiento Yshir mejora el diseño de soluciones que protege la ribera del río Paraguay
Puerto Esperanza, Bahía Negra (Alto Paraguay-Pantanal)
La experiencia de la comunidad indígena de Puerto Esperanza permitió ajustar soluciones diseñadas para enfrentar la erosión ribereña, en el marco de una cooperación entre Paraguay y los Países Bajos que combina conocimiento local y experiencia técnica internacional.
El conocimiento de la comunidad indígena Yshir contribuyó a modificar y ajustar el diseño de soluciones desarrolladas para enfrentar la erosión de la ribera local. La selección de materiales como el karanda’y estacionado para la malla amortiguadora de olas y el quebracho para el muro ecológico son algunos ejemplos de cómo la experiencia de quienes habitan este territorio fue incorporada a las decisiones técnicas del proyecto.
Rompiendo las Olas es un proyecto piloto desarrollado en la comunidad indígena Yshir, de unas 103 familias, 406 habitantes. (IV Censo Nacional Indígena 2022), en el distrito de Bahía Negra, que busca generar evidencia sobre cómo las Soluciones Basadas en la Naturaleza pueden contribuir a enfrentar la erosión ribereña mediante un proceso de aprendizaje conjunto entre organizaciones paraguayas, especialistas neerlandeses y la propia comunidad.
Del intercambio técnico y trabajo comunitario
Con el propósito de promover el diálogo y la transferencia de conocimientos, representantes paraguayos del Gobierno y la Academia participaron en espacios de intercambio técnico con instituciones neerlandesas especializadas en gestión del agua, infraestructura fluvial y navegación sostenible.
Esas experiencias permitieron conocer enfoques utilizados en los Países Bajos que combinan infraestructura, restauración ecológica y planificación territorial para enfrentar desafíos relacionados con el agua. Al iniciar el trabajo en Puerto Esperanza quedó claro que no existían soluciones universales. Las propuestas debían adaptarse a las condiciones específicas de este sector del río Paraguay y dialogar con el conocimiento de la comunidad Yshir sobre su propio territorio: el comportamiento del río y del oleaje en la zona, los materiales disponibles y su resistencia, y la identificación de sitios de especial valor comunitario.
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Las características hidrológicas de este sector del río Paraguay, la dinámica del Pantanal y la forma en que la comunidad utiliza diariamente la ribera exigían soluciones adaptadas al territorio. La erosión no representa únicamente una transformación física de la costa: puede comprometer infraestructura comunitaria, reducir espacios utilizados para actividades tradicionales de subsistencia y aumentar la vulnerabilidad de la comunidad frente a la pérdida progresiva de la ribera. Por esa razón, el proyecto adoptó un enfoque de diseño participativo, en el que las soluciones fueron discutidas y ajustadas junto con la comunidad antes y durante su implementación.
El conocimiento Yshir también forma parte del diseño
El proyecto implementa y evalúa cuatro Soluciones Basadas en la Naturaleza que actúan de manera complementaria frente a la erosión de la ribera: una malla amortiguadora de olas, un muro ecológico de madera, un muelle comunitario y un piloto de revegetación con especies locales. Su diseño fue ajustándose a partir del intercambio entre el equipo técnico y la comunidad de Puerto Esperanza, incorporando conocimientos sobre los materiales, las condiciones del territorio y el comportamiento del río en esta zona.
Uno de los ejemplos más claros ocurrió en la selección de los materiales para las soluciones. En la malla amortiguadora de olas, cuya función es reducir la energía del oleaje antes de que alcance la ribera, la comunidad recomendó utilizar karanda’y (Copernicia alba) estacionado durante al menos 30 años, por sus características de flotabilidad y su adecuación al funcionamiento de la estructura.
Este conocimiento también incidió en el muro ecológico: Primitivo Froilán Barboza, líder de Puerto Esperanza y representante de la comunidad, planteó utilizar exclusivamente madera de quebracho a partir de la experiencia local sobre su durabilidad y resistencia frente al agua y el oleaje. Ambas recomendaciones fueron consideradas en el diseño de las soluciones, mostrando cómo el conocimiento de la comunidad contribuyó a adaptar las propuestas técnicas a las condiciones específicas de Puerto Esperanza.
