La compra de maquinaria agrícola sigue en constante crecimiento a pesar del difícil año en términos de producción. Según la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias (Cadam), la importación de estas herramientas registró un incremento interanual del 11,4% hasta el penúltimo mes del 2022, puesto que ingresaron a Paraguay un total de 2.395 unidades.
De acuerdo al informe, se contabilizaron 245 más que en el mismo período, pero del 2021, cuando totalizaron 2.150 unidades. Esto fue impulsado por un aumento del 13,5% en la cantidad importada de tractores y de las cosechadoras, las cuales subieron un 21,7%. En total, se recibieron 1.887 tractores y 286 cosechadoras, una variación de 224 y 51 máquinas, respectivamente, en comparación con el cierre del mismo lapso del año pasado. En cuanto a las bajas, las pulverizadoras presentaron una disminución del 11,9%.
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En ese contexto, hay que señalar que, para este 2022, la Cadam había proyectado un mayor movimiento en el rubro con alrededor de 1.600 tractores adquiridos por los productores y empresas, cifra que ya fue sobrepasada. Además, estimaron que se importarían 300 unidades de cosechadoras, lo cual aún no fue alcanzado. A inicios de diciembre, el Banco Central del Paraguay (BCP) reportó que la importación de máquinas, aparatos y motores alcanzaron US$ 3.441 millones al cierre de noviembre, permitiendo un ingreso de 9% más que el 2021.
Asimismo, Diego Lovera, gerente del gremio automotor, había explicado que la recuperación de este sector continúa en curso a pesar de varios factores que complican el panorama del agro, por lo que esperan que para el 2023 los problemas que afectan al segmento puedan superarse a fin de que para ese tiempo puedan gozar del 100% de recuperación tras la crisis de la pandemia.
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Exportaciones crecen 12,8 % y superan los USD 4.600 millones a marzo
Las exportaciones totales alcanzaron USD 4.615,2 millones al cierre de marzo de 2026, lo que representa un crecimiento del 12,8 % en comparación con los USD 4.092,4 millones registrados en el mismo periodo de 2025, según el informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay (BCP).
Este resultado confirma un inicio de año dinámico para el sector externo, con el agro como principal motor. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las exportaciones registradas, que representaron el 69,2 % del total y sumaron USD 3.191,8 millones, con una expansión interanual del 19,7 %.
En contraste, las reexportaciones, que representaron el 26 % del total, alcanzaron USD 1.201,8 millones, mostrando un comportamiento prácticamente estable con una variación de apenas 0,1 % Por su parte, las otras exportaciones, con una participación del 4,8 %, registraron una leve caída del 1,6 %, situándose en USD 221,6 millones.
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Maquila
Uno de los puntos más relevantes del informe es el notable crecimiento del régimen de maquila, que sigue consolidándose como un pilar emergente dentro del comercio exterior. Los envíos bajo este esquema alcanzaron USD 368,5 millones, lo que implica un aumento del 36,1 % respecto al mismo periodo de 2025, reflejando un mayor dinamismo industrial y una creciente inserción en mercados internacionales.
En paralelo, el informe también muestra un aumento en las importaciones, que totalizaron USD 4.531,8 millones, un 11,7 % más que en el mismo periodo del año anterior. Las importaciones registradas concentraron el 97,6 % del total, con USD 4.423,6 millones y un crecimiento del 12,5 %, mientras que las otras importaciones cayeron 11,5 %. En términos de volumen, se observó un incremento del 10,6 %, lo que evidencia un mayor nivel de actividad económica.
Como resultado, el saldo del comercio exterior se mantuvo positivo, con un superávit de USD 83,5 millones al cierre de marzo. Este dato refleja que, a pesar del aumento en las importaciones, el país logró sostener un balance favorable en su intercambio con el mundo.
En conjunto, el comportamiento del comercio exterior muestra una economía en expansión, con un notable impulso del agro y señales de mayor dinamismo industrial a través de la maquila, en un contexto donde el país logra mantener equilibrio en su balanza comercial.
