Hugo Pastore
Director ejecutivo de Capeco
El Tratado de Asunción de 1991 fijó un principio que va más allá de la simple apertura comercial: la búsqueda de una integración armoniosa que contemple el desarrollo equilibrado de todos sus integrantes.
Sin embargo, en el marco del histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), la definición de los mecanismos internos de distribución de las cuotas de exportación con aranceles preferenciales se ha convertido en un punto de debate crítico.
Aunque el debate comercial suele abarcar múltiples sectores, la asignación de cupos en ciertos rubros agropecuarios y agroindustriales estratégicos, tales como la carne (vacuna y avícola), el maíz, el arroz y el etanol, resulta determinante para el futuro productivo y la matriz exportadora del bloque.
El acuerdo UE-Mercosur establece volúmenes de importación a arancel cero o preferencial que deben ser canalizados por los socios del bloque. No obstante, la ausencia de una metodología interna de distribución preestablecida genera el riesgo de adoptar un sistema de asignación “por orden de llegada” (first come, first served).
Este mecanismo penaliza en la práctica a las economías de menor escala y sin litoral marítimo. Competir en velocidad logística y volumen masivo para la colocación de embarques de carne, maíz, arroz y etanol, sitúa a los países más pequeños en una posición de evidente desventaja.
Para que los beneficios del acuerdo beneficien genuinamente a todo el bloque, el criterio de distribución no puede basarse únicamente en el volumen histórico o la capacidad instalada previa, sino en la equidad y la asignación garantizada de porcentajes específicos o cupos reservados en porcentajes iguales entre las cuatro naciones socias.
Paraguay: País sin litoral marítimo y menor desarrollo relativo
En este tablero regional, la condición de Paraguay requiere un análisis particular enfocado en sus principales motores productivos y sus restricciones estructurales:
La carne como estandarte de calidad: La industria cárnica paraguaya ha alcanzado estándares internacionales de alta exigencia. Sin embargo, sin una cuota reservada, corre el riesgo de ser desplazada en volumen por sus vecinos en las ventanas de importación europeas.
Maíz, caña de azúcar y etanol, el eje de la industrialización: Paraguay ha consolidado una fuerte producción de maíz e igualmente mantiene una importante producción de caña de azúcar que hoy alimentan una creciente industria de etanol. Garantizar acceso preferencial para el maíz y el etanol fomenta la transformación industrial en origen y fortalece el valor agregado nacional.
El arroz y la expansión agrícola: El sector arrocero paraguayo ha experimentado un crecimiento exponencial en rendimiento y calidad. Acceder al mercado europeo con cuotas protegidas permite diversificar los destinos de exportación de este cereal.
Mediterraneidad y sobrecostos logísticos: Al carecer de acceso directo al mar, las exportaciones de estos cuatro productos enfrentan fletes fluviales y terrestres sustancialmente más costosos.
La dependencia de la hidrovía Paraná-Paraguay y los transbordos en puertos de terceros países añaden tiempos de tránsito que imposibilitan competir en una carrera “por orden de llegada”.
País de Menor Desarrollo Relativo (PMDR): Reconocido bajo este estatus dentro del Mercosur y la ALADI, Paraguay opera bajo un principio jurídico que promueve la mitigación de asimetrías. Una distribución que reserve cupos específicos, es un mecanismo de nivelación necesario para garantizar un impacto real en su desarrollo socioeconómico.
Hacia un reparto justo dentro del bloque
Garantizar un porcentaje reservado y predecible de las cuotas otorgadas por la Unión Europea permitirá a Paraguay:
- Aportar certidumbre a la cadena productiva: Permitir que ganaderos, agricultores e industriales planifiquen inversiones a largo plazo sabiendo que sus productos tendrán acceso efectivo al mercado europeo.
- Compensar el sobrecosto geográfico: Neutralizar la desventaja de la mediterraneidad capturando el mayor valor posible dentro de las cuotas preferenciales.
- Fortalecer la cohesión del Mercosur: Consolidar un bloque integrado sustentado en la solidaridad y el desarrollo mutuo, demostrando que la integración regional no perpetúa la brecha entre economías.
Un compromiso ético y estratégico
El acuerdo Mercosur-UE es una oportunidad histórica para el crecimiento de la región. Para que esa promesa sea una realidad para todos sus miembros, la distribución de los contingentes exportables en rubros clave como la carne, el maíz, el arroz y el etanol debe realizarse bajo la premisa de una distribución equitativa de las cuotas negociadas, que es la vía para construir una integración regional justa, competitiva y verdaderamente cohesionada.