Uno de los rubros más fuertes hoy en Argentina es el sector tecnológico, siendo el cuarto generador de empleo en el país. Al respecto, el embajador de Argentina en Paraguay, Domingo Peppo, señaló que nuestro país es un aliado estratégico en el área además de otras que son claves para el crecimiento económico entre ambas naciones.
Durante una entrevista en Canal Pro, Peppo explicó que semanas atrás, las cámaras de Software de Paraguay y Argentina, firmaron un convenio que facilitará el acercamiento de futuros proyectos y asociaciones financieras para desarrollar aún más la tecnología de forma industrial en el país.
“Tenemos hoy empresas argentinas que están en contacto con empresas paraguayas, que ya están desarrollando todo lo que tiene que ver con el mundo digital que es el presente, pero lo que se viene es mucho mayor”, manifestó.
Por otro lado, también mencionó que todo lo que gira en torno a energía también es potencia para las dos economías, es decir, Paraguay que cuenta con dos grandes binacionales y Argentina, que complementa su producción energética con la extracción de gas a gran escala.
“Si bien Paraguay tiene superávit energético y de energía limpia, producto de sus dos binacionales, no deja de ser importante el proceso en ver la inversión en ese rubro, teniendo en cuenta que Argentina lo complementa con la producción del gas que va a permitir por muchos años abastecer no solo a nuestro país, sino también a Brasil”, señaló.
En ese marco, reiteró que los lazos económicos entre las naciones se seguirán fortaleciendo con el paso de los años, pero fue claro respecto a que el futuro está centrado en dos ejes, principalmente en el desarrollo tecnológico para llegar a industrializar mucho más, así como latmbién la energía. “Son dos ejes programáticos importantes para trabajarlos, ya hay acercamiento”, confirmó.
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Más mujeres en la toma de decisiones y el desafío de transformar el liderazgo
Liderar, abrir camino y generar condiciones para que más talentos lleguen a posiciones de decisión, y la importancia del factor humano fueron algunos de los puntos abordados por referentes del sector público y privado durante el segundo día del Customer Experience & Innovation Congress.
Las brechas que persisten para las mujeres. La presencia de mujeres en los niveles técnicos y profesionales no necesariamente se traduce en una mayor participación en los espacios donde se toman las decisiones. Esa brecha fue uno de los temas planteados durante el panel moderado por Raquel Dentice, que reunió a Marta Mareco, directora de Upisa; Alicia Pomata, ministra de la Mujer; Lilian Villalba, gerente del Banco GNB, y Cristina Goralewski, presidenta del Infona.
Alicia señaló que existe una “gran paradoja”, y agregó que las mujeres tienen una fuerte presencia en trabajos técnicos y en la gestión, pero a medida que se asciende en la estructura organizacional disminuye su presencia en las mesas de decisión. Para revertir esta situación, planteó la necesidad de procesos transparentes que garanticen igualdad de oportunidades, además de fortalecer las políticas de cuidado y los programas de mentoría.
En ese sentido, destacó que desde el sector público ya se desarrolla un programa de mentoría para mujeres líderes y que se encuentra en su cuarta edición, con más de 100 jóvenes formadas. La herramienta, sostuvo, permite acompañar a las profesionales en momentos de dudas y desafíos y fortalecer sus competencias.
Claves para el liderazgo. Cristina Goralewski, quien fue la primera mujer en presidir el Instituto Forestal Nacional (Infona), recordó que llegó al cargo en 2018, con 27 años, y que uno de sus mayores desafíos fue demostrar que estaba allí por su capacidad profesional y no simplemente por ser mujer. Contó que enfrentó situaciones de exclusión de reuniones y espacios de decisión, pero que la formación constante y la confianza en su capacidad técnica fueron claves para consolidar su liderazgo.
Para la presidenta del Infona, el desafío persiste, cuando un hombre accede a un cargo de alta responsabilidad, su capacidad suele ser menos cuestionada que la de una mujer. Por eso, consideró fundamental que las mujeres que alcanzan posiciones de liderazgo también abran el camino a las siguientes generaciones.
Importancia de la formación y las inversiones. Desde el sector empresarial, Marta Mareco puso el foco en la innovación y en la formación del capital humano. Señaló que la transformación productiva requiere inversión en tecnología e innovación, pero también un fuerte trabajo con las personas para acompañar al productor y convertirlo en un profesional.