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Paraguay, entre oportunidades y riesgos ante el nuevo escenario energético global
El actual shock de oferta en el mercado petrolero, con el Brent en torno a USD 110-115 por barril y riesgos de prolongación por el conflicto en el estrecho de Ormuz, está redibujando el equilibrio económico en América Latina. Según Mariano Sardáns, CEO de la gerencia de patrimonios FDI, Brasil y Argentina emergen como los principales ganadores, mientras Paraguay se ubica en una posición intermedia con vulnerabilidades claras.
En conversación con La Nación/Nación Media, Sardáns explicó que los países productores netos de energía capitalizan directamente el alza del crudo. Brasil, con una producción estimada entre 4,0 y 4,2 millones de barriles diarios en 2026, ya registra un superávit energético equivalente a cerca del 1,1 % de su PIB, mientras que cada incremento de USD 10 en el precio del petróleo le genera unos USD 4.000 millones adicionales.
Argentina, por su parte, consolidó su transformación energética con Vaca Muerta, alcanzando una producción de 810.000 barriles diarios y proyectando un superávit energético de entre USD 10.000 y USD 14.000 millones este año.
“Ambos países pasaron de ser vulnerables a convertirse en generadores netos de dólares en la región”, sostuvo Sardáns, al destacar que el ingreso adicional por exportaciones energéticas compensa con holgura los mayores costos en insumos agrícolas.
Para Paraguay, el escenario es más complejo. Si bien cuenta con ventajas estructurales, como generación eléctrica 100 % renovable a partir de Itaipú y Yacyretá, estabilidad cambiaria y un sector agrícola competitivo, su alta dependencia de combustibles importados lo expone a un impacto negativo en costos.
El país enfrenta un encarecimiento significativo en la importación de diésel y naftas, sumado a un aumento de los costos logísticos por su condición de país sin litoral. Según Sardáns, esto podría traducirse en incrementos de entre 15 % y 25 % en fletes fluviales y terrestres, afectando directamente la competitividad de las exportaciones, especialmente de soja y maíz, que representan más del 60 % de los envíos.
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A esto se suma el encarecimiento de fertilizantes y maquinaria agrícola, lo que presiona los márgenes del sector productivo. “El impacto neto para Paraguay puede ser negativo, con inflación importada y pérdida de competitividad”, indicó, citando estimaciones de firmas internacionales.
No obstante, el analista destacó que el país mantiene “colchones” relevantes. Entre ellos, el récord proyectado de producción de soja, con 11,5 millones de toneladas en la campaña 2025/26, que podría beneficiarse de precios internacionales más altos. También resaltó la estabilidad del guaraní, considerado la moneda más estable de América Latina en 2025, con reservas internacionales cercanas al 22 % del PIB.
En este contexto, Sardáns planteó una hoja de ruta para mitigar el impacto si el shock se prolonga. Entre las medidas prioritarias mencionó subsidios temporales focalizados a combustibles, reducción de impuestos, diversificación de proveedores mediante acuerdos con Argentina o Brasil, y el fortalecimiento de reservas estratégicas.
Asimismo, subrayó la necesidad de impulsar eficiencia en el agro mediante financiamiento a tecnologías de menor consumo energético, así como acelerar el aprovechamiento de la energía de Itaipú para proyectos industriales y de exportación.
“El desafío es proteger al agro, que es el principal generador de divisas, sin comprometer la estabilidad macroeconómica”, afirmó.
En términos regionales, el análisis concluye que Paraguay se posiciona mejor que los importadores puros de energía, pero por detrás de Brasil y Argentina, que hoy capitalizan plenamente el ciclo alcista del petróleo. La duración del shock será determinante, ya que si se extiende más allá de seis meses, advierte Sardáns, el país deberá actuar con rapidez para evitar que la inflación y los costos erosionen su actual estabilidad económica.
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Sedeco recupera G. 5.800 millones para consumidores
La Secretaria de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco), reportó que recuperó más de G. 5.800 millones a favor de los consumidores entre agosto de 2023 y febrero de 2026, en un periodo marcado por un crecimiento récord de reclamos y una mayor presión sobre las empresas para corregir prácticas comerciales.
Según datos oficiales de la propia Sedeco, en ese lapso se gestionaron más de 11.400 reclamos y se atedieron más de 26.500 consultas, con una tasa de resolución superior al 80 % en etapa reconciliatoria. Esto permitió respuestas concretas como devoluciones de dinero, reposición de productos, reparaciones y ajustes en la facturación.