Lejos de descartarlos, el consorcio decidió incorporarlos al diseño definitivo. La decisión reflejó uno de los principios que orientó todo el proyecto: las mejores soluciones surgieron cuando el conocimiento técnico dialogó con la experiencia de quienes conocen el territorio que viven en él.
Cooperación que acorta distancias
Aunque más de 10.000 kilómetros separan a Paraguay de los Países Bajos, el trabajo cotidiano del proyecto encontró formas de reducir esa distancia.
Durante la implementación, el intercambio entre la comunidad, PCI, WWF y los especialistas neerlandeses continuó mediante fotografías, videos, reuniones virtuales y conversaciones permanentes que permitieron analizar el comportamiento de las soluciones prácticamente en tiempo real.
Las imágenes registradas en Puerto Esperanza viajaban hasta Países Bajos para ser discutidas por el equipo técnico. Del mismo modo, desde allá llegaban esquemas, presentaciones y recomendaciones que ayudaban a comprender mejor algunos procesos técnicos y evaluar posibles ajustes.
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Esa comunicación constante permitió que cada decisión técnica estuviera alimentada tanto por el monitoreo científico como por las observaciones realizadas diariamente por la propia comunidad.
Aprender juntos en el territorio
Entre abril y junio de 2026, el río Paraguay atravesó su período de crecida que ofreció la primera oportunidad para evaluar, en condiciones reales, el comportamiento de las soluciones implementadas.
Los resultados preliminares fueron claros; mientras los sectores lejanos a la malla presentaron procesos de erosión más intensos, desprendimiento de tablones y pérdida de estabilidad de la ribera, las áreas aledañas a la malla evidenciaron menor afectación en la ribera.
Los técnicos también identificaron un comportamiento inesperado, los camalotes retenidos naturalmente por la malla comenzaron a formar una barrera vegetal que incrementó el efecto amortiguador del sistema sin requerir nuevas intervenciones. Ese fenómeno pasó a incorporarse como uno de los aprendizajes técnicos más relevantes del proyecto.
Construir evidencia para el futuro
Uno de los principales objetivos del proyecto consiste en documentar sistemáticamente cada avance, dificultad y ajuste realizado durante la implementación. Por esa razón, el monitoreo no busca únicamente verificar el estado de las soluciones. También permite construir evidencia sobre el comportamiento de las Soluciones Basadas en la Naturaleza en el contexto del Pantanal paraguayo, generando información que podrá orientar futuras intervenciones, fortalecer la planificación y compartir aprendizajes con otras comunidades ribereñas.
Cooperación que deja aprendizajes
En un contexto donde el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas modifican cada vez con mayor rapidez las riberas del río Paraguay, la cooperación internacional adquiere un rol que trasciende el financiamiento de proyectos. Esto demuestra que innovar también implica generar espacios donde la ciencia, el conocimiento indígena y el monitoreo científico puedan dialogar en igualdad de condiciones.
En Puerto Esperanza, la cooperación internacional encontró un sentido que va más allá del financiamiento o la asistencia técnica. Se convirtió en un proceso de construcción conjunta donde la experiencia del pueblo Yshir, el trabajo de las organizaciones paraguayas y el conocimiento especializado aportado desde los Países Bajos permitieron desarrollar soluciones adaptadas al territorio. Más que importar respuestas, el proyecto demuestra que los desafíos complejos requieren aprender unos de otros y construir conocimiento de manera colaborativa.
El proyecto desde 2025 hasta este 2026 es financiado por “Partners for Water”, un programa del Gobierno de los Países Bajos orientado a promover soluciones innovadoras para los desafíos relacionados con el agua en distintos países.
El proyecto reúne a WWF-Países Bajos, WWF-Paraguay, HKV, Bureau Stroming y la organización local Pro-Comunidades Indígenas (PCI), combinando capacidades en ecohidrología, restauración ecológica, monitoreo ambiental, trabajo comunitario y gestión del conocimiento.