Lilian Villalba, por su parte, destacó la importancia de detectar talentos y generar espacios para que puedan demostrar sus capacidades. En el Banco GNB, explicó, trabajan con metodologías por equipos y estructuras más flexibles, buscando que desde el ingreso de una persona a la organización se piense en su desarrollo futuro como líder.
La conversación también puso sobre la mesa que el liderazgo actual no puede desligarse de la tecnología. Inteligencia artificial, decisiones basadas en datos e inmediatez en la atención al cliente exigen adaptación, pero las panelistas coincidieron en que ninguna transformación puede sostenerse sin una base humana sólida.
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Genética y adaptación: la apuesta del IPTA para la soja paraguaya
El Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA) trabaja en investigación y mejoramiento genético para el desarrollo de variedades de soja adaptadas a las condiciones climáticas del país.
Investigación y adaptación pensadas en el clima. En un escenario en el que las condiciones climáticas están cambiando, la genética gana protagonismo en la agricultura. Para el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), contar con un banco de germoplasma y avanzar en el desarrollo de variedades adaptadas constituye una de las principales herramientas para acompañar al productor.
Así lo explicó Crisanta Rodas, ingeniera agrónoma y directora de Transferencia de Tecnología del IPTA, durante el lanzamiento de la siembra de soja 2026 organizado por la UGP. La institución es la encargada oficial de realizar investigaciones para los sectores agropecuario y forestal, con el objetivo de proveer soluciones tecnológicas al sector productivo.
En el caso de la soja, las investigaciones se desarrollan principalmente en el Centro de Investigación de Capitán Miranda, además de experimentaciones realizadas en las distintas zonas agroecológicas del país. El objetivo es evaluar el comportamiento de diferentes materiales y proveer variedades que respondan mejor a las condiciones de cada región.
Las líneas centrales de trabajo es la genética. El IPTA cuenta con un banco de germoplasma que comenzó a conformarse con materiales provenientes de distintas variedades. En este proceso tuvo un papel importante la cooperación de Japón, considerando que la soja no es originaria de la región, sino de Asia.
A partir de estos materiales se realizan evaluaciones y cruzamientos dentro de los programas de mejoramiento genético. La búsqueda apunta a obtener variedades adaptadas a las condiciones climáticas, con tolerancia a enfermedades y capacidad de enfrentar ataques de insectos, siempre acompañadas por las medidas de protección correspondientes.
Pero el desafío va más allá del rendimiento actual. La adaptación adquiere especial relevancia ante el cambio en las condiciones climáticas. Según Crisanta, el banco de germoplasma permite conocer la variabilidad disponible y evaluar cuáles materiales pueden presentar un mejor comportamiento frente a escenarios de incremento de temperatura.
De esta manera, la investigación busca anticiparse a los cambios y poner a disposición del productor herramientas genéticas que permitan sostener la productividad de la soja en diferentes escenarios.
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Día de la Industria: Paraguay empieza a dar sus primeros pasos con la incorporación de IA
La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra lejos de una integración profunda a los procesos productivos.
En el marco del Día de la Industria Nacional, Vanessa Cañete, presidenta de la Cámara Paraguaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló a La Nación/Nación Media que actualmente existe un uso extendido de herramientas de IA y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.
La titular de la Cisoft indicó que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que lograron incorporarla a procesos como producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento.
A su vez, explicó que hoy muchas empresas utilizan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de marketing que genera contenido; sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utilizando datos propios y con resultados medidos.
La diferencia está justamente entre utilizar herramientas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bastante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.
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Datos a nivel local
Los datos disponibles reflejan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 de Cepal y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Paraguay en el puesto 14 de 19 países, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madurez, según detalló.
A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIṔ), encontró que solo el 17 % de las industrias relevadas utiliza tecnologías de tercera y cuarta generación, mientras alrededor del 80 % continúa operando con tecnología básica.
En cuanto a los usos actuales de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas administrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, atención de consultas internas y generación de documentos. El segundo lugar corresponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en canales digitales, especialmente en comercio, servicios financieros y telecomunicaciones.
También existen casos vinculados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resultados concretos en Paraguay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléctrico irregular mediante el análisis de millones de registros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documentación regulatoria e impositiva.
Producción aún rezagada
La utilización de IA en producción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mantenimiento predictivo, la planificación de demanda, la optimización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.
La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mientras que las soluciones de productividad empresarial integrada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft a LN.