En el año 2025 los reclamos se intensificaron en un 345 %, alcanzando 7.602 casos, mientras que las consultas crecieron 44 %, totalizando 11.998. En paralelo, la Sedeco duplicó su presencia en el mercado, puesto que realizó 511 fiscalizaciones, un 100 % más que en 2024 y 140 % más que en 2023. El resultado se vio reflejado en el 97 % de las empresas inspeccionadas, ya que ajustaron sus prácticas, lo que evidencia un efecto correctivo. De la misma forma entre enero y abril de 2026 se concretraron más de 140 inspecciones.
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Digitalización y control más fino
Parte de este cambio se explica por la modernización institucional. Desde febrero de 2025, la entidad implementó el sistema de Gestión de Expedientes Electrónicos “Digitalia”, desarrollado con apoyo del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic) lo que permite mayor trazabilidad, transparencia y seguridad jurídica en cada caso.
Con un equipo de 62 funcionarios, la institución sostiene una demanda creciente, combinando atención ciudadana con control de mercado.
Reforma legal en marcha
El fortalecimiento institucional también apunta a lo estructural. La Sedeco avanza en la elaboración de un nuevo Código de Defensa del Consumidor, con apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas y financiamiento de Fonplata.
Desde la Sedeco sostienen que la reforma apunta a fortalecer la seguridad jurídica, transparentar las reglas del mercado y elevar la competitividad del país, alineando la protección al consumidor con estándares modernos de desarrollo económico.
La reforma apunta a fortalecer la seguridad jurídica, transparentar las reglas del mercado y elevar la competitividad del país, alineando la protección al consumidor con estándares modernos de desarrollo económico.
En paralelo, la institución implementó resoluciones, entre ellas, un nuevo sistema de multas que elimina la discrecionalidad y establece criterios objetivos según la gravedad de la infracción, así como incentivos de hasta el 40 % de descuento para empresas que corrijan irregularidades y cumplan en plazo.
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Paraguay fortalece su base productiva con capital e inversión
Aunque las importaciones superan a las exportaciones, los datos revelan una señal alentadora: el país está comprando más bienes de capital, atrayendo más inversión extranjera y sentando las bases de una nueva etapa productiva.
Los números del comercio exterior paraguayo cuentan una historia que, leída con atención, resulta más prometedora de lo que parece. A febrero de 2026, la balanza comercial muestra un déficit cercano a USD 77 millones y el ratio exportaciones/importaciones se mantiene por debajo de uno. Pero detrás de esa foto hay un proceso que habla de inversión, modernización y preparación para una nueva escala productiva.
Paraguay está importando, principalmente, maquinaria, tecnología y equipos. En la última década, la participación de bienes de capital en el total importado pasó del 33 % al 40 %. Esto significa que una parte creciente de los dólares que salen del país no se destinan al consumo, sino a fortalecer la capacidad de producir más y mejor.
Este cambio coincide con un flujo creciente de capitales que llegan desde el exterior. La Inversión Extranjera Directa pasó de representar el 0,3 % del PIB en 2021 al 1,8 % en 2024, el nivel más alto desde 2018. A esto se suman anuncios de financiamiento privado por alrededor de USD 2.000 millones para proyectos en energía, infraestructura y desarrollo forestal, junto a emprendimientos industriales de gran escala con perfil exportador.
En paralelo, el régimen de maquila y la diversificación productiva comienzan a ampliar la matriz exportadora más allá del agro, reduciendo gradualmente la dependencia de los ciclos climáticos y de precios internacionales.
Incluso el déficit de cuenta corriente, que en 2024 representó el 2,9 % del PIB, bajó al 1,6 % en 2025, sostenido por el ingreso de capital financiero y nuevas inversiones.
Lo que muestran estos indicadores es que Paraguay está atravesando una etapa de transición: de una economía que crecía al ritmo de sus exportaciones primarias, a otra que empieza a crecer impulsada por inversión, industria y financiamiento internacional.
Hoy el país importa más porque se está equipando para exportar distinto mañana. Y esa puede ser la señal más positiva de todas.