Hoy, los sectores que muestran mayor avance son aquellos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inteligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impulsados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y energía, mediante la analítica de consumo, detección de pérdidas y gestión de redes, así como el comercio y retail de escala, principalmente para pronósticos de demanda y gestión de inventario.
La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expansión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring.
Los rubros manufactureros tradicionales aparecen entre los más rezagados, debido a procesos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnologías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando sistemas básicos y no integrados.
Desafíos
También puso énfasis en la falta de mediciones específicas sobre inteligencia artificial en la industria paraguaya. “Paraguay no tiene una medición oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que permita decir cuánto creció en el último año”, explicó.
Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas paraguayas en inteligencia artificial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías puntuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de sistemas, gobernanza de datos, gestión de riesgos y capacitación.
Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteligencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dólares, sostuvo que “un data center no nos convierte en un país tecnológico, nos convierte en anfitriones”.
A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cambios en su plantilla durante los últimos cinco años de digitalización, el 26 % contrató más gente y otras redujeron.
Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de ejecutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfiles vinculados a datos, analítica, integración de sistemas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilidades blandas.
En este último punto, sostuvo que el informe encontró que el 99 % de las industrias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina.
El desafío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnológica, sino a preparar las condiciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.
Está avanzando
Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligencia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuentra en una etapa de desarrollo.
“Ya vemos empresas que están incorporando herramientas de inteligencia artificial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, mencionó.
Destacó que lo importante es entender que no es una tendencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modificar la manera en que se produce, se gestiona y se compite.
“Paraguay tiene que acompañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nuevas oportunidades de inversión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen procesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebidas, textil, químico-farmacéutico y producción de papel y sus derivados.
Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio señalaba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial.
Los usos son diversos: automatización y optimización de procesos, mantenimiento predictivo, control de calidad, análisis de datos, planificación de la producción y gestión de inventarios. También empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones.
En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteligencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.
Igualmente, Duarte mencionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar, ya que hay empresas que están avanzando rápidamente y que ya utilizan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, especialmente pequeñas y medianas, que todavía están dando sus primeros pasos en transformación digital.
“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró.
La discusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera eficiente, segura y orientada a resultados. “Esta transformación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competitividad”, puntualizó.
Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al financiamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y medianas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las personas que deben implementar y gestionar estas nuevas herramientas.
A esto se suman la infraestructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas puedan identificar con claridad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia artificial puede ser un gran acelerador de la industria paraguaya, pero para aprovechar esa oportunidad necesitamos preparar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró a LN.
Movimiento industrial
De acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.
A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 personas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.
En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de Industria.
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La IA francesa Mistral se valorizó en USD 24.400 millones
La empresa francesa de inteligencia artificial Mistral se valorizó en más de 21.000 millones de euros (24.400 millones de dólares) tras recaudar 3.000 millones de euros, principalmente del gigante surcoreano Samsung, para desarrollar su infraestructura e investigación. “Esta ronda de financiación nos da los medios para avanzar más rápido en la investigación, los productos y la infraestructura, y ayudar a más organizaciones a implementar la IA a gran escala”, comentó el jefe ejecutivo de Mistral, Arthur Mensch, en un comunicado.
La operación deberá dar impulso a la joven empresa francesa para mantenerse en una carrera mundial por la IA cada vez más competitiva y costosa. Samsung, mayor fabricante mundial de chips de memoria, ya estaba presente en el capital de Mistral por medio de su rama de inversiones Samsung Ventures, y lideró la nueva ronda de financiación junto a los fondos Scaleup Europe, lanzado por la Comisión Europea, y PSG Equity.
El grupo neerlandés ASML, que ingresó al capital de Mistral el año pasado en su ronda previa de financiación, y el gigante estadounidense Nvidia también volvieron a poner dinero sobre la mesa. Los fundadores Arthur Mensch, Guillaume Lample y Timothée Lacroix “todavía controlan la empresa”, indicó a la AFP Johan Bergqvist, su director financiero.
Aunque la recaudación fue significativa, resulta modesta en comparación con los gigantes estadounidenses del sector. OpenAI, creador de ChatGPT, obtuvo en marzo pasado la cifra récord de 110.000 millones de dólares, y Anthropic, creador de Claude, se prepara para una salida en bolsa que podría superar la de SpaceX.
Fuente: AFP.